rociomedina "Chic By Accident"2009-09-11T06:45:56+00:00
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Moda y Bellezathe-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thingrociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/09/11/las-lentejasLas Lentejas2009-09-11T06:45:56+00:002009-09-12T08:01:31+00:00
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<p class="large undefined" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><strong>Querid@s Tod@s:</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> ¡Nada de nada!, como ahora se peguen las lentejas verás tú qué risa más buena… Llevamos tres horas esperando a que las dichosas lentejas se ablanden y nada; ¡que no hay manera!…</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Mi amiga Cuca acaba de venir de Alemania, y dice que allí hay de todo, pero que lentejas no, y le ha entrado el mono y no hemos podido hacer nada para evitarlo, ni Theese, ni yo. Así que Cuca ha llamado a su abuela y ésta le ha pasado con su <em>‘doméstica’, </em>que al teléfono, le ha dicho que echase laurel y chorizos para dar consistencia, que si no sabrían a brebaje compuesto de agua sucia, pimientos y ajos… Así que aquí estamos las tres con una copa de vino en la mano mirando como borbotea la cazuela donde las lentejas no se pasan de duras a estado comestible, y donde flotan una cantidad imposible de ajos sin pelar, pimientos y chorizos descompuestos dejando flotar hilos sueltos. Yo no he querido decir nada por no echar más leña al fuego – en este caso a esa cacerola que chorrea ‘<em>aguachirri’ </em> hirviendo por los extremos, llenando la vitrocerámica de manchas que al caer desparraman por la cocina un intenso olor a quemado- pero yo ese despropósito de caldo con tropezones duros y atestado de ajos no lo pruebo ni loca.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Theese me mira con cara de drama y cuando Cuca mete las narices en la olla llenándose la cara de gotas de vapor, aprovecha para decirme que si estoy pensando en escaquearme que ni se me ocurra, que Cuca ha puesto mucho entusiasmo… Si, si, ¡si entusiasmo ha puesto!, pero será para matarnos de ardor de estómago; que con aquella olla de ajos no se acerca ni <em> Paco Porras</em> con su mata de perejil cogido al bisoñé del flequillo…</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Media hora después Cuca en vista de que aquello se queda sin agua y sólo está cubierto por la capa de nutrientes antes descrita, resuelve que hay que añadirle una media botella de vino tinto que según nos cuenta, es muy socorrido para esas cosas… Y media hora justo después, se da cuenta de que la parte de abajo está pegada al perol, que debía haber recaído en el hecho de que a la comida se le debe dar unas vueltecitas de vez en cuando, y que no por poner el fuego al máximo, las cosas se hacen antes y mejor… Total, la cazuela entera fue a la basura directa pasadas las cuatro de la tarde y tuvimos que llamar a un ‘<em>chino’</em> para que cocinara por nosotras; o sea, llamar al restaurante chino que a aquellas horas tuviera la santa paciencia de explicarle a mi amiga Cuca que su problema con las lentejas no tenía nada que ver con él, y que no llamaba a un asiático ni a un japonés, sino a un restaurante chino donde por más que te empeñes, no te traen "tataki de atún".<br /></strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> A las cinco de la tarde y diez minutos viene la comida, no sabemos si la sirvió un <em>'chino'</em><em> o un 'mandarín</em>' porque no se quitó el casco de la moto. Theese abrió la puerta y cargó con la bolsa dirección a la cocina, y Cuca pagó soltando un bufido. </strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La comida no sabía nada bien y Cuca agarró un berrinche que le costó una jaqueca…</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Las mujeres cuando nos juntamos y nos hemos tomado más de tres copas de vino, si no atienden nuestras necesidades como las requerimos y en ese preciso instante, todo sin excepción está sujeto a ser criticado y a provocarnos un disgusto de muerte. Recuerdo como una vez mi amiga Cayetana, esperando a que abriesen la cafetería del aeropuerto durante más de cuarenta minutos, en cuanto abrió se abalanzó a los <em>‘croissants’</em> con lágrimas en los ojos de felicidad y agarró cuatro sin pensar en la dieta. Y cómo en cuanto probó uno, se fue derecha al encargado, y con más lágrimas aún –éstas de rabia- dijo que aquello era como un chicle endulzado y calentucho, y que a ver si se lo cambiaba por algo que tuviese jamón ‘<em>del bueno’</em>. Y como jamón ‘<em>del bueno</em>’ tampoco había, se negó a probar bocado hasta que llegamos al destino, y del disgusto que cogió y la ‘<em>zapatiesta’</em> que armó, la gente no paraba de mirarnos allá por donde fuéramos. De hecho, recuerdo en la sala para fumadores a un señor gordito que antes de que ella sacase un cigarro le ofreció él el paquete de <em>'Malboro'</em> y el mechero, por si acaso la tomaba con él y también le daba el viaje.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Después de medio dormitar viendo una de esas pelis hechas para televisión a las que yo siempre llamo <em>“de amor y lujo”</em>, donde siempre pasa alguna desgracia con alguien apuesto, y donde siempre el más apuesto todavía resuelve el caso y se queda con la chica… empezamos a repasarnos las unas a las otras de arriba a abajo. Cuca dijo que tenía que ir a hacerse la pedicura con urgencia, porque llevaba las uñas esmaltadas en color berenjena y con las sandalias que se iba a poner por la noche no pegaba ese color. Theese dijo que iba a ponerse rulos en el pelo para hacerse un peinado de ondas lánguidas y gordas como el que saca <em>Marta Sánchez</em> en el ‘<em>videoclip’</em> con el guapísimo <em>Carlos Baute</em>, y yo directamente pensé en no salir porque mis amigas se habían encaprichado de los dos únicos vestidos que estaban disponibles para la fiesta de esa noche… Al final Theese me dejó un vestido suyo que se negaba a ponerse porque ya lo había usado en dos ocasiones, y ella estrenó el mío. Cuca como digo escogió el otro que era una monada con corte griego, y después de la decisión y horas antes de salir, los teléfonos empiezan a sonar…</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La cosa de los teléfonos es algo muy curioso, yo en persona puedo hablar horas seguidas pero por ese cacharro, soy como un coche de control remoto sin pilas; arrastro las palabras y me cuesta lo suyo tener una conversación decente, pierdo el hilo varias veces y otras tantas estoy a por uvas. Así que cuando me llaman digo a Theese que coja el teléfono y la muy petarda acepta en mi nombre el que un tipo llamado Gus pase a buscarnos a casa para llevarnos a la fiesta. ¿Gus?, pero ¡qué clase de hombre decente se hace llamar Gus!. Gus de ¿gusano?, ¿la rana Gustavo?, ¿Gumersindo como el panadero de un cuento?... Pues eso, Gus era <em>Antonio Gusando</em>, un pesado con el que compartía clases de golf hace algún tiempo, cuando era una persona normal y respetable que se hacía llamar por su nombre: Antonio. Le perdí la pista al curso siguiente, cuando cogí clases particulares e iba sola y al preguntar por él me dijeron que se había casado y se había ido a vivir a Palma de Mallorca. Tiempo después me lo encontré en un restaurante, me dijo que se había separado y me dio su tarjeta, y tiempo después le llamé confundiéndolo con otro Antonio de otra tarjeta de trabajo, y ahí es cuando dijo que no le llamase Sr. Gusando, que como mucho le llamase Gus… Y a partir de ese tremendo y caótico error, fue cuando Antonio, ‘<em>Gus a Secas’, </em>empezó a llamarme más de dos días seguidos para quedar, y cuando desconsideradamente por mi parte, fue cuando anoté su teléfono en la agenda del mío para saber que si me llamaban de ese número no debía coger la llamada.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Pero llegamos al presente, mi amiga Theese no tenía ni idea de mis rarezas en cuanto a los nombres horteras, así que vio <em>“GUS”</em>, cogió la llamada, y en menos de dos horas tendré a este tío en la puerta de mi casa, y viéndome en la obligación de inventarme excusas para no haberle cogido el teléfono. Estas cosas las odio, ¿por qué me tengo que sentir obligada a tener que dar explicaciones ante algo tan simple?. Pues inquietantemente, es algo que los hombres de un modo u otro exigen, porque aunque la respuesta la conozcan de sobra siempre pretenden autoengañarse pese a estar la cosa más cristalina que el <em>“Evian”</em>.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Theese busca como loca una aspirina, se había puesto los rulos tan tirantes y tan llenos de laca para que se le quedasen las ondas bien hechas, que los últimos rulos se los había tenido literalmente que arrancar de la cabeza, y ahora era una cosa así como un pibón rubio con peluca enmarañada y ojos perfectamente delineados con <em>Kölh</em> y sombras ahumadas corriendo histérica en bragas por toda la casa. Cuca estaba soltando humo por la boca sin parar y tenía el pelo negro tan perfectamente brillante y laceo que parecía sacada de un anuncio <em>“Pantene PRO-V”</em>, y yo estaba enzarzada en la odisea de no saber en dónde había puesto las sandalias mientras Theese me distraía una y otra vez diciéndome que a ver qué iba a hacer ahora con el pelo así.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Gus asoma su cara por el interfono, las niñas entusiasmadas porque no es tan feo como yo lo puse –no dije que fuese feo, sino que no me gustaba- y cuando entra las dos al unísono le dicen: <em>“¡Hola, Gus!”</em>, y el Gus que yo conocía dijo al instante que se llamaba Antonio y me miró con cara de incredulidad. Estaba guapo vestido de ‘<em>smoking’</em>, pero claro, eso era algo que no se le podía apremiar porque tanto el ‘<em>smoking’</em> como un buen traje de chaqueta hacen guapos a cualquiera… </strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Gus va a la cocina a por hielo y dice que huele a quemado, y todas gritamos… _<em>“¡Las lentejas!”.</em></strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Gus se sentó entre Cuca y yo, y Theese no paraba de levantarse a cada dos minutos para ir al baño a mirarse el pelo; se ponía de espaldas al espejo con uno pequeño en su mano derecha para poder verse en el reflejo cómo le quedaba por detrás la melena. Y regresaba con el morro más pintado y torcido en una mueca de desaprobación máxima. Yo no lo se lo veía tan mal… Después de que Gus se terminó la segunda copa Cuca dijo alegremente que levantásemos el pandero que íbamos a llegar tarde, y Theese salió pitando nuevamente para el baño a darse el último retoque y desde ahí me grita que si puedo entrar un segundo.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Y yo sigo dándole vueltas a las lentejas, ahora que se me ha quedado el vestido de Theese pillado en el tacón de las sandalias, creo que la vida es como las lentejas; les pones entusiasmo y no se cuecen, les metes prisa y siguen duras, y cuando ya te llenas de paciencia; ¡se te pegan!… Las mujeres somos las lentejas y los hombres el condimento de chorizos, pimientos, laurel y ajo; sin toda esa mezcla las lentejas aún cargadas de nutrientes no hay quien se las coma. Y por ende, sin haber dado con un buen hombre-pimiento, un buen hombre- laurel y chorizo, y un buen ajo de hombre; estamos perdidas vagando por los cuentos de la cacuela al rojo vivo donde el agua se ha consumido y un vino avinagrado trata de sacar sustancia a aquella cosa tan poco apetitosa a la vista.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Pero yo ando ahora con el bajo del vestido de Theese metido en el tacón, Theese que es una santa pero por santa que sea, se apega a sus cosas, siente una punzada de dolor intenso que se vuelve contra mi con un gesto de disgusto colosal y me dice: _“<em>¡Ya te has cargado el vestido!, ¿no?”</em>, a lo que yo ciertamente cabreada y compungida digo: _ <em>¡No, Theese!, ¡tu vestido la ha tomado con mis sandalias! </em>– aquí es muy rollo tía el desquitarse y echar las culpas a otro; lo que sea basta para redimirte-<em> ¡Y sólo se ha descosido un poco el bajo, eso se arregla!… ¡Jo!, Theese, ¡lo siento!</em> – seremos tías pero también amigas, y el sentimiento de culpa cuando es tu amiga la que lleva tu vestido no estrenado por ti sino por ella se apodera de nosotras y nos hace eximirnos de la mejor manera posible- <em>¿me perdonas?”</em>. Theese me sonríe y dice: _ “<em>¡Pues claro, boba!, Cuca… ¡pásame un cigarro!. Gus, digo… Antonio, nos dejas fumar en tu coche, ¿verdad?”</em>. </strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> A Gus no le hacía ninguna gracia que nadie fumase en su coche, había venido a recogernos con el coche ‘<em>niquelao’</em>, y desde luego se notaba que en ese auto nadie fumaba; pero es que no hay tío alguno en el mundo que vaya a recoger él solo a tres chicas y se pueda negar a dar un capricho tan tonto como ese si además la que lo pide es una rubia impresionante que le ruega poniendo morritos mientras se ha dado sola la respuesta encendiéndose el cigarro a la misma vez que cierra la puerta de un portazo. Veo cómo las sienes le comprimen el cuello por donde la pajarita se mantiene derecha, y como sonríe complaciente mientras toma asiento y baja el volumen de la música que se prende sola con el motor.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La fiesta no pintaba nada bien, porque nada más llegar, vislumbrábamos tales filas imposibles de coches aparcados en triples y cuartas filas medio apelotonados; que lo que inexorablemente nos fastidiaba era el hecho de que Gus no nos pudiese dejar en la misma puerta y se fuera por su cuenta a tratar de aparcar el coche. ¡La leche!... ¡Qué follón y qué desidia!, que tenemos que quedarnos abajo del todo subidas a unos tacones imposibles, recogiéndonos la cola del vestido, el bolso, y haciendo malabarismos para no caernos mientras con una mano sujetamos todo eso y con la otra –en el caso de Theese y Cuca- los cigarros. El caso es que esa visión no sucedió porque no nos bajamos del coche.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Gus se había terminado por cargar el poco entusiasmo que las chicas habían adquirido sobre su persona en un primer momento; ahora Gus era “<em>el gusano de Gus”</em>, que se negaba a dejar el coche, <em>“¡su súper coche!”,</em> aparcado en cualquier sitio y de cualquier forma pese a que nosotras insistíamos en que ahí no iba a venir ni la grúa, ni nadie a llevárselo y que todos los coches estaban igual de mal aparcados. Pero él, venga y venga dar vueltas con el coche; quería un sitio exclusivo donde la puerta del piloto tuviera espacio suficiente para meterse él y no tener que hacer ningún tejemaneje, la del copiloto y asientos traseros con espacio suficiente para que si llegábamos borrachas nos pudiésemos meter perfectamente y tener espacio para abrir la puerta sin temor a rayarle el coche, y por ende, para que el vecino del coche de al lado no hiciera lo mismo al abrir borracho la puerta del suyo y le diese un golpe a su <em>‘luxury car’</em>… ¡Qué mal que nos estaba cayendo!.</strong></span></p>
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<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La verdad es que no conozco a un sólo tío que llegado el caso en que no sea obligatorio dejar el coche al portero y no vea previamente en qué lugar lo va a ubicar, deje su preciado objeto en manos de otro. Se ponen irritables y es que no se fían, y preguntan una y otra vez…:_ “<em>Ya pero… ¿dónde lo va a aparcar usted?, no, no… ¡dígamelo y ya lo aparco yo!</em>... <em>Si no es que no me fíe, ¡que sí me fío!, pero yo prefiero aparcarlo ahí en medio de las dos columnas, que es que este coche es muy grande… Bueno pero si luego molesta ya lo quita usted… ¿En ese hueco de ahí?, ¿ahí?... ¿dice usted que ahí cabe mi coche?, ¡pero cómo va a caber mi coche en ese hueco?... me da igual que ahí haya aparcado un todoterreno, este coche es más ancho seguro, ¡más ancho!, es que los todoterreno engañan mucho… “</em>. Y cuando ya resignados tienen que dejarle las llaves, es como la suegra que no suelta la mano del hijo cuando se despide de ella después de la paella del domingo y piensa para sí: <em>“Mi pobre niño de mis entrañas que se va con esa pelandrusca… ¡qué le hará esa petarda que cada día está más flaco y menos repuesto!”</em>. ¡Pues lo mismo!… porque el coche de un hombre, es como la prolongación de su mano derecha, como una costilla, como un hijo, como ese ser pequeñito y débil que si ‘papi’ no lo baña, le cuida, y lo llena de mimitos y caprichos es un ser humano pésimo de mayor. Así que los hombres son los padres de sus coches y hacen lo propio: los limpian cada fin de semana, les compran las llantas último modelo del mercado, y lo miman a base de tías que dejan resbalar sus traseros redondos por la tapicería para sacarle brillo… Definitivamente los hombres sonríen más cuando te recogen en un buen coche –aumenta su ego y es como decir: _ <em>“Chata, ¡que no vengo a recogerte solo!, jejeje… ¡que vengo con el Porsche!”</em>, y esto reafirma su ego hasta limites insospechados porque se sienten más acompañados-. En cambio si van con un coche de los normalitos tirando a cutre, lo primero que hacen –antes incluso de darte un beso y saludarte- es echar balones fuera y excusarse por el coche que llevan, que además como ya les ha dejado el ánimo por los suelos ni se molestan en limpiarlo (es el hijo tonto que se le esconde por vergüenza, y como es tonto y nadie le tiene la fe suficiente para que demuestre nada, pues las camisetas de marca se le compran al hermano y al ‘tonto’, les dejas las de <em>“merchandising”</em> de la cerveza <em>“Mahou”</em>). Y claro, pues no vienen con tanta sonrisa ni el ánimo puesto, sino que como mucho te abren la puerta del coche y ni se esperan a que estés sentada para cerrártela, te dejan que te montes mientras ellos siguen hablando de que el coche bueno está en el taller y bla, bla, bla… ‘<em>Ofú</em>’, ¡qué pereza!. Se sienten solos en un coche que creen que no les aumenta el estilo, y entonces andan como perdidos y se hacen el jaleo padre mientras intentan besarte, y sin querer, echan la noche a perder.</strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Cuca ya se ha bajado hasta con el coche en marcha, ha visto a un amigo suyo y le ha dicho a Gus que le den, bien alto y bien claro, que es un jodido pelmazo; que la que está por rallar el coche es ella… Theese hubiera querido hacer lo mismo, entre lo que le hice al vestido y el bajón que teníamos todos ya, habría agarrado el bolso de diario –ese que es enorme y va lleno de todo tipo de bolígrafos, chicles, anticonceptivos, barras de labios, tarjetas, tampones, tapas de zapatos, medicinas, cremas hidratantes para manos, neceser de maquillaje, ropa interior de repuesto, prótesis para rellenar el sujetador, botellas de agua vacías,<em> ‘kleenex’</em> usados y sin usar, revistas tamaño reducido, los cien mecheros que vamos cogiendo de cualquier parte sin darnos cuenta... - y le abría soltado un bolsazo en plena cabeza, mientras le gritaba que a ver si paraba de una puñetera vez para que pudiera bajarse... Pero él nada, seguía buscando el sitio apropiado hasta que iba tan despacio que pegué un tirón del freno de mano y le dije que ahí se quedaba. </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La fiesta era un tumulto agresivo de gente guapa, tan guapa que te lloraban los ojos de ver el panorama tan saturado de hombres apuestos en ‘<em>smoking’</em> y de mujeres mostrando sonrisa, bronceado y vestidos fantásticos a juego con los complementos más ideales… Entramos llenas de expectación y de cerca, las caras no eran tan estupendas, siempre pasa, pero lo bueno es que al fondo veíamos a Cuca muy bien acompañada y nos dirigimos hacia allá con una copa de <em>'champagne'</em><em> </em>en la mano que nos ofreció un chico del '<em>catering' </em>nada más entrar… </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Cuca nos presenta y continua hablando con gran convicción de que el verano no es verano, ni las vacaciones son vacaciones, si por medio no hay una fiesta como esa ni una estancia tostándose al sol en la cubierta de un barco. Pero las únicas que más vacaciones habíamos tenido éramos Theese y yo, y ninguna de las dos habíamos subido a barco, lancha, catamarán o yate alguno este año; así que nos miramos y tuvimos ganas de estrangularla ahí mismo.</strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> La fiesta continuó animada, y las copas nos hicieron el favor de hacernos sentir más alegres y más guapas, a pesar de que yo ya me había tropezado varias veces con los tacones y llevaba el bajo del vestido haciendo doce centímetros más de cola, y a pesar también de que el remedio de última hora que se hizo Theese en los bucles del calor se había deshecho y ahora llevaba el mismo ‘<em>look’</em><em> </em>que <em>Tina Turner</em>… Cuca permanecía impoluta pero más borracha y andaba pidiendo cigarros a todo hombre guapo que veía con cara de fumador empedernido con “<em>zippo”</em> personalizado en plata. </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Y por fin llega el hombre de la fiesta, el señor Gus, que se nos acerca y dice que por fin ha aparcado el coche… _ “<em>Ah!, ¡pues fíjate qué bien!, ¡cuánto que me alegro por tu jodido coche!...¡espero que lo dejases en el aparcamiento del Ritz!”</em>, pero Gus, con gesto de dolor agudo dijo: _ <em>“¡Pues no!, al final es que era imposible y lo tuve que dejar en el primer sitio que vimos, al lado del niñato aquel que meaba en las ruedas del Audi”</em>…</strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> En fin, así son los hombres… no podemos tratar de comprenderlos porque es imposible. Dan vueltas y más vueltas buscando algo que a todas luces es absurdo para al final quedarse con lo primero que ya tenían a mano. Son prácticos y tratan de ser productivos, pero cuando les falla la logística del momento según la tenían planteada, no les hagas entrar en razón porque son como el caballo del picador; no ven más allá y tratan de calzar un pie talla 44 en un zapato del 36…</strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> ¡Como las lentejas!; si las quieres las comes –duras o como estén- y si no, las dejas – que ya llamaremos a un chino…</strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> </strong></span></p>
<p class="large undefined"><span style="color: #000000;"><strong> Besazo Grande,</strong></span></p>
<p class="large undefined"><strong>Rocío Medina</strong></p>
<p class="large undefined" style="margin-left: 318.6pt;"><span style="color: #000000;"><strong><br /></strong></span></p>
<p class="large undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large undefined"> </p>
</!--[if></!--[if></![endif]--></![endif]-->
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/06/30/dia-golf-y-maquillajeDía de Golf... y Maquillaje2009-06-30T16:32:15+00:002009-09-10T05:27:36+00:00
<p class="acenter" align="center"><strong> Día de Golf… y Maquillaje</strong><em> </em></p>
<p class="large" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">Querid@s Tod@s:</span></p>
<p class="large" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Voy con muchas prisas, prisas y a lo loco… Son oficialmente las ocho en punto de la mañana y ya me ha pitado la alarma del despertador del móvil cuatro veces; no lo puedo alargar más. Hago un esfuerzo porque mis párpados se abran de par en par y no me hagan el feo ahora de quedarse ‘sopa’ pero no me hacen ni caso, y mientras los vuelvo a cerrar me digo: _“<em>¿Habré apagado la alarma del móvil o directamente le he dado a re-llamarme dentro de otros diez minutos?”</em>. Vuelvo a abrir el párpado izquierdo que siempre es menos vago que el otro (no sé por qué, pero a la hora de tener que mirar las cosas con un sólo ojo, el izquierdo es el primero siempre que está dispuesto a hacerlo. Aquí podría hacer un comentario irónico como que será porque <em>‘los de izquierdas</em>’ son más ‘serviles’, pero me lo voy a ahorrar). Lo había apagado, ¡menos mal que me he dado cuenta!, y ya no tiene sentido seguir alargando, y estirando, y robando, y agotando minutos al tiempo; ya sabía que pese a faltar un par de horas para venir a recogerme iba a llegar irremediablemente tarde.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Había quedado con dos amigos míos y un amigo de ellos a jugar al golf, o sea; estrenar mis palos nuevos que me hacía mucha ilusión e iba con un cargamento de bolas, que es lo suyo en mi caso, por si los <em>‘búnkers’ </em>me jugaban malas pasadas y me las perdían. Mis amigos son un poquito “regulares” en esto del golf, o sea: ‘<em>handicaps</em>’ uno y dos… y yo voy con mi pedazo de <em>‘handicap’</em> al límite de veinticuatro y casi echando humo por el tiempo que llevo sin practicar. Me animan: uno, un famoso futbolista en activo (chupa horas de banquillo injustificadamente) y el otro, se retiró hace dos años; el colega que les acompaña es un as de los negocios inmobiliarios (simpático, callado, pero con ojos pequeños: no me fío mucho de los hombres de ojos pequeños y juntos… parece que al mirarme sólo quieren hacerme rabiar). Yo les advertí de mis circunstancias en el mundo del golf: muchas clases, poco practicar y como sean más de nueve hoyos me pongo tensa.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Nos montamos en el coche de mi amigo “en activo” al que llamaré “<em>P</em>” (más que nada porque así es la inicial por cuyo nombre responde), mi amigo retirado se llama “<em>A</em>” (inicial de su nombre igualmente), y el amigo de ambos se llama “<em>Andrés C-H”</em> (y nada que ver con “<em>Carolina Herrera</em>”, ¿estamos?).</span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">Bien, yo como ya sabía que llegaría tarde me dejo el rimel, el colorete y los labios para atacarlos después; es lo más fácil de pintar, y la base me la echo en casa y me la restriego a la misma vez que contesto el tercer ‘<em>sms’</em> donde les pongo la tercera excusa para no haber salido ya hacía diez minutos: _” <em>Salgo ya!!, que no encuentro las gafas de sol y se me acaba de meter algo en el ojo y me he tenido que volver a quitar las lentillas”</em>. En realidad reviso el bolso y me aseguro que todo el maquillaje va dentro, las gafas de sol ya las tengo en la cabeza, me miro de nuevo el ‘modelito’ subida a la tapa del <em>‘water’</em> para poder tener mejor perspectiva del cuerpo entero, y restregándome la base de maquillaje al mismo tiempo…</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Me monto en el coche arrastrando mi bolsa con los palos, las bolas y mi macro bolso tamaño <em>XXL</em>. Dentro del coche “<em>P</em>” sale de inmediato para abrirme el maletero de su 4x4 y me hace un comentario sobre el peso exagerado de mis palos de golf, le sonrío y le digo que son las bolas, que pesan mucho, se ríe y me dice que si me he metido los zapatos en el bolso o si pienso ir con los que llevo puestos (¡mierda!, me olvidé de los zapatos… aquí sonrisa y de nuevo digo que se me han olvidado). Caras de querer matarme, vuelvo a casa y regreso con una ‘<em>coca- cola’</em> para cada uno, sobretodo para “<em>P</em>”, que es el que me lleva en el coche y sé que es adicto a las ‘<em>light sin cafeína’</em> y yo de esas siempre tengo.