La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

Categoría: Ayudante de Mago

17 Enero 2007

Ayudante de Mago 23

Querid@s Tod@s:

¿Qué tal las Navidades?. Yo me lo he pasado fenomenal, aunque todo es mejorable siempre, y seguro que si comparamos mis Pascuas con las de algunos de ustedes, se quedan a ras de barro...

Este año Nochebuena en Familia. ¿Nochevieja?; pues en familia también, sólo que parece ser que hay ciertas amistades que pasan de estar con la suya y se unen a la mía:¡a mí me encanta!.

Después de Nochebuena, Flavi me llamó que estaba destrozada. Al parecer, “El Richi”, se empeñó en ir a cenar a su casa a: “quiero conocer a tus viejos” y la lió parda... Estaba cabreada y triste; enfurecida totalmente contra su novio “bacala” y claro; la mayoría estábamos todos fuera de Madrid. Dijo que si podía venir a casa a pasar unos días y obviamente le dije que no faltaba más; que para eso están los amigos.

Flavia vino con Piluca y con Marta Robertson, pero al día siguiente, y por orden expresa de Piluca; vino Bruno con su nueva novia, Ramiro por otro lado con Alfonso Moro, y Vitti llegó por la tarde con Romualdo, un primo suyo.

Una vez todos juntos y con Pilu al mando de la operación, para variar; puso al corriente a todos, los nuevos, se entiende, de quién era “El Richi”, y de la “manera desastrosa en la que conoció a nuestra Flavia... un tremendo horror sin igual, una confusión total. Sin duda alguna, chicos, Flavi ese día no estaba en consonancia con sus chacras, así que la pobre no sabía lo que hacía, y al final lo pagamos los demás; porque ella antes se hacía con chicos estupendos y espectaculares (esto lo dijo con cierto resentimiento y poniendo los ojos en blanco mientras gesticulaba de la manera más expresiva que os podáis imaginar), pero ¡con un macarra de estos...!, si hasta un día nos fuimos al cine y el tío empezó a comerse un bocadillo de chorizo ahí mismo; con esa horrible peste a fritanga... como si estuviera tirado en algún rincón de su barrio... ¡un horror sin igual!.”.

Bien, puestos al día Romualdo y la chica de Bruno, los niños optaron por callarse (ya sabéis como sois, os lo digo a los hombres que leáis esto; no es por ofender, pero normalmente pasáis de implicaros más de lo necesario en estos temas), y las niñas opinaron (yo me mantengo al margen de mi aportación a esta conversación; no daré más detalles) que ciertamente “El Richi”, aunque buena persona, no parecía encajar del todo (por decirlo de una manera educada) con Flavi, y por ende; con ninguno de nosotros.

Por lo visto, el día de Nochebuena, “El Richi” no sólo llegó tarde, para variar, sino que además le echó la culpa de la tardanza a un colega suyo con el que fue a la cena, más cercano a ser un “yonkie” de lo que jamás nosotros habíamos visto. Los padres de Flavi que son muy educados no dijeron nada, la cena fría, pero le esperaron para decir al personal de servicio que ya estaban todos y que podían comenzar a servir los platos. De primero marisco; y “El Richi” dijo: “coño, ¡estos caracoles gigantes no los había visto yo en mi vida!”. Flavi avergonzada le explicó que eran percebes, y cómo debía comerlos él y su amigo, que daba cabezadas, mientras no paraba de echarse él mismo el vino, y si el servicio le rellenaba la copa, éste cogía el decantador y empezaba a darle palmadas mientras decía: “echa sin miedo, ¡joer!,¡ que no muerde!...”. Los padres hacían de tripas corazón, claro, los padres (o la mayoría), ya se sabe; por un hijo lo hacen todo, y trataron en vano de tener algún tipo de conversación y de conocer un poco mejor al amor de su niña, porque ellos, como nosotros, no lo entendían. La madre preguntó qué “hobbies” tenía, y “El Richi” dijo: “ ¡no me jodas vieja!, ese juego es pa críos... ¡yo juego a cosas más jaba! ”, la madre no daba crédito y pensaba que igual ella había bebido demasiado, y denegó a la chica del vino el ofrecimiento a rellenarle la copa de nuevo. Flavia entonces le dijo: “Richi, mamá pregunta por tus aficiones, no que si tienes el juego del ‘Hobbit’ en tu consola”. “El Richi” dijo: “¡ostia, Chochete!, es que sois tan finos aquí que no me pispo, tía... pues si, yo tuneo de muerte, es una de las cosas que más me gustan en esta vida. Mira, si queréis, un día me acercáis al taller del Navarro el buga, y os dejo el Mercedes guapo, guapo...!”. La madre estaba con los ojos abiertos de par en par y el padre, claro, no daba crédito. A todo esto el colega que se llevó dijo: “oye, quitarme esta mierda, que está llena de arena, ¡coño! y traerme un filete con patatas y un huevo frito, esta porquería no tiene chicha... es todo cáscara y no hay Dios que se la coma...”. Claro, Flavi se echó a llorar y su madre pidió retirar el primer plato y traer directamente el segundo.

Así que; ahora comprenderéis en el estado de crisis de amor y existencialista en el que se encontraba Flavia.

Por un lado, ella que siempre ha sido muy aplicada, no le gusta dejar las cosas a medias, y dando por hecho que su psicoanalista le aconsejó probar suerte con chicos “diferentes”, para ella sería tirar la toalla si la cosa entre “El Richi” y ella no mejora. Y por otro lado, “El Richi” en su casa estaba condenado a no volver a entrar, es más; su padre ordenó expresa y firmemente que ni se acercase a más de cuatrocientos metros o se la vería seriamente con él.

Piluca dijo que lo dejase por un tiempo, y que tenía que cambiar de psicoanalista porque ésta le iba súper fatal. Bruno dijo que estar un tiempo sola le vendría muy bien, y Piluca dijo que de eso nada, que si él no paraba de estar de tía en tía, por qué Flavia no podía ir de novio en novio con lo que siempre molaban todas sus conquistas. Claro, aquí la novia de Bruno le echó una mirada a Piluca de querer arrancarle el pelo de cuajo, y Piluca que se dio cuenta dijo: “oye, ¡a mí no me mires as!í, que tú tienes un novio súper guay pero que es amigo nuestro y le conocemos muy bien, además; tú no eres nada de nada su tipo, y hasta tienes las puntas abiertas...”. Bruno quería ahogarla, pero se contuvo (porque tampoco esta novia era nada definitivo, era su novia de Navidad, como así lo demostró el tiempo, y ponerse a discutir con Piluca era arriesgarse a tener un terrible dolor de cabeza durante horas), miró a la chica y le hizo un gesto de: “tú, ¡ni caso!, ¿no ves que está muy alterada?...”

Al día siguiente de estar todos juntos a mi primo, el mayor, le invitaron a una cacería: Romualdo, Vitti y Bruno se fueron con él, los otros nos fuimos también pero nos quedamos en la finca con un montón de chicos que también habían sido invitados.

Ese día nos lo pasamos fenomenal; hubo juerga flamenca después, Flavi parecía muy animada y se echó unos bailes con un chico al que Piluca trataba de “endosarle” sin parar. A Babi le echó “los tejos” un chavalito y su recién divorciado padre casi a la vez, y la pobre estaba con un lío tremendo porque le veía, siendo tan entusiasta como es, las ventajas de estar con uno y las de estar con otro... Aquí hay que decir a su favor que el padre se conservaba divinamente; tenía su punto maduro pero aún estaba sin pintar canas, sin michelines, súper bien vestido y no aparentaba más de cuarenta y dos años (aunque por la edad del hijo no podía bajar de los cincuenta). Y el hijo era una versión renovada del padre con una voz más grave y como ocho centímetros más de estatura.

De vuelta, y ya en mi casa, pasamos unos días muy agradables; dábamos paseos largos mientras dejábamos que Helmut (mi perro ‘labrador’) se bañase en el lago, hicimos barbacoas e invité a mis amigos del pueblo y así se conocieron todos. Salimos bastante de marcha (esa marcha “diferente” y agreste que a veces, estando viviendo en una ciudad, echas tanto de menos por lo atípica que es en tu vida), tomamos el sol, nos fuimos a la playa...

Mónica nos llamó, y tuvimos una videoconferencia con ella, desde el ordenador de un amigo mío, y no paraba de decir lo arrepentida que estaba de haberse quedado en Madrid y haber pasado de venirse al Sur con los demás. En breve regresaría a Nueva York donde tenía una entrevista de trabajo, y Piluca preguntó por el día para mirar si en su horóscopo veía algún indicio del resultado...

Los primeros en irse fueron Vitti y Romualdo, después Bruno y su nueva chica, y por último las demás excepto Flavia, que dijo que se quedaba conmigo hasta que no tuviera más remedio que volver a su casa. La pobre se sentía tan avergonzada y tan hundida que estaba realmente en un estado depresivo total.

Cuando se fue me llamó para decirme que Piluca se había instalado en su casa, con la condición de que en Nochevieja le dejase un pasador antiguo y monísimo que tenía ella de su madre, Flavi aceptó el chantaje con tal de no quedarse sola, y Bruno me llamó para decir que había cortado con su chica porque al parecer lo tenía asfixiado: “Ro, no me deja respirar, yo me asfixio, me siento comprimido, no puedo ser yo... Además, el otro día salgo de la ducha y la encuentro husmeando en mi móvil, y fue el colmo... yo no le dije nada, simplemente me vestí y la llevé a su casa, allí le dije que lo sentía pero que no funcionábamos bien juntos... ¡y tan amigos!...”.

Y bueno... aunque hablaba casi a diario con unos y con otros, hasta la llegada de los Reyes Magos, no nos volvimos a juntar...

P.D.: Las nuevas modalidades de Barbacoas más “trendy” son las que hace Piluca sin lugar a dudas: “Barbacoas de Verdura” (las chuscarra, ¡la pobre!... las iba pinchando en un trinchador gigante que iba unido a varios instrumentos largos para no llenarse el pelo de olor a humo)

P.D.1: Mis amigos del pueblo enloquecieron con ella...

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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17 Enero 2007

Ayudante de Mago 22

Querid@s Tod@s:

La noche se hizo más y más densa en aquella casa abandonada. Nos mirábamos asustados y temíamos ser devorados por alguno de los fantasmas de Íker Jiménez.

Hace un par de días, un familiar de mi amiga Cobita falleció, nos fuimos todos a verla en caravana una vez transcurrido el funeral.

Cobita vive en una finca enorme, llena de árboles frondosos y entre un millar de
cuadros antiguos. A mí esas cosas me dan un poco de miedo...

Cuando llegamos, muchos de sus familiares aún estaban hospedados en su finca, Cobita nos dijo que la señora que falleció, era una tía de su abuela, pero que todos estaban muy unidos a ella porque la pobre, era tan cumplidora, que agenda en mano; telefoneaba casi a diario a todos los familiares y les ponía al día de su estado de ánimo, de salud y demás cotilleos de los unos y los otros.

