La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

14 Noviembre 2006

Ayudante de Mago 10

Querid@ Mí@s:

Definitivamente; los hombres y las mujeres somos muy diferentes...

Después de varios meses en el que mi frigo se había autoproclamado en huelga de hambre obligatoria, y los armarios de mi cocina estaban más cercanos a la inanición que a cualquier otra cosa, Babi, mi amiga “entusiasta”, me agarró por banda en casa y me obligó a ir con ella al “Súper”...

Yo odio los “Súper”, en general odio cualquier cosa a la que se le anteponga este término, pero lo de los “Súper”; no sólo es una “chachada”, sino que es ¡mortal!...

Detesto los olores (no los perfumes; pero sí los olores), y en los “Súper”, hay un conglomerado de todos ellos: los de a carne muerta y a pescado crudo, a sudor de los que levantan el brazo para coger el azúcar “glass” más barato (que es siempre el que está en el último estante; “arriba del tó“), los que se rocían con desodorante y se vierten las colonias allí mismo para ver cómo huelen, las señoras que se han dibujado en el flequillo una cresta colosal con laca “Lupita” (y se dejan la coronilla sin peinar), los que se prueban ahí mismo las zapatillas de plástico imitación “J’haiber” (del año “catapún”) y el olor nauseabundo de los calcetines inunda la sección de las recetas mágicas de cocina del “Sr. Karlos Arguiñano”...

De un “Súper” también detesto la osadía de la gente. O sea; que mete el carrito en el pasillo más estrecho sin separarse de él ni un minuto, te pisa, te empuja, y para colmo de males; se están tres horas mirando mantequillas sin decidirse a ninguna - porque se llevan centésimas de céntimos de euros entre una y otra - , y después de esas horas en las que te ves atrapada entre los lácteos y el carro de la señora, ésta te dice: “...¡oye nena!, tú que sabes de esto... (si, señora sí, igual cree que pagué un MBA en “Harvard” para saber distinguir una mantequilla de un queso para untar...), ¿este queso de restregar es mejor que el otro?, porque como viene en inglés no lo entiendo...” (y no, señora, no es queso; ¡es mantequilla!, y no viene en inglés, sino en holandés, ¡pero esto ya no lo digo!)

Claro, que también existen esas personas que se van a un “Súper” a ligar; ¡cómo os lo estoy contando!. Hay de todo: solterones, solteros, divorciados, separados, casados y lesbianas (los gays no ligan ahí; van, o solos, o con sus parejas, pero son educadísimos y no les va el rollo “Súper” para ligar; ¡qué queréis que os diga!).

Están los solterones; que guapos o no, se acercan tímidos y te preguntan si sabes dónde está tal cosa (como disimulando y queriendo dejar claro que ellos no se conocen las secciones punto a punto y que jamás vienen solos a la compra). Los solteros empedernidos que compran vino y bombones, te miran el culo, y dejan el cesto (jamás cogen carrito) en el suelo y se suben el polo de “Ralph Lauren” hasta el codo para que le miremos el reloj y la prisa que llevan). Luego están los divorciados o separados, los calas enseguida, porque se hacen los encontradizos contigo en varias secciones hasta que te sonríen y muestran su predisposición, genética y muscular, a la mínima de cambio, además de demostrar que son unos ideales y perfectos “Amos de Casa” y que cocinan como los ángeles: “...¡vaya casualidad!, aquí nos vemos de nuevo, ¿qué tal?; soy Tomás (o Pepe, o Pedro, o Juan...) ¿necesitas ayuda?, ¿puedes cargar el paquete de leche al carrito?... Veo que te gusta el vino, y ¡hombre!, yo de vinos algo sé... los mejores vinos son... Ya veo que eres alta, no necesitas que te alcance nada,¡ así mejor!; ¿cuánto mides?... jeje, ¡y te pones tacones!,¡vaya, vaya!... si, claro, yo también llevo prisa, ¿te acerco a algún lado?...¡pues otro día!, ¿tienes teléfono?...” (Pues mira ¡NO!; yo, hoy en día, me suelo comunicar por señales de humo, y si hay niebla; ¡con los bongos!.¡¡Hay que fastidiarse!!). GRRrrrrrrrrrrrrr!!!!!

También están aquellos que van de “pater- paternalis”, o sea; los que van con una criatura pequeña y monísima, hechos un pincelito, casi vestidos a juego como “Eugenia Martínez de Irujo” con su “niña Cayetana”, o “Victoria Adams” con su “Romeo Beckham”, o los “Guti’s de Benito”... sin parar de hacer arrumacos tiernos a los bebés, y sonreír al personal, con esa cara de ángel de dientes blanqueados y maridazo de los buenos que te deja tonta. Entonces, aprovechando la flaqueza humana y que has bajado la guardia para asegurarle, de que por más caprichos que pudiera dar y conceder a su bebé (que luego son sus sobrinos, o los hijos de sus amantes...), no puede dejarle chupetear cualquier cosa porque puede agarrarse un herpes de “no te menees” y él, atento y educadísimo, te agradece el consejo invitándote a cenar cualquier día en su casa...