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">¡En Marcha!. Me siento delante, necesito el espejo para terminar de arreglarme, ja!, y como me lo han ofrecido a regañadientes, pero ofrecido igualmente, no lo pienso y digo: _<em> “Gracias, así no me mareo”</em> (en la vida me he mareado en un coche, ni en un tren, ni en un avión…) Comienzo a abrir el macro bolso, ups!, no me doy cuenta y llevaba las manos con restos de maquillaje que dejo sin querer en el asiento del coche de “<em>P”</em>, mal asunto, como no lo quite disimuladamente me mata seguro -y llevo pantalones blancos y no puedo restregar el culo-<em>“Rocío, tranquila, con un kleenex lo solucionamos, primero píntate, que aún falta para llegar a Aranjuez como poco hora y media”, </em>esto me lo digo para tranquilizarme mientras voy poniéndome la brocha con el colorete entre bache y bache –“<em>Gallardón”</em> fue un desconsiderado al no pensar que la mayoría de las chicas nos maquillamos mientras conducimos y siempre los baches nos juegan malas pasadas; ¡con esa actitud jamás llegará a presidente del gobierno!, que a mi amiga Felisa se le clavó el “<em>Black Eye Liner”</em> en un ojo azul y parecía un cuervo bizco al llegar a su trabajo- yo me iba poniendo el colorete cada vez más arriba; al final parecía que tenía sarampión).</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Por fin llegamos, “<em>A</em>” carga con mi bolsa de los palos de Golf y las bolas, y a mí me entran los nervios y voy repitiendo mentalmente: <em>_ “Un ‘GREEN FEE’ es el cargo por un juego de 18 hoyos en la mañana. Un ‘TWILIGHT FEE’ es el cargo por jugar los hoyos que el cliente – o sea, yo- alcance después de las 14:00 horas y hasta que oscurezca (ojalá oscurezca cuanto antes), garantizando 9 hoyos. En este horario, Rocío, se especifica que no habrá ‘RAIN CHECK’… ¿Qué carajo es un ‘RAIN CHECK’?. Ah!, si, un RAIN CHECK es el cupón que se le da al jugador (bajo las condiciones que cada campo estipule y sujeto a la autorización del ‘mandamás’ o sea; del gerente) cuando se encuentre jugando y llueva… Rocío, Rocío… ¿y el ‘CHECK IN’?, ¿qué es eso?... Piensa, piensa rápido!. Uf!, sí, es el registro que el jugador realiza en recepción para comenzar el juego –¡vaya chorrada!, ¡me apuro por nada!, esto ya lo sabía- mmm a ver, ¿qué más tengo que saber y no olvidarme para no quedar como una paleta y hablar con propiedad?. ¡El ‘CADDIE’!, ¡casi lo olvido!: la persona que carga el equipo y asiste al jugador durante su ronda. Y el ‘MARSHALL’ es el que asiste a los jugadores (¡que sea guapo por DIOS!) asegurándose del buen flujo –no, ¡no lo pienses!, nada que ver con la ‘regla’- de los mismos en el campo y que aplica el reglamento. El ‘STARTER’ es el que se encarga de administrar el tiempo de salida de los jugadores… Somos un ‘FOURSOME’ – ‘single’, ‘twosome’, ‘threesome’- la cantidad de jugadores que pueden integrar un grupo (uno, dos, tres y cuatro), en nuestro caso somos tres y el tal “C-H”; éste que tiene ojos raros y mirada confusa…”</em> El mismo que me interrumpe y me pregunta que si estoy lista… y me doy cuenta que me miran los tres con cara de alucinados. Pero yo sé que me dejo cosas y estoy muy tensa, profesionales de pro de práctica casi diaria y torneos semanales versus Yo; practicante ocasional que le pongo entusiasmo y entonces la `pifio` más… Tenía que seguir repasando: <em>_”mmm ‘FAIRWAY’: el tramo de pasto que hay desde las mesas de la salida a los hoyos, que son los ‘GREENS’, y que cuando llueve, se restringe la entrada con los carritos a estas áreas, o sea; la regla de 90 grados… y…</em>”</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">“<em>P</em>”: _<em> “…Rocío, nos vamos al ‘TEE BOX’, venga ya de una vez, ¡joder!,¿estás en Babia o qué?, ¿qué narices tramas?”</em>. Y sí, pensé yo, me faltó repasar lo del <em>‘Tee box’</em> (o mesa, que es el nombre que recibe la zona de salida). Ay!, ¡qué horror!... ¡qué nervios!, ¿y ahora a estas alturas me puedo pedir ser el ‘<em>Extra Rider’</em> (persona adicional en el carrito que sólo acompaña al jugador)?. Todas las inseguridades juntas y todos los nombres, posturas, palos, los números, distinguir las ‘maderas’, para cuándo se utilizan… ufff!, todo me rebotaba a la vez en la cabeza. Yo miraba a mis palos, éstos a mí, y las bolas se me descojonaban de la risa que yo lo intuía.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Aquí estamos, “<em>P</em>” va el primero, “<em>C-H</em>” el segundo, yo la tercera y “<em>A</em>” el último… Estoy estirando después de que los dos primeros hayan hecho ya su entrada triunfal al campo con un <em>‘swing’</em> perfecto, pero yo es que no me atrevo y me atengo a mi derecho de estirar un poco más hasta que noto que se me van a salir los brazos cogidos detrás de la espalda por el palo de golf de salida. El primer lanzamiento siempre se me ha dado mal… Me apuran, me pongo más nerviosa, y lanzo la primera bola directamente hacia el lado contrario. Lanzo de nuevo, ¡un ‘<em>churro</em>’!, pero ¡ahí va!, y luego lanza “<em>A</em>” y lo hace mejor que ninguno…</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Así seguimos hasta llegar a mi cruz, un puñetero ‘<em>búnker’</em> gigante, ¡mira que castigarme así Dios a mí -que bastante castigo era ya el llevar la cara rellenada de brochazos, el rimel en ojo sí, ojo no, y el pelo lleno de nudos porque no me dio tiempo a alisarlo- que me tiene que poner aquí en medio el ‘<em>bunker</em>’ más cojonudamente grande de la historia!... Miro a “<em>A</em>”, que parece tenso, concentrado y callado, con los pies clavados con firmeza al suelo y marcando gemelo profesional a través de sus <em>“Dockers”</em>. Doy a la bola un golpe, y tengo que repetir tres veces (os explico aquí que como estábamos más en plan amigos que en un torneo profesional, obviamente me pasaban por alto cosas que con menos, ya me habrían echado del campo cogida por una oreja y con un cartel en la espalda de “no acercarse a esta tía”). Tuvo que tirar él por mí finalmente, porque aquello era imposible, ¡qué cuestas!, ¡qué subidas y bajadas!... Oye, en serio, que yo no veía la bola, y dicho sea de paso tampoco la veía él, pero me decía claramente que la había mandado a hacer puñetas y él me escogía el palo exacto con el que yo tenía que golpear.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Seguimos, y Zas!, me quedo anquilosada echando bolas a diestro y siniestro en el maldito charco gigante… “<em>A</em>” de nuevo me saca del atolladero porque me estoy quedando sin bolas, y da bola él por mí. Mientras, yo agobiadísima, cometo la pequeña torpeza de apoyarme en el <em>‘buggie’</em> (dichoso carrito). Me apoyé sin mala intención, porque os tengo que decir que muchos piensan que jugar al golf es un deporte de viejos y no sabéis lo ‘jaba’ que hay que estar para aguantar tanto tiempo de pie y andando. Y claro, no me di cuenta, y el dichoso carro salió andando solo y fue a estamparse directamente contra un árbol; se cayeron las bolsas con los palos, y las bolas salieron desparramadas cuesta abajo y en tropel. A mi amigo casi le da un ataque al corazón y la sangre se le quedó atrapada en la cara, tenía el rostro rojo tomatoso y los ojos inyectados en furia asesina. Ahora sí que me la he cargado con todo el equipo; o por todo el equipo, ¡nunca mejor dicho!…</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">A todo esto, los del grupo de detrás nos iban haciendo señas de que estábamos atrasando su juego, mi amigo quería ahogarme y yo me zafé como pude esquivando bolas para llegar de nuevo a base, o sea; a la cafetería, a pedirme once tilas (finalmente fue un ‘<em>fino</em>’ y unas aceitunas). Aburrida de morir después de media hora, veo en la mesa de al lado sentados a unos rubios altos que hablaban raro, pero a esa distancia, y con un poco de viento que se estaba levantando, tampoco entendía nada. Así que me levanto y les señalo una silla en su mesa que estaba vacía y les pido permiso para sentarme, me miran y no me dicen nada, sólo sonríen, y yo me siento tan pancha diciéndole a la camarera que si me puede traer el segundo ‘<em>fino</em>’ y más aceitunas. Sentada me presento y me pongo a hablar, y después de no sé cuánto tiempo hablando de algo que ya ni me acuerdo, uno de ellos despega el pico y es para decir: _<em>”¡Belgium!… no entiendo español, solo poquito… habla muy deprisa, ¡no entiendo!. Do you speak English?”.</em> ¿Será cazurro el tío?... ¡Pues no que me tienen aquí hablando y después del rollo que les he metido me dicen que no entienden ni jota de español!. Pues ahora no estoy yo como para empezar a traducirles al inglés las sandeces que les he contado de mi odisea… a ver cómo les explico en inglés el sacrilegio del partido de golf que he jugado (en mi caso; no he llegado a jugar pero apuntaba maneras a que nos echaran a todos y a ellos les quitasen el carnet de socios). Así que me levanto y me vuelvo a mi mesa, la camarera mosqueada me pregunta que si me acerca de nuevo el vino, le digo que si, y ya me mira desde la distancia recelosa de que le pida algo más en los próximos quince minutos….</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Va pasando el tiempo, no tengo buena cobertura, tengo frío y pienso en sentarme dentro, pero las vistas son bonitas y dentro no tanto, así que aguanto un poco más. Los belgas de vez en cuando me miran y el aburrimiento es como el demonio; se entretiene haciendo juego sucio, así que pienso varias veces en decirles que se acerquen y cuando estén aquí mandarlos a la mierda, pero prefiero pasar de ellos porque total, de mal humor mi inglés se llena de tacos y de un <em>‘slang’</em> barriobajero que me conviene sacar de mi vocabulario.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Por fin llegan; caras cabreadas, lengua fuera, y “<em>C-H</em>” me clava mirada de hiena en estado puro. Me pongo tan tensa que creo que se me van a saltar las lágrimas, pido disculpas y “<em>A</em>” dice que menos mal que el carro no lo van a tener que pagar, y “<em>P</em>” se acerca, me acaricia un poco el pelo, me da un beso en la frente, y me dice que no me preocupe. ¡Dios mío!, ahora creo que ya sí que estoy con la lágrima fuera de felicidad y alivio. Y ahora que están aquí me doy cuenta también de lo sola que empezaba a sentirme y me entran ganas de achuchar hasta al de ojos de cuervo moribundo. Pero como al que más cerca y cabreado tengo es a “<em>A</em>”, le lanzo un abrazo y le vuelvo a pedir disculpas hasta que me mira y me da un beso devolviéndome el abrazo y se echa a reír recordando el culazo que me di y cómo se estampaba el <em>‘buggie’</em> desparramando bolas a diestro y siniestro… Y todos se unen a la risa.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Piden comida, comida de verdad, no aceitunas. “<em>P</em>” que es muy estricto con la comida sana me las tiene prohibidas porque sabe que son adictivas para mí y que me puedo comer un bote de un kilo en menos de una hora y querer más. Así que llenan la mesa de comida y caen en la cuenta de que los belgas me miran. Les cuento el “suceso belga”, y comienzan a reírse sin parar. Yo no le veo tanto la gracia, dos gilipollas altos de piel harinosa están en España de vacaciones y jugando al golf, y no son amables con una chica que se sienta a su lado y se pone a darles un poco de conversación. ¿No creéis que desde el principio podrían haberme dicho que no sabían hablar en ‘Cristiano’?.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Me levanto para ir al baño, y “<em>C-H</em>” me pide que si le puedo traer tabaco al volver alargándome su mano con un billete de veinte. Me levanto para ir al baño y escucho de golpe carcajadas en manada. ¿Qué narices pasa?. “<em>P</em>” sin poder hablar de la risa se tapa la boca con el dorso de la mano izquierda y con la derecha alargándola en dirección a mí, me señala el trasero. ¡Qué infantiles!, pienso yo, y me largo sin darle importancia a las tonterías de estos ‘niñatos’ pueriles. Entro dentro y busco la máquina del tabaco, no sé cual comprarle, así que “<em>Malboro</em>”, si no fuma eso que se aguante y “<em>ojos de rata</em>” se levante a comprarse él mismo su propio vicio. Entro después al baño, guardando el cambio de los veinte euros del tabaco en el bolsillo del pantalón, y justo cuando voy a hacer mis necesidades; el día mejora mucho al caerse todo el cambio al retrete con la tapa abierta. ¡Genial!.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Salgo, doy el “<em>Malboro”</em> al bicho que se disculpa diciendo que en realidad fuma “<em>Malboro Light</em>” pero que no pasa nada, que no se acordó de decírmelo… y comienzan de nuevo las risitas. Cuento lo de su ‘<em>cambio</em>’ y ya son carcajadas. Pasan los belgas por mi lado que aún estaba de pie frente a la mesa y me dicen adiós en español con acento de chocolate rancio. Y cuando se han alejado un par de metros vuelven a mirar a mi lado y empiezan a reírse. <em>_ “¡Joder!, ¿de qué narices os reís tanto?. El tema del puñetero ‘buggie’ y mis problemas con los ‘búnkers’ ya no da más de sí… y los Belgas todo el mundo sabe que si son hombres son estúpidos. Sólo las mujeres belgas son listas –bueno, esto no lo sabe todo el mundo y probablemente no sea cierto, pero da igual, yo lo digo y punto- porque son mujeres… ¿De qué os reís?”.</em></span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Y “<em>P</em>” me alarga su larguísimo brazo, me hace girarme, me toca el pantalón por la parte del culo y me dice que mire…</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">¡La de DIOS!, el dichoso césped al caerme por el dichoso ‘<em>buggie’</em>, por jugar al dichoso golf, me ha dejado el dichoso pantalón blanco con culeras verdes. O sea, me ha estampado en mi culo dos pedazos de globos verdes con manchurrones tierra. ¡Ahí!, ¡marcado con ganas!… Y más –las ganas, digo- de llorar a pierna suelta o a lágrima viva que tenía yo en ese momento… Ellos mientras, parecían doblarse en dos de la risa, ¡llorando casi que estaban!, imaginad mi estado terriblemente penoso que lucían mis pantalones con semejante sello ‘<em>big, big size</em>’ en el mismísimo culo.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Ahora mismo estoy demasiado enfadada como para llorar, demasiado cabreada como para echarme a reír también, y sobretodo; rabiosa de humillación. ¡Qué día de mierda!.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Seguimos comiendo y el aire me hacía tragar el humo del cigarro de “<em>C-H</em>”, yo no quise decirle nada pero “<em>A</em>” le dijo que apagase el cigarro ya o que le cambiara el sitio, le meto un pellizco con disimulo a “<em>A</em>” para que no me haga soportar al cretino de ojos raros de su amigo; pero éste ya ha apagado su colilla y como el cenicero no tenía suficiente agua y salía humillo “<em>P</em>” pide a la camarera que lo retire de la mesa…</span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">Yo bebía más vino, y vino, y vino mientras ellos charlaban animadamente de su partida de golf. Después de comer y con la tripa llena de “filloas con crema y caramelo” y copita de “Oporto”, voy a repasarme el ‘<em>gloss</em>’, y claro, como el espejito era pequeño y yo no tenía ya mucho pulso, mis reflejos dudaron entre soltar el espejo (siete años de mala suerte) o dejar caer la barra de labios al suelo; y ¡<em>alehop</em>!, la barra fue a parar justo en la bragueta de “<em>A</em>” dejando en sus partes nobles un bonito siete en rojo. Le miré aterrada (su mujer lo mata seguro; ¡menuda es!), me miró que casi me ahoga allí mismo, y como no me dio tiempo a guardar la barra, sin querer le hice un par de pintarrajos más en el polo que llevaba, y en el cuello. ¡De esta no salgo!.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Camino de casa tensión máxima, sólo “<em>P</em>” de vez en cuando hablaba algo para relajar tensión, yo voy montada atrás con el de los ojos “rapantes” y fumador compulsivo de nicotina ‘<em>light</em>’ marca “<em>Malboro</em>”. Antes de llegar a mi casa dejamos a “<em>C-H</em>” en la suya (me han castigado a dejarme la última), y después con “<em>A</em>” y “<em>P</em>” ya solos en el coche, va “<em>A</em>” y me dice: _<em>“Ro, déjame un Kleenex anda, que voy a ver si sale un poco más la mierda esta que me has echado en el cuello y en los ‘webos’”</em>. Yo tensa, como es la primera frase que me dirige busco en el bolso rápidamente y le doy la primera cosa blanca y con buena textura que encuentro. Empieza a restregarse y estamos justo en la verja de la entrada de su casa; su mujer sale, nos saluda, y entonces caigo en la cuenta a la vez que él se baja del coche y le da un beso, de que le he dado el pañuelo con el que limpié mi maquillaje de la tapicería del coche y a la postre de mis manos, y con el que me quité un poco del brillo excesivo de labios y el colorete haciendo grumos estilo sarampión. ¡Oh!, ¡mierda!... Mujer de “<em>A</em>” ha bajado la vista directamente a su bragueta y de ahí a sus ojos, un daga hincada sobre el lomo de un conejo; ¡está muerto!. Y dando un repaso por su cuello, nos dice adiós con la mano, le lanza la segunda mirada y entra en casa pegando un portazo tal, que las pocas bolas que quedaban se pusieron a dar brincos dentro de las bolsas. “<em>A</em>” no entiende que el suceso sea tan grave ni entiende la reacción de su señora, y se da la vuelta para despedirse mientras yo ya tenía la cara fuera de la ventanilla, con pucheros y con lágrimas apunto de despegar, para darle un beso y decirle que lo sentía mucho. Y entonces lo vemos de esta guisa: lado derecho lleno de pecas rosáceas por el colorete, cuello manchurreado también de colorete y pintura de base “<em>Brown bronze”</em> oscura incluyendo también cuello de su polo con restos de barra de labios roja.</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">“<em>P</em>” arranca a todo gas cuando vio la ‘estampa’ y dijo: <em>_” Por los pelos te vas a librar de ésta pero como le eche su mujer de casa yo no quiero ser cómplice de nada…Rocío, ¡hay que joderse!. ¿Será posible quedar un día contigo y que no te metas en un jaleo?”.</em> Aquí se echó a reír y yo recibí un sms:</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;"><em>“T Mato, t juro k te mato… sta noche no, kduermo en ksa de mis padres, pero cdo t pille veras”</em></span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;"><em> </em></span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Un Besazo Fuerte,</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">Rocío Medina</span></p>
<p class="large"><span style="color: #000000;">P.D.: ¿A quién no le ha pasado un incidente parecido?. <em>Nobody is Perfect</em>!!.</span></p>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/06/04/la-vida-y-muerteLa Vida y La Muerte2009-06-04T05:39:01+00:002009-09-10T04:50:33+00:00
<p class="large acenter" style="text-indent: 35.4pt;" align="center"><strong><br /></strong><strong></strong></p>
<p class="large acenter" style="text-indent: 35.4pt;" align="center"><em> </em></p>
<p class="large acenter" style="text-indent: 35.4pt;" align="center"><span style="color: #000000;"><em>Dedicado a <span style="text-decoration: underline;">Diego de Gregorio</span></em></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p style="text-indent: 35.4pt;"><em>Hoy envío este relato añadiendo este primer párrafo, dedicándolo como homenaje a un grandísimo amigo mío; ¡el mejor de todos!. Una gran persona y un ser humano que más allá de la sapiencia de sabio, alberga un corazón y una inteligencia emocional descomunal y serena… Le admiro muchísimo por su enorme capacidad de esperanza, por su grandísima sensatez ante la vida y las cosas, por su conciencia tranquila, y su capacidad de equilibrar la balanza hacia lo bello y lo positivo; por su manera de capear el temporal cuando la realidad se presenta difícil. Le quiero por su generosidad de espíritu, por su fascinante manera de decir las cosas, por lo empático y sensible que es ante el que sufre; porque con él no hacen falta las palabras para que te entienda y te ayude, porque cuando te tiende una mano en realidad te está dando todo su corazón… Porque él si que es un “ángel” atrapado en el cuerpo de un señor, de un hombre; de un mortal… Porque él es honesto de palabras y de actos, porque es sensible y está despierto a lo que pasa a su alrededor; porque tiene una inmensa capacidad para querer y siempre quiere bien… Porque con él jamás se acaba la esperanza, jamás llega la tristeza, y siempre te ofrece lo más grande que alguien puede darte; que es la sinceridad enmarcada con todo el cariño y el amor del mundo. Porque siempre ha sabido ser persona y amigo, porque siempre se ha sabido mantener en su sitio, porque siempre ha sabido perdonar; y porque con él he aprendido verdaderamente que lo bello, no pasa por apariencias distorsionadas de moda, sino que se encuentra siempre en la esencia de las cosas y lo divertido es saber descubrirlas paso a paso, como si de una valiosa antigüedad se tratase… ¡Te quiero!, Di.</em></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;"><br /></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">La vida y la muerte… El proceso del enigma que da honor a nuestra existencia. Llantos derrapando sobre el lecho materno al dar a luz y ahogados en la sombra de la muerte…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">¿Por qué nacemos para luego morir?. Desde que el mundo es mundo, los grandes pensadores se han cuestionado la existencia, viendo en los atajos de la época social una aparente y sugestiva respuesta a esta eterna duda. Culturas existentes han perpetuado sus bases terrenales y místicas alrededor de esta perenne cuestión. Creyentes “<em>cristianos</em>”, “<em>musulmanes</em>”… todos sin excepción no escapan a esta premisa solapándola con el hecho inviable de que permanecemos vivos mientras nos preguntamos por qué, y guareciéndonos en el hecho intrínseco de retrasar la hora de regresar a la muerte…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La vida es aquello que nos permite respirar e interactuar activamente con otros, mientras la muerte es aquello ‘no-nato’ que permanece expiado y lejano a nuestra razón y conocimiento. Teorías, tan sólo eso…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Pero lo cierto es que la vida sin la muerte es imposible de explicar, y sin la muerte; jamás habría vida. Porque para nacer se ha de estar muerto o ‘no-nacido’, y en ello perduran nuestras dudas, amén que el progreso retrase esa hora que los creyentes afirman marcada como destino; un sino imborrable en nuestro sello de natalidad.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Os contaré una historia…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">“Hace bastantes años, mi madre dio clases de apoyo a una niña pequeña, no tendría más de diez años. Yo era un par de años menor e iba a otro colegio… Muchas tardes cuando salía de la escuela y lograba escaparme de la vista de los que venían a buscarme para llevarme a casa, corría con todas mis fuerzas hasta llegar adonde estaba mi madre; y muchas tardes la veía a Ella. Tenía el pelo muy negro, corto y laceo por encima de los hombros, un corte redondo y sin flequillo; se llamaba Cruz.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Yo siempre me quedaba impasible mirándola, mi madre se ponía histérica con eso y me decía que mirar a la gente así era de pésimo gusto; jamás le hacía caso cuando tenía a Cruz frente a mí. Era una niña diferente. Tenía la piel muy pálida, casi traslúcida, le podía contar las venas, casi sentir cómo burbujeaba la sangre con cada latido de su corazón corriendo por debajo de su piel. Yo me miraba, me veía tan “negra” a su lado que me daba rabia, y siempre cuando me duchaba al llegar a casa tras haberla visto me restregaba un par de veces más con la esponja a ver si se me aclaraba la piel…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Un día cuando llegué a ver a mi madre ésta no estaba en su aula, la esperé pacientemente dibujando en la pizarra – nunca me dejaba hacerlo- así que viendo que tardaba me puse encima de una silla y empecé a dibujar cosas. De pronto oí la voz de mi madre, un grito seco, ahogado a la vez, nombrando a alguien. Me bajé de la silla y eché a correr, cuando giré el pasillo recuerdo verla con toda la bata aquella que llevaban los profesores de ese centro absolutamente empapada en un líquido rojo, un rojo intenso… Corrí llamándola, y una profesora me cortó el paso y mi madre me dijo que no me moviera. Al poco vinieron unos hombres con una camilla, entraron en el baño, y a los segundos volvieron a salir con la camilla tapada por una sábana con alguien acostado ahí. Mi madre lloraba, y mientras forcejeaba con la profesora que me tenía agarrada vi el reloj de “<em>Hello Kitty</em>” que tenía Cruz; vi su muñeca dejándose caer por debajo de la sábana, su piel pálida, sus venas intensas… Le di una patada a la profesora y corrí hacia Ella, mi madre me dio alcance y me dijo que no pasaba nada.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Yo no entendía nada de la muerte, no sabía que una persona se pudiera ir para siempre; no verla jamás… No entendía que por muy bien que se escondiese, existiera un lugar donde alguien pudiera guarecerse tanto tiempo como para no ser encontrado nunca. No entendía que hubiera un sitio que no existiese; no entendía que en ese lugar inexistente, donde no se pudiera ir a buscar a alguien, a ver a alguien; que ahí fueran a parar las personas…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Lloraba y lloraba, seguía con la vista clavada hacia la nada, en dirección al reloj de Cruz y hacia su brazo pálido a pesar de que ya se la habían llevado y que la otra profesora se fue con aquellos hombres. Mi madre me dijo que Cruz se había ido al Cielo para siempre, y que por eso estaba tan pálida; porque se estaba convirtiendo en “ángel”… Y que su bata, que olía muy raro y muy mal, no estaba manchada de sangre; sino de pintura roja… Y jamás en la vida olvidé a Cruz, ni olvidaré nunca su cara, ni su cuerpo, ni su tono de voz; ¡imposible olvidar su mirada!…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Tenía leucemia, días atrás – esto lo supe siendo mucho más mayor – la niña fue al baño, vomitó sangre y mi madre llamó a sus padres alarmada. Sus padres le dijeron a mi madre que estaba enferma, que no habían dicho nada porque querían que la tratasen como a cualquier niño; que al menos merecía esa dignidad aunque supieran que iba a morir… La dignidad a veces pasa porque los demás nos consideren tal cual somos; iguales al resto aceptando nuestras propias diferencias. Cruz murió en brazos de mi madre, que la abrazó durante algunos minutos mientras rezaba, sufriendo más que por la niña por sus padres, por lo duro que sería informarles de algo así”…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">¿Por qué nadie nos prepara para “vivir” la muerte?, ¿por qué nos esperanzamos e ilusionamos ante el hecho de traer vida al mundo y sin embargo nos embarga la desesperación cuando un ser querido enferma terminalmente o incluso muere?. La respuesta estaría en que aunque la vida que conocemos no sea un camino de rosas, al menos es algo palpable, tangible -¿quién nos asegura que será una vida fácil y llevadera?