La prima de Cobita, que es de armas tomar, nos dijo que en la finca no se iba a alojar a nadie que no fuera un familiar, y que por orden expresa de la fallecida, su enorme casa antigua, pasaría a formar parte de una herencia familiar destinada a alojar a todos los familiares y demás amigos a los que ella tenía mucho apego; con lo cual pasó a ser la casa de huéspedes y cobijo de todos aquellos que emparentados o no, quisieran pasar unos días de vacaciones visitando a la familia.

Total, que ahí que fuimos todos alojados muy a pesar de Cobita, que decía que aquella casa le daba siempre un poco de repelús, y que tenía muchas ganas de estar con nosotros y vernos. Claro, en aquellas circunstancias no podía dejar su finca y trasladarse ese par de días con nosotros, con lo cual, hizo de buena anfitriona, nos hospedó en las mejores condiciones posibles en la casa de la fallecida tía de su abuela, y nos dejó a todos en aquella noche de perros, al abrigo de un fuego enorme que echaba chispas sobre una alfombra salpicada de años.

Toda la estancia era siniestra y lúgubre, Piluca se abrazó a Moro y yo hice lo mismo con Bruno que me pillaba más cerca, y por fin Ramiro puso un poco de cordura en el ambiente que estaba a punto de convertirse en un mar de lágrimas contenidas como si una partida a la “Ouija” nos hubiese salido rana.

Aquella noche Pilu dijo que todo era tétrico y horroroso, que olía a humedad y que teníamos que dormir todos juntos en el salón, así; en plan campamento de verano en noche de expedición nocturna. Total, que así lo aceptamos todos (no nos quedaba tampoco más remedio), y Piluca se entró a la cocina con Marta Robertson y con Vitti, que es el único chico de nuestra “chupipandi” que cocina como los ángeles... A los cinco minutos sale malhumorado y dice que en aquella cocina “... con esas dos ahí dentro, no hay quien haga ni un huevo frito”, así que se queda con nosotros que estamos medio arremolinados entre un sofá y la alfombra apoyando espaldas contra rodillas.

Media hora después sale Piluca gritándonos que cómo se encendía esa vitro cerámica que ninguna sabía dónde estaban las ruedas para encenderla. “¡Dios Santo!”, dijo Vitti; “ pero Piluca, ¡no me digas que pensabas que la cocina de leña antigua la ibas a poner a funcionar como la de tu casa!”. Piluca asintió y dijo que la de su casa jamás la encendía ella pero que sabía bien el manual de instrucciones por si algún día se le iba su asistenta personal antes de que ella la echase teniendo a otra de repuesto. Vitti y todos pusimos el grito en el cielo y él solito entró a la cocina mientras Pilu protestaba porque jamás le teníamos confianza a ella.

Quince minutos después sale Vitti anunciando una cena a base de “Patatas de la Abuela” (patatas a la panadera con cebolla frita, pimientos fritos y huevos revueltos), “Ensalada de tomate con ajos, aceitunas negras y aceite de oliva y sal”, y una bandeja llena de fruta pasada. ¡No había para más!. Piluca protestó, porque claro, bastante catástrofe suponía el no poder ir en varios días a su ‘gym’ mega ‘fashion’ como para encima arremeter contra su línea una cantidad indecente de hidratos de carbono. Total, que le encargamos el pelar las naranjas y demás frutas rescatadas y hacernos una macedonia gigante mientras nosotros devorábamos la cena que nos había hecho Vitti

De pronto oímos un ruido atroz, miramos por la ventana del “office” y nos dimos cuenta que el viento había partido una rama enorme que se había estampado contra el techo de la choza que albergaba la leña. “El Richi” dijo que una vez en casa del abuelo viudo de un colega suyo, pasó algo parecido y que desde entonces, había fantasmas en esa casa. Algo así como que del leñazo, algún antepasado del abuelo se había despertado, y que del cabreo monumental que se cogió, ya no dejaba en paz a nadie; si él no podía tener un descanso en paz, que los demás se fastidiaran del mismo modo. Y que todos los días a la hora del suceso, se paseaba en cueros vivos por todas las habitaciones de la casa.

¡Para qué queremos más!. ¡Buena la hizo!. Piluca se agarró a Kuki de tal forma que le dejó clavadas las uñas acrílicas en el brazo y acto seguido, salió pitando con el cuchillo de la macedonia al salón en busca de su bolso, trayendo al instante su súper ‘spray’ antivioladores y diciendo a grito pelado: “Eii, ¡fantasmas babosos!, si queréis manifestaros yo os dejo, que tengo preguntas que haceros, pero al menos, tened la decencia de taparos las vergüenzas que soy bien capaz de caparos y hacer una sangría. ¡Avisados estáis!. Luego no me digáis que si esto o lo otro que os dejo más ciegos que Stivy Wonder”.

“El Richi” cogió a Flavia y la atrajo para sí abrazándola contra su súper sudadera en la que se leía: “Hitler and Bush: the same shit but different asshole”.

Esa noche nos arremolinamos en torno al fuego, callado y en la penumbra de las llamas, poco a poco, nos fuimos quedando dormidos.

A la mañana siguiente nos trasladamos a la finca de Cobita, sus tíos se habían ido muy temprano porque tenían que llegar antes de que lo hiciera la niñera o le cobrase el doble, y así todos; almorzamos una gran barbacoa junto a Cobi en una mañana fría pero llena de luz.

Pronto nos dieron las cinco de la tarde, “El Richi” dijo que se iba a dar una vuelta a ver si veía pájaros (se largó a fumar pero al menos fue disimulado), y mientras Piluca propuso dar un paseo montando a caballo.

La finca era bastante grande, los caballos trotaban alegres como ajenos al tiempo que nos iba dejando las mejillas coloradas y las manos frías. Al regresar, el caserón parecía un enjambre de personas bien vestidas de campo en colores, en su mayoría, tierra y verdosos, y algunas señoras mayores embutidas en abrigos largos de pelo, y algunos señores con sombreros sobrios en trajes de luto.

Poco a poco fue llegando la hora de cenar, Cobita nos pidió encarecidamente que cenásemos con ella, pero había una rigurosa mesa puesta de largo en el salón principal y decidimos cenar en el office con ella (que tapeó un poco con nosotros) de una manera más informal.

Después de ambas cenas, un señor se acercó al piano de cola, y mientras los solemnes whiskeys brillaban en cristalerías antiguas, éste, comenzó a tocar. Piluca se puso tristona, se acercó a Bruno y empezó a achucharle como si fuera su osito “Pipu” (el osito de peluche preferido de Piluca y que conserva como oro en paño desde que cumplió los cuatro años de edad).

Tras el descanso un par de asistentas pasaban bandejas con pastelillos de navidad muy elaborado y bombones de todo tipo de chocolates y rellenos de los de toda la vida... “El Richi” fue prudente, se puso al lado de la bandeja de bombones una vez todos servidos, y empezó a comérselos uno a uno los que quedaban y a pedirle a las asistentas: “oye, mozas, traerme más chocolatinas que están que te cagas... ah! y un pastel de esos rellenos de chocolate que tienen una pinta que no veas...!” y digo que comportó y digo bien, porque más de uno temíamos que lo pidiera a voz en grito y la humillación habría sido letal del todo.

De camino a la finca de invitados Babi, nuestra amiga más entusiasta, dijo que había visto a un chico que no estaba nada mal, que a ver si Cobita se lo presentaba, un chico en el que todas nos habíamos fijado. Seguro que era un primo muy cercano de Cobita porque tenía toda su cara pero en hombre, o sea; súper guapo... y Piluca que estaba amodorrada por las copas y cabreada por tener que volver a la que llamó “La Mansión Deprimente” se despertó como por arte de magia y animadísima; comenzó a tramar a viva voz toda clase de artimañas “celestinescas” mientras lamentaba no haber echado en el bolso el “Cosmopolitan” del mes.

P.D.: Al día siguiente a las nueve de la mañana ya nos estaba despertando uno a uno con esa sonrisa y esa voz divinamente inocente que pone cuando quiere pedir algo y sabe de sobra que no nos hará mucha gracia.

P.D.1: A las diez de la mañana, ya nos tenía a regañadientes tocando el claxon del coche de turno para que se diera prisa en ir a casa de Cobita, a la que previamente había llamado poniéndola al día y obligándola a despertar a su primo para que desayunase con nosotros: ya os contaré...

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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30 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 21

Querid@s Tod@s:

¡Por fin llegó el día!

La noche anterior, mi amiga Flavia nos pidió a Babi, mi amiga más “entusiasta”, y a mí, quedarnos con ella en su casa a dormir juntas. Oye, ¡nada de entusiasmarse!, porque en realidad fue un tormento. “Un tormento sin igual”, según dijo Pilu, cuando se negó en rotundo a quedarse ella también.

En fin, a eso de las nueve de la noche, Flavi nos reunió a todas en su casa y nos invitó a cenar, nada cocinado por ella, que no sabe ni aliñar una ensalada, sino comida de un restaurante asiático que ella encargó, y que Kuki fue a recoger porque pillaba más cerca de su casa que de las demás.

Bebimos bastante vino blanco y después Pilu triunfal, nos obsequió con un saco de chucherias de todo tipo que había requisado del apartamento de Bruno. Hablamos de todo y de nada, ya sabéis; ¡cosas de chicas!. Que si los zapatos de aquel tipo guapo de ese restaurante al que fuimos por última vez eran horribles, que si llevaba unos ejecutivos de un color inadecuado, que si los pantalones de pinzas le hacían tripa, que si los esmaltes nacarados ya no estaban de moda, que si había que donar la bisutería de plata porque estaba “out” del todo y ahora se lleva lo dorado, que si tenía un culo horrible o increíble según para quién, que si no llevaba hecha la manicura, que si para aquella ocasión debía alguna amiga haber optado por un mini tanga en plan “cuerdecita”, o un conjunto monísimo de “La Perla”, que si sobar a ese chico o dejarse sobar no fue la mejor opción, que si fulanita tenía las puntas del pelo abiertas, que si la madre de tal se había hecho una liposucción en una clínica extranjera, o que la madre de mengana se había puesto unos pechos de silicona tipo “pera” y le quedaban fatal, etc. etc.

Pues así las cosas; hablando como bien os cuento de ese “de todo” y “de nada”, Flavi reaparece de repente en la habitación mostrando a las demás el bañador “playmate” que compró conmigo; ¿recordáis?. Claro, todas nos quedamos calladas cuando vimos que a ese simple y minúsculo esconde “vergüenzas”, le había añadido un cinturón de cadena de Dior, cosido una especie de pareo transparente y lleno de logotipos de Chanel, y cuando además, iba a juego con unas preciosas sandalias muy modernas de Jimmy Choo. En fin, que nos mirábamos atónicas las unas a las otras y se nos venía a la cabeza la imagen de “El Richi” y sus secuaces, y claro; empezábamos a temblar. A buen seguro que creerían que en vez de un combate sangriento iba a ser un espectáculo de circo o un pase de modelos y darían al traste con el evento.