Luego el tema lesbiana que hay mucha también. A mí son las que menos me molestan; sino todo lo contrario, porque para ligar (como son mujeres) utilizan unas excusas buenísimas e ingeniosas, además son de las que más agradeces los piropos (también porque sean mujeres y entre mujeres, rara vez hay cumplidos sinceros ni bonitos; ¡qué triste!, ¿verdad?...) Te dicen cosas como: “... tienes el pecho muy subido, y yo necesito un sujetador que me las levante, al menos hasta la mitad, ¿dónde te compras esa ropa interior?... “ También cosas como: “oye, me ha gustado la mirada de asco que le has puesto al tío ese... si, si, ¡ese de ahí!; ¡el guaperas!... ¿eres lesbiana como yo?...” También están las que directamente te preguntan si no te importa acompañarlas a la sección textil para ver qué tal les queda esto o lo otro, aludiendo que ven en ti a una persona “muy estilosa”. Además, tienen una conversación por lo general más productiva...

Una vez, y hablando del tema de las chicas “lesbianas” , me resbalé por culpa de un bote de “ketchup” que habían tirado al suelo con toda su rojez vertida en el pasillo, y fui a estamparme directamente contra una pila de Galletas “María”. Me hice un chichón tal, que ni “Paco Porras” y sus crestas adornadas de pepinos... Semejante disgusto me llevé, que fui a hablar directamente con el “mandamás” del “Súper” a quejarme, y ahí ya no he vuelto a ir. Total, que entre tanto soponcio, dolor y desesperación, una chica me dijo: “... a las lesbianas eso no nos pasa, no llevamos tacones, no llevamos prisa en los ‘Súper’ tratando de evitar a los ligones, y además, tampoco llevamos escotes y los jefes nos toman en serio...”. Inmediatamente supe que seríamos amigas: ¡¡qué ironía!!, ¡¡qué humor tan fino!!. Se llama Begoña y vive en Benidorm con su novia.

Total, que yo, negada para los ordenadores, por más que intento hacer la compra “online” es que no me sale bien. La última vez me trajeron el “Súper” entero a casa, y tuve que pedir un préstamo al banco para pagar la cuenta y alquilar el apartamento de al lado como despensa. Así que, el día que ya no puedo seguir pidiendo más comida a domicilio por miedo a que me salgan grietas en el estómago de los conservantes, intento ir a cualquier hora en la que intuya que van menos “Maris” y menos “ Machos”...

Babi llega a casa, entra con su llave (mis amigos todos tienen llaves de mi casa), me pilla en la ducha a punto de matarme por el susto, y me abre la mampara para ver si entre el vapor, encuentra algo de mí. Me dice que salga pronto que ha quedado con Bruno para ir al “Súper” (él para comprar “gomina”, ella para comprar queso “Brie” al que es adicta – lo siento por mi amigo “Esteban Torres de Silva” que lo odia- autobronceador y tampones). Le digo que ¡a mí que me cuenta!, me dice que me ha hecho la lista de la compra y que salga de una vez, que Bruno ha dejado la supervisión de una obra (es arquitecto) para venir, y que ya conozco lo histérico que se pone con la impuntualidad. Vamos, ¡que tengo que ir y punto!, que no tengo nada en casa para comer y que así no puedo vivir...

Chantaje emocional, terror psicológico, broncazo del siglo, y tras varias amenazas; me prepara la ropa que tengo que ponerme sin rechistar.

Con mis amigos ¡no tengo carácter!, y claro; me visto, y a los cinco segundos, mientras dejo a Helmut su cacharrito del agua preparado, llega Bruno con el “Todoterreno” pitando en la puerta como un energúmeno...

Llegamos al “Súper”, Bruno nos avisa de que: “¡Tías!, ¡daros prisa!... ¡¡prisa!!, ¡que mira que os conozco!, ¡nada de pintauñas ni chachadas de esas que me piro!... me piro en serio, ¿eh?... Bueno, yo nada más que os digo eso... ¡me cojo y me voy!, que la última vez que vinisteis sólo a por magret, acabé aguantando a una tía con patines que me hablaba de la tarjeta por puntos y la oferta de sartenes antiadherentes...”.