-, mientras que la muerte es algo oculto dentro de la nada, en un lugar igual de inexistente, impenetrable; tan misterioso que nos atemoriza -¿quién nos asegura que ese lugar inexistente no nos proporcione mejor “vida” que ésta que tenemos cuando traspasamos el umbral de lo intangible?-.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Me pregunto cómo actuaría el ser humano si supiera la fecha de su muerte, ¿seguiríamos siendo humanos?; ¿estaríamos sentenciados durante toda la existencia terrenal?... Creo que sabiendo el día en que volvemos a “no-existir”, realmente la “vida” carecería de sentido en sí misma… Jamás la viviríamos como la vivimos hoy; tan conscientes y a la vez tan inconsecuentes de que nacemos con un reloj invisible que nada más despertar nuestro primer llanto, activa la marcha atrás de nuestros días…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La vida es algo perecedero, algo caduco que ensombrece la esencia de la muerte que es realmente la de dar vida - el cómo, el dónde y el por qué jamás lo sabremos- y aunque nos aferremos a ella como la única realidad palpable, bien es cierto que albergamos una esperanza atónita para volver a renacer en otra existencia -llamadle dimensión si queréis- igual de caduca, que cierre un ciclo vital.</span></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">Una vez leí en un libro antiguo que compré en Londres, que cada persona tiene un ciclo vital despertado según las personas con las que conviva. Que cada una de las personas que pasan por nuestra vida (desde el tendero de la panadería hasta el que fue nuestro primer amor, pasando por nuestro vecino del ático y la señora que baja cada mañana, antes de salir tú al trabajo, a sacar al perro) tienen una importancia vital en nuestras futuras vidas, que siempre tenemos un número limitado de personas con las que interactuamos de manera más o menos activa a lo largo de nuestra existencia, y que despiertan roles sociales que ‘<em>a posteriori’</em> cambiarán (el que ahora es nuestro padre quizá en vidas anteriores fue nuestro hijo), y que según nos interrelacionemos con ellos, así serán en nuestras futuras existencias (si hoy tienes un amor con el que te comportas de manera ilícita y en otra vida pasa a ser tu padre, cambiarán sus patrones de conducta). De modo que todos vamos variando a lo largo de nuestra vida de roles sociales, de sexo, y de lugares donde vivir. Las personas que viajan mucho tendrán una vida más larga -más dimensiones- porque irremediablemente habrán conocido a más personas con las que interactuar en el futuro, más allá de la existencia que al presente nos sujeta. Los pobres serán ricos, los ricos serán pobres, etcétera. ¿Mito o realidad?; ¡No se sabe!...</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">¿Dónde queda <em>Dios</em> en todo esto?. Dios es una figura sin rostro, un mar de sensaciones encontradas, una creencia de salvación antes que una certeza de muerte. Cambia de nombre, de origen, cambia de lugar; puede ser desde un “<em>totem</em>” hasta la esencia de una reliquia de madera añosa, desde un <em>Alá</em> que promulga guerras de Fe hasta un ser Misericordioso y “<em>unitrino</em>”. Pero lo que está claro es que es el timón de nuestras esperanzas, el reguero por el que caminar cuando se vive con tantas dudas, es el metrónomo del sordo, y el “<em>lazarillo</em>” del que no ve por dónde pisa…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La vida es un suspiro; poetas, antropólogos, sabios de la antigüedad… hablan de la existencia mundana como si fuera una lágrima que está a punto de caer, y cuando cae, ya no es lágrima, simplemente se fue; ¡se perdió la esencia!... Pero una lágrima, para ser lágrima debe de asomar y caer; resbalar mejillas abajo y estamparse en el suelo… La vida es esto; un segundo, un suspiro, una sonrisa… ¡una lágrima!.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La muerte es aquello que nadie ve, pero como dirían los filósofos; si se habla de ella, si la puedes imaginar, si puedes percibir su concepto; le estás dando vida. Y si vive existe, si existe es… Y por lo tanto, la recreamos en nuestra percepción magullada de dudas, perpetuando la idea agnóstica de que tal vez se erija en alguno de esos parajes exóticos que describía <em>Platón </em>en su “<em>Paraíso Perdido</em>”; escondida en una isla fugaz donde el tiempo se detiene…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Es paradójico y hasta siniestro pensar que la inmortalidad es perdurable a nuestra imagen; paradójico, digo, porque mi amigo <em>Beli</em> murió de cáncer linfático cuando tenía veintiséis años, y era tres años mayor que yo; y hoy yo soy mayor que él… Me pregunto si muchas abuelitas de hoy en día reconocerían a sus madres cuando aquellas murieron en edad temprana y hoy sus hijas le doblan la edad…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La vida es el misterio, no la muerte… La vida sólo son prismas de presente, posibilidades vacías de contenido, álgebras perdidas en los avatares de la econometría, funciones terrenales que no sirven para nada… La vida delimita las posibilidades de crecer, de creer, de querer… La vida son espejos encontrados que reflejan rostros y momentos que nunca existieron, porque tras suceder, pasan a ser pasado; y el pasado es algo que no existe, no es tangible, no se puede buscar, ni encontrar, ni retener… Las imágenes, los rostros… tan sólo son momentos fugaces de nuestra memoria, territorios explorados en los que recaemos para situarnos, localizaciones firmes que se solapan a momentos anhelados o falsamente vividos… Espejismos que tras ser “imaginados” o falsamente “rememoramos” estamos dando apariencia de existencia.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Lo último que Ella dijo fue: _“<em>Seño, la semana que viene traeré caramelos que es mi cumpleaños”.</em> Y al día siguiente ese “<em>ángel</em>” compró caramelos en el cielo, donde la esperaba, tal vez, otra vida, otro lugar, otro destino… Su reloj se quedó estancado en un cuarto de baño pequeño de un colegio donde se supone que te enseñan cosas para hacerte más ‘grande’ y mejor persona, donde te enseñan a relacionarte con los demás, ¡a vivir!; donde te preparan para un futuro… Un colegio ‘vacío’, sin pistas reales que nos lleven a dar con el por qué de las cosas que importan; aquellas que sí son ciertas, aquellas que no mueren, aquellas que siempre viven, aquellas que son tangibles: la vida y la muerte…</span></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="color: #000000;">Me pregunto si Su rostro, el que yo vi y retengo en mi cabeza era real, si tú lo verías igual que yo lo vi; si lo recordarías tal cual yo lo revivo… Me pregunto si Su voz de trapo atrapada en su boca era de ella o de mi mente; ¿qué fue de los garabatos que dibujé en aquella pizarra?. ¿Qué sintió antes de morir?. ¿Qué pasó con aquella niña que se convertía en “<em>ángel</em>” mientras aún estaba viva?. ¿Cómo me veía ella a mí?, ¿qué pensaba de mí?... ¿Qué sensación le producía mi mirada expectante e impávida clavándole los ojos sin poder apartar la vista de Ella?.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Definitivamente vivimos en polos opuestos a nuestro espíritu que ansía perpetuarse, situarse en un lugar concreto donde siempre nos lleguen las cartas, y dónde siempre podamos abrirlas sabiendo que el remitente está en el lugar que marca el reverso. La vida nos demuestra que nada es eterno, pero que la eternidad existe y está plagada de esas pequeñas cosas que no vemos, tan sólo sentimos.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">La vida y la muerte es una burla, expresiones terrenales que acaban en una nada llena de preguntas. La vida definitivamente es esa lágrima que cae al vacío, y el vacío es esa burbuja fugaz que se deshace y muere, vacua, silenciosa…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Y cuando percibimos un final cercano, la madeja tejida se convierte en seda virgen alcanzando todo su valor; observamos la vida con la nimia importancia que tienen las cosas que le dan color y la camuflan haciendo que nos adaptemos al medio. Comprendemos el valor de la amistad, de los afectos, de las sonrisas… la áspera sensación de las lágrimas ahogadas, el imperioso valor del silencio, el desconsuelo del dolor, la fuerza de las pasiones… Y cuando eso ocurre, estamos preparados para enfrentarnos al misterio, preparados para cabalgar a horcajadas y sin montura sobre un caballo sin domar; porque entendemos que mientras se bebe nunca se sacia la sed, que mientras andamos no hemos alcanzado aún el final del camino; que mientras lloramos la esperanza no se ha roto… Que mientras haya lágrimas derramándose, aún continúa la vida… Y que si existe ésta, existe la muerte; que tan sólo es una expresión, un término ignominioso carente de apología; y que con ella, hemos cruzado tan sólo la puerta que nos abre paso a un nuevo sendero…</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">Vivir y Morir… ¡Esperanza al fin y al cabo!</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #000000;">por Rocío Medina</span></p>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/05/19/cuando-regreses-te-acunareCuando Regreses Te Acunaré2009-05-19T10:20:01+00:002009-09-10T04:53:01+00:00
<p><span class="xlarge" style="color: #000000;"></p>
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<p align="center"><strong><em class="large"></em></strong></p>
<p class="large"><span>Sigo castigada a no encontrarme contigo, a mirarte y hallarte escondido mientras haces perderme por los recovecos de esa cara que tan bien conozco; de ese rostro amigo que continúa hablándome de todo menos de él. Y sigo mirándote, buscando sin doblegarme la pista buena del sendero que me lleve a ese camino que forzosamente haría que nos encontrásemos de nuevo; pero no quedan, se han apagado con la sombra de tu pestañeo y se escapan hábilmente conforme de tu boca sale voz. Me he dado cuenta de que estoy pisando las mismas huellas una y otra vez; las mismas huellas que sin quererlo ni saber cómo me alejaron de ti cuando te tenía tan cerca que casi sentía escurrirse tu perfume entre mis dedos. Me doy cuenta que el agua es igual de salada que entonces y que la arena continua sucia y sedienta; me he dado cuenta de que nuestro universo es igual de grande y gélido. Y renace mi miedo mientras se me cae el tenedor y tú te agachas a cogerlo mientras el vino me hace resbalar las lágrimas desde la garganta hacia las entrañas en un intenso sabor amargo.</span></p>
<p class="large"><span>Ahora me sonríes nuevamente; y con la mueca de tu boca se escapa un ahogado llanto mío que ya no puedo parar; y brota desde mi alma otra sonrisa -esta es triste- para devolvértela con ternura mientras pides otro instrumento que pinche la carne y la ayude a desgarrarse como siento desgarrarse el corazón cada vez que te miro.</span></p>
<p class="large"><span>Me duele verte casi tanto como no hacerlo, me duele no saber de ti casi tanto como tenerte delante y saber que si te toco, jamás te sentirás tan vivo como me siento yo al hacerlo. Me duele saber que me haces sentir viva porque me dueles, y me duele saber que esa herida que me haces apacigua al mismo tiempo mi daño. Quiero no sentir, quiero tenerte delante y no sentir ni el viento ni el frío, quiero tenerte delante y no dañarme con tu voz ni tu sonrisa; quiero verte desnudo frente a mí como un niño pequeño, quiero sentir que caminas descalzo por encima de las rocas buscando tu amuleto como aquella primera vez, que te paras con los pies arañados y me miras sonriendo con esa boca que me acuna y me devuelve la intensidad de la luz.</span></p>
<p class="large"><span>Estoy escondida frente a ti pero no dejo de buscarte, te tengo delante y tú no notas nada, porque te sonrío mientras cenas y toco tus manos para saber que la que está ahí soy yo, que no lo estoy soñando. Y quiero hacerte regresar para poder tener un final, ese que tan sólo nos pertenece a ti y a mí, ese que tú no quieres darme porque crees que no lo necesito, y porque piensas que tu tiempo y el mío han corrido en paralelo, pero no es verdad; yo me quedé anclada en la arena cuando se terminó la noche y tú te despedías con el beso de siempre mirando a ese infinito turbio donde las cosas no tienen respuesta. Y ahí me quedé, rodeada de silencio y oleaje, rodeada de espuma y arena, escondida entre las rocas para que el agua no me enfríe más y el sol no siga quemándome aún en la oscuridad de la playa al caer la noche.</span></p>
<p class="large"><span>Dime qué hacer si cuando despierte al andar doy con tu casa y no tiene letrero, dime qué puedo hacer si allí no ha vivido nadie. Dime que puedo decirme si cuando te encuentre nunca has sido tú. ¡Cómo podré entonces aplacar mi llanto!...</span></p>
<p class="large"><span>Y mi niño de ojos oscuros se va cerrando poco a poco conforme se entorna la nube y el cielo oscuro se vuelve gris, y quiero que al irte ya no cierres la puerta, quiero ver tu estela marcharse; andando a gatas detrás de esa luz.</span></p>
<p class="large"><span>Nuestro oxígeno para mí se ha vuelto espeso, no puedo tragar...</span></p>
<p class="large"><span>Te tengo frente a mí y sigo sin verte, se posan frente a mí esos ojos cándidos en los que quiero reflejarme y que no me miran nunca si no es con un poso de aire frío. Tengo frente a mí la boca por la que suspiro un beso, por la que sueño cada noche adormeciendo una palabra de aliento; una búsqueda, un respiro... pero ella no me cuenta nada, tan sólo habla divertida, conversa sobre aquellas cosas que se le dan bien y no la implican, y yo sólo quiero que haya silencio. Y yo sólo quiero poder ser fuerte y continuar minuto a minuto suplicando a mi corazón que no se eche a llorar, que sea fuerte y aguante la sonrisa, que continúe callado, que no le mire, que no se haga daño, que no sienta más y que se duerma...</span></p>
<p class="large"><span>Ahí siguen tus rizos oscuros peinados en rebeldía, agolpando horas y minutos de vida de los que sólo he tenido un esbozo, ahí sigue tu piel, tus manos, tus pecas claras dibujando los surcos que mi mano acariciaba mientras te dormías.</span></p>
<p class="large"><span>Y mi alma se desborda, y mi mente aplaca el golpe como puede girando la vista hacia la ventana, y tu voz se mete dentro y se balancea triunfal dando saltos como un caballo de tío vivo dentro de mi estómago. Los cristales son finos y se cuela por la rendija que refleja la luna una cuchilla caliente para aplacar mi agonía, abofeteándome la cara y cortando la subida de mis lágrimas en tropel.</span></p>
<p class="large"><span>El verano regresa, pasea entre la muchedumbre dejando la piel seca y cargada de tinte oscuro, y los paseantes dominan los rincones escondidos dónde enamorarse a luz de farolas apagándose al amanecer.</span></p>
<p class="large"><span>Y hoy mi risa es un esfuerzo por contener la agonía, y hoy mi mente se ha empapado de sudor y mi piel se broncea por el imán que me atrae a tu cuerpo, pero tú ya no estás en él; te has ido o bien, nunca fuiste... Quiero permanecer horas sentada en aquella silla, retener tu cara entre mis ojos y que tu imagen se congele sonriendo en dirección hacia mí; y quiero poder borrar aquellas palabras que salieron de tu corazón debiendo haber salido tan sólo de la mente y de un alma enturbiada, aunque sé que eso es imposible.</span></p>
<p class="large"><span>Quiero devolver el tiempo a su lugar porque todo ha pasado muy deprisa, y no sé en qué momento debí haber desconectado, no haber andado más para seguirte; porque ahora estoy perdida y sin rumbo fijo, porque ahora he abandonado mi vida para seguir tu camino que sé que ya no es ni será el mío, pero estaré anclada de igual modo para siempre, como una púa que deja marca en una pared limpia.</span></p>
<p class="large"><span>Y con el desasosiego se apaga la esperanza, mientras veo por fin tus ojos transparentes en dirección a la nada, y con la desazón miro tu boca que ya no sonríe, y con mi mirada tú te encuentras dentro de mí confundido y roto. Y de pronto sabes que has desaparecido, desparecido de mi ilusión para siempre; y mi desgarro tropieza con tu rebeldía, y mis fuerzas apagadas han prendido mecha en el reloj de tu tiempo. Y ahora he sido yo la que ha salido corriendo dejándote atrás para siempre, y ahora soy yo la que no gira la cabeza. Y ahí estamos los dos mirándonos mientras esto sucede; inmóviles, callados, tristes...</span></p>
<p class="large"><span>La desilusión se recrea en la copa que balancea el vino, se decanta a sorbitos por las grietas de nuestra boca seca, y se acuesta en el paladar donde el regusto se marca fuerte y con sabor a cerezas y humedad. Y nuestras miradas han roto el cristal fino de nuestro iris, se han colado lentamente por la herida abierta; y nos damos cuenta de que ya es tarde, de que nos hemos perdido para siempre aún queriendo tan sólo habernos encontrado.</span></p>
<p class="large"><span>Mi corazón estalla en lágrimas y te quedas paralizado, de tu boca sólo salen frases de aliento y de perdón, y mi corazón se hace un nudo para dejar pensar a la mente que balbucea triste que ya ha perdonado, pero que no puede dejar que mi alma lata de nuevo; que la cuerda frágil que acompasa los latidos se ha quebrado al pasar por el pliegue más difícil. Y ya no quedan fuerzas para buscar la manera de arreglarlo todo sin dejar marcas, y ya no hay operación que pueda sanarlo, que ahora mi corazón: mudo y sordo, ha perdido el oído y el tacto, y ya no puede creer las palabras ni sentir la piel para atraparla y querer cuidarla para siempre...</span></p>
<p class="large"><span>La copa de vino está vacía dejando un responso de último trago, pero ya se sabe que la botella que no se abre bien suele dejar corcho en los remansos reposados y al esgrimirla salen a trompicones ensuciando el cristal fino de posos amargos.</span></p>
<p class="large"><span>La templanza sale en aquellos segundos intensos y cargados, en aquellos minutos de dolor triste. Y vuelvo a hacer crecer la ola de aquel océano donde perdiste el amuleto, y soy yo la que ya no deja salir la esperanza, y quiero regresar al lado de mi cuna, donde todo es seguro y huele bien, donde las sábanas son calientes y no da pereza dormirse; donde el miedo no asoma antes de rezar.</span></p>
<p class="large"><span>Y nos despedimos en mi calle donde ya no vi brillar la luna, donde las farolas encendidas se apagaron por primera vez, y desde mi puerta vi despedirme con tu mano fuerte, agitada impaciente detrás del cristal. Corrí al primer piso a verte de nuevo marcharte tras las ventanas de mi cuarto, como hice tantas veces, pero ya te habías ido. Y sentí que una mano me golpeaba a puño cerrado, dejándome sin respiración, en mitad de mi alma; y sentí cómo el corazón se caía al suelo hecho un harapo de lágrimas y sangre. Y vi entonces tu talismán, revoltijado entre mi esperanza, y para entonces ya era muy tarde para volver a seguirte; y mi fe ya se había consumido devorada por la sangre al desparramarse por el suelo...</span></p>
<p class="large"><span>Han pasado muchos días, muchos meses y hasta muchos años; y cada día recuerdo tu cara de ese primer día. Y cada vez recuerdo tu afán por recuperar tu talismán que era tu esperanza, y cada día que pasa pienso que no debí dejar caer mi corazón al suelo tan rápido, y cada día; cada uno de estos días de mi vida sin ti, me doy cuenta que con tu talismán entre mi sangre, jamás nos hemos perdido del todo.</span></p>
<p class="large"><span>Si vuelves algún día, si algún día existieras y aparecieras frente a mí no dejaría que te fueras, no correría escaleras arriba para verte marchar desde mi ventana; correría tras de ti hasta morir en el camino, y te lanzaría mi corazón para que lo cuidases tú. Nunca me fiaría de tus ojos, porque son con los míos con los que yo los miro. Nunca me fiaría de tus palabras porque las escucharía una mente convulsa en dudas. Nunca me fiaría del olor caliente que desprende tu cuerpo porque con él me dormiría y no podría cuidarte. Estaría despierta, ciega, sorda... pero dejaría que mi voz saliese para arrullarte con palabras, para decirte que "<em>te quiero</em>", y para asegurarte que sigo estando a tu lado; cuidando de ti como te prometí hacer, cuidando de que no pierdas tu talismán para siempre. Y ten por seguro, que jamás habría lágrimas de dolor mezcladas con el vino, sino parras enteras de vides que derramar sobre la cama donde despertarte cada día con un beso y donde acostarte cada día entre mis brazos...</span></p>
<p class="large"><span><br /></span></p>
<p class="large"><span>Rocío Medina</span></p>
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<p class="small"><span style="color: #000000;"> </span></p>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/04/20/c-mo-ligar-tiempos-crisisCÓMO LIGAR EN TIEMPOS DE CRISIS2009-04-20T22:15:47+00:002009-09-17T16:40:39+00:00
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<p class="MsoNormal acenter" align="center"><strong></strong></p>
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<p class="large" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"><strong>Querid@s Tod@s:</strong></p>
<p class="large" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal"><span class="large"><strong></strong></span></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Estoy con una desidia tremenda. La vida en el campo da para mucho, los días parecen eternos, y más ahora con el buen tiempo y el cambio horario; aunque también pueden desesperarte si en tu familia hay toda una procesión de visitas y de familiares histéricos que se unen a la sugestión masiva y procesional de los “<em>semanasanteros”</em> del Sur.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>El caso es que ayer me llama una amiga mía para que fuera a ver la procesión con un grupito de amigos de toda la vida que se han dignado a parecer por aquí y dejar Sevilla; ¡hay que tener valor!... Yo estaba con fiebre, algo relacionado con montar a caballo, coger frío, y que te caiga un chaparrón encima y sigas calada durante quince minutos. Le digo a mi amiga que me duele la cabeza pero que aunque sea tarde bajaré, y mi primo Marcos que es pequeño, se empeña hasta ponerse rojo de la rabia y del llanto, en que se tiene que venir conmigo. Me lo llevo, cojo el coche de un tío mío que tiene una sillita adaptada de esas para niños, y me bajo con Marcos a ver la procesión.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Cuando llego al lugar no encuentro sitio y tengo que dejarlo lejísimos… ¡cuestas y más cuestas!, pero hacia abajo. A medio camino Marcos dice que ya no anda más, que él está muy cansado y que los nazarenos pasan por todos sitios, que él se queda ahí sentado que no hay gente esperando a que pase la procesión. Le hago entender que por ahí no van a llegar los nazarenos, y después de preguntarme veinte veces el por qué de todo (<em>“¿pero por qué no pasan?, ¿por qué el Cristo no cabe por esta calle?, ¿por qué los nazarenos éstos no dan caramelos como los que yo vi el año pasado?, ¿por qué tus amigos no vienen en coche a recogernos?, ¿por qué no había sitio más cerca?, ¿por qué has dejado el coche tan lejos?, ¿por qué no me llevas a mí en coche y luego te vienes tú andando?, ¿por qué no me puedes llevar tomado que no me canse?, ¿y por qué no tienes fuerza y no puedes cogerme en brazos como los primos mayores?, ¿y por qué no me quieres comprar lagartos de caramelo?, ¿y por qué no podemos volver a casa?....”</em>), etcétera, por fin acepta que sigamos pero cargándomelo en los hombros (llevo ya la lengua fuera).</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Llegamos, llamo a mi amiga porque entre tanto barullo y lo tarde que llegaba no les veía donde habíamos quedado. Sale Ismael, que me ha visto desde las cristaleras de la cafetería donde estaban y me dice que nos han cogido sitio; que se han ido turnando porque todo está de bote en bote. Marcos le pregunta si él puede cogerlo en brazos que yo no tengo fuerza, Ismael lo coge y me hace gesto de sorpresa al verme con el crío. Le devuelvo el gesto de respuesta de ¡mejor ni preguntes!, y entra para dentro subiendo las escaleras de dos en dos y Marcos sacándome la lengua con su cabeza enana llena de rizos oscuros pegada al cuello de Ismael.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large" style="color: #000000;"><strong>Sentados, mi amiga dice que está en su cuarta crisis del mes, y sólo llevamos unos días de estreno del susodicho. ¿Qué te pasa?, preguntamos al unísono, y nos dice que esperaba que estuviéramos todos para contarlo (esto más que nada seguro que iba por mí, que siempre me dice que cuando me cuenta las cosas luego le pregunto ochenta veces porque quiero todo lujo de detalles; me hace pensar que Marcos ha heredado esa posibilidad genética de tendencia al “<em>preguntismo</em>”. Si lo hago es sin mala intención). Nos cuenta que su puñetero ex (para mí más que puñetero era un desgraciado misógino y cabrón) se dedica ahora que ha encontrado novia a ir de ‘amigos’ por la vida y que le restriega su entusiasmo a mala fe. O sea; le manda mensajes y la llama preguntándole qué tal le iba la vida y dejando caer que la suya era fabulosa: _“<em>Sofi, estoy esquiando en Beirut,¿qué tal lo llevas?. Sofi, me voy de Semana Santa con Sofía –</em>sí, hay que tener mala leche para que tu novia se llame igual que tu ex y muchas agallas para que lo sea a un mes de distancia de haber roto con ella. ¡Qué macabro es el destino!-<em> Sofi, ¡mucho ánimo!, verás como pronto encuentras trabajo… ¡fíjate yo! a mi jefe directo lo han echado y me han dado su puesto. Me pagan pastón…”</em> etcétera. Así que la pobre estaba desolada. Y claro para colmo, no tenía superada la última conversación donde él por error (o no) llamó a la ‘Sofi’ equivocada (o sea, a mi amiga), y le dijo: _<em> “Cielo, me acabas de mandar un sms para que te compre tampones, pero tía, estoy en la farmacia y hay de muchas clases, ¿cuáles quieres?...”</em> y mi amiga tuvo el tremendo lapsus de decirle: _<em> “¡Pringao de mierda!, has llamado a la otra Sofía, ¡pedazo de cerdo!… eres igualito a una almorrana con patas. Pruébate tú uno de cada clase metiéndotelos en el culo y decide cual se te adapta mejor!. </em>Y claro, sorprendido, él le dice: _<em>”Sofiiii tía, jeje. Lo siento, ¡qué carácter!, sigues sin echar un polvo durante este tiempo, ¿verdad?. Oye, que me he confundido al marcarte, ¡no te pongas así!…”</em> Y ella: _<em>“No seas tan cretino, que ya eché los polvos pertinentes cuando estaba contigo, tuve sobredosis. Aunque no me importaría repetir con tu amigo el rubio de Ibiza…”.</em> Y él: <em>“¡Qué pedazo de putón eres!, ¿de qué coño estás hablando?, ¿te has tirado a Tomás?. </em>Ella: _<em> “La verdad, si no hubieses estado tan ocupado entrándole a todas las tías de Madrid te lo habría contado, y tampoco me dio tiempo a saber cómo se llamaba, pero no creo que te tenga que importar, ¿no?. Ahora tienes novia y hasta le compras los tampones, y a mí porque una vez me vino la regla y estaba que me moría de dolor y se me ocurrió preguntarte si podías ir a comprarme támpax pusiste el grito en el cielo… ¡Vete al carajo!”</em>. Él:<em> _ “¿Te tiraste a Tomás o no!”