Babi, la más “entusiasta” de todas como sabéis, siempre correcta y agradable, quiso tomar la palabra abanderándose como nuestra portavoz, pero Pilu se levantó de golpe y dijo que “...si tenía que ir de puta, que era de puta, y no de damisela moderna de una renovada versión de ‘La Pasión Turca’...” Claro, Flavi se puso a llorar amargamente y a pedirnos que nos quedásemos con ella que estaba desconsolada, que no quería ir al combate y que la encubriésemos, que iba a llamar a su vallecano para decirle que tenía una enfermedad rara y contagiosa y que por lo menos estaría aislada del mundo durante varios lustros.

Tratamos de consolarla, sobre todo Babi, que dijo que sería una experiencia “súper” y que se lo tomara como una prueba de academia de arte dramático (se presentó durante cinco años consecutivos a la mejor escuela de Arte Dramático de Madrid y no la cogieron jamás. En un ataque de puro orgullo dijo que ser actriz no era nada del otro mundo y que si no la sabían valorar, según Pilu, era una clara indicación de que su destino estaba en otro lugar, que se olvidara del teatro y esas chorradas y se apuntara a clases de “La meditación y el lenguaje de ultra tumba” que a ella le vino muy bien). Total, que Babi al menos, logró que cesara su llanto y las niñas después de veinte minutos y una Flavi más serena y tranquila, empezaron a despedirse. Sólo quedábamos Piluca, Babi y yo, y cuando Flavi nos suplicó quedarnos, no nos quedó otra opción que hacerle caso; ¡estaba tan mal!...

Piluca dijo que tenía cita con el masajista, que de tanto leer el “Cosmopolitan” en la cama le había salido una contractura horrible, y que entonces no podría dar su “cien por cien” en el combate. También dijo que esa noche le apetecía dormir en su colchón especial de agua, porque es lo único que la deja calmada cuando ha tenido un día lleno de horribles disgustos. Y la pobrecita de Flavi aceptó que se marchara de mala gana pero antes le suplicó quedarse un poquito más.

Pilu acepta, y sacó el “Mini Cosmo” de su bolso y nos mostró una página en la que salía Brad Pitt anunciando los relojes “TagHeuer”, y bajo el logo de la publicidad: “What are you made of?”, Piluca había pegado un posit que decía: “Eres un Tío Buenorro, de lo más buenorris que hay, ¡qué pena que dejase medio ciego a aquel gurú maligno!, que si no, estaría haciendo budú a tu Angelina hasta que las tetas le rozasen los calcetines”. Piluca rápidamente quitó el posit con tan “expresivo” letrero, y le dijo a Flavi: “Cielo, mañana iremos al funeral de nuestro ‘glamour’, o a ese combate cutre; que es lo mismo, y sólo lo haremos porque te queremos, y haciendo de tripas corazón. Porque entrar en un sitio pestoso, lleno de tíos ordinarios y degenerados, no es mi plan ideal, ¿sabes?. En fin, tenía cita en la pelu para mañana y la he cambiado, no creo que esas bestias aprecien algo que no sea el sudor y la música ‘bacalao’. De todas formas cari, convendrás conmigo en que ‘El Richi’ es un novio de temporada, o sea; despáchale de una vez y busquémonos, uno cada una, como Brad Pitt. O bueno; como esos novios Jinetes, Pilotos, hijos de Banqueros, sobrinos del Presidente de algún emirato importante, etc., etc., que antes siempre tenías a mano. Porque así, no ganamos más que para disgustos contigo, además de caer ‘socialmente’ al llevar a un macarra de ese porte a todos lados; ¡casi preferiría que fuese un ‘tuno’ a que sea como es!”. Y con un golpe de melena, agarró su bolso, devolvió el posit a su lugar, cerró la revista, y se largó, dejando nuevamente a Flavi lloriqueando.

A la mañana siguiente nos levantamos muy tarde y tras tomar el “Brunch”, nos fuimos a un centro donde dan baños de sol artificial para ponernos todas a punto para el encuentro. Flavi estaba tan pálida que necesitó dos sesiones seguidas.

A la hora habíamos quedado con Alfonso Moro y Ramiro a tomar café y les contamos lo mal que se sentía Flavi, y acordamos con ellos dónde quedar para ir juntos al Combate.

Las siete y media en punto de la tarde; todos en casa de Flavi, que ya iba vestida para la ocasión y tapada con la mega gabardina que Óscar Escolano le había prestado. La pobre necesitaba apoyo moral masculino y del optimismo de Babi, así que se montó con ella en el coche de Moro, con Ramiro y Vitti.

Al llegar al lugar nos quedamos desolados, había una barra cubierta de vasos blancos de plástico, unos sándwiches de paté, ganchitos, patatas fritas, y un cartel grande donde se leía: “ No generamos problemas; ¡LOS RESOLVEMOS!”. Aquello ya pintaba fatal. “El Richi” se acercó y sobeteó a su Flavi, y sorprendido le preguntó que si no llevaba bragas, y acto seguido nos saludó con poca gana y le dijo a su colega “El Navarro”: _ “Estos pijos son amigos de mi “Chochete”, díselo a la peña no vaya a ser que les quieran partir la cara... este es mi colega “El Navarro”; ¡tunea que te cagas!. Si queréis birra os la ponéis vosotros y si os entran ganas de mear os salís a la calle que hemos metido el barril de cerveza en los meaderos”.

Apabullados entramos dentro de aquel curioso gimnasio, y tomamos asiento en las filas de atrás por si teníamos que salir corriendo. Pero Piluca dijo que ya era horrible estar en ese lugar, como para encima no ver absolutamente nada, y que ella había estado ensayando unos cuantos “gritos de guerra”, y que de sentarse atrás nada de nada. Bruno, por miedo a que hiciera de las suyas y sacara el spray antivioladores o le dijera a alguien que si podía mirar a otro sitio que sentir su mirada le daba arcadas (cosa que alguna vez se ha atrevido a decirle a alguien), nos hizo levantarnos y seguirla.

Primerísima fila; nuestra Piluca optó por ser discreta, ¡por supuesto!, y a línea de combate que nos llevó, así, para pasar bien desapercibidos.

Suena un ruido ensordecedor, y sube un tío al rin de boxeo anunciando a nuestra Flavi, presentadora sin igual del evento. Flavi sube con la gabardina puesta, pero “El Richi” en pie, a voz en grito dice: _”Vamos nena, ¡quítate el chubasquero y marca jamones!, que a quien se ponga tonto le meto dos ostias”. Total, que Flavi presentó el combate de “Kickboxing” como pudo y se bajó a recaudar el dinero de las apuestas.

Empieza el combate, el del bañador azul y botas negras le mete al del bañador amarillo y botas rojas (todo muy español) un par de patadones que si es a mí, me “descoyunta” viva. Entonces Pilu empieza a susurrar que eso es muy sangriento y que no lo va a poder resistir, que si ve sangre que seguro que se desmaya, Bruno le dijo que no se preocupara, que eran sus dientes, no los suyos, pero eso no la animó y le pidió que fuera llamando a una ambulancia que ya se sentía mareada. A todo esto suena el “Lady Phone” de Bruno, y un tío sentado detrás de él le dijo que se lo metiera en cierta parte o que si necesitaba ayuda que él estaría encantado de empotrárselo de golpe. Bruno se levantó, y tras él Piluca, y claro, como llevaba unos taconazos de doce centímetros, al pasar pisó sin querer a un chico y se formó la “marimorena”. El chico le dijo que le había reventado una ampolla, y Piluca en vez de disculparse, el mandó al pedicurista, término que claro, él tomó como un insulto y no tuvo otra que mandarle a ella a bajar a su entrepierna a “descargarle” cierto instrumental cargado de testosterona (por decirlo finamente). Piluca agarró a Bruno de la chaqueta y le dijo que si no iba a hacer nada, y el tío por si acaso, se adelantó a la posible reacción de Bruno y le metió un buen bofetón.

¡La habíamos liado!

El combate se paró, y el del bañador amarillo y botas rojas que iba perdiendo, con la adrenalina a punto de estallar y el orgullo herido, se bajó del rin y empezó a dar puñetazos al chico de “La Ampolla Sangrante” a diestro y siniestro, mientras gritaba que si eran unos invitados de “El Richi”, que no se les tocaba; vamos: _ “... ¡Es que no les toca ni DIOSSSSS!”. Al parecer Flavi apuntó al mandamás de Vallecas cuando se enamoró; no esperábamos menos, claro. Y entonces los otros, al oír que se nombraba a “El Richi” que debe ser como el guía espiritual del barrio, se liaron a dar mamporros a todo el mundo.

Así las cosas; Flavi nos va cogiendo uno a uno y nos dice que nos larguemos, que ya hablará con su nene al día siguiente. Pero Bruno había perdido su móvil y no estaba dispuesto a irse sin él, y menos sin llegar a saber quién era la “pava” que le llamaba a esas horas y seguro que con ganas de guerra, nunca mejor dicho. Total, que nos salimos y nos montamos todos en los coches y dejamos a Bruno dentro con Piluca, marcando tacón, que se había puesto a hacer fotos con su súper móvil por si el caso salía en prensa o la peripecia era llevada a algún tribunal importante, poder aportar ella unas pruebas “súper verídicas”.

De camino a casa nadie hablaba, excepto Flavi, aunque más que hablar lloraba, y Babi, con su entusiasmo de siempre que afirmaba que la cosa, podría haber ido peor.

Al fin, Bruno encontró su móvil; un colega de “El Richi” lo había cogido, y escondido tras la barra y completamente “tajao”, no paraba de marcar números tratando de llamar a su madre para decirle que no iba a cenar a casa...

P.D.: El suceso de momento no se ha visto en los tribunales, pero si algún día sucediese, Piluca necesita saber si algún letrado de fiar, se hace cargo de su caso. Y si es así, hacerla saber si es posible que viese la luz en la prensa; ya que le encantaría poder ir al programa de Ana Rosa Quintana a contar “fielmente” su versión de los hechos.

P.D.1: También me ha presionado para que os diga que el hecho de trabajar teniéndola a ella como cliente, que ya es un aliciente, lo suficientemente grande, como para hacerlo gratis.

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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26 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 20

Querid@s Tod@s:

Nadie decía nada en aquella habitación...

Estábamos los de siempre más “Cobita”. Cobita es una amiga nuestra asturiana muy especial. Cobita probablemente sea la más guapa de todas mis amigas. Ella es dulce, tranquila, sosegada, de exquisitas maneras refinadas, con un buen cuerpo y una cara absolutamente preciosa...

Conocimos a Cobita un año en “Zahara de los Atunes”, Cádiz. Nos fuimos todos un verano allí, justo un año antes de que ocurriera todo...