Babi, una vez dentro, lo tenía todo previsto: primero la gomina de Bruno, segundo las compras de Babi, y tercero; me acuesto encima del carro empujándolo, mientras Babi me lo llena, y Bruno habla con su novia y le jura:

_ “... ¡Es mentira!,¡tía!... eres una paranoica como todas las tías, ¡¡¡una insegura de narices!!!... que si, venga... ¡¡qué sí!!, que lo que tú digas... pues si, ¡ale!...Mira tía, si estás más contenta diciéndote que me tiro a medio Madrid te lo digo, pero no es verdad... vale, siiiiiii...; ¡lo que quieras!... venga vale... ¡¡ahora échate un llanto!!, que con eso lo solucionáis siempre todo...¡Venga!, eso, muy bien, ¡¡¡a llorar como siempre!!!... ¡Joder!, ¡qué no!. ¡NO!... ¿cómo quieres que te lo diga?. Mira... ¡paso!, ¡¡paso y ya está!!. Si no te fías de mí; ¡lo dejamos y punto!... no estoy para estas tonterías...”

(Bla, bla, bla, bla, y ¡BLA!... muchos de vosotros sois tíos, ¿verdad?... Pues ya sabéis de qué va esto... así que: ¡¡desconecto que me aburro!!)

Situación después de tres cuartos de hora: Bruno mirado las televisiones de plasma, comiéndose una bolsa llena de gominolas a granel, y bebiendo, a morro, un bote de “Coca-Cola Light” tratando de serenarse tras la tercera discusión con su novia. Yo sentada, sin zapatos, en la sección de bricolaje escondida, mirando las fotos de un mega bloc de pinturas al óleo, y observando el móvil de reojo por si me llama Babi avisándome que ya tiene mi compra lista. Babi; “Sección Quesos”, comprando para ella un trozo de cada...

Por fin salimos, la compra que Babi me había hecho, una vez empaquetada para traerla a casa, ocupaba 7 cajas (cuando la tengan que montar en el camión de reparto lo van a ¡flipar!)

A facturar en mi haber: 290 euros a base de vinos, foie fresco, magret de pato, jamón de Jabugo y demás productos ibéricos, rones añejos, aceitunas y quesos. 56 euros de comida de verdad y más productos necesarios (según Babi).

Bruno recibe la cuarta llamada de su novia, y decide estampar el teléfono directamente contra la pared de la cabina del “fotomatón” de la entrada, y una señora, salió despavorida de allí pensando que le estaban pegando cuatro tiros por fea. ¡Pobre!...

Babi, con una sonrisa, le pasa la mano a Bruno por el hombro, y le dice que no se preocupe, mientras, se acerca a la señora de “los cuatro tiros” y le dice que lo siente mucho. Entonces, se agacha a coger el teléfono, le quita la tarjeta; y lo deja directamente en el cubo de la basura...

Conduzco yo (soy la única chica a la que le deja conducir sus coches), porque Bruno estaba de mal humor y además, nos acercamos con él a la obra porque llegaba tarde y necesitaba apoyo moral...

Bruno: _”...la muy cabrona me deja, ¡me deja la muy perra!... ¿qué se habrá creído?... ¡Joder tías!; ¡que ella queda con su ex y yo no le digo nada... y porque encontró un condón en mi casa pone el grito en el cielo...”

(¡Y yo los ojos en blanco!... De hecho, ahora mismo estoy levitando y voy camino de encontrarme con San Pedro... ¡¡Lo mismito, Bruno!!. Es igual quedar con un ex a tomar algo, que el que tu novia pille debajo de tu cama un preservativo usado cuando lleva dos años contigo tomándose la píldora...¡Y no es para tanto dice...!. Pero yo me callo porque como hable me vuelvo a enfadar con él).

Claro, él habla para todas, pero más que nada para Babi, porque ella siempre se lo consiente todo y le defiende lo indefendible...

Llegamos a la obra, y Bruno echa a correr, y yo me quedo aparcando el coche con Babi detrás, canturreando a “Police”, y abriendo un sobre de “M&M”...

P.D.: ¿Cuántos os sentís identificados con Bruno?
P.D.1: ¿Cuántos habéis ligado en un “Súper”?
P.D.2: ¿Tenéis fobia a los “Súper”?

Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional

Tags: adm, 10

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Alma

Alma dijo

Jajaja, hola, me encantó el post, está simpatiquísimo. Mmmm, no le tengo fobia a los super, más bien me provocan un poco de incomodidad. Nunca he ligado en un super, y espero no hacerlo, por cierto que nunca me ha sucedido nada similar. Sólo lo típico creo, el niño perdido, o la mujer buscando el shampoo idóneo para su tipo de cabello, la cajera molesta preguntando: tiene tarjeta de puntos? Has hecho de la ida al super un verdadero acontecimiento jaja, excelente a mi parecer.

22 Agosto 2008 | 04:17 PM

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Sobre mí

- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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