</em> Y mi pobre amiga toda triunfal le dice antes de colgar la llamada: _<em> “¡Que te den!,¡imbécil!, se lo preguntas a él… Por cierto, con lo inseguro que tú eres, espero que jamás te quedes en pelotas con él delante en el gimnasio o no levantarás cabeza…”</em></strong></span></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><em class="large"><strong></strong></em></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><em class="large"><strong></strong></em></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Total, estaba hecha polvo… Le había creado dudas sobre su virilidad poniéndose ella en el centro de la diana. Se había autoproclamado infiel, puta, infantil, resentida, y lo que es peor; le había dejado claro que pese a ser ella la que le dejó (llevaba más cuernos que ‘<em>la Bosé</em><em>’</em>) seguía loca por él. El caso es que ella no es tonta, sólo propensa al autoengaño, y claro, por más que había evidencias claras de que él le tiraba los tratos a todo bicho viviente con vagina, ella no se quería dar por enterada y buscaba mentalmente el modo de disculparle. Ahora lloraba, y Marcos le acercaba servilletas de papel para que se sonase la nariz y se limpiase las lágrimas, y cuando ella seguía enérgica soltando lágrimas y enfatizando sobre la metedura de pata que había tenido, Marcos le restregaba él mismo la servilleta (en el fondo es para comérselo de bueno) arrastrándole el rimel hasta la comisura de la boca.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large" style="color: #000000;"><strong>Mi amiga <em>Susana Córcoles </em>le dijo que la cosa tampoco era para tanto, que encima debería darle las gracias por haberse quitado a un tío que sólo tenía sentimientos en la entrepierna, y que eso ya era un suponer, porque si encima la tenía pequeña, más que dudoso era el hecho de que tuvieran que agradecerle algo a alguien y pasarse directamente<em> </em>a compadecer a la nueva adquisición: <em>“la otra Sofi”.</em></strong></span></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><em class="large"><strong></strong></em></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Marcos andaba dándole vueltas al zumo, decía que su madre lo sacaba de un cacharro que hacía ruido y que trituraba la fruta entera sin pelar, y que él no se fiaba de ese zumo que tenía sabor a lata. Le pregunté que si es que él alguna vez se había comido una lata para saber qué sabor tenía, y me dijo muy serio que si es que yo era tonta. Decidido: era tonta por no preguntar antes al crío qué quería tomarse. Se lo pregunto y le digo que no se beba el zumo si no le gusta, y me dice que quiere un <em>‘whiskey’</em> solo. Le digo que eso es para mayores y él me dice que ya es mayor que el primo Antonio. Vuelvo a decirle que no es suficiente, que tiene que ser por lo menos mayor que yo, y me mira y me dice que quiere un <em>‘cola cao’</em>. Tomándose el <em>‘cola cao’ </em>de rodillas encima de la silla y haciendo ruido con la pajita…</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Sofi va por el segundo ataque de histeria de la velada. Nos cuenta que además está a un ‘<em>tris</em>’ de perder el trabajo, que entre que su jefe ya avisó del recorte de plantilla en Enero y que la pilló toda una mañana en distintas horas a lágrima viva hablando por teléfono, la miró mal y que desde entonces se dedica a ignorarla de manera descarada en las reuniones; tan sólo albergaba la esperanza de que la volviese a hablar para extenderle el sobre con el finiquito. Mal asunto. Y peor aún porque se lo contó a su novio en un descuido que lo pilló siendo amable y comprensivo con ella, y ahora estaba arrepentida por haberle inducido a pensar lo ‘tirada’ que estaba.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Marcos dice que se aburre, que quiere ir a la feria. Varios ‘<em>por qués’</em> más acerca de por qué no había feria, y por qué no estaban los ‘cacharritos’ puestos si era fiesta y no había ‘cole’, y por qué se había muerto Jesús si era tan bueno, y por qué a la gente le hacía gracia y le aplaudían cuando salía en calzoncillos muerto y atado en la cruz.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Sofi dijo que a ver ahora qué iba a hacer sin trabajo, sin novio, y sin dinero para comprarse ropa de verano ahora que había conseguido adelgazar ocho kilos con tanto esfuerzo (¡mentira!, más que del esfuerzo era del estrés y del dolor: si algo bueno tiene tener que dejar a un novio como escarmiento y a modo de que vea ‘<em>las orejas al lobo’</em>, con intención de retomarlo habiéndose aprendido la lección, y darte cuenta que en el fondo, era lo que el tío quería pero que era un cobarde para tomar él la iniciativa de cortar; es el hecho de que adelgazas. De que andas todo el día como una colilla arrastrada por el viento; te mueves por inercia, dejas de lavarte el pelo, saltas de la cama al sofá y del sofá a la cama. Te olvidas de comer, de llamar a la gente, de que tienes que comprar papel higiénico y tampones, y de que tu abuela está en el hospital apunto de irse al otro barrio. O eso, o directamente de la cama al congelador a comer helado como una poseída, de ahí al sofá a comer sin sentido cualquier cosa que haya por casa y que no te haga vomitar; y acabas con la crisis del ‘<em>dolor de hombre</em>’ para empezar la crisis del ‘<em>dolor de michelines</em>’ XXL que acabas de aglutinar en tu tripa y con la angustia de ver tu cartucheras cual morcilla apretadas en los vaqueros). Y que a ver qué iba a hacer ahora: se acercaba el verano y estaría otra vez sin novio, sin dinero, y sin posibilidades de pasear su escultural figura por playa alguna; que de la depresión volvería a coger los ocho kilos más tres de propina, que su vida era un asco, que se odiaba, que odiaba la crisis, y que ahora no ligaría jamás. No ligaría primero porque había decidido cortar el mamoneo con ligones y machorrotes de medio pelo, cortar con el trato ilícito de reírle las gracias a los guapos de turno y dejar que la mangoneen a cambio de un polvo (ella que es propensa al autoengaño como digo siempre, piensa que acabarán enamorándose, y aunque meterse en la cama de buenas a primeras lo ve precipitado, acaba cediendo y practicando la resonancia de los orgasmos para llamarme a la semana y decirme que el mastodonte con gomina no ha dado señales de vida). No ligaría porque tiene treinta y cuatro años, tardaría en fiarse de un tío por lo menos dos; biológica y socialmente muerta para un tío: inexistente para los que le gustan (mentalmente preparada para aceptar la derrota de su vida y tener que echar a la basura algunos de sus niveles de exigencia), lleva una especie invisible de ‘<em>letra Escarlata’</em> que sólo ven los tíos donde debe decir: “¡<em>Cuidado con ésta!. Especie en vías de extinción que se agarrará al primero que pille por banda para que se convierta en padre de sus hijos en menos de un año. Con poderes y malas artes de seducción para alcanzar tal propósito. Óvulo maduro a punto de ser infecundo, huir, huir, ¡huir</em>!”. Luego ahora tiene que subir la media de la edad de los hombres a una década más, dar por hecho que tendrá alguna tara, o a lo sumo; será un gilipollas sin remedio y con poco pelo. O eso, o dar con un tío lo suficientemente sin personalidad, cabrón y miope, que la confunda con una réplica de su madre, y quererla tener como una más de sus concubinas; nada de exigir fidelidad (mi amiga pone cara de asco ante esta posibilidad y accede a contar la siguiente). Y tampoco ligaría porque la realidad es que ya no se fiaba de los hombres, así que andaría con tanto resquemor y miedo, que eso imposibilitaría totalmente una fluidez y relación normal con cualquier tío (a estas alturas el nivel del listón del tío ya va por: calvo y poco viril, con halitosis, alto ‘complejo de <em>Edipo</em>’, cabrón de mala muerte y rotundamente viejo, o joven pero con un montón de hijos y una ex esposa bien molesta).</strong></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Marcos dice que se aburre mucho, empieza a hacer pucheritos y además tiene sueño, se restriega meloso contra mí como un cachorro de ‘<em>labrador’</em> ojitos incluidos; lo cojo y lo siento encima, le voy dando besos y me dice que mi amiga es igual de llorica que la tía Almudena. Mi amiga dice: _<em>”¡Mocoso!, lo peor es que este crío es un candidato a hacer llorar a las mujeres, igual que tus primos mayores, Rocío, que son unos cabrones… ‘los espatarradotes con encanto’ –</em>así los llaman mis amigas y yo no puedo decir nada porque confieso avergonzada que tienen razón- <em>¡Mira el crío éste!, tan guapo, y sin posibilidades algunas de tendencia a la calvicie… ¡en tu familia no hay ninguno calvo!, es guapo, listillo y ya apunta maneras que me ha tocado el culo antes…”. </em>Mi primo la corta y le dice que no sea mentirosa que no le ha tocado el culo, que era para saber si llevaba caramelos en el bolsillo. Sofía levanta el trasero un poco y se da cuenta avergonzada que el niño tenía razón y tenía los pendientes en el bolsillo del vaquero haciéndoles surcos raros. Marcos pregunta que si podemos irnos. Todos a la vez dicen que ¡no!, y Marcos apabullado se queda callado de repente y haciendo pucheritos… finalmente llora y empieza a ponerse histérico dándome patadas inquieto en un ataque de rabia y puñetazos a la mesa. Cuando le calmo me vuelve a decir que quiere un ‘<em>whiskey’,</em> le pido unas patatas fritas y dice que me las coma yo; se las comen los demás. Y él se pide una sopa sin tropezones. No hay sopa, Marcos se levanta finalmente, se vuelve a subir a la silla y empieza a hacernos dibujos de monstruos con nuestro nombre en cada uno en una libreta que llevaba yo en el bolso que él registra cada dos por tres buscando el móvil para llamar a su madre y sacarme el dinero del monedero y guardárselo en un bolsillo de su abrigo descaradamente.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Sofía, con los <em>‘martinis’</em> y a estas alturas, dignidad cero, comenta en voz alta como desafiante y buscando aprobación que debe hablar con su ex y pedirle disculpas. Le quitamos el móvil y muy seriamente le vamos diciendo uno a uno que olvide el rebajarse más y hacer más el ridículo; que pase de él…</strong></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>¡Pasar de un tío!. Bien, qué frase más pragmática, rotunda y recurrente, ¿no es cierto?. ¿Por qué narices ha de tener encriptadas tantas preguntas al respecto?: Vale, ¡pasar!, ¿pero eso a qué se traduce?; ¿a que puedo enviarle sms despreocupada para que vea que no me afecta?, ¿a que puedo enviarle mails spam?, ¿a que tengo que hablar con sus amigos pero ignorarlo a él cuando lo encuentre en los pubs de turno?... Vale, vale… ¡ya lo sé!, a que sepa que hago mi vida sin necesitarlo ni echarlo de menos; ¿pero cómo narices puedo hacer eso si no tengo contacto con él para decirle que paso de él?. Igual piensa que un ‘<em>txunami</em>’ se metió en mi ordenador y borró todo rastro de mis amigos; igual por eso es por lo que no le dejo mensajes en el buzón, ni le escribo en el muro aprobando entusiasmada su último ‘status’:<em> “… en el caribe con mi nena, vuelvo en 3 semanas”</em>. Y lo mismo si no le envío un sms o le llamo va a pensar que en la peluquería me mojaron el móvil y por eso no tiene señales de mí; pero para nada pensaría que estoy pasando de él. Y otra cosa; ¿no pensará que si no doy señales de vida en vez de ignorarlo lo que hago es hacer que piense que voy de “ofendida” y que sigo más pillada por él?.¿Pero no será…?</strong></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>Sofía llora de nuevo: <em>_ ”¡Quiero llamarle! </em>(ligero ‘<em>hip</em>’), <em>porque quiero dejarle claro que no estoy pirada por él… quiero llamarle porque quiero que sepa que paso de él… ¡Dejadme llamarle!... </em>(ya veis; dignidad cero patatero y unido a mucho alcohol: cerebro rígido).</strong></p>
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<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large" style="color: #000000;"><strong>Marcos ha dibujado a Sofi como un reptil gigante con ojos saltones y lágrimas gordas rellenadas con manchurrones negros de la tinta del ‘<em>pilot’</em>. Cojo la hoja y le digo que haga otro en la nueva en blanco, dice que le gusta esa y trata de dibujarle colmillos a esa cobra alienígena. A Ismael lo ha dibujado con una cabeza gigante, cuerpo larguirucho y tres ojos, debajo le ha dibujado tres palos con dos círculos con alambres dentro y una especie de puro machacado que viene a ser el tubo de escape de la moto que el propio Marcos ha tuneado. Y así sucesivamente hasta que ha llegado a Susana Córcoles y la ha dibujado con cuerpo de persona (es muy guapa, tal vez sea por eso), y la dibujó larguirucha y con unos enormes zapatos (como si fueran los de un payaso) con tacones. A mí me dibujó con mucho pelo, era un monstruo con mucho pelo, dos globos gigantescos haciendo de orejas, y una cuerda larga donde atado del cuello iba un mochuelo al que puso en una especie de bocadillo con letras torcidas: <em>‘Guau! Guau!, soy Helmut!.</em></strong></span></p>
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<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>La verdad es que demasiado bueno es el peque para protestar tan poco con el tiempo que llevábamos ahí. Por fin decide levantarme el castigo y se vuelve a acercar para que lo suba en mis rodillas y me dice bajito en el oído que quiere “<em>una fuente de hamón”</em> (acento ‘<em>andalú</em>’) para él sólo. Pido un plato de jamón, el camarero lo pone en el centro y Marcos empuja el plato hacia sí, se aferra a él con fuerza, lo huele como un profesional (yo le regaño y le digo que no se meten las narices en el plato), y dice que el jamón está rico. Se come tres trozos de jamón nada más pero dice que los demás no pueden comer porque no se debe meter la mano en el plato de nadie. Nos saca la lengua todo orgulloso y está expectante y vigilando el plato durante un rato. Luego todo dulzura se acerca de nuevo a mi oreja y me dice que si nos podemos ir ya que está cansado. Pienso en que tengo el coche lejísimos, y voy oficialmente despidiéndome de todos mientras Marcos está de pie en la silla y le dice al camarero que le guarde el jamón para otro día. Lau nos va a acercar hasta nuestro coche porque su plaza de garaje está a la vuelta de la manzana y no le importa llevarnos. Marcos cambia mi mano por la de Lau a modo de agradecimiento y Sofía vuelve a derrumbarse porque no se quiere quedar sola.</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong>En casa, Marcos quiere dormir conmigo y dice que tiene hambre. Se pone el pijama él solito y cuando está en la cama sale pitando al cuarto de baño y desde allí me pregunta que dónde está el peine, me levanto y me acerco pero ya lo ha encontrado y está peinándose. Le pregunto que por qué se peina para acostarse, y me dice tranquilamente que tiene que estar guapo porque <em>Dios</em> y la <em>Virgen</em><em> María</em> lo ven y no les gustan los niños despeinados (es lo más presumido del mundo). En la cama me dice que no le cuente un cuento, que le explique por qué Sofía lloraba tanto, si es que la habían castigado sus padres. Le digo que es porque tenía un novio y que se portaba mal con ella. Marcos pregunta que si es porque le pega y no quiere jugar con ella; le respondo que algo así pero sin pegarle. Y le digo a Marcos que me tiene que prometer que cuando sea mayor se portará bien con las niñas, que no las mentirá y no les hará daño. Me dice que me lo promete, pero que si le despeinan o algo se enfadará mucho y ya no querrá ser amigo de ellas; asiento y digo que lo entiendo, que despeinar a un chico no está bien. Marcos se va quedando dormido, y cuando le muevo la almohada para que pueda dormir mejor me dice que lo he despertado y que le cuente un cuento...</strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large" style="color: #000000;"><strong><em>“Una vez había un príncipe muy guapo que iba con un caballo a buscar a la princesa de sus sueños, que vivía en el hermoso castillo de su padre, un hombre muy poderoso: era rubia, con ojos azules, esbelta…” </em>(¡Mierda!, ¿se pueden usar más tópicos en una frase?... reculo al darme cuenta que por mi culpa estoy incentivando la creencia popular de que los hombres son príncipes en potencia, de que las mujeres han de quedarse sentadas esperando a que ‘<em>El Príncipe Azul’</em> las busque y las conquiste; metiéndoles desde pequeños la idea de que son mejores princesas las niñas rubias con ojos azules y delgadas… ¿Quién va a querer así a una morena, gordita y bizca?, ¿cómo le vamos a introducir en la sesera a un ser de por sí, carente genéticamente de inteligencia emocional, que la belleza está en el interior?).</strong></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large" style="color: #000000;"><strong><em>“Había una vez una princesa muy lista, tenía ojos de pez y los brazos rollizos. Se quedó sin trabajo, y no tenía dinero, y un día cogió el ‘bonobús’ y se fue a Getafe a buscar a un príncipe… </em>(Marcos después de otra tanda de ‘<em>por qués’</em> dijo que ese cuento era un rollo, que las princesas no trabajaban y siempre tenían dinero, y que los príncipes vivían en castillos enormes y sólo montaban a caballo en el jardín de su casa). Dicho esto, me sube la fiebre, llamo a Sofi con voz baja desde el baño, y acabamos las dos llorando a lágrima viva.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large"><strong></strong></span></p>
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<p class="MsoNormal undefined" style="margin-left: 141.6pt; text-indent: 35.4pt;"><span class="large"><strong>Besazo Grande,</strong></span></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><span class="large"><strong>Rocío Medina</strong></span></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
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<p class="large"><strong>P.D.: ¿Qué fue antes: el huevo o la gallina?.</strong></p>
<p class="large"><strong>P.D.1: Aprendamos de esas diferencias del “hombre y la mujer”, y consigamos convivir felizmente con ellas… ¡Sin Acritud!.</strong></p>
<p class="MsoNormal undefined" style="text-indent: 35.4pt;"><em class="large"><strong></strong></em></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
<p class="large" style="text-indent: 35.4pt;"><strong> </strong></p>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/03/31/el-si-los-hombresEL "Sí" DE LOS HOMBRES2009-03-31T00:30:10+00:002009-04-03T22:27:46+00:00
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Querid@s Tod@s:</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> No quiero ser muy quisquillosa, pero resulta que estoy en una reunión importante y el "<em>Gran Jefe"</em> (en realidad es el ‘Segundo de Abordo', sólo que él hace creer que lo es únicamente porque el "<em>Gran, Gran Jefe"</em> está en una reunión en "<em>Melborne" </em>y le ha dicho casi echándole el humo de su pestosa colilla que se hiciera cargo del barco - así mismo se lo ha dicho que yo lo oí- y bueno, el <em>"Gran Jefe"</em> se entusiasmó tanto que en este instante vamos por la segunda hora de <em>"La reunión de Contenidos de Primera Hora" </em>(la que de sobra es sabido que no dura más que media hora con el <em>"Gran, Gran Jefe"</em>).</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;">El <em>"Gran Jefe"</em> es tan sólo un pelota más que está deseando que el <em>"Gran, Gran Jefe"</em> vuelva a despeñarse en moto acuática y se vuelva a romper la pleura- y que siempre va vestido con calcetines del color <em>"humor"</em> (si los lleva negros es que está en tono neutral, a la expectativa; como un buitre al acecho. Si son morados directamente su conversación será ácrata, impersonal, y profundamente cargada de insolencia. Si son rojos está pensando que tal vez hoy tenga suerte y probablemente la chica a la que ha estado taladrando el coco con SMS en plan masivos vaya a contestarle y acceda a quedar por fin con él. Si son naranjas seguro que tiene alguna idea creativa de lo más estrafalario que hará gracia al <em>"Gran, Gran Jefe"</em>, y nos mantendrá jodidos durante unos días al resto de empleados para poder llevarla a cabo. Si son verdes como la última vez, igual está acatarrado y en vez de café, se pide un poleo menta y afortunadamente tendrá un día poco hablador -tradúzcase a que igual no nos dará mucho el ‘<em>coñazo</em>'- y dejará su nariz olfateando tan sólo la mesa de su escritorio... Y así sucesivamente con todos los tonos posibles. El traje siempre es gris marengo que combina con gemelos a juego con el color de sus calcetines).</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> ¡Por Dios!, llevamos dos horas y cuarto, y literalmente ya me ha dado la vejiga de sí. A mi derecha está sentada <em>Carlota de Bernardo</em>, rubia sin igual, con escote sin igual, con zapatos sin igual, con novios sin igual, y con un sin igual tono estridente de voz. Y lo peor de todo, no es que lleve tan sólo cinco meses y dos semanas en la empresa y ya haya pasado de ser una mera secretaria a ser la secretaria del <em>"Gran Jefe"</em>, sino que encima va camino de cobrar más que yo... Le meto un codazo con disimulo y le digo que si no se hace pis ni nada, y ella me sonríe y dice en voz alta cuando el <em>"Gran Jefe"</em> enfatizaba sobre la necesidad de ser meticuloso a la hora de comprobar las estadísticas de la competencia: _ "<em>Necesito que hagamos un descanso, se me ha quedado el elástico de los ligueros pegado a la silla de plástico y como siga más tiempo sentada, al levantarme se me van a romper"</em>. Y ¡zas!, el <em>"Gran Jefe", </em>que minutos antes me había mirado como si fuera un perro pulgoso a punto de contagiarle la rabia cuando me ha visto moverme incómoda en la silla dos puñeteros segundos, va y dice en tono desenfadado: _<em>"¡Por supuesto!, gran idea, Carlota... ¿ligueros?, jajaja... ¡qué ocurrente!</em> . <em>Si, tomemos un descanso, a ver si así tu compañera </em>(yo no soy su compañera, perdón. No es que sea nada grande dentro de la empresa, pero tampoco soy su compañera, de hecho sólo coincidimos en los baños, en la azotea para fumar, o cuando voy al despacho del señor <em>"Calcetines color humor"</em>)<em> se tranquiliza un poco </em>(¡joder!, ¡y yo estoy tranquila!; tan sólo me orino a más no poder... ¡Menudo Gilipollas!).</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Los tíos está comprobado que dicen "<em>Sí"</em> únicamente cuando traman algo malo, burdo y tendencioso. Dicen ‘Sí' a casarse porque piensan que es la única manera de poder tener amante. Dicen ‘<em>Sí'</em> a los descansos de las reuniones únicamente cuando pretenden ir a hurtadillas y decirle a su secretaria más tarde que esté sentada sin moverse durante horas a ver si después de la jornada se le rompen literalmente los ligueros espatarrada encima de su mesa con un dedo en la boca. Dicen <em>‘Sí'</em> a los viajes de negocios cuando piensan que probablemente la azafata del vuelo estará disponible para un flirteo con acusación de ‘<em>polvo</em>' sin complicaciones. Y sobretodo; dicen ‘<em>Sí'</em> a las rubias sexys con escotes amplios.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Entro en la cafetería, me encuentro al <em>"Gran Jefe"</em> aullando de felicidad, con ese aire impertérrito que tienen los enanos de medio metro cuando se les pone una medallita (en este caso un cargo por unos días) donde les otorgan el Don y el Poder absoluto. ¡Tiene cara de besugo!... Y ahora parece un <em>"Cara Besugo de medio palmo subido a las alzas del poder que le dan una estatura de medio palmo más"</em>. Paso por su lado y me dice: <em>_ "Medina, hoy has estado muy callada en la reunión, espero ideas frescas para cuando entremos, ¡ve pensando!..."</em> ( y yo hago lo que me dice, efectivamente, y pienso que es un gilipollas de hombros estrechos).</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;">Siempre he pensado que hay varios tipos de hombres: los que se casan para tener amantes, los que no se casan para conseguir aplomadamente la idea de ser fieles a sus novias, los que no lo hacen - casarse, digo- porque son los eternos <em>"Peter Pan"</em> que siempre piensan que casarse con la que tienen será a la larga renunciar a la siguiente que ha de ser más y mejor (hasta que llegan a una determinada edad y se dan cuenta de su craso error y pasan a ser de la lista de los <em>"incolocables"</em> y andan despiadadamente dando el <em>‘coñazo'</em> a chicas veinte años más jóvenes a ver si las pueden engañar con su <em>‘status'</em> y su dinero)<em>, </em>los que son <em>‘gays'</em> o ‘<em>bisexuales',</em> y los tíos de hombros estrechos... Éste es sin duda de los últimos de este <em>‘ranking'</em>. </span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;">Pasa Carlota, y echo un vistazo de reojo al <em>"Gran Jefe"</em>, que le da un codazo al <em> ‘mandamás'</em> del Departamento Legal; ambos ríen, y entonces ya sé claramente que en la mente de ambos estaba ahora Carlota con los ligueros metidos en el cajón del despacho y enseñando el color de sus bragas a la vez que la alarma del simulacro de incendios se ha disparado por los niveles altos de testosterona precipitados en el ambiente opaco, gris y sin vida del despacho del <em>"Gran Jefe"</em>.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Ahora <em>"Gran Jefe" </em>lanza miraditas a su secretaria, y ésta confunde las señales y se acerca a ponerse a hablar con el <em>‘mandamás' </em>del Departamento Legal. <em>"Gran Jefe", </em>siente la presión del ridículo en sus mandíbulas y aprieta la cucharita de plástico del café con sus dientes de pichón baboso. En otro tiempo me habría sentido celosa de Carlota, me gustó el <em>‘Mandamás'</em> del Departamento Legal nada más entrar a trabajar en la empresa. Es alto, con aspecto desenfadado y a la vez serio, rezuma un aire de hombre importante y a la vez despreocupado; siempre me lo imaginaba saliendo impecable de la oficina con su traje de "<em>Loewe"</em> y su maletín de "<em>Prada", </em> y al llegar al aparcamiento quitárselo y meterlo hecho un harapo en el maletero ridículo de una "<em>Harley Davidson"</em> y ponerse ahí mismo unos ‘<em>jeans'</em> prietos y desgastados, y largarse del <em>‘parking'</em> a doscientos kilómetros por hora mientras suelta la moto para empotrarse el casco de un sólo golpe; ¡catapún!, casco integral puesto y perfectamente abrochado, con las gafas de sol oscuras incluidas, aunque fuera sea de noche. Captáis la idea, ¿no?. ¡Pues eso!... Pero en este momento no me preocupa lo más mínimo que esté flirteando con Carlota, con tal de ver la cara de pasmado y de gusano miserable que se le está quedando al <em>"Gran Jefe", </em>que quiere meter baza por algún lado en la conversación y no sabe ni qué decir. Dos palmadas al aire, y la indicación de que volvemos a entrar en la reunión. ¡Mierda!. Me ha lanzado mirada de asco, de ascazo total, éste hoy la paga conmigo, verás que me pregunta qué idea he estado pensando y seguro que mi vejiga vuelve a martirizarme y de los nervios y la ansiedad voy a soltar algo como: _<em> "Pienso que tiene cara de besugo y es de los de hombros estrechos... Carlota es una diosa libidinosa y no tiene vergüenza, y el ‘Mandamás' de Legal está buenísimo y le aguanta la conversación porque en el fondo le da pena la manera tan absurda que tiene de tratar de ligar con tías imposibles. También es un idiota, o sea; no idiota como usted, sino simplemente idiota. No debe saber que existo excepto porque hice un ridículo espantoso cuando coincidimos hace dos meses, siete días y tres horas y cuarto en el mismo restaurante a la hora de pagar, y toda resulta dije que me habían dado mal el simple cambio de cinco euros y medio, y ni con los dedos lo supe contar -</em> esto es totalmente cierto, pero mi estado era crítico; venían unos tíos de "<em>Ouzbekistan"</em> y yo me puse tensa y eché la reunión a perder confundiendo horarios de aviones, taxis y hoteles...