Un día, Piluca nos reunió a todos y dijo que ese año nos iríamos a Zahara, ¿por qué?, pues porque ella dijo que ese año había que ir allí que todos juntos nunca habíamos estado, y además, porque ella, unos meses antes, cuando fue a la feria de Jerez, se fue para allá con su padre que quería mirar unos terrenos para comprar, y le pareció un sitio precioso. Muchos de nosotros ya habíamos estado allí y lo conocíamos, pero otros no, y desde luego juntos nunca habíamos estado, así que, no nos dejó otra opción; o se iba a Zahara, o ella se iba de vacaciones a Venezuela con unos primos suyos que sólo había visto un par de veces en su vida. Y claro, Piluca, siendo como es de tétrica, nos dijo que allí, donde sus primos vivían, que tenían unos vigilantes todo el rato con las metralletas (o escopetas o pistolas o no sé qué tipo de arma asesina) cargadas todo el rato. Y que lo mismo moría de un disparo fatal y que sólo la veríamos a su vuelta siendo transportada en una caja de pino (no de olmo, o de roble francés tan siquiera; sino de pino que es para ella muy cutre) en vez de un asiento en “bussiness class”. Claro, aquello no lo podíamos permitir...

Llegamos a Zahara, y como mi tía tenía allí un chalet muy grande y ella vivía sola, pues entre todos le pagamos a ella un hotel que me recomendó mi amigo Santiago Balbontin en “Isla Canela” (Huelva), y ella nos dejó su casa. Ganamos sin duda con el trueque, porque era un chalet precioso y grande y cada uno teníamos una habitación; aunque Piluca se empeñó en dormir en mi cuarto y dejar el suyo sólo para guardar su ropa (cinco maletas repletas: una con zapatos, otra con vestidos de fiesta, otra con ropa de playa, una con cremas, pinturas, y mascarillas capilares, y demás cosas de higiene femenina, y otra sólo con ropita interior y ropa de “andar por casa”).

Fuimos los de siempre, y el mismo día que llegamos, convinimos en mantener a la asistenta de mi tía esos días en los que nos íbamos a quedar, además de contratarla para que nos hiciera la comida, y ya que éramos tantos, doblara sus horas de trabajo en casa. Así las cosas, la señora aceptó y se fue a hacer la compra que necesitábamos y nosotros, nos largamos a la playa.

Fuimos en dos coches a una playa retirada, hacía bastante viento ese día, y Bruno, que conocía muy bien Zahara, nos llevó a un lugar un poco retirado donde no había ni una sola alma excepto nosotros. Nos pusimos a tomar el sol (las niñas), y los chicos se pusieron a jugar a las palas algunos, y Bruno a leer el “Marca”. Después de un rato, nos fuimos a dar un paseo Marta Robertson, Alfonso Moro y yo. Empezamos a recoger algunas conchas que veíamos a nuestro paso, y cuando llegamos donde estaban todos, Piluca nos las requisó y dijo que eran unos ceniceros ideales; que se los quedaba. Al cabo de un rato, algunas niñas hicimos “topless” y alguno que otro, se bañaba sin nada de nada; dejando al aire todo su esplendor machuno.

Nos dio la hora de comer y avisamos a la asistenta de que nos retrasábamos unos veinte minutos, pero que no se preocupara por nada y que se fuera sin la necesidad de esperarnos que ya nos serviríamos nosotros mismos el almuerzo. Andando hacia el coche, empezamos a escuchar como la voz de una chica hablando en un tono muy alto e indescifrable a esa distancia. Al fondo, vimos tirada una bicicleta medio tapada por rastrojos y pinos. Óscar se adelantó con paso rápido y cuando estuvo a esa altura nos llamó. Había una chica medio llorando y con la rodilla sangrando. Se le había pinchado la rueda de la bici y se había caído al suelo, dándose un buen golpe en la pierna. Llamaba con el móvil, pero se le iba la cobertura y estaba cada vez más agobiada.

Se llamaba Cobita, tenía un par de años menos que nosotros y nos agradeció tanto que la lleváramos a casa y le curásemos la herida, que nos invitó a una fiesta esa noche en su chalet, que curiosamente estaba en la misma urbanización que el nuestro.

Así que, después de comer, Óscar la llevó a su casa, reuniéndose más tarde con nosotros en la playa, excepto Piluca que se quedó porque tenía que empezar el ritual de saber qué ponerse para la fiesta. Mascarillas, potingues que dejan la piel perlada y con efecto dorado durante catorce horas (ni una más ni una menos), autobronceador del que no deja “ronchones” y sin olor (mejor dicho por ella: “sin esa horrible peste que echan los que se venden en los súper”), y todo, previo un “peeling” corporal que te deja durante más de hora y media como si te hubieses restregado contra el estropajo “Nana’s”.

Bien entrada la tarde, nos fuimos a casa a bañarnos en la piscina, y mientras Flavi y su novio (por aquel entonces) nos preparaban toda clase de bebidas refrescantes y sin alcohol, Piluca, que aún andaba indecisa sobre la vestimenta a ponerse, nos hacía un “showroom” para que le ayudásemos a decidir. Con cada indumentaria seleccionada la encontrábamos fabulosa pero ella finalmente encontró que los quince “pones” seleccionados la hacían parecer gorda, fofa y con poco “sex-appeal”, así que; de vuelta a su cuarto “ropero”, se subió con Kuki y con Babi para volver al trabajo de elegir qué vestimenta llevar.

Por fin llega la hora y todos arreglados, le metíamos prisa a Piluca que nos repetía desde el piso de arriba y a voz en grito que si la presionábamos sería peor, que podía estallar y echarse a llorar en cualquier momento, y eso fastidiaría su maquillaje especial con base pigmentada pero traslúcida, y claro; eso retrasaría mucho las cosas y sería fatal para su autoestima, que sin duda era un factor indicativo de que la noche sería una porquería y que no conseguiría llamar la atención de todos los invitados (refiriéndose a los que a ella le interesaban: tíos buenos con o sin novias - los primeros para que la babearan y los segundos para que sus novias estuviesen bien celosas- y las chicas guapas de la fiesta; llamadas a ser sus rivales más directos, para que murieran de un ataque de envidia).

Tres cuartos de hora después, baja Piluca, y Bruno la medio coge en volandas y la mete en su coche, cerrándole el seguro por si un caso se le ha olvidado o la barra de labios o el perfume en miniatura, o cualquier otra cosa. En el coche, nos cambia la música siete veces y cuando por fin encuentra algo que le guste, habiendo borrado todas las emisoras seleccionadas por Bruno, llegamos al chalet de Cobita.

La entrada estaba abierta, pero Bruno, previsor del caos que podría suponer aparcar el coche donde todos los demás habían dejado los suyos, optó por dejarlo abajo, diciendo que luego sacan los coches medio borrachos y a oscuras y hacen más de siete rozones antes de sacar su vehículo; así pues, nos hace a todos bajarnos y subimos andando.

Al subir, todo estaba iluminado a luz de vela. Piluca enseguida vio a Cobita y se acercó a saludarla y ésta nos presentó a todos sus amigos. Seríamos como unos cincuenta en aquel chalet. Todo era precioso, y hasta parecía que las pobre buganvillas rojas que nunca tienen olor, exhumaban un tibio perfume como a nardos y a “dama de noche”.

Habrían pasado como dos horas cuando Pilu entró en conversación con un chico que aseguraba ser piloto, y claro, cada vez que al chico se le acercaba alguna niña, nuestra Pilu la echaba a cajas destempladas con cualquier buena excusa. Y Flavi, buscaba desesperada a Bruno que estaba al fondo del estanque iluminado por los focos bajo los plataneros, tratando camelarse a un par de amigas de Cobita, para hacer que éste le echase una bronca (o le partiese la cara) a su último novio.

De repente llega Cobita hasta donde estábamos Kuki, Sofía, Alfonso Moro y yo, y nos dice que Piluca estaba llorando a lágrima viva en el salón. Al parecer, cuando la última de las más de catorce niñas se le acercaron a su pretendido futuro ligue, y ésta nuevamente optó por “ventilársela” para tener el terreno libre, el chico la paró en seco y le dijo que era su novia. Claro, Piluca sintió morir en ese mismo instante de un ataque de cuernos y de orgullo, y no tuvo más remedio que abofetear al chico, y acto seguido, estamparle su mini bolso “made in ‘Chinatown’ de Nueva York” a la niña, con la mala suerte de que le clavó el cierre en la nariz y la niña le metió un tirón del pelo tal, que Piluca aseguraba estar sufriendo de una auténtica calva.

Así que se encerró en el salón para que nadie pudiera ver su alopecia en plena coronilla (parte posterior de la misma), y pegó un tirón de los cables de los bafles para que todo el mundo oyera su tormento. El novio de Flavi golpeaba la puerta bruscamente, y Flavi le llamaba “animal” y le decía que hasta para eso era una “mala bestia”. Babi, mi amiga más “entusiasta”, agobiada por los sollozos de Pilu y por los reproches embravecidos de Flavi, golpeaba al novio de ésta y le decía que se fuera que ahí estaba sobrando. Llegó Bruno, malhumorado porque le habíamos fastidiado justo en el momento en que la cosa más prometía para con él, claro está, y agarrando por la cintura a Flavi y a Babi, se puso frente a la puerta y le espetó a Piluca que ya estaba bien de hacer el numerito, que o salía, o tiraba la puerta abajo y que él mismo la dejaría calva del todo. Óscar y Ramiro trataban de poner paz mientras Moro consolaba a Flavi y le decía que hacía bien de haber mandado a su novio a hacer gárgaras. Sofía y Marta Robertson aseguraban a los demás invitados a la fiesta que era sólo una jaqueca, que dentro no pasaba nada y que los enchufes de los bafles se habían mojado, que en breve volvería a haber música. Y claro; los demás, tranquilizábamos a la pobrecita de nuestra anfitriona, Cobita, que estaba entrando en estado de “shock”.

Bruno echó la puerta abajo, no le quedó más remedio, y mientras se acercaba a Piluca con la intención de “estrangularla”, Ramiro le sujetó y Piluca le amenazó escondida tras el sofá, que como diera un paso más o como no se estuviera quieto, mañana mismo compraba un megáfono y se pasearía con él por todo Zahara clamando que la tenía igual de pequeña que un guisante.

Total, que por fin entramos todos y nos sacamos a Bruno y dejamos a Pilu con Babi y Ramiro que la estaban tranquilizando, nos disculpamos con Cobita por lo de su puerta y le prometimos hacernos cargo de los costes de otra nueva (Bruno la dejó que ni para la candela; hecha astillas). Y la fiesta acabó como os podéis imaginar:

Piluca castigada a dormir en su cuarto muy a su pesar por tener que apilar las maletas, Bruno sin comerse una rosca, y Flavi llorando amargamente porque su ex era muy guapo pero un auténtico cabronazo que sólo le decía que Cobita estaba de muerte y no se había fijado en ella, que del sol se le había aclarado un poco el pelo, al menos un mechoncito, y así le brillaban más los ojos.

A la mañana siguiente, llamamos a Cobita y nos hicimos cargo de la limpieza de su casa (mandamos a la asistenta de mi tía, obviamente), y a ella, la invitamos a venir a la playa con nosotros y compensarla durante el tiempo en que íbamos a estar por habernos “cargado” su fiesta. En fin; como Cobita era una niña muy buena, y además en un par de días regresaban sus padres, la invitamos a que se trasladara a nuestro chalet durante el tiempo en el que íbamos a quedarnos nosotros en Zahara de los Atunes.

Así pues, Cobita se convirtió en nuestra amiga hasta hoy, y esa misma noche, al año siguiente, la invitamos a celebrar otra sesión de nuestras “Preguntas Trascendentales”. Y una vez todo preparado, la primera pregunta que Cobita tuvo que hacer a Piluca fue:..................................................................................

Al cabo de unos minutos, Piluca lloraba, y ninguno fuimos capaces de articular palabra...

P.D.: ¿Alguien sabe qué pregunta le pudo hacer Cobita?

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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23 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 19

Querid@s Tod@s:

Ayer fue un día total del todo...

Por la mañana y como siempre hago, me levanté muy temprano para sacar a mi Helmut a hacer su pipí y demás cositas naturales. Me abrigué muchísimo porque aún ando arrastrando una gripe que va camino de ser crónica, y cogí la vigésimo cuarta pelota de tenis de la semana para jugar con mi “niño peludo” (me las pierde todas; el tío llegado un momento dado, se cansa y me dice que si quiero la pelota, que vaya yo a por ella, y claro; entre las zarzas y los matorrales de más de un metro de largo, no hay quien vea una simple pelota embarrada).

Estoy jugando con Helmut, que hace más caso a los que a esas horas salen a hacer “footing” que a mí. Le llamo pero nada, sale corriendo detrás de cualquiera y luego parece que la que está haciendo deporte soy yo, abrigada cual esquimal, y corriendo detrás de él para que no se me pierda, con una pinta tal, que parezco el muñeco de “Michelín” huyendo de una aguja por temor a desinflarse.

Llevo los quince minutos de rigor corriendo tras él cuando me llama Bruno por teléfono y me dice que había quedado con un grupo de trabajo a hacer una comida en su casa y que lo acababa de recordar, y claro, que él, ni sabe cocinar ni nada de nada, que por favor le ayude, que la haga en mi casa, la tenga lista a las dos en punto de la tarde y que procure largarme antes de que me vean; y por supuesto que me lleve a Helmut, que es capaz de zamparse los planos o estar pidiendo comida todo el rato. En fin, es mi amigo y no me queda otra, así que, acepto a preparar el almuerzo y dejar la casa colocada como si de verdad él viviera allí.

Llamo a Babi, ya sabéis; mi amiga más “entusiasta”, y claro, la despierto y ésta me confunde con otra persona y me cuelga como tres veces el teléfono (eso es lo que ella me dice, pero está clarísimo que me colgó adrede porque no eran horas de llamarla a ella a las nueve de la mañana; a ella se la debe llamar a partir de las doce y media que es cuando reacciona bien). Le ruego que me ayude y sobretodo, por el tema de hacer la compra en el súper (cosa que sabéis que odio), y más que nada, porque vive en la C/ Lagasca que es donde yo compro los pétalos de flores comestibles para ensaladas y postres. Enseguida se anima y me dice que ella se encarga de hacer la compra en el súper, que le vaya escribiendo la lista y que me trae las flores. En fin, cojo de todas maneras el coche y me acerco a una floristería a comprar un par de ramos de flores y a Helmut lo tengo nuevamente cabreado porque salir por la mañana tan sólo media hora no está en sus planes caninos y se enfada y ya no quiere hacerme caso (si antes me hacía poco, ahora ya pasa olímpicamente de mí; así que me tengo que subir yo literalmente al maletero, y desde ahí tirar de él)

Ya en casa recojo todo tipo de revistas femeninas, sobretodo las que trae Piluca, y saco todos los MAN y los GQ que me mandan a casa y los coloco en puesto de las otras para que parezca una casa menos de chica. Quito las telas de los sofás y los dejo tal cual, sin fundas; blancos, y dejo sólo un par de cojines por sofá. Me pongo a hacer la lista y a los diez minutos entra Babi que se ha vestido como si fuera Heidi, incluyendo lo dos coloretes bien puestos en cada mejilla... Entusiasmada y feliz, me dice que se lleva mi coche que en el suyo no cabe la compra (¡por Dios!, ¿acaso para una comida me quiere comprar el súper entero?) empiezo a temblar y le doy la hoja con la compra, ella me coge el “pilot” y empieza a agregar cosas en la lista como una posesa; pero me tranquiliza diciendo que es la compra que necesita ella, que así aprovecha.

Preparo una comida ayudada por Babi que es la que se encarga de vestir la mesa (una provisional que tengo hasta que me traigan la mesa buena de la India). Y justo a las dos menos diez, cuando Bruno me llama avisándome de que está en camino, bajamos las dos al garaje y nos marchamos.

Por la tarde Bruno nos felicita y dice que en un hora quiere que nos veamos para invitarnos a merendar para agradecernos el favor. Pero claro, nosotras habíamos quedado con Flavi, Piluca y Alfonso Moro para hablar del viaje de Semana Santa, con lo cual quedamos todos con él.

Mi Helmut se había quedado con su papi, y quedamos todos a tomar un vinito y unos pinchos mientras Moro nos iba hablando de posibilidades de viajes de todo tipo: sol y playa, senderismo y rutas de interior, nieve y demás deportes de invierno, e incluso de uno súper apetecible en una casa rural... Así se nos fue pasando la velada y cuando por fin nos habían dado las diez, nos llama Ramiro y nos pregunta que cómo quedamos para la fiesta de la inauguración del chalet de un amigo nuestro futbolista. “¡Ostras!”, dijimos todos a la vez; ¡ni nos habíamos acordado!...

En fin, un amigo es un amigo, así que en medio minuto nos habíamos puesto todos las pilas y habíamos quedado en una hora en la casa de Piluca, porque es la que más tarda para todo, y salir juntos al chalet.

¡Menuda odisea para llegar!. Mi amigo vive en una urbanización en Majadahonda, y aunque Bruno (que como sabéis es arquitecto) había ido varias veces para supervisar las obras, de noche, no recordaba dónde estaba la casa. Llamamos a nuestro amigo futbolista, pero no nos cogía el teléfono, suponemos que porque con tanto jaleo ni lo escucharía, y claro, nos perdimos y acabamos llamando a la casa de una señora a la que Pilu le pidió un vasito de agua y ésta le ofreció uno de leche porque decía que la veía muy flaca y con mala cara. Claro, buena la hizo la pobre mujer, Piluca entonces no quería ir, decía que es que con tan poco tiempo para arreglarse no se veía ella preparada para ir a esta fiesta ni a ninguna y que le pidiéramos un taxi que se volvía a su casa a arreglarse como Dios manda. Necia perdida, y en vista de que nadie le hacíamos caso, porque temíamos que del jaleo algún vecino llamara a la seguridad de la urbanización y nos encarcelaran a todos, ella volvió a llamar a la señora y le dijo que si podía usar su teléfono para llamar a un taxi que no tenía batería en el móvil.

Encontramos la casa, justo dos calles detrás del chalet de esta señora tan amable, y Piluca regresó a su casa para arreglarse en condiciones; sabíamos que al menos en las tres horas siguientes no iba a llegar...

La fiesta estaba ya bastante animada para lo temprano que era, pero sólo amigos más íntimos, el resto empezarían a venir a partir de las doce y media de la noche. Bajamos a la bodega, donde se empezaban a servir ya los primeros cubatas y otro par de compañeros de equipo jugaban al billar mientras bebían cerveza. Le contamos lo de Piluca y claro, dijo que no le extrañaba nada, y nos contó más o menos cómo era el plan.

Había contratado a un amigo nuestro “disc jockey” que venía de “Martinica”, del caribe francés, y que pincha siempre para fiestas privadas de gente famosa por todo el mundo, que se llama “Stivy Valverde”. Aún no había bajado, seguía en la habitación que le ofreció nuestro amigo en el chalet descansando. Luego vendrían un montón de conocidos suyos y empezaría la fiesta de verdad...

A las tres horas y media vino Piluca, eso sí; vestida como para un desfile de “Jean Paul Gaultier”, y ya la cosa estaba súper animada. Mi amigo empezó a desconchar botellas de champagne y claro, estábamos ya todos súper perjudicados, ahora bien, eso sí, mi amigo no ofreció “Ferrero Rocher”, cosa que a Piluca le pareció bastante mal porque claro, eso siempre da mucho “glamour”, si no es por los “Ferrero” a ver qué habría sido de su adorada “Preisler”, o de la no menos fabulosa “Paloma Cuevas”... Con el disgusto que se llevó, y la “coloqueta” (como decimos en El Sur) que llevaba, se acercó a la mesa de billar, metió las bolas en los agujeros y se puso a bailar por “Shakira” mientras todos le aplaudíamos.

Entonces oímos unos gritos en el jardín descomunales y salimos todos despavoridos a ver qué estaba pasando; era “El Richi”, que estaba haciendo cabriolas con su moto tuneada por el borde de la piscina y claro, como ya iba fatal por culpa del calimocho (desde que cumplió los 17 años ya nunca lo bebía, pero viendo que había en la bodega de nuestro amigo botellas de vino de verdad y no de “Tetra Brick “, empezó a abrir una tras otra a diestro y siniestro, y a mezclarlas con coca cola o con casera, según le viniera bien). En fin, se había caído a la piscina con moto incluida y lloraba como un bebé porque no sabía nadar. La gente que estaba ya borrachilla no le entendía y pensaban que era un “animador” profesional contratado por mi amigo y le hacían palmas, le silbaban y le daban gritos de ánimo.

“El Richi” se ahogaba y Flavi decía que ella con ese vestido no se podía tirar a salvarle, y claro, los demás estábamos indecisos, total, que Piluca, resuelta como es ella, nos guiñó un ojo mientras le atizó una palmada en el culo a un guiri amigo de nuestro amigo futbolista y le tiró a la piscina mientras le decía:

_” Eii! guiri!, tienes pinta de ser un macarrón con tomate, seguro que con lo grande que eres, eres australiano por lo menos, y allí todos saben nadar muy bien... salva a ese salvaje que Flavi se nos muere si no... Por cierto; - y esto ya gritándole – ¿qué ejercicio haces para tener el culo así?, ¿spinning?- y mirándonos a todos decía- claro, si es que hacer ciclismo 'indoor' tiene sus ventajas...”

Por fin nadie se ahogó, y aunque una modelo rusa se tiró de “bomba” al agua tras el “macarrón australiano”, el chico del culo palpado por Piluca, logró salir ileso y sacar primero, y por orden de “El Richi”; su moto, y luego al novio de Flavi.