</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Nos sentamos en los mismos asientos, y de nuevo los vasos de café de plástico se ubican en la mesa mezclando el tibio aroma del café caliente con el de los <em>"post it"</em>, los folios, la tinta de los <em>‘pilot', </em>y el estridente olor de los ‘<em>limpiacristales'</em> que usan las señoras de la limpieza para abrillantar el tablero. <em>"Gran Jefe"</em> me mira y yo disperso la mirada haciendo una pregunta que pareciera interesante a mi compañero de la izquierda, aunque en realidad le dije pegándole la boca al oído y gesticulando con las manos sobre uno de los folios que nos había pasado Carlota el día de antes sobre el asunto de la reunión: _<em>"¿Cuándo carajo vamos a terminar con esta tortura?</em> - él se ríe. ¡Mierda, no!, se supone que soy una ejecutiva intelectual y que merezco el sueldo que gano, y hago preguntas y sugerencias interesantes-<em> En serio, como tenga que escuchar un gruñido más de este tío seguro que me pongo a ovular"</em>. <em>"Gran Jefe"</em> escucha la risotada de mi compañero y dice que su comentario de preocupación sobre las estadísticas no tenía ninguna gracia. Compañero se disculpa y ahora él también me mira mal. Me pego con el cuerpo a Carlota, que pese a no haber calefacción en esa sala (creo que <em>"Gran Jefe"</em> la quita para que el sudor no le juegue malas pasadas y le haga brillos a esa cara de tortuga ‘pocha' que tiene, y como método infalible de que a esas horas de la mañana ninguno estemos dormitando, sino bien despiertos y tiritando de frío -sólo las tías, que ya sabemos que los hombres tienen un termostato bien distinto- ) ella está caliente como una estufa de butano en la casa de una abuela. Y ésta me mira de reojo, mostrando su cutis bien hidratado al que no se le corre el rimel, y me dice por lo <em>‘bajini'</em>: _ "<em>¿Qué pasa?; ¿te meas otra vez?"</em>...</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Reunión acabada, espero que salga <em>"Gran Jefe"</em> antes que yo para no tener que arriesgarme a que me pregunte algo o me dicte algo nuevo que hacer que me mantenga ocupada todo el día y no me pueda centrar, como una buena ejecutiva, en perder el tiempo con los ‘<em>mails'</em>, marear con llamadas gratis a amigos donde finjo estar ocupadísima y liada, y visitar las demás páginas y comunidades ‘<em>web'</em> donde la gente en general tiene vidas apasionantes y maravillosas, y unos jefes ideales bañados en sudor de hombre y no en perfumes ‘<em>baratija'</em> comprados a precios de órdago absolutamente impersonales. Jefes de verdad, de esos de película; de esos que tienen gafas oscuras de pasta y entienden que pases de salir a las siete porque has de salir a beber unos <em>"martinis </em>con menta con tus amigas en un nuevo local de moda. Es más, son de esos jefes <em>‘molones'</em> que hasta se apuntan a ir más tarde y te pagan las copas mientras sonríen todo el tiempo y hacen que tus amigas se mueran de la envidia por el <em>‘boss'</em> que te ha tocado en suerte.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> <em>"Gran Jefe"</em> antes de cerrar la puerta repara en el detalle de que tengo la cabeza clavada a la puerta, culo en pompa a punto de despegar de la silla, pero que no termino de arrancar porque algo me frena -¡él!- así que dirige su voz de <em>"Capitán Garfio"</em> y me suelta: _ <em>"¿No sales?, ¿estás preparándote para otra reunión?... Necesito que termines tú el informe para mañana. Así que apura a los demás para que te den los datos y me lo redactas tú. Lo necesito en mi mesa mañana mismo... Ah!, y dile al de Legal que pida un mensajero o lo que sea pero que mande la dichosa carta a Win Yo para que firme el dichoso contrato de una vez; estoy pillado de pies y manos sin ese contrato listo para cuando venga Alfonso - </em>Alfonso es el <em>"Gran, Gran Jefe"</em>, él se permite tutearlo porque no sabe que en realidad es un perrito faldero, tan sólo es como una de esas perras con embarazo psicológico-<em> ¿de acuerdo?. ¡No lo olvides"</em>. <em>"Gran Jefe"</em> sale de la sala y yo dejo de tener el trasero en pompa; cabreada porque me manda el peor trabajo: apremiar a la gente y atosigarla para jorobarle la tarde haciendo trabajo, y confusa: "<em>¿en serio?... ¿he oído bien?. ¿Voy a ir a hablar con el ‘Mandamás' del Departamento Legal?". </em> </span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Salgo pitando a mi mesa -mesa horrible de contrachapado con pico roto por las veces que al pasar me he tropezado con él hincándomelo en el muslo con resultado de cardenal maduro durante unas semanas- y desde ahí marco la extensión de Carlota (la única chica lo suficientemente femenina y lo suficientemente guapísima, como para soltarte verdades crudas a la cara -si eres muy insegura la odiarías, pero ella no lo dice con maldad- sino en plan: _"<em>Efectivamente necesitas un poco de anteojeras, claro que te lo presto, pero eso no es lo peor: tienes los poros abiertos y el corte de pelo te favorece muy poco..."</em> o también: _<em> "Ei, tía, se te transparenta un poco el sujetador y es un espanto de cosa con tirantes y elástico dado de sí... prueba a comprarte uno con relleno y encaje cuando te plantees volver a ponerte esa camisa"</em>, etcétera.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Carlota viene a mi mesa, yo que en este caso quiero discreción absoluta se hace imposible por el ruido de sus tacones y por la manera en que marca las caderas de su culo prieto al andar. Tardo cinco minutos enteros en dispersar las miradas que siguen a Carlota hasta mi mesa sin pico, y después medio segundo en que nadie preste atención a lo que yo pueda decir por centrarse en su culo y en su delantera inclinada sobre mi mesa. Carlota con voz agrietada e hilarante (las rubias perfectas y con talento también tienen derecho a tener defectos), me dice: _<em> "Dime Cielo, ¿quieres un ‘támpax'?</em>. Re ¡Mierda!, ahora encima de pensar todos que Carlota es una diosa, por imposición y comparativismo, también piensan que la diosa Carlota está hablando con una tía demacrada, meona y con la ‘<em>regla'</em> (la mayoría son tíos y para un tío, ¡ya se sabe!: no hay nada peor que imaginarse a una tía "enferma" con el ‘<em>periodo</em>'). Otros cuatro minutos y medio para que nadie mirase y le digo: _<em> "Carlota, tengo una emergencia a nivel mundial, colosal, enorme... sé que estoy hecha una birria, ¡ahórrate los detalles por favor!, hoy no necesito más crueldad, tan sólo necesito que cojas tus pinturas y te vengas al baño a dejarme la cara lo menos necesitada de vida que puedas </em>- esto no lo entendió mucho, pero captó la idea-<em> ¿podrás ayudarme y ser discreta? - </em>esto tampoco lo asoció al hecho de no tener que comentar nada en voz alta ni armar escándalo con sus tacones, su pedazo culo y sus tetas pomposas- ¡<em>por favor!..."</em> Y acto seguido, Carlota:_<em>"Claro que sí, encanto, dejaré esa cara demacrada lo mejor que pueda, pero no puedo hacer milagros... ¿Se puede saber dónde vas a ir un lunes a las doce de la mañana pintada como una mona?. Porque tendrás que conformarte con que te pinte como una mona, no puedo hacer nada más cuando tienes la cara deshidratada y sin ‘bótox'"</em>. La mañana empezó siendo un asco, y verás tú como no mejora; ahora mismo autoestima por los suelos, soportando la mirada vomitiva de los demás colegas que me acusan descaradamente de no ser igual de guapa, resultona, y pecho alegre y airado de Carlota, y encima pensando que me consumía el terrible mal de tener la "<em>regla".</em> En este momento me encantaría mandarlos a todos al cuerno y celebrar grandilocuentemente el que dentro de unos años todos estén de la próstata y soportando bolsillas llenas de pis pegadas a su pierna.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Carlota me pone la cara como vaticinó, y bueno, no es que yo sea una tía sin criterio, sino simplemente estaba sin autoestima, sin fuerzas para batallar entre ella y la brocha, y con el tiempo de hora y media pegada al ‘<em>secamanos</em>' clavándome el tubo en la espalda; o sea, que estaba sin tiempo y el <em>"Mandamás" </em>del Departamento Legal seguro que para mejorar el día, se iba a largar a almorzar sin que yo hubiera podido robarle al menos cinco minutos entre que digo lo que tengo que decirle del trabajo, y entre que le dejo caer que los miércoles está invitado a tomar ‘<em>cócteles'</em> conmigo y mis amigas (el nombrar ‘conmigo' primero es un claro ejemplo de mi estado de desesperación)... </span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> <em>"Mandamás" </em>del Departamento Legal sorprendido al ver a "<em>Heidi</em>" vestida de ejecutiva y nerviosa como un flan. Titubeo un par de veces entre sentarme a su derecha (la luz de la ventana me dará directamente en la cara y difuminará mi exultante e injurioso colorete) o a su izquierda (la luz me da justo en la nuca, es mi lado bueno, pero claramente verá en primer plano mi humillante maquillaje, efectivamente: como el de una mona de circo). Resuelto: me siento a su derecha. Mala elección, el sol me radiaba los ojos y ahora no sólo le hablo titubeando, sino que una vez me he arrancado a hablar, estoy tartamudeando y guiñándole los ojos como si tuviera un <em>‘tic'</em> nervioso (estoy deseando largarme de ahí o por la ventana o directamente por el retrete suicidándome a base de laxantes por lo menos). <em>"Mandamás"</em> simpático me pone su mano de hombre - ¡pedazo de mano de hombre!: caliente, firme, tostada y abierta- sobre la mía, y me dice que si me estoy híper ventilando (¡Dios mío!, yo sólo quiero morir. No quiero híper ventilar, ni quedarme muda de repente, ni que se disipe el maquillaje por completo corriendo río abajo con el sudor del ridículo para estamparse en el cuello de mi camisa -¡coño!, también la camisa está llena de manchurrones de colorete por culpa de la jodida brocha de la jodida Carlota- ni quiero tan siquiera que el culo le arda en la silla y se quede el redondel pegado a ésta para compartir humillación. ¡No!, yo sólo quiero morir en este momento. Que Dios se apiade de mí y me alargue un brazo por la ventana y me ahogue ahí mismo y me haga desaparecer). Pues no, no me estaba híper ventilando, tan sólo estaba haciendo el ridículo como hacemos todas o casi todas las tías cuando tenemos a un ‘pavo' como aquel delante de nosotras mirándonos con cara de preocupación, intriga, expectación, y con gesto paciente y sereno: tanta atención absoluta nos descentra, nos descoloca, y nos pone nuestro mundo de dudas patas arriba.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Por fin salgo, no sé cómo me he mantenido en pie con los tacones mientras giraba la manilla del pomo de la puerta de su despacho; y él detrás. Me alarga la mano antes de irse y me da un apretón fuerte, tan fuerte, que volví a sentirme mareada y a punto de caerme al suelo. Sonrió con aire desenfadado -aquí volví a imaginármelo en un <em>‘lapso' </em>mínimo de tiempo sacudiéndose la cabeza con la <em>‘Harley' </em>a ‘<em>tó</em>' lo que da, segundos antes de empotrarse el casco y salir pitando a ‘<em>zumbarse</em>' a un par de ‘<em>tías buenas</em>' que le esperan en el rellano de su ático a punto de empezar la juerga sin él. Y me dice: _<em>"Bueno, lo de la copa del miércoles pinta bien... te mandaré un mail"</em> ... ¡Joder!, ¿le había dicho algo de la ‘quedada' de chicas?. Ya no recordaba lo que le había dicho, pero había dicho que ‘sí' ¡seguro que hay gato encerrado!.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Estuve el resto del día sin dar palo al agua como suele decirse, al carajo con el informe, tenía la excusa de la ‘regla', y el piojo del <em>"Gran Jefe"</em> en cuanto a tema de mujeres propiamente dicho no sabía un pimiento y siempre que hablábamos del asunto en relación a algo puramente profesional, se ponía tensísimo y entraba en ataque de tos masivo. No paré de llamar a mis amigas, que me tranquilizaban diciendo que aunque no recordase lo que le había dicho, que seguro que no habría dicho nada fuera de tono. Aunque claro, bien pensado, me hacían dudar, si me ha dicho que <em>"sí"</em>, seguro que era porque intuía que había de haber algo de <em>‘fandango'</em> encubierto en la quedada.... Nervios, nervios, nervios... No paro de mirar la bandeja de entrada del correo.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Día siguiente, bandeja de <em>‘mails' </em>llena de porquería, bueno, porquería propiamente dicha no; asuntos de trabajo, estadísticas que he de redactar en informes con cierta coherencia, súplicas de colegas para que les envíe de una vez tal o cual cosa, pero ni rastro del "<em>e-mail"</em> que yo quiero recibir. Le doy veinte veces seguidas a la tecla hasta bloquear el maldito sistema de correo <em>‘intranet'</em>, tengo que bajar al departamento informático y apremiarles severamente para que lo arreglen cuanto antes como si fuera cuestión de estado el tenerlo operativo en diez segundos. Con la misma prisa con la que <em>"Zapatero"</em> enviaría un mensaje de texto contestando al SMS de <em>"Bush"</em> donde lo manda a freír espárragos a perejil, y éste apresuradamente le contesta: <em>"Gracias Señor Bush, tendré en cuenta su recomendación, pero antes, estoy esperando a que Solbes indague sobre el pequeño problema nacional. En breve le mandaré una postal desde allí".</em></span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> Tiempo después: correo arreglado y sin el "mail".</span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;">Día siguiente al día siguiente, <em>"e-mail"</em> del <em>"Mandamás"</em> del Departamento Legal sigue sin llegar. Recurro a mi ingeniosa cabeza destrozada de dudas y le pregunto si sería del todo humillante el arrastrarme hasta su despacho para con la excusa tonta de saber sobre el mensajero y la carta de <em>Win Yo,</em> poder confirmar si no era producto de mi imaginación y realmente tenía pensado el aparecer mañana a tomar esa copa. Decido que no, que hay que tener orgullo y saber aceptar el haber sido "<em>mareada"</em> por un tío.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> Miércoles, las niñas están esperando a que después de dar la tercera vuelta con el coche a la manzana, encuentre un minúsculo sitio libre aunque sea en ‘vado' y me arriesgue a tener que recoger mi coche en el depósito. Aparco y entramos disparando miradas a todas partes, ¡no está!. Nos sentamos en nuestra mesa de siempre, al lado de la barra, al fondo del todo; música relajante pero lo suficientemente alta como para que las sienes me tiren con fuerza hacia el centro del cerebro y sienta cómo si una púa se me clavase dentro y los dos últimos golpes fueran a rosca. Pasa el tiempo, me abandono a la idea de que no va a aparecer, así que pienso que es un cretino, y ya estoy lo bastante ebria como para que no me importe decirlo en voz alta perdiendo toda dignidad:</span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;">_<em> "¡Es un Cretino!. Es un cretino presuntuoso con cuello ancho</em> - se me olvidó decir que también estaban los hombres de cuello ancho. O sea; los de hombros estrechos y los de cuello ancho, duro, terso, y con venas gruesas apunto de reventar- <em>y sí, desde luego... sin ninguna duda el ‘tío bueno' del "Mandamás" del Departamento Legal es un auténtico inmaduro y un Gilipollas"</em>.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> _ <em>"¡Hola Rocío!... ¿qué tal chicas?. Perdona que no te avisara que iba a venir, pero tuve que salir de viaje a arreglar el asunto de Win Yo, ¡ya sabes!, y claro, no tenía tu correo personal. Ya sabes que el intranet fuera de la oficina no funciona... ¿todo bien?"</em> (aquí sonrisa amplia y cara irónica -‘Cretino' al corriente de que me gusta, de que le he llamado cretino y gilipollas, de que me he emborrachado esperando a que viniese, que había estado esperando hasta las nueve y media por él, y que mis amigas eran cómplices de que el <em>Dios ‘Harley Davidson'</em> me gustaba hasta para quitarme el hipo; en mi caso para provocármelo de manera ininterrumpida- y mirada complaciente hacia mí). Ya está, ya me puedo dar por jodida... Ahora o a bajarse las "<em>braguitas"</em> cuando el guapo diga, o directamente a curarse la dignidad e ir de ‘<em>estrecha</em>'; en cualquiera de los casos, estoy en sus garras, o sea: ¡Nada que hacer!...</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> Concluimos la velada con el <em>"Mandamás" </em>borracho y yo completamente sobria de la conmoción.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> En fin, lo dicho: ser tía es un ascazo mortal. Cuando un hombre te dice que "Sí", siempre malinterpretamos su señales, hacemos una sentencia a nuestro <em>"estilo tía"</em> y retorcemos el asunto hasta el punto de "no retorno".</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> </span></p>
<p class="large"><span style="color: #330033;"> Día siguiente en ofi: nos cruzamos la mirada en la cafetería, se acerca y dice hola con cara de resaca, yo refunfuño un hola parecido y salgo pitando a la otra punta muerta de la vergüenza. Se vuelve a acercar antes de que me vaya pasillo a través en busca de las escaleras que llegan a mi mesa, me coge de la muñeca estirando mi brazo a peso muerto. Me dice al oído que qué tal estoy, que si tengo resaca. Y yo, condenada a ser una tía, y condenada a no entender las señales "simples" de los hombres, antes de que empiece el tema y se abra la puerta, me encargo de echar el pestillo: _<em>"Oye, siento lo que oíste, simplemente bromeábamos, pero que conste que ni me gustas, ni quiero tener nada contigo".</em> Esto lo dije con espesa voz firme y sintiendo la bilis en la garganta a punto de vomitar por lo que conscientemente acababa de decir. Y entonces él va y suelta: _ <em>"Es una pena, me gustas mucho... Me habría encantado poder invitarte algún día a cenar"</em>.</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> ¡Catapún!, ¡chimpún!, se acabó: ¡maté al conejo antes de cazarlo!. Ahora que, eso sí, os aseguro, que no hay un día que pase que no siga dándole vueltas al hecho de que había gato encerrado. ¿Modo inconsciente de curar mi dignidad y autorreafirmarme en la idea de que no habría merecido la pena y simplemente intentaba ‘<em>knockearme'</em> como un <em>‘jaque mate'</em> de ajedrez?. No sé, tal vez sí. Pero, si alguna tía dijera que "Sí" algún día a un hombre que diga el "Sí" primero, ¿estaríais plenamente convencidos del resultado final?. Ahora es cuando las mujeres dudan y los hombres, todos, decís "Sí".</span></p>
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<p class="large"><span style="color: #330033;"> Rocío Medina</span></p>
<p><span style="color: #330033;"> </span></p>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2009/03/24/el-cosmopolitan-visto-desde-facebookEL COSMOPOLITAN VISTO DESDE UN FACEBOOK2009-03-24T04:48:32+00:002009-03-24T17:35:01+00:00
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<p><strong>Querid@s Tod@s:</strong></p>
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<p><strong> Tras varias reuniones de chicas donde se quedó bien clara la moción de que los hombres las prefieren rubias, y que entre esas "elegidas" ninguna íbamos a ser nosotras, zanjamos el asunto yéndonos a una peluquería atrayente a beber té helado y frambuesas glaseadas en copita de <em>"Oporto"</em>. Una vez allí, las morenas dijimos que nos pusieran rubias (por si un caso) y las rubias que las tiñeran de reflejos en tendencia; ahí que el peluquero dijo que lo más de lo más eran los reflejos "mochilinos" (el violeta oscuro de toda la vida, pero en cuanto gritamos: _<em>"Ay!, ¡DIOS MÍO!, ¡les has teñido el pelo de color morado!, ¡lila como un nazareno!",</em> el peluquero se puso hecho un basilisco y dijo que era color <em>"mochilino". </em> Y en cuanto oímos: <em>"_ Ay!, ¡DIOS MÍO!; ¡las has teñido de rubio 'chacha'!"</em>, ahí supimos que durante un tiempo ya nos podíamos quitar de en medio del panorama ligoteo.</strong></p>
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<p><strong class="large"><span style="color: #000000;"><em> </em>Con el color "<em>mochilino</em>" dando el cante, y con el pelo cardado y frito color pollo, las unas y las otras nos largamos a <em>"Richelieu"</em> - un clásico en Madrid donde los haya - que ya nos conocían, a ver si podíamos llorar a gusto, y los camareros y el encargado nos consolaban a base de aceitunas, almendras y copazos de vino. Llegamos a "<em>Richelieu</em>", el encargado no estaba y nos bajamos las cinco al baño, a podernos consolar a gusto, sabiendo todas que mentiríamos como bellacas y que nos haríamos creer que en realidad los 180 euros con descuento gastados a conciencia, no habían sido en vano. Obviamente todas teníamos unas ganas locas de tirarnos de los pelos, quedarnos calvas, y lo que seguro existía en ese momento, eran las imposibles ganas de creer que aunque la una está fea, más horrenda está la otra con el pelo color yema de huevo de corral que le han plantado, y auto consolarnos de ese modo, por haber gastado el dinero de unas bragas nuevas con sujetador a juego en ese ascazo de pelo que ahora lucimos.</span></strong></p>
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<p><strong> Sentadas a la vera de la barra, haciendo tiempo mientras viene el encargado, decimos a los camareros (esto sólo se hace si eres tía y poniendo ojitos), que si ven llegar a algún tío competente, que por favor lo echen sin contemplaciones que estamos en estado de crisis aguda y no podríamos soportar para nuestra de por sí frágil autoestima, que un tío que nos guste nos imprima inseguridad tratando de averiguar de qué narices nos hemos venido a disfrazar.</strong></p>
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<p><strong> El caso, y esto os lo cuento en confianza, es que a las tías nos pasan estas cosas por tener una autoestima limitada, me explico; siempre pensamos que si no estamos a la última de las tendencias habrá otra que sí lo esté y nos "robe" al chico que nos gusta o pueda gustarnos, porque creemos a pies juntillas que la máxima para ligar con un tío está siempre en el simple hecho de gustarle físicamente (cosa más que comprobada que es cierta. Porque para nosotras basta con que sea simpático, y le encontremos un ‘punto' interesante o atractivo; pero ellos, los hombres, si no nos pueden tildar de ‘tías buenas' no hacen ni el amago por conocernos a menos que lo que quieran sea llorar en nuestro pecho -esto nunca falla- para que le demos una opinión o consejo de por qué su novia lo ha dejado más tirado que una colilla y se ha ido con el amigo de su colega, que vale que tenga un "<em>porsche</em>", pero tiene unas entradas descomunales y el poco pelo que le queda lo lleva peinado como si tuviera una rata muerta acostada en la coronilla). Así que hacemos recetas caseras para mantener la celulitis a raya (la última amiga mía que probó un potingue de esos se quedó todo un verano a base de modelos con pantalón y pernera hasta las axilas por culpa de la reacción alérgica que sufrió por culpa de las flores de azafrán mezcladas con pimienta rosa y las infusiones de jengibre en ayunas que se tomó). Compramos revistas de chicas compulsivamente a ver si en alguna nos da la receta "exacta" de cómo ligarse "exactamente" al tío que "exactamente" te gusta (mismo horóscopo, misma estatura, mismo nombre, mismo número de pie, y con el mismo excitante perfume), en el día exacto en el que vas a salir y sabes que le verás (y casualmente la luna está "exactamente" en cuarto menguante, y Capricornio visita a Venus "exactamente" a la hora en que lo ves), y además de eso; te dice qué ropa ponerte, con qué lenguaje hablarle (dando por hecho que estas "científicas" revistas también saben qué va a responder el "pánfilo" en cuestión), y además, te sugieren vía horóscopo, qué ropa interior le excita más y cuál es su juguete sexual preferido (si eres un tío y no te gustan los juguetes da igual, te aguantas que lo dice el "<em>Cosmopolitan</em>" de turno, y además vas y compras tú mismo las pilas).</strong></p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Dicho esto, es normal que cuando encontramos algún consejo en vías de ser llevado a tesis, queramos adelantarnos al suceso mundial en cuestión para que ninguna ‘<em>lagarta</em>' se nos adelante, y claro, a veces las primicias mundiales no son tan favorables en resultados como se espera...</strong></p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong class="large"><span style="color: #000000;"> Y ahí estamos las cinco, dándole la ‘brasa' a uno de los camareros que ha soltado la bayeta y está con la cabeza afirmando todo lo que mi amiga dice, y con los dedos dejándose las sientes brillantes y pulidas de tanto meneárselas para quitarse el dolor de cabeza. Vemos entrar a un chico, _"<em>¡ReDios!",</em> que dice mi amiga... "<em>¿pero no te hemos dicho que estuvieras atento?... ¡Y encima está buenísimo!,</em> ¡y e<em>ncima nos está mirando!; ¡es el fin del fin"... </em>(y todas con la autoestima a la altura de los calzos de la mesa, encorvadas y hechas un guiñapo (es que no lo podemos evitar; es como si una grúa nos cogiera de la cabeza y tirara con fuera hacia arriba cuando se sabe de sobra que llevamos unos zapatos hechos con cemento armado y si tiran mucho, nos vamos a desenroscar), nos estiramos cual flor de loto, que siempre brilla a ras de ciénaga, y consigue mantenerse blanca, erguida y perfecta, dentro de ese mar presuntuoso de barro y porquería. Pues igual, nos estiramos aún sabiéndonos sin ningún tipo de posibilidad, no ya de conseguir algo palpable, sino un mínimo flirteo, y poniendo morritos, damos caladas al cigarro, o sorbitos a la copa, o le decimos al camarero (ahora que entra un tío mejor, y éste ya nos parece un cretino importante y un tío penoso) que tenga cuidado con la bayeta que la tiene puesta a ras de nuestro muslo y está apestando a liquidito de aceitunas). Camarero que no entiende nada, se levanta el pobre, cabeza gacha, y diciendo para sí: _"¡Q<em>uien las entienda que las compre!... ¡las tías están todas como una regadera!".</em></span></strong></p>
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<p><strong> El ‘tío bueno' que entra, como es un tío, seguramente en lo que menos se fijará será en los dichosos reflejos <em>"mochilinos"</em> o en sí las rubias tienen el pelo teñido a lo dorado, a lo ocre, a lo ceniza o a lo perla, sino que directamente se fija en si tenemos caras de ser golfas (por si puede haber "jaleo"), si tenemos buenas delanteras, o en si tenemos unas piernas de escándalo acabadas en culo prieto. Total, entra, pregunta que si puede bajar a la sala de abajo, que espera a unos amigos, y nosotras que oímos la palabra "amigos", nos vamos lanzando miraditas llenas de entusiasmo, mientras ya no nos sirven de nada los consejos del camarero (al que hemos hecho un ademán de que ya no queríamos nada más, con ojos de querer ahogarlo como se acercara mucho), y nos ponemos en corrillo a comentar de qué manera hacer la jugada para conseguir, ahora que ya nos había visto <em>"el buenorris"</em>, bajar abajo para poder estar lo más cerca posible "<em>del ajo</em>" en cuestión (dícese "<em>ajo</em>" cuando damos por hecho que los amigos de un "<em>buenorris</em>" han de ser igual de ‘tíos buenos' que él, y queremos estar lo más cerca posible del grupito para que de manera "sutil", no se note que vamos a flirtear a saco con ellos y al final acabaremos sentadas en la misma mesa y consiguiendo que nos paguen todos los "<em>Gintónics</em>").</strong></p>