Total, que mi amigo futbolista se cabreó porque la moto le había roto el metacrilato de las paredes de la piscina (es una piscina gigante, cuyas paredes iluminadas, son una pecera gigante) y claro, los peces de colores se habían mezclado con el agua clorada y morirían seguro, amén de haberse cargado su piscina de diseño el mismo día de su inauguración y sin haberla estrenado él.

Flavi dijo que se la pagaría ella, pero eso no le consoló en absoluto, todo lo contrario; y ahí convino con Bruno en que ya era hora de que se buscara otro novio.

Total, que aún quedaba mucha noche por delante y las copas hicieron milagros para la mayoría, la música ayudó bastante, y los canapés del “catering” de las tres de la mañana fortalecieron, sin ninguna duda, los ánimos templados.

La noche fue mejorando por momentos y muchos, con ojos chispeantes y bocas resbalonas, comenzaron el noble arte del flirteo, otros el “cameo”, y otros incluso; se arrancaron a bailar como poseídos en vez de pasar las copas de una mano a otra mientras las caderas se van turnando para apoyar las estructuras colosales mega cultivadas y vestidas en indumentarias mega “fashion”.

La noche había acabado, y ya cercano el amanecer del día, los que resistíamos en aquella mansión estudiada, nos repartíamos entre la parte de arriba donde mi amigo Stivy pinchaba una música tipo “Hotel Costes”, y la de abajo, dónde cantábamos en un karaoke de lo más moderno desde canciones de “Carla Bruni” y “Coco Rosie” (suaves, bonitas y tristes), pasando por las de “Miliki”, hasta la música de “Rafael” y “Camilo Sexto”...

En fin; un día muy completo, divertido e imprevisible, cuyas consecuencias pagaré durante toda la semana...

P.D.: Si alguno tiene algún amigo o conocido capaz de hacer resucitar a los peces, que me ponga en contacto con él porque mi pobre amigo futbolista lo está pasando fatal.

P.D.1: “El Richi” se ha quedado sin moto, y claro, mientras sus colegas “El Navarro” & Cía. se la arreglan, el pobre tiene a Flavi de taxista, así que; si tenéis alguna moto que no uséis y si queréis, apelo al espíritu pre-navideño y ruego así, que se la prestéis.

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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22 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 18

Querid@s Tod@s:

Ayer quedamos a cenar a un mexicano...

¡Qué bonito lugar!, íbamos a estar toda la noche cantando rancheras y bailando. Dice Pilu que los restaurantes así le dan ganas de llorar, que la ponen triste, que son pequeños, comprimidos, costumbristas, y que no dejan lugar a la modernidad impersonal; que las cantinas le recuerdan al hambre de las guerras y al desarraigo de una tierra que te absorbe y a la que no puedes regresar porque el destierro es así.

Total, que Pilu se fue con Babi, mi amiga más “entusiasta” a un restaurante donde según Pilu; te ponen un marisco ideal de la muerte con olor a Mar Cantábrico (si no huele así, igual Piluca le echa un “chufritazo” de spray con ese aroma; os lo prometo, ella es muy capaz)

Bruno llegó tarde, para variar se había llevado un buen disgusto con su última novia y para rematar la faena, le habían comunicado que en no sé qué obra había no sé qué problema con la estructura del porche principal. Consternado como estaba, y sin tener ni idea de que el plan propuesto era el de estar cantando rancheras, se sumó a la cena bastante malhumorado. Nosotros le dijimos que si prefería marisco, que podía irse con Pilu y Babi, pero él prefirió quedarse con nosotros.

Estábamos ya metidos en la faena del degustar una ensalada con una carne rarísima marinada e hiperpicante, cuando Alfonso Moro, recibe una llamada de Babi, que al parecer, nos llamó a todos pero sólo a él le daba cobertura el teléfono.

De repente; Moro suelta el cubierto y nos dice, mientras se despega la boca del móvil, que paguemos la cuenta y recojamos las cosas que hay que ir al hospital.

Estamos en la puerta y los que llegamos en taxi nos repartimos entre el coche de Alfonso Moro y Bruno, y claro, a mí me tocó en el coche de Bruno que me pidió llevarlo yo porque él estaba muy nervioso y había bebido varias cervezas. Por lo tanto, no me enteré de por qué teníamos que seguir a Moro al hospital.

Ya en el coche montados, Bruno marcó en el manos libres el teléfono de Moro, pero éste no paraba de comunicar, cosa normal, conociendo a Babi, que a buen seguro pensamos todos, que le tendría hablando por móvil hasta estar frente a ella en el hospital.

Todos cavilamos lo peor, aunque claro; tampoco sabíamos qué sería lo peor. ¿La habrían violado?, ¿habría Piluca dejado ciego al “maitre” del restaurante con su spray antivioladores?, ¿habría Babi dejado impotente a algún salido dándole una buena patada en sus nobles partes?... No se sabía y estábamos todos muy nerviosos. Bruno no paraba de decirme que me pusiera al lado de Moro en algún semáforo para preguntar, pero resulta que pillamos todos en verde. Kuki estaba callada, perdón, callada no, pero no hablaba, sólo iba rezando en voz alta: “Oh! Súper Dios Todopoderoso, haz que nuestras fabulosas amigas estén bien, porfi, que si quieres, yo podría ir a Lourdes algún fin de semana que estuviera menos liada a ponerte flores... si me das alguna indicación puedo llevarte las que más te gusten; claveles no, que son horribles y son flores de la muerte, mejor petunias o rosas blancas de la amistad... Oh! Súper, Súper Dios, haz que no haya pasado nada horrible, ¡que el negro me sienta fatal!. Además, Súper Diosito, mis amigas son súper kukis, son lo más que hay... por favor...!”.

“¡A CALLAR!”, dijo Bruno, y claro, la pobre Kuki se echó a llorar como una madalena...

Yo iba muy nerviosa, Bruno me empujaba la pierna para pisar más el acelerador y seguir a Moro, pero éste iba a 160 km/hora y yo a esa velocidad, tal cual están las cosas, no me atrevía a ir. Ramiro le decía a Bruno que no se pasara, y Bruno volvía a marcar el manos libres una y otra vez tratando de dar con alguien del coche de Moro, pero parecía que esta vez, nadie tenía el teléfono disponible y claro; menudo rebote se cogió.

Entramos en el parking del hospital, y me dejaron sola aparcando. Cuando llego, todos ya sabían que habían ingresado a Piluca, pero nadie sabía a ciencia cierta el por qué. Babi al parecer lloraba muchísimo, y claro; nadie del coche de Alfonso Moro, había logrado entender una palabra. Me esperaban para entrar todos juntos a urgencias, y la cosa parecía bastante grave.

Moro y Óscar van delante, tras ellos; Bruno, Ramiro y yo, y después: Sofía, Kuki y Vitti. En urgencias vimos a Babi, y nuestra amiga más “entusiasta” estaba descompuesta y hasta temblaba, se echó encima nuestro abrazándonos desconsolada y nos dijo muy lúgubre que era el fin del fin.

Según nos cuenta; mientras estaban comiendo marisco, y Piluca trataba de llamar la atención de un sirio muy apuesto, cogió una ostra en mal estado y no se dio cuenta. Se la tragó sin paladear porque estaba tratando de sonrojar al chico bebiendo el champagne con muescas de jengibre especial que ponían allí, de esa manera, tan a lo “tropical”, como siempre decía Pilu que había que beberlo, para parecer sexy y no golfa. Y claro, estaba en mal estado, y sólo se dio cuenta cuando empezó a ponerse blanca y a notar un extraño sudor frío. Entonces se levantó de la mesa, dejó caer la copa al suelo, apartó la silla, se fue donde estaba el sirio y se dejó desmayar lenta y sofisticadamente en su mesa mientras decía:

_” Que sepas que me muero, y habrás perdido para siempre la oportunidad de conocer a la mujer fantástica que soy... llama a un hospital caro, cari, que voy a morir en breve... y déjale el teléfono a mi amiga, no para ella, claro, sino para otra amiga, Flavi, que sale con un macarra nada recomendable... Oh! es el fin...” y catapún; según nos asegura Babi, Piluca se desmayó completamente.

Al principio no lo creía, conociéndola como todos la conocemos por lo tétrica que es, pero al parecer, cuando un señor gordito fue a tomarle las pulsaciones diciendo que era médico, y cuando Babi se dio cuenta de que olía fatal y Piluca no reaccionaba, fue la propia Babi la que creía morirse al darse cuenta de la gravedad del asunto, y le suplicó al sirio que llamara a un hospital bueno, el más caro que conociera, que si Piluca despertaba y se veía en uno cutre, era capaz de cortarse las venas; pero el sirio no hablaba español y claro, fue el médico “pestoso” el que tuvo que llamar...

Ante este drama tan inhumano, Ramiro y Óscar Escolano se van a ver si localizan al médico, yo trato en vano de tranquilizar a Kuki y a Babi, y mientras, Bruno llama a Flavia y le cuenta lo ocurrido pidiéndole que llame a los demás pero que si vienen, que no se traiga a “El Richi” que bastante jaleo había ya aquí montado.

Media hora después: “El Richi” con Flavia, Marta Robertson vestida de enfermera (mejor no preguntar), Carla Ruíz y Sofía. Todos consternados y ocupando todos los asientos de la sala de espera de Urgencias. “El Richi” salió a encenderse un cigarro, Vitti y yo fuimos a la máquina de café para cogernos un par de capuchinos y un chocolate para “El Richi” que nos dijo claramente: _“pssse!!eyy! sacadme un chocolate a mí que los petas me dan gusa y no llevo pelas...!”. Y también vemos llegar a Ramino y Óscar con mala cara. Nos dicen que no han localizado al médico pero que la enfermera les ha dicho que Piluca está siendo sometida a varias pruebas y que nos avisarían en cuanto supieran algo. Esto aumentó la tensión general.

“El Richi” nos sacó cuatro chocolates, se fumó medio paquete de tabaco, y no paró de usar nuestros móviles para llamar a sus colegas pidiéndoles que le fueran buscando algún traje negro que le pudiera venir para un funeral “pijo”. Kuki y Sofía, ahora que Babi ya estaba mejor, seguían llorando, Carla Ruiz y Marta Robertson se habían salido fuera a hablar con Mónica (que regresó a Nueva York) y contarle lo que había ocurrido, y cuando entraron, en quince minutos aproximadamente; un médico muy guapo salió y nos pidió que le acompañásemos un par de nosotros. Tras intensos segundos, decidimos que entraríamos: Vitti, Ramiro y yo.