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<p><strong> Bien, mis amigas dijeron que lo mejor era la naturalidad; siempre te avisan en estas revistas de manual de chica del siglo XXI que la naturalidad es la clave de la conquista. Así que allá que vamos, las pelo pollo y las pelo nazareno, subidas en nuestros tacones, para hablar directamente con el chico, que sin mucho afán, apoyaba la cabeza en su mano izquierda mientras con la derecha jugueteaba con su <em>"blackberry"</em>. Le saludamos alegremente, pero claro, tenemos orgullo, así que nuestra naturalidad (que no tiene por qué ser estrictamente sinceridad al cien por cien) a la hora de la verdad se fue al traste, y entonces la más "lista", sale de su ubicación "Cosmopolitan" y dice: _<em>"¡Hola!, ¿estás solito?... uf!, ahora si quieres me siento un poco contigo, es que vamos al baño que ¡mira qué desastre de pelo le han dejado a mi amiga!"</em> (eso se le dice a la que viene a ser tu rival más directo: a la guapa, a la resultona, a la más "cachonda", a la divertida, a la más estilosa, o directamente al más "putón verbenero"; según la ocasión). La muy rufiana se ha cargado de un plumazo la poca seguridad que tenía la chica, así que ésta muy digna, al cabo de unos minutos, se despide apremiada por la hora, no vaya a ser que vengan de pronto los amigos de éste "chulazo" y ya no tenga remedio ni forma de curar su dignidad ni salvar su autoestima para los restos de los restos. Y la ruin en cuestión, consejos ‘Cosmo' aprendidos como el "<em>Padrenuestro</em>", se ha sentado al lado del chico sin parar de hacerle todo tipo de preguntas...</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Llegados a este punto tengo que concretar lo siguiente:</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Dado el ejemplo manifiesto de lo anteriormente narrado, he de darle la razón a mi amigo "<em>A. Chacel</em>", que las tías tenemos una seguridad absolutamente carente de raíces propias; o sea: enclenque, aburrida, debilucha y que necesitamos de revistas absurdas de cabecera para reafirmarla, reconvertirla, acrecentarla o estimularla manifiestamente (amén de otras cosas que en su momento comentaré).</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Dado el anterior ejemplo está claro que los hombres no se fijan en el pelo, más allá de si la chica es rubia o morena; como mucho alguno podría decir que es pelirroja, pero no llegaría a apurar si es pelirroja en sí, o directamente es un rubio raro.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> El anterior ejemplo también está puesto para aquellas desaprensivas que dando coces de órdago, se abren paso para estamparse ellas mismas con tan bajos criterios, de cara a un tío bueno que en principio; "sólo está bueno".</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> También es un ejemplo de que la superficialidad está en la base de todo, y que ese ‘todo' pasa siempre por el caótico mundo sin respuesta de las cuestiones más "sexistas" y archicomentadas del mundo. Así que también está claro que por la superficialidad del hombre, las mujeres nos volvemos infelices y buscamos respuestas donde no las hay.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> También podríamos afirmar que el hombre en sí, es más "simple" que la mujer, y tal vez por ello, le basta con que "esté buena". Y por ello mismo, nuestra seguridad personal pasa por extenderse a los gustos y tendencias del momento, y nos agarramos como posesas a revistas de cabecera, para poder atraer al hombre por el aspecto más "inconformista" y fútil del mundo.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Pero no os voy a dejar así, os cuento cómo acabó la noche; ¡faltaría más!...</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> El chico siguió ahí dándonos un poco de palique, lo cierto es que no mucho, se le veía aburrido y claramente tenía un plan en mente más interesante, porque cada dos por tres no paraba de mirar su móvil a ver si le llegaba un mensaje, tenía una llamada perdida por culpa de la maldita cobertura, o tal vez deseoso de que sus colegas llegasen cuanto antes.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong class="large"><span style="color: #000000;"> Escuchamos como a los veinte minutos las voces alegres y entrecortadas en risas de hombres que bajan las escaleras como dando trotes, y que se acercan a la planta de abajo donde nos ven y trasforman los ojos en dos huevos cocidos salidos de órbitas. Nos levantamos, nos presentamos, y cuando vino el camarero, pedimos más "Gintónics". Hablamos de las mechas en <em>"mochilino"</em>, y uno de los amigos se reía de lo lindo y no hacía más que buscar en el "google" vía <em>"blackberry"</em> qué quería decir esa palabra... Después mi amiga se llevó un disgusto considerable al saber que el tío que le gustaba detestaba a las rubias desde que su ex lo dejó por un sueco de dos metros que encima era gangoso y hablaba con acento portugués; dijo al salir: _<em>"Mañana mismo me acerco a un súper y me echo dos botes enteros de tinte negro cetrino"</em> (buscamos en el "google" y la verdad es que negro cetrino igual no era solución, que era mejor no experimentar no vaya a ser que se le quedase el pelo verde oscuro como una aceituna aliñada; mejor negro a secas). La otra, la que se presentó en primer lugar, tuvo un ataque de remordimiento y mandó un "sms" a la amiga que se largó: <em>"¿Qué tal, Cielo?... ¿Has llegado bien a casa?" </em>(¡maldita pécora!, pensaría; después de querer echarme de la carretera en "Despeñaperros" por lo menos, me mandas un mensaje todo falsedad y ‘bienqueda', a lo que en realidad contestó:<em>"Fenomenal, merci... mña. en cuanto salga de la pelu te llamo para quedar, ¿qué tal con los chicos?, ¿están buenos?"</em> (eso lo escribiría pensando: ojalá fueran todos tuertos, gordos, grasientos, con granos, halitosis, y además; se te rompiera un tacón a la salida de <em>"Richelieu"</em> y tuvieras que joderte y no poder ir a la peluquería para que te arreglen el pelo de pollo adobado que te han dejado). La "amiga" de nuevo le contesta: <em>"Son ideales, ¡qué pena que te fueras!... Creo que le he gustado a uno, está a punto de pedirme el cell. Aunque lo mismo no es muy de mi estilo, ya veremos... Y uno me encanta para tí </em> (el más feo y callado, ¡por supuesto!), <em>tranquila que conseguiré que te llame y te invite a salir. Kisses".</em></span></strong></p>
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<p><em><strong> </strong></em></p>
<p><strong> Después de una hora hablando de cosas insustanciales (por dónde solíamos salir de marcha, cómo nos gustan los hombres, por qué las mujeres nos hacemos las difíciles, por qué narices la tía esa tuvo que dejar al tío ese por el tío con acento portugués, por qué los peluqueros de tendencia eran todos maricas...) ellos empezaron a hablar de cosas suyas y ninguna de nosotras podíamos meter baza a menos que habláramos de temas sexuales (entiéndase chicas, rollos, líos, cuernos, ropa interior, tetas de silicona, ingles brasileñas, y tías buenas con ropas apretadas, golfas redomadas, chicas recatadas a las que les faltaba -según ellos- un buen ‘polvo', y demás temas de esa índole); dicho lo cual, dijimos que teníamos que irnos y ninguna hizo el amago de pagar absolutamente nada. Pero claro, ¡tenemos nuestro orgullo!, y estos paletos no nos han pedido ni el número de teléfono, así obviamente no puede quedar la cosa, con lo cual, mi amiga del alma, saca el móvil, hace unas fotos y con la excusa fantástica que te prestan las nuevas tecnologías, dice toda resuelta: _<em>"Oye, dadme vuestros nombres y os busco en el ‘facebook' para etiquetaros", </em>¡Zas!... el mundo global y ‘personalizado' se pone a nuestro lado y nos echa una mano para ligar en su justa medida salvando nuestra dignidad.</strong></p>
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<p><strong> Ahí que se quedan ellos, con las copas de balón llenas de hielo derritiéndose con el limón, la cuenta, y sus conversaciones de chicos; y nosotras con el Dios "facebook", que abre las puertas al diario "privado" de todo ‘<em>quisque</em>' hoy en día...</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> A la mañana siguiente se abre el "diario" y ya sabemos sus direcciones de "msn", dirección de correo personal, que están en la oficina, en el paro, que uno trabaja en el banco, que el otro es un empleado de Iberia con poco entusiasmo, que el otro no interesa para nada porque se dedica a algo que tiene que ver con una empresa de materia orgánica (eso no lo entiende nadie y hay muchos peces en el mar como para andar investigando de qué narices va eso). Si van con gente recomendable, poco recomendable o muy recomendable, si tenemos que ‘despacharlos' pronto porque algún que otro amigo está mejor que el susodicho, si las chicas les escriben muchos mensajes en el "<em>wall</em>" (mala señal; tenemos competencia, y buena señal; no es un tío penoso). También sabemos a ciencia cierta cómo viven: su casa, sus amigos, sus fiestas, la ropa que usa (ojo, es un arma de doble filo; controlamos las fotos y eso impone el hecho de no poder repetir modelito porque ya estará súper requete visto). También sabemos las chicas que les molan (si son todas estilo ‘<em>modeluquis</em>', incluida alguna famosa; superficiales, hedonistas, pretenciosos y básicamente son inseguros y merecen poco la pena... "tíos para un ‘<em>polvete'</em>", no buscan más, no encuentran más y si hayan algo distinto, normalmente les dura poco. Si son estilo ‘chicas bien', es un tío "prometedor", y sobretodo si las tienen de diferentes edades; con total seguridad es un tío estupendo que conserva amistades, es buen conversador, y además de eso, sabe escuchar y las mujeres le adoran. Probablemente sea fácil de ligar y difícil de conquistar. Si sólo tiene tías "impresionantes", un par de amigotes que le escriben de vez en cuando en el muro, y pone en la "barra de estado": estoy en el trabajo, viajo a Dubai, me retiro unos días de la circulación, o dadme toque al móvil... sabemos que es un tío poco transparente que además tiene todas las papeletas para ser "gay" -en oculto casi seguro- o ser a lo sumo "bisexual". Si tiene la misma cantidad de tíos que de tías; clarísimamente es un tío " <em>sin chicha ni limoná</em>"; va a lo suyo, pasa de todo, tiene a sus amigos, y no le saques de su círculo porque se estresa y lo más que podrías llegar a sonsacarle sería que te borrara de su lista de amigos ).</strong></p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong> Total, que cuando ya tenemos la radiografía hecha del personal: horas a las que suben las fotos, amigos de amigos a los que conectan, comentarios que ponen, fecha de cumpleaños, lugares a los que van, páginas de invitaciones a preguntas y juegos que aceptan; tenemos la "ficha técnica" y el CV más personal de cualquiera... Así que, "<em>facebook</em>"; el gran espía descodificado y legal a nivel global, pasa a formar parte del DNI personal de cada quién. Y una vez controlamos esto, las mujeres, mucho más observadoras que los hombres, hemos alcanzado por fin el "codiciado" <em>status</em> irreverente de tener el poder visto desde otro prisma. Los hombres controlan el mundo a través de las finanzas, tal vez a través de los deportes más demandados, de los motores, de las empresas, de la política... Pero las mujeres, por fin, controlamos el mundo a través de la burbuja que el propio hombre ha creado en torno a la salvación del universo, la globalización de medios y el estado permanente de enfoque visual alternativo, donde interviene nuestra capacidad de observación, persuasión y resolución... El mundo ahora, ya no se mira a través de la televisión de pantalla plana, ni a través de periódicos, ni a través de los mítines de los políticos, ni de los ‘<em>slogan</em>' cañeros de los deportistas en anuncios fabulosos con los mejores recursos del ‘<em>marketing' </em> más de tendencia... Ahora el mundo es el "<em>Cosmopolitan</em>" visto desde un "<em>Facebook</em>" cualquiera, donde hay consejos para todos, vidas de todo tipo, y siempre, siempre... hay gente dispuesta a leerte, comentarte, hablarte, escucharte, y como poco; felicitarte por ser un año más vieja. La policía indaga sobre las vidas de los que "acusa", la gente busca inspiración en las vidas de los demás, visitamos las casas de nuestros amigos y los amigos de esos amigos, paseamos por sus músicas, visitamos con admiración las mansiones que construyen, aliñamos nuestro perfil con fotos de nuestros últimos saraos, y además de eso; podemos encontrarnos con gente que negocia con las <em>"sleepers"</em> puestas y desde la mesa camilla de su casa el negocio multimillonario del país en época de crisis.</strong></p>
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<p><strong> Un besazo a todos,</strong></p>
<p><strong> Rocío Medina</strong></p>
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<p><strong> P.D.: "<em>Barra de Estado</em>": Tengo sed, estoy cansada, y necesito un ‘<em>antiojeras'. ¿</em>Alguien sabe la aplicación que puedo usar para desconectarme unos lustros de este caos social?.</strong></p>
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<p><strong> P.D.1: "<em>Comentario sobre mi ‘Estado'</em>": Rocío, yo de esas cosas no entiendo un cuerno, pero tu ‘<em>tamagochi</em>' se está trincando al perro de mi vecina. Por cierto; a mi cuñada por fin le han quitado el uñero... ¿Sabes algo ya del ‘<em>pringao</em>' de tu novio? (Y ¡catapún!, con este comentario; todo Dios se ha enterado que soy una tía patética, que tengo un ‘tamagochi' que está más salido que la espada de un miliciano, que mi vida sentimental es un ascazo mortal, y que encima; estoy saliendo con un auténtico "gilipollas").</strong></p>
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rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2008/12/23/el-inviernoEL INVIERNO2008-12-23T08:12:14+00:002009-01-05T00:03:11+00:00
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><I style="mso-bidi-font-style: normal"><FONT size=3>-</FONT></I></B></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><I style="mso-bidi-font-style: normal"><FONT size=3> Rocío Medina </FONT></I></B></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Es invierno, nada adormece más la vida que el tiempo, que transcurre ajeno al aliento gris que se desprenden de esos grados demás que van cayendo lentamente con el aire frío de la mañana. Esas primeras lloviznas tristes y transparentes que se resbalan cielo abajo bailando al revés por las texturas del mundo, imprimiendo de brillantez acuosa las paredes, recovecos, surcos y redondeces de la tierra; dando vida sin descanso, pereciendo en sus curvaturas de cristal noble y líquido.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Es invierno, y hace mucho frío, las hojas arrastradas del otoño se precipitan al caos de la armonía de aquel latifundio, sobresaliendo en colores tostados la heredad presuntuosa de esas carnes de barro, polvo y légamo. El musgo creciente adormece setas en sus recodos oscuros y húmedos, y el impasible tiempo de mañana pronta, enjuaga con su rocío las contexturas calizas de las rocas y las adorna, jugosas y mojadas, en <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>la abertura del valle<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>impío.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>La casa está en lo alto, una hacienda de piedra dura, color almendra tostada, desde donde sus chimeneas encendidas reparten olor a leña y budín, y te hacen tragar un sabor rancio y a la vez dulce que te acoge lentamente invitándote a pasar. Suelos de barro cocido con maderas nobles se reparten por las estancias y antesalas que nos guían al abrigo del comedor principal, donde en las repartidas antigüedades descubro con gozo a un <I style="mso-bidi-font-style: normal">Cristo Románico</I> y a una alacena antigua con rejillas de granja donde se guarecen del tiempo, creando expectación, libros antiguos en varios idiomas con dedicatorias transcritas para los amantes de otros tiempos.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Los enormes ventanales separaban irremediablemente ese olor a musgo húmedo y a tierra vigía del calor protector de sus muros de guijarro, y los olores de hogar dulce entre el dulzor de sus bizcochos caseros. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Tenía los dedos marchitados de años y artrosis, de manchas y de vida, y paseaban temblorosos por encima de los pastelillos caseros mientras su pipa de boquilla desgastada albergaba la espera con tabaco perfumado sobre un cenicero grande de plata. Miraba inquieto bajo sus gruesas cejas oscuras y con alguna cana, y su voz fuerte y a la vez templada, caminaba con palabras por las dunas desiertas y las ciudades recordadas. Vagaba por las guerras y sus batallas, por las fotos y sus historias, por cada mueble conservado que se envolvía en belleza y se erguía en la prestancia de sus palabras cuando lo señalaba al contar dónde lo descubrió.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Sus palabras me invitaron a pensar que todo en la vida es así, más allá de los inviernos, más allá de los tiempos, todo lo bello ha de ser encontrado, descubierto, si no, deja de parecernos bello al instante. Lo más grandioso de la vida es aquello que descubrimos, que se nos muestra sólo a nosotros de una manera especial, y tras reconocerlo nuestro, lo soltamos al mundo publicando nuestra hazaña, entonces se revaloriza y crece, se encarama alto en la elegancia de las cosas que no son corrientes ni seriadas, sino únicas y difíciles…</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-tab-count: 1"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></SPAN></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>La luz de fuera empezó a crecer a medida que el cielo se iba elevando y despejándose en una inmensa toalla blanca abullonada, pomposa, llena aire, de suavizante blanco que enjuaga las arrugas frías y mojadas con<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>bálsamo de inquieta limpieza y frescor. Y las contraventanas de madera se mecían sin piedad queriendo romper las rejas sevillanas de hierro ajado. El olor de su pipa penetró fuerte a través de sus palabras, y las bocanadas serenas de humo desfilaban en humaredas color niebla perdiéndose lentamente.</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Miraba la chimenea, inquieto porque sus llamas no cesaran de brillar rojizas y altas entre las piedras de su candela, esa lumbre de palos secos y gruesos que desprendían su heroicidad de carrascas y pinos, y me animaba continuamente a avivar la hoguera.</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-tab-count: 1"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></SPAN></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Tomaba el café lentamente, a sorbitos pequeños, como el invierno se mete en nuestra piel; de una manera lenta y segura, abriéndose paso por nuestra carne, nuestro aire, y llenando de frío nuestro cuerpo. Me hablaba de su infancia, de ese calor abrigado del amor de una familia que le protegía y le cuidaba, de primaveras suaves al arrullo del campo y sus fragancias en pleno esplendor, de sus veranos a caballo por las veredas de sus fincas cuajadas de olivos, y de sus inviernos; más fríos aún que éste, más brillantes y más duros, de sus primeros paseos en moto y de la primera vez que montó en un coche.</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-tab-count: 1"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></SPAN></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Me temblaba la mano al escribir, sentía cómo me iba mareando y cayéndome en ese sueño de palabras y recuerdos, literalmente, no podía transcribir todo aquello, me dolía el esfuerzo por plasmar en un papel el sentimiento que se desprendía más allá de las palabras. El contexto, el entorno, su rotundidad y su vejez, desplomaban un algo tan distinto, tan interesante, más aún que su propia historia, que me hacía sentir un profundo pinchazo agudo de dolor intenso. Necesitaba meterme en él, cobijarme en algún hueco de su cabeza y de ahí, ir resbalándome poco a poco, dejándome caer lenta y parsimoniosamente por los entresijos de su alma, empaparme de sus fragancias, de su leyenda, sus historias y sus hazañas, de sus logros y su cultura, de ese aire aristócrata y refinado que se escondía bajo las escamas de su piel temblorosa y blanquecina, por entre sus ojos y sus lágrimas, por su boca vacía y tan llena de aliento y sabiduría, por entre su pelo cano y sus bucles rebeldes, por sus brazos azulados y los montículos ya deformes de su cuerpo gastado. </FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-tab-count: 1"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></SPAN></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Deseaba sentarme con él en los riachuelos de su infancia, recostarme en las puestas de sol de su adolescencia, en la llanuras de su juventud viajada, en los altozanos rebeldes de su madurez serena, en los valles caídos de su lucidez sórdida, y dormitar angostamente en una vida intensa que se escapa por las muescas del tiempo, en esas ranuras abiertas que tiene la existencia; aquellas que dejan que todos, sin excepciones, vayan naciendo, creciendo y degenerándose hasta morir. Una existencia que se pierde, un monte que yace muerto y seco dando vida y luz a otros siendo su pasto, y que sólo puede apilarse en la permanencia de minúsculas vidas que vendrán a través de papel y palabras; palabras que transcribo torpemente dejándome tantas cosas imposibles de reproducir…</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>El perro entra por la habitación subiéndose a sus rodillas, se acuna en su regazo pidiendo mimos de autoridad, sollozando para que no sucumbiese ese demoledor tacto rozado de cariño sobre su lomo peludo.</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y el invierno nos vigila desde fuera, se pone serio y mancha el cielo de nubes decapadas en escala de grises, y lo árboles vacíos agitan sus ramas blancas y desconchadas con temeridad. La hoguera es vivaz, y consume su alimento rápido con voracidad y desasosiego, y los pastelillos navideños recién hechos van enfriándose poco a poco a la vez que se endurece el pan tostado. Miro el pino de colores brillantes, colocado a un lado del salón con bolitas color plata y lazos dorados, con el ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">Belén’</I> antiguo dispuesto en el fondo, donde el ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">Pesebre’</I> legendario conmueve la historia y reaviva la fe.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Enfundado en un elegante batín de terciopelo con su pañuelo de ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">foulard’</I> anudado al cuello, abrigando su garganta de humo ya reseco, se levanta ayudado por un bastón de madera con punta de plata y camina unos pasos por la estancia tratando de hacerse con un viejo álbum de fotos. Encaramado en las puntas de sus pies de juanetes lo dejo tambalearse entre las oscilaciones de sus dudas, y me sumerjo de lleno en mi papel de letras negras, donde aprovecho para rellenar las partes blancas con palabras que describan sus andanzas, sin olvidarme de anotar sus olores referidos y sus sentimientos reseñados.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y es invierno, sin dudarlo lo sé, el olor del invierno es implacable; huele a piña sin piñones, a ramas sin hojas, a baúles llenos de recuerdos antiguos, a tradiciones viejas, a visitas encaramadas a la vera del cariño, a regalos sin porvenir y a dudas… Los inviernos traen las perplejidades de la vida a la mente, la agarrotan con los nudos que atamos a nuestros recuerdos buenos... En los inviernos no hace frío porque el tiempo de la vida haya dispuesto unos grados centígrados de menos en su devenir, sino porque la gente llora más, y sus lágrimas al evaporarse se aferran al cielo, a su esperanza, y tanta amargura junta ahogan a las nubes que se vuelven grises, asfixiadas por no poder respirar, y acaban desprendiéndose en derrota acuosa y fría al mundo, repartiendo sus gotas por los campos henchidos de hierbas sin desidia y pasando inadvertidas por las ciudades, donde las gotas mueren antes de tocar suelo, resbalando en azoteas y edificios de cristaleras imposibles y en bastidores con llantas de última generación.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Los inviernos son sólo para el campo, no para la vida urbanita que se acuesta en farolas programadas para dar luz, en tiendas abiertas veinticuatro horas donde te dejan entrar con mascotas, en hostales que rentan habitaciones por horas y en amores furtivos… Los inviernos son para el campo, para las bodegas escondidas en cuevas de piedra que acumulan polvo y años, para que el agua de las charcas se desborde impíamente <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>y llene de barro la entrada principal, para las botas de agua, para que los perros corran por entre sus lodazales, y los niños dejen de ir al colegio durante días porque sus caminos están incomunicados por un fuerte temporal de nieve. El invierno es para ‘<st1:PersonName ProductID="La Navidad" w:st="on"><I style="mso-bidi-font-style: normal">La Navidad</I></st1:PersonName><I style="mso-bidi-font-style: normal">’</I> con una gran familia, en una casa grande donde albergar recuerdos y fantasías, donde incentivar la imaginación y crear leyendas antiguas que se perpetúan durante años aferrados a las ventanas para ver a los visitantes de Oriente un año tras otro a jorobas de sus camellos…</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y tomó asiento otra vez, me pidió releer el último apunte para tomar de nuevo el hilo de su historia, y nos aferramos en aquella batalla herida de <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘El Ebro’</I> donde gracias a que su amigo lo anudó, desnudo con el frío del invierno, a su cuerpo con su cinturón y lo ayudó a cruzar a nado, aún a riesgo de morir congelados ambos dos en sus aguas sangrientas, se salvó de morir ahogado… Desde entonces, cuando los calores del solsticio visitan su hacienda, sólo se sienta a borde de balsa de regadío a meter sus pies, pantalones remangados, y refrescarlos bajo su sombrero, de los calores del verano.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y de nuevo el frío congelaba mi cuerpo al mirar por los cristales, las gotas de lluvia se estampaban atropelladas contra la tierra, contra los pájaros que se escondían, y penetrando tozudamente en la casa de las hormigas que se apiñaban unas contra otras en los entresijos de la tierra para darse calor.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Abrigado en su manta de lana virgen y vieja, se quedó adormilado con añosa pipa entre sus dedos amarillentos, y allí, volvió al recuerdo secreto de su juventud feliz, al recuerdo, digo yo, de sus travesuras de niño, y sus odas inocentes escritas a pluma a su primer amor. Y ahora ya sé que si vaguea por esas calles limpias buscando su ventana como aquel príncipe poeta, se encontrará a una dama asustada que abre los portones de su cuarto, tímida y con sus mejillas sonrosadas, para acercarle a las puertas de su corazón, una sonrisa que durará para siempre, aunque tan sólo hayan existido, entre ambos dos, unos versos apasionados y mirada, a luz velada, por entre las cortinas de su recámara, aquel invierno noble que se le tatuó en su alma. Y allí recostado, recogí su pipa caída al suelo de sus fuerzas ya inertes, donde su piel blanquecina se tornó a mortuoria justo cuando la leña empezaba a crujir fuerte con homéricas llamaradas que salpicaron de rabia y perdigonazos de ascuas aquella alfombra donde se tumbó por primera vez a besar a su mujer…</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y ahora mantiene aquí su cuerpo, para velarle en el recuerdo junto a sus cosas, las que no sirven y se quedan en este mundo, y él mientras me sonríe desde el cielo, donde está junto a su esposa, donde camina erguido y sin bastón, dónde sigue siendo joven y fuerte, valiente y aventurero, donde sus canas sólo tiñen el blancor de sus atuendos, y sus rizos holgados y negros, bandean por entre ese soplo caliente de bruma que hace cosquillas al cielo.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> <STRONG><EM>Rocío Medina </EM></STRONG></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p>
</p>
</P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2008/11/29/l-afrique-sauvageL'Afrique Sauvage2008-11-29T07:36:36+00:002008-11-29T07:36:36+00:00
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>- </FONT></o:p></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>“L’Afrique Sauvage”</FONT></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3> </FONT><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt">por Rocío Medina</SPAN><FONT size=3> </FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Al amanecer las sabanas arbustivas, que son mayoría en África, desperezaron un horizonte naranja, el polvo dorado de la bruma salpicaba la luz que se filtraba por la arboleda de la selva, y la luz radiante del día escocía de belleza los ojos. Sotos convertidos en mares de tierra, que es el color de la ropa que usan en estas llanuras, manan de espesura la vida borboteante de animales salvajes y atropellados por su propia naturaleza, como ese gran “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Búfalo Cafre</I>” negro y enorme, que se pasa las horas más cálidas del día durmiendo en el “<I style="mso-bidi-font-style: normal">bush</I>” y rumiando cerca de cualquier charca, río o laguna; porque en el <I style="mso-bidi-font-style: normal">África Oriental</I> no hay pantanos. Y cuando sale, se impregna su piel oscura de una costra sucia y dura. O bien elige un paisaje sombrío del bosque, como si fuera un mal cuento de hadas donde las brujas albergan sus cabañas, y ahí confinados entre espesos matorrales, mantiene su carácter tozudo, malvado y poseído por un crónico mal humor que se refleja en sus grandes ojos teñidos de negro azulado, brillantes y salvajemente protegidos bajo unos poderosos cuernos; son la viva imagen viviente de la más desenfrenada violencia. Y cuando es mortalmente herido, sus casi ochocientos kilos de peso se dejan caer poco a poco a la espesura de la tierra, alargando la cabeza y emitiendo un mugido muy especial que los cazadores controlan, así que nadie se aproxima nunca a esa presa sin antes haber oído este singular grito de muerte.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"> Y en las selvas, aquellos hombres de ropa verde cruzaban las planicies a pie, ayudados por las viejas vías de los madereros que facilitan el camino de la foresta, dejando los ‘todoterrenos’ aparcados en un lugar con existencia humana, y se adentraban rifle en mano, atraídos como imanes a esa llamada depredadora; la naturaleza les aguardaba con todo su esplendor. El olor a sangre, la propia vida; ese torrente de sentimientos incontrolados se adentra selva a través para encarnizarse en una lucha cuerpo a cuerpo. Donde la filosofía del cazador no es la cantidad de abates, sino la calidad, tanto en la cacería en sí como en los trofeos a abatir. Les gusta ese “trabajo”. Cazan ‘<I>pisteando’</I>, disfrutando y “<I style="mso-bidi-font-style: normal">recechando</I>”, preocupándose en definitiva por involucrarse dentro de esa selva, mimetizándose con ella; algo que desde un coche sería imposible hacer. Así que en coche ojean la zona, y después se lanzan largas horas al ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">rececho’</I><SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>a pie para dar alcance al animal.<I><o:p></o:p></I></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Importantes conservacionistas aseguran de hecho, que la población de elefantes se ha beneficiado gracias a un sistema que permite a los cazadores matar un número limitado de ellos que ya han sido seleccionados por su edad y género. Una ley pragmática que en contra de lo que los más reivindicativos activistas anti-caza aseguran, los cazadores de rececho ya llevan a rajatabla como parte de esa premisa moral que ellos mismos adjudican sin necesidad de un sistema que haya de ser regulado por ley. No olvidemos que son amantes de la naturaleza ante todo. Y prueba de ello es que estos países tienen una población de elefantes, por ejemplo, abundante y sana. Y de igual modo, son ellos mismos, estos cazadores, los que luchan con críticas feroces contra los terratenientes irresponsables que permiten prácticas poco éticas como cazar animales enjaulados o disparar desde un vehículo. Así como luchan ferozmente contra los cazadores furtivos, cuyas repugnantes y deleznables hazañas ayudan a acrecentar el mal ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">marketing’</I> que tienen los verdaderos cazadores.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> En Sudáfrica, por ejemplo, los terratenientes obtuvieron permisos especiales para dejar que los cazadores mataran a rinocerontes machos excedentes cuando la especie comenzó a recuperarse. Hecho que incentivó a la compra de más tierra para animales y muchos científicos han asegurado que esta práctica ha sido el motivo de la recuperación de la población de estos.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> El experto de la Universidad de <I style="mso-bidi-font-style: normal">Zimbadwe</I>, “<I>Peter Lindsey”,</I> asegura sin lugar a dudas, que si la caza se prohibiese las consecuencias serían devastadoras para la conservación de muchas especies (como ya ocurre en <I style="mso-bidi-font-style: normal">Kenya</I>, donde la caza lleva prohibida veinte años y las poblaciones deben ser “reducidas” bajo cuerda y en secreto para preservar la foresta literalmente devorada por los ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">paquidermos’</I>).</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"> Aún así, <STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">cazar en África se resume fácil; esperar, esperar y esperar, así hasta doce horas al día.</SPAN></STRONG></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Dicen los que entienden de caza que <I>‘los recechos’ </I>son realmente complicados en algunos terrenos secos, porque moverse en el silencio es muy difícil; entre otras cosas porque los animales rara vez van solos, y la presión que los predadores naturales ejercen sobre estos animales es muy alta, desde los “<I>chacales” </I>hasta los “<I>leopardos”; </I>así que viven en alerta permanente. </FONT></SPAN></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">En el norte de Sudáfrica, con el <I>“Río Limpopo”</I> haciendo de frontera con <I>Botswana</I></SPAN>, </STRONG><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">me contó un cazador que a su llegada vio un inmenso “<I>leopardo”</I>, y que todas las mañanas veía las huellas de la “<I>hiena”, </I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic">porque en las sabanas no van en manadas sino que van solos.</SPAN> Con las altas temperaturas, la dirección del viento es impredecible, </SPAN></STRONG> y uno de los animales más bellos, <STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">una hembra de “<I>Steenbok”</I>, un antílope de menos de quince kilos y unos cuarenta centímetros de altura, se acercó a un <I>“waterhole”</I> o ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">punto de agua</I>’ muy levemente, no a beber, porque apenas lo necesitan, sino para lamer una piedra de minerales, y que sintió como un escalofrío; su fragilidad, su belleza... Me asegura que era como ver a un “<I>corzo</I>” en miniatura a unos diez metros de él; no podía dejar de pensar en atrapar esa ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">pieza</I>’, hacerla suya, revolcarse en su belleza, pero no era un macho, así que no disparó. No imagino estar allí y no contemplar a los grupos de hembras y algún machete joven de <I>“Kudus”</I> sin acercarse a los puestos con menos precauciones que los machos.</SPAN></STRONG></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y los <I>“facos”, </I> los famosos ‘facos’ apenas se dejaron ver, resultaban esquivos, se movían mucho con el agua que había en la zona y con los abundantes pastos no entraron ni un sólo día a los ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">puestos’</I>, igual que las <I>“cebras” </I>u otras especies.</FONT></SPAN></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><FONT color=#000000>Pero <I>“hunting is hunting”</I>.... y después de ocho horas en el “<I style="mso-bidi-font-style: normal">blind</I>” o ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">puesto</I>’,</FONT><SPAN style="COLOR: red"> </SPAN><FONT color=#000000>el cazador sigue atento, mirando cada arbusto y cada detalle; como hacen los cazadores de todo el mundo sin importar condición ni razón, tan sólo dogma...</FONT></FONT></FONT></SPAN></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></SPAN></STRONG> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Y en la frondosidad de la selva, su silencio despertado por el sonido que pocos conocen, las especies vivas que nunca sucumben al letargo, corean eufonías armónicas que encajan en ese mundo atropellado de una rutina irracional y violenta, que embellece la propia esencia de la vida; sin principio, sin final… Y su espesor no deja ver nada, y su humedad te empapa...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Aunque hay quien dice que cazar en Sudáfrica está lejos de esas ideas románticas de lugares inexplorados y de campamentos en la sabana; porque las granjas se encuentran delimitadas por vallas en alojamientos de primera categoría.</FONT></SPAN></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman">Pese a todo y de cualquier forma, los increíbles atardeceres cenando en el ‘<I>boma’, </I> bajo la luz de una hoguera, levantarse de la cama y ver los “<I>wildebeest”</I><SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"> o ‘<I>ñus’ </I></SPAN>corriendo a cien metros de tí, ver un <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘punto de agua’</I> desde el porche mientras te tomas un café es algo que no parece de este mundo... Y de pronto, aparecen un grupo formado por nueve “<I>orix”</I> en el puesto, a tan sólo treinta metros de distancia, comiendo o peleándose entre ellos, que te hacen olvidar las largas horas de espera.<I><o:p></o:p></I></FONT></FONT></FONT></SPAN></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><I><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></SPAN></I></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><I><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></SPAN></I></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman">Y es que <I>“el rececho”</I><STRONG> </STRONG><STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">es muy difícil durante la época seca (de Mayo a Octubre) por la hierba punzante y el ruido que se hace al andar. La forma más juiciosa de cazar es la de ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">los puntos de agua’</I>, donde los animales se acercan a beber mientras los cazadores a primeras horas de la mañana, les esperan en ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">puestos</I>’ cavados en el suelo de <I>Namibia</I> por ejemplo,<I> </I>y cubiertos por barro y ramas, donde dentro se está fresco y puedes estirar las piernas.</SPAN></STRONG></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><B><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"> <o:p></o:p></FONT></FONT></FONT></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><STRONG><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal">Siempre había escuchado que quien visita África no piensa en otra cosa más que en volver. Y aunque hay quien dice que no es más que un tópico, lo cierto es que África tiene algo que atrapa; un aroma especial que inunda las fosas nasales y que permanece en lo más profundo del corazón</SPAN>. </FONT></FONT></FONT></STRONG></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>La selva: Congo, Centro África, Camerún; “<I>Río Lobeque”</I> y sus ‘<I>búfalos enanos’, ‘bongos’, ‘sitatungas’, ‘hilocheros’, ‘potamoqueros’, ‘duikers’...</I> El cielo no se deja ver cuando estás metido en la zona de foresta, que es todo el rato, y el cazador traga miedo agolpado en latidos más fuertes que el propio silencio, y ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">tira</I>’ cerca, irremediablemente cerca, porque prácticamente no se ve ni a un elefante en veinte metros de distancia...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>En la foresta el polvo es gris, como en la sabana es rojo o anaranjado; y los árboles, todos los que están cerca de una pista, se elevan al cielo en la espesura de la selva, y la ropa se vuelve roja, completamente roja, y al lavarte la piel se ha quedado encarnizada en ese polvo de la África más salvaje... </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"> Y el cazador no domesticado; ese cazador de África, se adentra presuroso entre ese silencio de palabras, donde sólo siente la llamada animal que lo purifica y lo mimetiza, sangre a sangre; movido por el impulso de los latidos de su corazón… <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Y cae la noche en la selva, el<STRONG><SPAN style="FONT-WEIGHT: normal; mso-bidi-font-style: italic"> hombre se despereza cansado cuando la luna asoma tímida en un cielo raso. Las bajas temperaturas encogen su cuerpo cansado, y los escalofríos le reconfortan pese al cansancio. El pelo suelto, la melena rubia enmarañada del sudor y el barro se agita suavemente en su piel ya tostada. <o:p></o:p></SPAN></STRONG></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Pequeñito en ese océano de verdes selvas, donde la tierra es roja y el horizonte se denota espeso, el primitivismo de lo neutro se desprende del convencionalismo gastado de una sociedad que encasilla y enjuicia torpemente la riqueza y los sabores que ni prueba ni entiende, y despojado de la autonomía del capitalismo y el avance de la vida, se prueba el cazador de <I>“rececho</I>”, dando su vida por la propia vida; como un torero en el ruedo de la arena, del coso de aplausos por sangre, de capotes, estocadas y <I>‘cornás’</I>, y se envuelve en el lecho de la muerte en la tierra, con la sangre, y la piel desgastadas en la premisa de querer atrapar la belleza. Sin razón, sin sentido, sólo ese envite bestia que te crece con el pálpito del alma, avanza presuntuoso el animal con raciocinio, impulsado por la marea de su propia naturaleza desbocada y desmediatizada… </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> El hombre torna a su origen, <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>y alcanza al animal cerca; se miden, se prueban, y en el cuerpo a cuerpo, se despoja de las vestiduras de la vida que occidente conoce, y varea la cuerda floja del raciocinio a golpes de latidos, y la belleza, la sinrazón, y el sentimiento; se mezclan unidos en la lucha por poseerse, por volver al principio, por depredar sin ser depredado… <SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Y el cuerpo duele, duele tanto como la adrenalina va creciendo dentro, los ojos redondos y verdes del cazador intrépido se clavan estáticos en los del animal apunto de ataque. El calor impregna la ropa, el miedo y la humedad empujan hasta el alma, y la incertidumbre de la espera moja la frente brillante y curtida del cazador salvaje. La melena dorada tapa ahora uno de sus ojos, aún fijos en esa presa que ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">entra</I>’, y él espera al momento en que la<I style="mso-bidi-font-style: normal"> ‘trufa’</I> destile vaho de lucha para abalanzar su envite contra él. Emoción y aliento se unen ahora en el mismo duelo, destensan las emociones que engarrotan su cuerpo y lo amarran al ímpetu de la espera, y seca su frente, con sus manos rotas de arañazos de “guerra”. Y la rodilla le duele... </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>El animal bello luce cuernos enroscados en una pieza de quinientos kilos, y el animal de ciudad luce rifle abrillantado con munición de metrópoli… Caminan lentos, la bestia le mira con ojos enormes y negros, un vaho de lucha destila ahora su gigante ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">trufa</I>’ negra, amorra el hocico deseando la sangre de su nueva presa, y el cazador; prisionero del pánico y de su adrenalina desatada, genera un veneno autóctono que lo lanza a la lucha más primitiva… Morir y vivir, todo se reduce a eso, y el corazón paraliza, mantiene estático en su puesto de visitante al que se sabe no invitado a ese mundo al que irremediablemente pertenece como herencia ancestral, y por fin da alcance a su presa, y la rodilla le lanza un latigazo de dolor agudo, pero no piensa en eso mientras camina durante horas buscando el punto donde el animal tras el disparo ha huido. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> El cazador salvaje, que emigra de su urbe para contemplar lo bello, apresarlo y hacerlo suyo, no entiende de modas en horas de caza, huye del término que lo clasifica como ese asesino despiadado de animales indomesticables, y simplemente lo reduce a un modo de vivir. El sello distinguido de ese ‘<I>animal humano de rececho’</I> que deja un avión tras de sí con sus trajes de ejecutivo adornando vestidores, no entiende de cacerías; ni mayores, ni menores, sino de la llamada salvaje de la propia naturaleza que lo reclama como un imán. Necesita volver a su mundo, a la fiereza que crea vida fuera de leyes y dogmas, más que la propia sinergia de la vida y la muerte, de la lucha primitiva que nos une a nuestros ancestros; la odisea mancillada del hombre de ciudad que convive siglos adelantados al propio surgir de la vida… El hombre predador no entiende de ‘<I>hobbies’</I> de ciudad con rifle y ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">piezas</I>’ soltadas en un redil, dispuestas a ser apresadas, inocentes y desprotegidas, sino del volver al origen de todo; donde luchar para vivir o morir se convierten en el día a día. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Por tanto, igual que el jinete se hermana y se armoniza con su caballo, haciéndose uno sólo; una pieza indivisible en la postal añeja de un hipódromo enarbolado de blandidos rivales que ansían la misma meta. De igual modo el cazador es llamado a la tierra sin dueño, a la naturaleza no prostituida, al arbitraje de sus propias leyes; donde se unen la fuerza y el asalto, la carne contra la carne, la fiereza contra la estampa de la fiera que se abalanza sobre la presa; devorándose mutuamente. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>La caza salvaje es un modo de vida, una actitud, una personalidad que mantiene genes primitivos del hombre que sale a retarse contra su propia naturaleza animal, cuyo equilibrio de ciudad pasa por la necesidad de mantener su espíritu, calmando su sed de aire, de viento, de lluvia, de oler el campo y sentir la vida en pleno pulso contra ella, salvarse, vivir; ansiar derramar la sangre de esa bestia que estornuda, bella y fiera, a tan sólo quince metros de ti. Sentir su aliento caliente, la maraña de vida y a la vez el impulso de la muerte; tan cerca, tan cerca… que cuando lo miras, la beldad salvaje te atrapa en esa atmósfera de tierra hermosa quemada de sol, y te hace pequeño y necesitado, recogiéndote en tu propio latido, impulsado por la propia naturaleza que te hace guiños de envite al cuerpo a cuerpo, al piel contra piel… La hermosura del entorno te sumerge de lleno en ese bálsamo de tierra y vida que te comprime y te engulle, y te hace querer apresarla para siempre…</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Y el disparo suena fuerte y rotundo, la bestia negra de cuernos redondos de nácares negros, cae a la tierra donde renacerá de nuevo la vida, donde la vejez y la masificación retornan al paraíso perdido de las ciudades de neón… Y vuelve el cazador ligero y abatido gimiendo al sentimiento de esas raíces que le copan, toma aliento y su piel huele a sudor y tierra, y se abraza a su presa; apresada en su valentía, a su más fiero oponente, a su rival más digno. Y mira cansado sus ojos abiertos y brillantes, vacíos pero aún con vida, siente su sangre caliente que se resbala hacia abajo bailando por su piel dura y oscura, puliendo los surcos del disparo con una herida abierta de júbilo y armonía… Y esa sangre caliente y viva, rellena la tierra seca de un perfume de vida nueva que genera que la naturaleza siga su camino, su curso… Predador y presa, conviven en el<I> ‘rececho’</I> sin alergias de ciudad, cantando el himno de la propia muerte por la vida, y dando la vida por la muerte…</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Carga el cazador orgulloso su triunfo; trofeo de sangre y sudor. Las carnes ya muertas del racimo de la vida; como las vides se machacan vivas y en esplendor para obtener ese caldo de vino… Sangre de sangre, vida de una vida; vegetal que armoniza nuestras mesas, animal que da vino con su sangre a la vida del que lo posee.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><SPAN style="mso-tab-count: 1"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></SPAN></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT face="Times New Roman"><FONT color=#000000>Y vuelve a su metrópoli; a sus ruidos de ciudad y a sus chaquetas de “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Hackett”</I>, a sus carreras en moto para llegar a tiempo a una reunión importante, a sus <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘e-mails’</I> y a sus rutinas de diario. Pero ese hombre de mundo moderno, sobrevive en sus reuniones manteniendo ávidamente su bipolaridad singular; camaleón que se encubre, tal vez, en barrios <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘posh’,</I> y mantiene una lucha entre su realidad, arrastrada por una sociedad que marca pautas concretas para no dar saltos en el río de la urbanidad, y su verdadera pasión. Y sin sobresaltos aparentes, más que un puro latido que se acrecienta a cada vistazo en su memoria, mira tras las vidrieras de su rascacielos el grisáceo ambiente polucionado de la ciudad, y de nuevo siente una punzada de dolor agudo; la rodilla le está matando, la espalda abierta de dormitar en “<I style="mso-bidi-font-style: normal">fly camps</I>”</FONT><SPAN style="COLOR: red"> </SPAN><FONT color=#000000>fuera de un colchón mullido le tira con fuerza hacia abajo, pero son dolores que le enorgullecen, como a un <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘matador de toros’</I> una cornada; sello de su identidad vital. Y no para de holgar en los recovecos de su memoria mientras vive en su urbanidad tópica, pensando en el momento de una nueva aventura de caza, en volver a mirar el cielo desde África, y sentir el calor, y la humedad, y la piel embarrada... </FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman">Y se sacude el pelo al salir de la reunión, y lo tiene limpio y planchado, y sus pulseras de pelo de elefante viejo se le enredan constantemente, pero las luce brillantes e hidratadas en esa crema densa y blanca que reblandece el pelo. Y vuelve a mirar su correspondencia, mezclada con fotos de sus cacerías, con la vista del recuerdo puesta en la sed que le mantiene vivo y alerta. Y de nuevo regresa a su África para calmar su sed de viento, de sabana, de selva, de frío de noche y calor de día... Y de nuevo África le llama, post poniendo sus compromisos de ciudad y anticipando el viaje; las heridas aún no se han cerrado, y la espalda sigue abierta y duele, pero la ilusión es tan grande que su bálsamo le cura.<I style="mso-bidi-font-style: normal"><o:p></o:p></I></FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Y en el ocaso de la África pobre y viva, donde los manantiales de agua y selva agrietan el dominio de la tierra, camina un cazador amante de la vida; solitario y cansado, reflejando en su piel las arrugas ajadas de sol y campo. La selva le sonríe despidiéndose de él, haciendo flotar un soplo de viento cálido, y orgullosa emerge su savia, aceptando que el hombre regresa camino de su jaula en un mundo de ciudad. Y brinda sus estepas fértiles guiñándole un ojo hasta la próxima vez, y sabiéndose dueña del origen de la propia vida, sabiéndose dueña de su propia voluntad; en esas reglas marcadas de la propia esencia de la ley animal, irónica desprende su manto de olores tierra, sabiendo que ese pobre hombre, carne de la mazmorra del nuevo mundo adelantado, ha sido en realidad él el prendido, drogado por los enseres de su espíritu salvaje. Y ya no importa el camino que a partir de ahora escoja, el veneno de su narcótico ímpetu le impulsarán siempre hacia lo violento y real de la vida, hacia el instinto más arcaico de la existencia, habiendo coronado un sello en su alma que lo atraerá para siempre.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> Y África se divisa a lo lejos como una postal de manadas en estampida, con cielos naranjas a la puesta de sol. Y mientras los aventureros apresados y envueltos en su magia cargan trofeos de caza como alimento de una sed que jamás se colma mientras regresan a esa urbe castigada; en los campos maduros de África, el <I style="mso-bidi-font-style: normal">búfalo</I> se despereza, las <I style="mso-bidi-font-style: normal">cebras</I> cuentan sus rayas, y el <I style="mso-bidi-font-style: normal">cocodrilo</I> sacia su hambre mientras el agua verde flota… </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>Y el cazador se hace mayor, y envejece en una casa de paredes robustas y revestidas de madera, adornando estancias con trofeos de caza. Repasa las puntas de sus reliquias una y otra vez con sus dedos arrugados y toscos, y las lágrimas se le escapan por los recuerdos de su África, agarrada a sus entrañas, consoladas a media tarde con su copa de <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘Armagnac’</I> y sus libros antiguos de diarios de caza. Y las fotos, las fotos les miran dibujando en él una sonrisa rugosa y ya magullada que se oculta en una barba canosa. Y se acerca pausadamente a la ventana de su amplia estancia, rodeada de árboles que se agitan en otoño dejando caer sus hojas, y pega la cara al cristal, y mira cómo los <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘tordos’</I> van comiéndose los frutos rojos del <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘caquilero’</I>, y coge la escopeta y sin pensárselo pega un disparo al aire para ahuyentarles. Y su mundo trascurre tranquilo, ajeno a los ruidos y las prisas de ciudad, agitado en recuerdos que transmite a sus nietos cuando los acuna en sus rodillas. Y la vida ha pasado rápida e intensamente vivida, con historias cargadas de emoción y relatos cortos de aguardiente templado mezclado con el clima y los olores de África. Y su pelo sigue rebelde; largo, desaliñado y canoso, al igual que su propia alma que sigue en rebeldía contra el mundo y sus clichés; en los que tarde o temprano y a nuestra manera, caemos todos. Y sus heridas de <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘guerra’</I> le sacan una sonrisa al dolerle. Y su mundo no sería su mundo si no hubiese existido África y sus selvas espesas, sus animales salvajes, y su alma indómita se habría apagado triste y lentamente en su mundo de estupor urbanita.</FONT></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> África negra de pieles oscuras, África verde de selvas altas que se alzan al cielo donde que se refleja ocre derramando tierras de dunas sin agua y desiertos llenos de calor. África tosca de vistas brutales que corren ligeras apresando otras vidas de iguales bucles. África, cuyo aliento es aire que da oxígeno al mundo, se adormece a las sombras vivas de sus árboles verdes de troncos oscuros. Y al final del día, el mundo vivo y dejado en <I>‘barbecho’</I> de ese cazador penitente, abre las puertas de su selva para que camine cabizbajo hacia su metrópoli. Y la África pobre que presta penas a un mundo de riquezas que le mira de reojo, sonríe ufana, engalanada de aire nuevo, donde generosa, presta su propia vida a aquel que sabe que ella en realidad es la reina de ese otro mundo; donde el dinero se regala, donde el tiempo no se mide con un reloj de esfera, y donde la riqueza no es otra que aquello que cuando lo miras, te duele los ojos por bello, que cuando lo pruebas te engancha, y que cuando lo respiras te deja atrapado para siempre…</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> África, la bestia embutida en tierra castaña, perfumada de hircismo y sangre; linaje pervertido de hombres de ciudad, se cubre generosa sus pechos verdes preñados de luz, y se viste mimosa de espesura y boscaje, presumida y hermosa, sentándose en ese trono de oxígeno divino y grácil, donde aguarda con prestancia caprichosa a sus rojizos baños de sol.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT> </p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3> </FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman"><FONT size=3><FONT color=#000000><SPAN style="mso-tab-count: 1"> </SPAN>- <I style="mso-bidi-font-style: normal"><U>Nota de Autor</U>: </I></FONT></FONT><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt"><FONT color=#000000>Quiero agradecer expresamente este relato a “<I style="mso-bidi-font-style: normal">Rodrigo Moreno de Borbón”,</I> a<I style="mso-bidi-font-style: normal"> “Jaime Meléndez-Thacker”,</I><SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>a <I style="mso-bidi-font-style: normal">“José María Bernaldo de Quirós</I> y a <I style="mso-bidi-font-style: normal">“Diego de Gregorio Abelló”</I>, cuyas aportaciones han sido imprescindibles para componer este relato. GRACIAS.<o:p></o:p></FONT></SPAN></FONT></p>