Entramos por un pasillo muy estrecho, donde habían unos cuartos muy pequeños con las puertas abiertas que dejaban ver a gente con goteros y con las cortinillas descorridas. Al final del todo había un despacho con una televisión súper cutre encendida y un par de enfermeras. Nos dijo el médico que nos sentáramos en el sofá y amablemente nos indicó que si queríamos un vaso de agua mientras él se servía uno. Recusamos su ofrecimiento y nos sentamos, y las enfermeras salieron educadamente mientras él entonces nos contó que Piluca, en efecto, se había intoxicado con una ostra, y que aunque eso es algo de cierta importancia, que ella estaba bien, que le hicieron un lavado de estómago y que estaba recuperada. Pero que claro, cuando volvió en sí, le dio un ataque de nervios, no sabía muy bien dónde estaba y que hablaba a voz en grito de que aquello era una broma que no quería en serio ponerse “bótox”, y que menos aún en esta clínica clandestina que seguro que luego trafican con sus órganos. El médico dijo que incluso a un colega suyo le arrancó de cuajo el bisoñé y que a él mismo, le dio una patada en los testículos. Total, que la tuvieron que sedar y que en este momento, el psiquiatra de urgencias estaba hablando con ella.

Nos quedamos muertos, no sabíamos qué decir; si disculparnos y decirle que la ingresaran en algún loquero de buena reputación, o si decirle directamente, que le hicieran una lobotomía...

Cuando por fin pudimos entrar a verla, tuvimos que salir a la calle para llamar a “El Richi” que estaba fuera con dos de sus colegas probándose un traje negro para el funeral, y ya dentro; Piluca tenía los ojos como dos tomates rojos maduros, la cara blanca como la pared, el maquillaje entero corrido haciéndole unas ojeras que ni Sadam Husein... Y entonces va la tía y nos dice:

_” La próxima vez que esté tan mala, sacar un avión y llevarme a Houston, que estar intoxicada en un sitio como este es de lo más cutre que hay... Por cierto; Babi, conseguiste el teléfono del Tío Bueno del sirio...?”

P.D.: ¿Alguno de vosotros conoce a este chico?. No sabéis la lata que nos sigue dando Piluca...
P.D.1: ¿Alguno de vosotros conoce un buen terapeuta que pueda ayudar a Pilu?
P.D.2: ¿Alguno de vosotros se ha intoxicado con ostras?

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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17 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 17

Querid@s Mí@s:

Ayer estuvimos todos en el chalet de Mónica (“Monique Carrie Bradsaw”) que ha venido de Nueva York para indagar “in situ” sobre los regalos navideños más convenientes para cada cual.

“Mamá Segunda” estaba con la nena chica, a la que han llamado “Lulú” (al parecer en su casa hay una larga tradición de Lucías convertidas a Lulú), y “Papá Médico” estaba en su clínica operando todo el día: implantaciones mamarias, rinoplastias, cirugías correctivas de los dedos de los pies, y una operación a carne viva para sacar un “pearcing” olvidado en cierto sitio y cuidar que luego no quede cicatriz...

Total que allá que nos fuimos en varios coches para darle la bienvenida todos...

Bruno de copiloto en su coche conducido por Bobby García- Izquierdo, ya que él estaba haciendo anotaciones en un mega plano bestial que mostraba unos parcelarios que le había dejado su padre para que él diera el visto bueno a la inversión. Detrás de Bruno voy yo, a mi izquierda Kuki y a su izquierda Vitti.

En el coche de detrás: Sofía, que conduce su propio coche, André Grund de copiloto, Piluca tras la conductora, y a la derecha de Pilu, Ramiro y Marta Robertson.

Detrás de Sofía: “El Richi” en la moto tuneada y de copiloto Flavia

Tras el vallecano y “la macarra del Viso”: Óscar Escolano, Alfonso Moro, Luís de Juan, Babi (la más “entusiasta” de todas), Carla Ruiz, y en el maletero de éstos: todos los peluches, confetis, serpentinas y sombreros de bienvenida que Pilu se empeñó en comprar para la ocasión y que todos nos negamos a pagar y transportar en el coche, y que Óscar de mala gana llevaba porque Babi se empeñó...

Y con esta comitiva tan interesante, nos plantamos en el parking del aeropuerto.

Nada más apearnos, “El Richi” dijo que aquello cuando lo contara en el barrio “lo iban a flipar”, que parecía una película de ciencia ficción y que lo mismo veíamos a “Tom Cruise” grabando alguna “Misión Imposible”, que aquello era más interesante que ir a un parque temático (en realidad lo expresó de otra manera: “¡esto es la ostia!, cuando se lo cuente a “El Navarro”, “El Tomás” y “El Cateto” – a saber qué había hecho este pobre para que en Vallecas el llamasen así- no se lo creen, ¡macho!. ¡Pero que esto es la ostia de grande!. ¿Y cómo cojones sabe un piloto por dónde tiene que ir si en el cielo no hay carreteras?... Oye tú, “El Gominas” (a Bruno, obviamente), que tienes pinta de listo y te pasas la vida estudiando; ¿cómo coño sabes dónde tienes que buscar a la pija ésta?. Porque esto es tan grande que cualquiera la encuentra aquí... ¡La Virgen, macho!, esto es más grande que el porventura ese de columpios que anuncian en la tele...”)

Bruno ignoró el comentario y se fue a por Piluca, que toda resuelta como es ella, empezó a ir colocando sombreros horribles de lunares de colores en nuestras cabezas. Le dijo que ni se atreviera a ponerle nada encima, que como mucho se lo dejaba colgando como a modo de “Cowboy” por la espalda, y Pilu aceptó, y le dio su bolsita de los confetis. Sacamos un carrito para transportar los peluches dedicados que Piluca había comprado, y Kuki cogió el del Koala y lo llevó encima porque era para ella “el más Kuki de todos”.

Vamos toda la comitiva detrás de Flavi y “El Richi”, que iba embobado mirándolo todo, y sorprendido porque haya “negros” que viajaran: “eii, ¡que he visto un negro!, ¡coño!, ¡y otro más!... ¡ostia qué fuerte!. Yo creía que pasaban hambre y que no podían viajar, y resultan que los cabrones hacen turismo... ¿Pero los que hacen turismo no son los chinos?... Yo creía que por eso eran tantos, por si se perdían en los viajes que no se extinguiese la raza esa que hace rollitos de primavera y tal... Molan los rollitos, ¿qué no?... Chochete (a su Flavia), ¿tú quieres tener chinos del Richi?...”

Así las cosas, entramos dentro del aeropuerto, y Bruno, Óscar y Moro, van delante, y a éstos, les seguimos los demás. Pero claro, según entramos, “El Richi” se encendió un porro, y como nadie se atrevía a decirle nada, pues nos cogimos a Flavi que no se había dado ni cuenta, y nos pusimos a hablar con ella aligerando el paso. A todo esto, un chico de seguridad vestido de paisano para a “El Richi”, le dice que no se puede fumar y “El Richi” le dice a voz en grito para que lo escuchara todo el aeropuerto:
_ “Pero payaso, ¡pues no que el tío me dice que no puedo fumar!, ¿a ti qué coño más te da?, ¡a ver!, ¡soplapollas!;¿te digo yo a ti acaso que me da asco mirarte a la cara?, ¿te digo yo acaso que te metas tu ropa de pijo de mierda en ese culo marica que tienes?. ¿A que no?. Pues no te lo digo porque sé que te iba a gustar... pues tú no me digas que apague mi canuto porque me gusta que me provoques, porque mira que yo soy un tío pacífico, pero claro; si hay violencia conmigo, ¡yo rompo bocas y me quedo tan a gusto!... ¿Qué tú eres policía?, ¡tú qué vas a ser policía!. A ver, llama al “Comisario Castilla” , que es el que conozco, para que venga (“Comisario Castilla” es el personaje protagonizado por Tito Valverde en la serie de TELE 5: “El Comisario”)... pero venga hombre, si tú no eres madero ni eres na... “

Total, que se llevan a “El Richi”, Flavi se puso a llorar, los demás medio escondidos en plan: “no le conocemos de nada”, y Bruno y André, regañando a la pobre Flavia por tener un novio que siempre se mete en jaleos y no se sabe comportar...

Sale Mónica, y Pilu que es muy tétrica, ya nos había repartido a todos “Kleenex” y se echa encima de ella a llorar a moco tendido. Pilu la abraza, y todos nos acercamos a besarla y a unirnos, en plan “chupipandi”, a nuestra “Monique”. Entonces Pilu dice que repitamos, que lo hemos hecho mal y que eso pasa porque no le ha dado la gana a nadie de quedar para ensayar. Total que por increíble que os parezca, tuvimos que repetir la escena de la bienvenida pero esta vez aplaudiendo tras el “Yujiiiiiiis” de Kuki, y luego echándole confetis, serpentinas y colocándole los peluches delante, menos el Koala que tanto le “súper gustó” a Kuki...

Entonces viene un policía y dice que le acompañemos todos, y claro, Pilu le explica al policía:

_”Mire señor, hace mucho tiempo que no vemos a nuestra amiga, es que vive en New York y fatídicamente, no ha encontrado a un novio que la pueda acompañar en esta Navidad a su casa, y claro; yo he puesto mucho empeño para que esta bienvenida sea total, y bastante tenemos con aguantar a un macarra como novio de Flavi. Así que no venga a fastidiarnos (golpe de melena mientras saca la barra de cacao con brillo color cereza y un chicle)... mis amigos y yo, no nos movemos de aquí. ¿Quiere usted un chicle de canela?, son buenísimos, los compré en New York porque aquí los que hay son una birria; a ver si traen de verdad los auténticos chicles de canela que son éstos... Oiga... no nos vamos...” y guiñándole el ojo al policía que estaba alucinando por momentos, le dice con voz de susurro: “El Richi no es un mal chico, pero claro, es un paleto, así una cosa como usted, porque yo me he fijado que habla un poco estilo “Parla”, y eso no queda nunca bien. A mi amiga Valeria de la playa, es que yo veraneo en Sotogrande, ¿sabes?, tenía ese problema; hasta que a su padre no le tocó la lotería, no pudo irse a estudiar a Suiza, nos lo contó muy apenada justo el verano (y aquí ya le sopla literalmente en la oreja) que yo tuve un desliz con Vitti, pero tú no lo cuentes,¿eh?, que yo ya soy popular y eso me destrozaría horrores... Pero vamos, es buen chico, y si fuma un poquito qué le vamos a hacer, es el chico que va a llevar las maletas de mi amiga a su casa. Déjele libre que si no, no nos podemos ir... Y yo no pienso moverme...”

El policía pidió refuerzos, pero sanitarios, y allí que ya nos veíamos todos en un psiquiátrico y con las camisas de fuerza...

Ramiro habló con el Inspector de Policía y aclaró el asunto (es un abogado muy bueno, que trabaja en un bufete muy importante de Madrid propiedad de su familia; también letrados), y cuando salimos, mientras “El Richi” se liaba otro “cigarrito de la risa” (ignorando el mosqueo que llevábamos todos), Flavi trataba de explicarle que “El Comisario Castilla” era un personaje ficticio y que no podía mandar a unos matones a “dejarlo cojito para toda la vida”, porque igual nos quedaríamos sin el actor Tito Valverde y que a ella le gustaba mucho...

De camino al chalet de Mónica, la cosa se calmó y empezamos a reírnos y a bromear sobre el asunto...