</P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P>
rociomedina http://s3.amazonaws.com/lcp/rociomedina/myfiles/Rocio.Ventanita65x65.jpghttp://rociomedina.espacioblog.com/post/2008/11/11/a-ese-desconocido-queA ESE DESCONOCIDO QUE...2008-11-11T21:36:10+00:002009-07-14T18:21:47+00:00
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"></FONT></FONT></FONT></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman">-</FONT></FONT></FONT></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><FONT size=3><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman">-A Ese Desconocido que...<o:p></o:p></FONT></FONT></FONT></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><FONT color=#000000><FONT face="Times New Roman"><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><SPAN style="mso-spacerun: yes"><FONT size=3></FONT></SPAN></B><I style="mso-bidi-font-style: normal"><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt">por Rocío Medina </SPAN></I></FONT></FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: center" align=center><B style="mso-bidi-font-weight: normal"><SPAN style="FONT-SIZE: 10pt"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000></FONT></o:p></SPAN></B></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>El día en que nos caigamos al pozo de la decepción y volvamos a coger impulso para subir más arriba, nos daremos cuenta a mitad del camino que nuestras expectativas han cambiado. Subir, subir... siempre subir más alto, volver a caernos y volver a subir; en eso consiste la vida. Tomar aliento, y caminar sin mirar hacia atrás más que lo necesario para sentirnos orgullosos de todo cuando hemos ascendido.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Ir moviéndonos a sacudidas, volver a caer, siempre es el mismo bucle que nos ata y nos suelta al antojo del destino que vamos escogiendo; como un alpinista ha de escoger en dónde colocar manos y pies...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Me reconforta saber que el mundo en el fondo es un poco más simple que la maraña de complicación que nos parece visto desde dentro cuando tomamos cierta perspectiva de las cosas.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Le conocí un día cualquiera, cuando estaba sentada en la terraza de un café tratando de que las gafas de sol sucias y ralladas me tapasen las ojeras. El café humeante me quemaba los labios y las manos al cogerlo, así que seguía afanada en la idea tonta de perder el tiempo o dejar que éste pase mientras ojeaba el móvil sin demasiado entusiasmo y manipulaba las teclas con dedos torpes.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Pasó de largo y ni le miré, en ese momento él podría haber sido cualquiera, era cualquiera que pasaba por la calle a esas horas. Al cabo de un rato pegué el segundo sorbo al café para comprobar que ya se había enfriado casi del todo. Sostuve la taza entre mis manos cuando sonó el teléfono, y entonces me arrepentí del mensaje que había mandado; si no lo hubiese hecho, un mensaje vago sin ningún propósito concreto, ahora no tendría que contestar esa llamada que invitaba a hablar durante intensos minutos acerca de cualquier cosa sin importancia. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Apagué el teléfono, la mañana era muy fría pero despejada, en mañanas así, aún a pesar del cansancio, agradeces haber madrugado y estar sentada entre el vaho del café y el frío a ver desde tu lejanía, cómo la ciudad se despierta y va adquiriendo vida con el paso de los minutos. La gente que cruza sin mirarse, el coche que pega un pitazo, las calles recién limpias, los pájaros que no aparecen, y las luces de las farolas que ya se han vuelto a apagar.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Oí un estornudo muy fuerte cerca de mí, justo detrás de mí, y ese instante despertó mi tiempo y dándome un tremendo susto volví en sí al sentir el calor chorreante y dulzón del café desparramado por mi mano y mi ropa. Me giré casi a la vez, casi con el primer reflejo del sobresalto que incitó a esa violenta sacudida, y entonces le vi. Acatarrado, con la nariz roja, con las orejas rojas y los ojos vidriosos... Medio agachado sosteniendo un pañuelo blanco de papel en su mano izquierda. Apartó el pañuelo y me sonrió, dejó caer sus lágrimas de tos por el surco arrugado de sus ojeras, y de entre sus dientes blancos salió un hilo de voz ronca y varonil que me dijo un <I style="mso-bidi-font-style: normal">“lo siento mucho”</I> sin quitarme los ojos de encima. Aún encorvado y con el pañuelo en le mano, sostenía la mirada sin dejar de sonreír. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>No dije nada, ni tan siquiera pude sonreír, me giré y pegué mi espalda contra el asiento de la silla todo lo que pude y me sorprendí tratando de respirar y sintiendo un nudo enorme en el pecho que me congestionaba por dentro. Aún seguía con la taza en la mano, y con los manchurrones de café que el vestido se había tragado por completo dejando unas ronchas marrones, dilatadas y frías. Sentía los dedos pringosos y mi paladar espeso, y sin saber cómo, sin que me preguntase él nada ni yo pudiera decir nada, lo tenía sentado frente a mí pidiéndome otro café y clavándome los ojos en algún punto de mis gafas de pasta oscura, tratando de abrirse camino entre ese cristal chocolate cubierto de rallajos y huellas.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Era el peor día de todos para presentarse una inquietud así a mi vida presente. Estaba cansada, pesimista, me iba todo fatal y no tenía mucho entusiasmo con respecto al rumbo que estaban tomando las cosas en el trabajo. Hacía semanas que no hablaba con mi familia, mi novio me había dejado, a mi mejor amiga le tocó la lotería y se fue un año entero a viajar por el mundo (me alegré mucho por ella, pero ahora ya no la tendría conmigo más que en postales y e-mails), y mi jefe había intentado meterme mano en una reunión (me levantó la falda lo justo como para hacerme sentir sus dedos calientes y gordos trepando por mis muslos). Mi vida estaba destinada a abocarse por el retrete de cualquier camino que tomase, y justo entonces, tenía que ocurrir el conocer a un hombre ‘<I style="mso-bidi-font-style: normal">a priori’</I> interesante y que era guapo de morir.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Tenía el pelo aún húmedo de la ducha, no olía a perfume, pero destilaba un aroma cálido y varonil, sonreía con naturalidad enfundado en su barba de dos días y su pelo greñosamente bien colocado. Miraba el reloj pero no daba la sensación de tener prisa. No llevaba traje de ejecutivo, ni tampoco tenía pinta de ser un jefazo de multinacional, pero iba impecablemente vestido, con un portafolios de piel grueso y las manos bonitas y cuidadas. Me hablaba, pero yo seguía pensando en mí mirándome con un espejo que yo misma había colocado justo entre él y yo. Me veía en ese espejo y tenía ganas de echar a correr de la misma forma en la que de mis ojos empezaba a querer salir alguna lágrima caprichosa que me hacía imposible olvidar el caos en el que había entrado mi vida.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Me traen el otro café, y sólo recupero mi consciencia cuando el camarero me insiste en que si quiero sacarina o azúcar. Le pido dos de azúcar y se va refunfuñando a la mesa de al lado antes de acercarse al minuto siguiente con un vaso lleno de terrones de azúcar. Él seguía mirándome y sonriendo pausadamente, empezaba a sentir ese sonido que hacen las brocas cuando taladran la pared, y mi cabeza se iba congestionando al vaivén de ese sonido interno que apretaba mis sienes hasta comprimir del todo las ganas de llorar y me quedaba impasible y quieta, sintiendo cómo las lágrimas brotaban en tropel dentro de mis ojos y se escurrían hacia afuera sin poder evitarlo. El maldito espejo seguía de pie mirándome, ¡me daban unas ganas de matarlo!, de estrellar contra él el cenicero y empezar a gritarle sin parar... Pero me miraba riéndose a carcajada limpia, con el pelo descuidado, la cara pálida, las manos temblorosas, vestida sin ganas y con un chico increíblemente guapo frente a mí que me miraba y sonreía aún cuando en ese momento yo era, más que probablemente, la peor compañía que pudiera alguien tener. Definitivamente el espejo de mi cabeza es idiota. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Los espejos que conformamos en nuestra psique para que nos iluminen con su punto de cordura son tremendamente estúpidos a veces. Proyectan sobre nosotros, o nosotros sobre ellos largas y tediosas madejas de prejuicios e inseguridades que nos impiden avanzar en ese mismo instante en que los satisfacemos al dejarlos salir del cofre de nuestra consciencia. Así que me veía inmersa en un mar de contrariedades, sería estúpido pensaba, mientras él pedía un nuevo zumo de naranja, el que ahora pudiera cambiar de actitud y empezar a sonreírle, a contestarle a alguna de esas preguntas que sé que me ha hecho pero que no he escuchado. Y lo mismo de estúpido sería el tratar de contarle mi patética vida a aquel ser que no se sabe por qué narices está sentado frente a mí tratando de conseguir sacarme una sonrisa o al menos alguna palabra coherente y sin balbuceos. Y el espejo, conforme voy pensando esto, se dobla literalmente de la risa y se amplía más y más, y lo veo tan cerca que me asusto porque creo que va a tragarme.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y entonces me doy cuenta que es cierto que las cosas más extraordinarias siempre ocurren de repente, pero no siempre en el mejor de los momentos. Empiezo a darme cuenta que cuando pensamos en el hecho de tener una pareja para siempre, cuando conocemos a alguien y al final estamos con él y la cosa no funciona, no es por él o por nosotros; sino por el puñetero momento en que los acontecimientos ocurrieron.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Me di cuenta que todas y cada una de las parejas que hemos tenido importantes en la vida, aquellas que nos enamoraron, que nos amaron y que quisimos, aquellas con las que rompimos y el dolor nos invadía por dentro, y aún así, sabíamos que tomase quien tomase la decisión, dura y siempre difícil, era lo acertado tarde o temprano porque había algo en nosotros que nos impedía ser del todo felices y reconociéndolo abierta y humildemente o no, dentro, en algún lugar de nuestro corazón y nuestra conciencia, sabíamos de sobra que tenía que terminarse algún día. Me di cuenta, digo, que todas eran válidas, que con todas esas parejas habríamos sido felices de por vida, pero no llegaron en nuestro momento, o no llegamos en su momento, y todo se hubo de acabar para poder continuar con nuestra vida hasta llegar a ese punto en el que encontrar a alguien, se convertía en el hecho de querer cuidar de la felicidad de esa persona, de saber que no era la persona en sí, sino nuestro propósito y necesidad de amor, y anhelo de que el otro ser, lo sienta de igual modo.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Allí sentada aclaré el asunto; llegados a un punto vital en nuestras vidas, cuando aparece una persona que nos despierta de un letargo rancio y frío, y nos muestra un lado tan igual como el nuestro, estamos en el camino de querer hacer que todo funcione con esa persona, de querer emprender un largo viaje por el destino junto a ella; que no es mejor, ni peor que las anteriores, sino que ha llegado en el momento en que hemos despertado del todo, y estamos dispuestos a sentarnos junto a él a tomar un café.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Le miraba mientras él me miraba, yo sólo veía en realidad el espejo pero él me mostraba su cuello y su nuca a medio peinar, sin inmutarse, mirando al frente que era yo. Los manchurrones del café se habían secado y con el viento fresco de la mañana el olor a café se intensificaba y me hacía estar, no sólo desgreñada y vestida de cualquier manera, sino sucia y tremendamente tosca. </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>El espejo se fue poco a poco emborronando conforme yo había asumido mi situación de desaliñada, penosa y criatura de lo más triste que había, y conforme el día brillaba en todo su esplendor. Las nubes eran blancas del todo y se dejaban ver muy alto e irregulares, como marcándole unas pecas a un cielo completamente brillante y azul. Sentía mi cuerpo entero congelado, la cara fría y las manos hirviendo por el calor de la taza caliente a la que se agarraban con fuerza. Y el espejo se cayó del todo y le empecé a mirar a él y a dejarme engatusar y adormecer en ese vozarrón resfriado que tenía.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>El mechón de pelo del lado izquierdo le tapaba una cicatriz muy diminuta y fina, tenía la nariz grande y unos hoyuelos constantes que le daban a su cara de hombre un gesto de niño travieso, labios finos y dientes grandes, perfectos y blancos. Los ojos eran tan brillantes y tan grandes que no sabía de qué color eran; podían ser iguales de claros que oscuros, su color supongo que se definía como brillo y humedad.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Me estaba contando algo de su abuela, la iba a llevar al médico aquella mañana. Salió de casa a toda prisa y cuando empezaron a llegarle a la <I style="mso-bidi-font-style: normal">“Blackberry”</I> los primeros e-mails del día, se dio cuenta de que había confundido la visita, que era para la semana que viene y se dio la vuelta para sentarse tranquilamente a desayunar. Imagino ahora por qué no centré la atención cuando pasó la primera vez frente a mi silla, cuando el espejo aún no estaba ahí para reflejarme esas realidades que tratamos de tapar. Imagino ahora que si no llego a sacudir mi pelo con cien litros de perfume no habría estornudado y ahora no estaría sentado frente a mí contándome que su abuela le crió y que no puede dejar de pensar en ella con una enorme pena por dentro por lo mayor que es ya y el poco tiempo de vida que sabe que irremediablemente le queda.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Pero un momento, ¿la historia la estoy contando yo, verdad?... </FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Seguía ahí mirándome y por fin me disculpé, sorprendida de que mi voz saliera casi afónica al principio y a mitad de la frase sonara como algo reconocible. Volvió a sonreír pero esta vez soltando un pequeño ruidito ceremonioso que me tranquilizó mucho. Y el taladro de mi cabeza dejó caer la broca al suelo con un golpe seco y sonoro que silenció mi dolor durante unos minutos. Le dije que estaba destrozada, que mi vida había entrado en un bucle del que no sabía salir, que sabía exactamente lo que quería, y de igual modo lo que no quería, pero que no encontraba el camino, y que buscando el camino me olvidé de comer, y me olvidé de reír, me olvidé de cómo se andaba, de cómo se cogía impulso, de cómo se abrían las ventanas y las puertas para que entrase aire y no morir asfixiada. Que me olvidé de que tenía que respirar, y dormir, y soñar, y seguir creyendo en mi misma...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y se acercó a aún más, arrastró su silla hacia mi lado izquierdo y ahora ya le podía ver por los cristales de mis viejas gafas de sol y por el rabillo del ojo. Tenía los ojos pardos, verdes como el agua estancada de un estanque en otoño, oscuros como la neblina que se forma bajo el mar cuando abres los ojos dentro... Y su sonrisa olía a naranja, a naranja y a limpieza, a saliva fresca que se ha enjuagado con agua clara para cepillar el blancor de sus dientes de nata. Y poco a poco fue dejando de sonreír, y en el centro de su cara de hombre se formaron unas arrugas quebradas de sol y edad, y su entrecejo se venció al lado de la seriedad, y me cogía las manos ayudando a sostener mi taza. Y yo no quería, porque veía sin querer al espejo que estaba allí enfrente y más cerca mirándome de nuevo, pero mis lágrimas aparecían otra vez, y esta vez con más y más fuerza. Y se escurrían mejillas abajo como una gota perpetua de agua que resbala por un grifo mal cerrado. Y mis palabras ya eran sollozos indescifrables y mi garganta tan sólo era un nudo mojado que intentaba soltarse quedándose en cada intento más y más atrapado. Y mi boca sólo era una curva que se retorcía entre el aire soltado con ecos extraños y un tic pecaminoso desde donde brotaba pena.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Dejé caer la cabeza hacia abajo, necesitaba sacudir las lágrimas que me empañaban los cristales de las gafas y que se llevaran en la sacudida mis ojos y mi amargura, mientras mis manos ahora congeladas, sentían el calor de las suyas que me las sostenían con fuerza. Las gafas se cayeron, y no se llevaron mis ojos, y mis pupilas se hirieron aún más con la luz radiante que se coló por alguna hendidura abierta por las lágrimas. Y él soltó mis manos y me abrazó.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Ahora el silencio ya no formaba parte de mi, sino de él, que callaba y me miraba sin soltarme, pero no me veía, ni yo a él, sólo estábamos quietos sintiéndonos el uno al otro, él ya no podía escucharme, pese a que yo era ahora la que hablaba, porque no decía nada coherente, ni inteligible; tan sólo sollozaba y soltaba dolor desde dentro de mi alma. Sentíamos nuestro calor, el olor de un cuerpo distinto al nuestro, el tacto diferente y agradable de la piel que se roza cuando no se precipita ni se propone nada, cuando la piel se regala al tacto de otros por pura inercia; como cuando un estornudo llega a la nariz de golpe y el olor que te lo ha provocado se queda en tu pituitaria para siempre.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Sentía una mano apretándome mi pecho contra él, la otra acariciándome el pelo, planchándolo con sus dedos entreabiertos de arriba a abajo, el bombear de su cuello; dilatado y de piel gruesa que latía fuerte loando mi corazón y sus latidos, que tomaban impulso en la medida en que secaban mis lágrimas tragándose en el esfuerzo el espejo y sus malditas imágenes.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y me sentí al mismo tiempo pequeña y recogida, necesitada y frágil. Y también mujer y adolescente, excitada y asustada. Y también me sentía débil y triste, derrotada y pesimista, en la misma medida en que su olor llegaba a mí con impulsos fuertes de hombre demoledoramente protector y sensible, indómito a la vez que empático, y mi optimismo se cargó al espejo de una patada. Y mi mente quiso retomar la fuerza que necesitaba para volver a aprender a caminar, a llegar hasta la puerta y abrir las ventanas, a descubrir que ya no estaba en el camino, porque ya lo había andado, que tenía que caminar aún más y más y más, y volver a caerme, y volver a subir...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y acurrucada en el hueco de su cuello, entre su piel y su chaqueta de lana, descubrí que en el <I style="mso-bidi-font-style: normal">‘trekking’</I> de mi vida sólo había cuerdas al final de la montaña, donde la vista es inmensa y duelen los ojos al mirar la verdadera belleza, que nadie mira hacia abajo sin tumbarse del todo en el suelo por miedo a caerse de nuevo, pero que el horizonte es inmenso y despejado. Que las cuerdas se han soltado y caen desperdigadas por la ladera de la montaña, y que nadie más puede volver a usarlas, que cada cual ha de encontrar su camino y usar sus propias cuerdas, pero que al final del todo, siempre llegará a la cima de su montaña y contemplará un paisaje bello si sabe mirarlo desde la perspectiva adecuada.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y me besó, un beso intenso y largo, húmedo y caliente... Y los olores se mezclaron con los restos de las lágrimas y sus manos apretaban mi cara queriendo borrar las ojeras y los ojos hinchados. Las gafas seguían en el suelo, y ahí las dejé cuando me dio la mano para levarme de la silla a dar un paseo.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Las calles ahora estaban silenciosas, y seguía sin haber pájaros en la ciudad, tan sólo las palomas que acuden a los parques a repartirse las miguitas de pan duro. Y nadie se movía, sólo nosotros dos caminando con un frío al que no dejábamos entrar dentro de nuestro cuerpo, ni que traspasara por nuestras manos entrelazadas mientras nos movíamos caminando hacia ningún sitio. Andar, andar... eso es el camino.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>Y nos detuvimos en cada plaza y en cada parque, y nos desabrochamos los abrigos para respirar aire, y su sonrisa contagió la mía, y nos reíamos tontamente sin tener que hablar de nada. Y mis lágrimas volvían a caer, y ya no había gafas que las taparan, y su pañuelo me secó el agua de mis ojos una y otra vez. Y en su casa no hacía frío. Y el café de su cafetera seguía siendo caliente y fuerte, y su cama era de madera. Y todas las mañanas nos despertamos con un beso, y muchas noches hablamos durante horas. Y muchas otras tardes, cuando él no está, pego la cara a los cristales y contemplo cómo los árboles del jardín van creciendo y albergando pájaros en sus ramas pequeñas y torcidas. Y a veces, cuando estoy triste, le sonrío y no le digo nada, y me acuerdo de su beso, en ese silencio triste y cargado, y me reconforta mirarlo una y otra vez con los ojos del alma, esos que quedan atrapados en la memoria de los recuerdos bonitos, y entonces hago salir al espejo, y le guiño un ojo; y éste me sonríe porque ya nos hemos hecho amigos. Y ahora puedo decir que soy feliz, porque mi espejo sale para darme la perspectiva exacta de mi vida, la que tengo y la que quiero seguir cuidando y hacer crecer más y más...<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>Y mantengo conversaciones largas y profundas con él, que pacientemente me aconseja, y me cuenta en el silencio de mi soledad que todo, hasta los momentos más difíciles y amargos hay que mirarlos con la perspectiva justa, con el ánimo templado, con la serenidad de una mente configurada en el modo maduro de ver las cosas. Que todo al final se soluciona, que no hay río por grande que sea, que al desbordarse, tarde o temprano no alcance su cauce. Que no hay noche, por larga y oscura que sea, que no deje salir al sol de la mañana. Y que todo, absolutamente todo, se puede resolver tarde o temprano, que todas las heridas al final cicatrizan, y que pese a todo, sólo nosotros podemos ayudarnos.</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>La vida es “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>” te sonríe al pasar y te levanta el ánimo sin proponérselo, <I style="mso-bidi-font-style: normal">“ese desconocido que...”</I> te grita para que no te pille un coche, “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>” te emociona cuando lo ves en la pantalla de cine y te relata una historia con la que te identificas, “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>” te cuenta un chiste, “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>” te sirve una copa con una sonrisa aún cuando tú miras a otro lado, “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>” un día conoces por casualidad en el sitio más insospechado, y alargando la mano para pagar tu café, te da un beso dulce y largo...</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3>La vida es “<I style="mso-bidi-font-style: normal">ese desconocido que...</I>”</FONT></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p></p>
<P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt; TEXT-ALIGN: justify"><o:p><FONT face="Times New Roman" color=#000000 size=3></FONT></o:p>
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</P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P></P>