Y una vez dentro, Mónica nos obligó a escribir en un papelito lo que deseábamos como regalo de Navidad... Así lo hicimos, y lo echamos en un mega calcetín de los que se ponen llenos de caramelos, en las chimeneas por las que baja “Papá Noel”. Cada uno, mete la mano y saca un papel (si es el suyo lo devuelve dentro), y compra ese regalo...

Nadie debe saber qué regalo le ha tocado comprar, yo sólo sé que el papel que yo saqué ponía:

“Regalo pal Richi: unas ‘Doctor Martens’ con la punta de acero, y como sé que tendrás pelas, me compras un casco guapo pa la moto”

P.D.: ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar esas botas para “El Richi”?

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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16 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 16

Querid@s Mí@s:

¡No sabéis el disgusto tan tremendo que tenemos todos!.Hasta mi amigo JJ Alonso ha venido escopetado, desde Marbella con su novia Lou Bustamante, y perdiendo así el derecho a su semana de vacaciones en el chalet de sus papis, para enterarse de qué es lo que estaba pasando...

¡A Piluca le han echado el mal de ojo!. Tal cual os lo cuento, ¡de verdad que sí!:

Ayer quedo con Flavi de compras, tenía que comprar la vestimenta de “Playmate” para el combate (¿recordáis?). Total, que venga probarse y probarse y que ninguno le estaba bien porque le hacía cuerpo de golfa (es lo que se supone que tiene que pasar ante un atuendo así, ¿no?. ¡Pues explicárselo a ella porque no lo entiende!). Y venga ir y venir, y venga camiseta de “I am the biggest Bitch” para arriba, y camiseta (escogida por “El Richi”, que no sabe lo que significa) para abajo... Yo ya estaba que me moría.

A todo esto, mientras estaba sentada en un taburete del probador, mi amiga Babi, la más “entusiasta” de todas, le manda a Flavi un sms que le tengo que leer yo:

“SOS, Pilu n Crisis ‘again’,sin n. en laPelu.LloraMUCHOyNoABRE pta.deKasa.PruebaTÚ! y ctame.Kiss”

Le digo a Flavi que se de prisita, que tres cuartos de hora apoltronada en un probador, parando camisetas y sujetadores en mi cara, con su bolsón y el mío en las rodillas, y cansada de decirle a Flavia que es imposible ir en “trikini” por mucho que le fascinen; no es nada apetecible y que me empiezo a cansar.

Le cuento lo de Pilu, y ella le llama:
“Cari, ¿qué te pasa, cielo?.... ajam, ajam... bueno pero no tienes raíz, no sufras... da igual lo que te haya dicho el horóscopo... ‘La Loba Sensata’, igual no acierta hoy... cari no te pongas así...Y si no es por el pelo, ¿por qué entonces?... ¡Una arruga!, ¿estás así porque te has visto una arruga?... ¡Cielo Santo!; ¡no hagas nada que voy para allá!...”

Mi Flavi se quita el traje para mejor candidata a portada “Chica Interview” y sin darse cuenta que tenía descorrida la cortina; le enseña el culo a toda la tienda, me tira el susodicho tapa “pocas vergüenzas”, me coge el suje de la cabeza, se lo pone, me va quitando así toda la ropa que me ha echado encima, mira con cara de asco la camiseta que le regaló su amorcito “El Richi”, así hasta que puedo abrir la boca y preguntarle qué le ha dicho Piluca...

Llegamos a casa de Pilu, y ésta nos abre la puerta cual “Bridget Jones” en estado crítico... en cueros vivos, albornoz encima, un plástico tapándole la cabeza llena de aceite de oliva y vinagre de manzana para ensaladas (sólo le faltaba haberse puesto un par de geranios), en los ojos antifaz relleno de agua con oxígeno puro congelado para las ojeras, descalza, con la cara descompuesta, y con el pulsómetro de Bruno en la mano (se cronometraba las pulsaciones a ver si se le disparaban pronto; ¡es más tétrica!), en la otra el teléfono.

Agitada nos dice que está en crisis, mejor dicho; “ en una súper crisis fatal”, de esas de las que vas escogiendo la tipografía para tu esquela en el “ABC” y negociando si media página o sólo una reseña...

Nos dice que el otro día quedó con su amiga de los bolsos de Nueva York, porque tenía una súper cena, mega guay de la muerte, y quería llevar el mini bolso exclusivo negro con espejo de “Chloe”. Pero claro; su amiga, tenía cita con el gurú de los ojos en blanco y ahí ella, por más que quisiera a Pilu, no podía faltar... Total, que Piluca convino el ir con ella y a ver qué se contaba “el nota” ese que no supiera ya ella con su lectura del “Cosmo”...

Pilu entró, pero llegó tarde, y el gurú ya estaba llegando al punto álgido de la sesión, y ella le interrumpió diciéndole a su amiga que dónde estaba su bolso que llegaba tardísimo, y claro; él cogió un cabreo de aquí te espero... Entonces el gurú le miró las manos y le dijo que no tenía un “alma joven”, sino “vieja” (¡la llamó vieja!), porque tenía muchas líneas en las manos, y Piluca, acto seguido, echó mano a su bolso para coger su súper spray antivioladores... Le volcó medio frasco al ojo en blanco del gurú... ¡Para qué queremos más!

El gurú a tientas gritaba que la iba a matar, que dónde estaba, y ella se escondía entre las estatuas de madera de elefantes africanos diciendo que era un farsante, que bajara los ojos y los pusiera como los demás o que se quedaría tuerto de por vida... El gurú dando manotazos al aire y llamándola “cosas terribles” (eso decía Piluca, que la insultaba en africano y que ella lo sabe, que para eso sabe idiomas). Su amiga, aprovechó y recogió de la alfombra el dinero que le había soltado de su sesión, al gurú de ojos en blanco - y veremos a ver si no para siempre-... Y Piluca le decía que como se acercase, no sólo lo terminaría de dejar ciego, sino que le clavaría un tacón de aguja para asegurarse de que lo suyo no tendría sanación...

Ahora Piluca dice que le echó el mal de ojo y está consternada...

Al parecer su horóscopo ya le avisó de que sus días bajos eran esos en los que coincidió con el gurú y con la negación de la peluquería a cogerle cita. Estaba claro; la habían gafado sin más solución...

Tenía una raya sólo vista por microscopio en la cabeza, se le había agotado su súper spray antivioladores, y para colmo de males; tratando de tener una segunda opinión a su horrible situación, llamó por teléfono a “La Loba Sensata”, que era una espiritista y “medium” que anunciaban en su libro de cabecera... La mujer miró por el humo de un puro que la habían maldecido y que en breve notaría la angustia del tiempo caer sobre ella... Total, que se puso frente al espejo para plantarle cara al tiempo con todos sus potingues caseros y sus doscientas mil cremas (de ahí el vergel de la sesera), pero la pobre; encontró una arruga... Y casi le da un patatús...

Histérica perdida empezó a llamarnos a todos y a decir que se iba a morir y que si conocíamos una clínica recomendable para sacar un abono de “bótox” (yo tenía mi móvil sin batería)

A las nueve de la noche viene mi amigo JJ Alonso y su novia Lou Bustamante aterrados por el mensaje de Piluca, claro, conociéndola, sabían que estaría al borde del suicidio de la VISA y llegaban despavoridos a enterarse de qué pasaba y tratar de consolarla y hacerla entrar en razón. Ya os digo; cuando está deprimida se apunta a todo tipo de cosas: “Pilates subsaharianos”, “Aeróbic pasivo para mentes inquietas”, “Cursos para detectar falsificaciones perfectas”, “Lecturas silenciosas a través de los chacras”... Y hombre, es cierto que está bien aprender cosas nuevas y no pasa nada si también además, son inútiles (si te sobra tiempo y dinero), pero claro; es que luego nos cuesta a todos el llenarle la VISA...

JJ Alonso dijo que así no podía seguir, que ya estaba bien de creer en esas chorradas, y que eligiera a qué curso quería hacer que se lo pagaba él: Si al de: “Cómo dejar de ser imbécil para no tragarse lo que dicen las chorradas de las revistas de mujeres”, o el no menos interesante; “Cómo empezar a ser un poco más madura y menos subnormal”, que ya estaba harto de fastidiarse por tonterías, que había perdido la semana que le tocaba a él y a su Lou Bustamante en Marbella, y que ahora ya no podía volver porque ya estaría ocupado el chalet de nuevo... Pilu se quedó fatal y la pobre Lou Bustamante que es una santa (no tiene ningún parentesco con el “Busta” de “Operación Triunfo”), intentó consolar a Pilu y decirle que no tenía arrugas...

Pilu venga llorar, y claro, como había llamado a todo Dios, a la hora, estábamos más de quince personas alrededor suyo, escuchando por milésima segunda vez, cómo se puso el gurú con ella y que se había quedado sin su spray antivioladores y que a ver quién le quitaba ahora su “gafe”...

Bruno optó por meterla en la bañera con agua fría y dejarla ahí a ver si reaccionaba, acto seguido se salió a la terraza a hablar con su novia del mes. Alfonso Moro dijo que la cosa pintaba mal ( es más bueno!) que tenía que irse a Siberia que allí con el frío, los males de ojo no hacían efecto. Babi, la más “entusiasta” de todas, dijo que la queríamos mucho y que aunque tuviera una arruga dentro de setenta años, que la querríamos igual; pero que ahora no tiene ninguna. Flavi dijo que se arreglara que ya que estábamos todos, o casi; que nos podíamos ir a cenar a un restaurante muy animado que conocía. En fin, uno tras otro, fuimos dando ánimos a Pilu porque estaba en estado de abatimiento total...

Por fin pareció más animada, sobretodo gracias a Ramiro, que le prometió comprarle un nuevo spray antivioladores de lo mejor del mercado. Y gracias a que JJ Alonso, haciendo de tripas corazón, se disculpó con ella por haber “insinuado” de una manera tan indecorosa; que era “inmadura”, “imbécil” y “subnormal”. Así conformes, Pilu nos echa al salón que va a vestirse.

Después de media hora empezamos a tocar a su puerta a ver si estaba bien, a la hora Bruno abre la puerta de par en par para decirle que se va, que está hasta el gorro de lo impuntual que es, y que no es normal llevar una hora para vestirse (Piluca estaba desnuda completamente, aunque sin mostrar nada, gracias a la pila de ropa, desechada para la ocasión, que había tirado a la cama desde su vestidor). Le rogamos a Bruno que aguantase un poco, más que nada por ella, y volvimos a cerrarle la puerta y suplicarle un poco de prisa.

Acabamos cenando pizzas y cantando “Escándalo” de Rafael en el Karaoke casero de Pilu (lo tiene para prepararse las pruebas para entrar en “OT”)

P.D.: ¿Conocéis a alguien que crea más en los horóscopos, mediums, adivinos, brujos, santeros, etc. que Piluca?

P.D.1: ¿Sabéis cómo se quieta un mal de ojo?
Besitos Dulces RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

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Sobre mí

- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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