La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

14 Noviembre 2006

Borneo 4

BORNEO 4

En algún momento y en algún lugar leí de Zoé Valdés: “…detesto la literatura de turismo, me repugnan las historias que parecen extraídas de guías de turismo. El viaje es un viaje interior, y con la imaginación se puede viajar al infinito”.

Los valles estaban hundidos a nuestro paso, las barcas chirriaban mientras aguardaban pacientes nuestro peso en su pintura decapada y triste. Nos aguardaban silenciosas, bajo una luna brillante y limpia. El suelo cubierto de hojas ya secas y algunas botellas de agua. Nuestros acompañantes iban plagados de sonrisas nerviosas y palabras sigilosas que hablaban de La Gran Aventura, pero por encima de todo; me llamaba la atención el silencio roto por la naturaleza nocturna en todo su esplendor.

La noche nos aguardaba a todos nerviosos, con sigilo y prudentes. Los mini cayucos se rozan golpeándose entre sí haciendo una extraña percusión rítmica. Sebastián se niega a subir conmigo, creo que dice que porque le tiene pánico al agua o a las barcas o tal vez al anfitrión de la orquesta, y veo el terror en sus ojos. Me pongo tensa, tengo ganas de llorar y de liarme a mamporrazos con él (tengo un desasosiego enorme). Parece un niño pequeño asustado que acaba de salir de un reformatorio aferrado a su maleta de niño pobre. Sebastián en ese instante me cae mal; me parece ser la peor persona del mundo.

¡Qué raros podemos ser a veces!. Estrechamos lazos afectivos con personas que no conocemos, pero por alguna razón química se nos aferran al alma de tal manera, que en casos así, cuando no los tenemos cerca, parece que nos arrancan el hígado y sentimos ese desgarro sin anestesia. Así que, un dolor profundo se me instala en las tripas y ya nadie es de fiar. No quiero montar en esa barca esmirriada y sucia con nadie, así que mejor sola (Tomás quiere, pero creo que tal y cómo le he mirado, le ha quedado definitivamente claro que se va a ir con cualquier otra persona). Una aventura debe ser personal, es un viaje al interior de uno mismo mientras todo lo demás es sólo el decorado (como cuando vas a un restaurante; la comida la paladeas y saboreas tú, te nutre a ti, pero se embellece según sea la luz, la música, la compañía…)

Estoy encogiendo del miedo, y empapada en un agua muerta que huele a fango; pero hay algo dentro de ese caotismo imposible que me llena de energía y me hace respirar. Es una sensación rara, es como que siento un terrible impulso por regresar con la misma intensidad con la que quiero quedarme. La adrenalina que se compincha con el pánico me hace vibrar con tanta fuerza que no quiero ir a ningún lugar, es una sensación increíble…

Llevamos unos candiles ridículos con una luz verde tan tenue que parece una luciérnaga, media docena de luciérnagas gigantes remando sin fuerzas rumbo a lo que parece un lugar incierto. Nos avisan de que bajo ningún concepto perdamos de vista el cayuco de delante, que no demos gritos ni voces más altas de un leve susurro, y que no dejemos caer ni brazos, ni piernas, ni nada de nada fuera de la barca (seguramente porque seríamos comidos sin más remedio por pirañas o algo por el estilo; y yo me niego a rezar para no caerme de aquel maltrecho nido de carcoma en el que voy montada y remando). Me hago fuerte y pienso; no está tan mal, si he de morir joven, mejor en una selva plagada de bichos y desconocidos, que de un ataque de gula compulsiva en una jaima de Bali… Trago en vacío con la boca tan seca como el desierto del Sahara y noto cómo los bolsillos de mis pantalones parecen tener vida propia bajo los torrentes de agua sucia que los van empapando. Quiero pensar que es el nerviosismo y no los bichos que anidan en sus caudales (¡qué mala herencia nos ha dejado “Alien”)

Voy camino del horizonte, entre matojos que no me dejan ver la luciérnaga de enfrente y estoy agobiada, miro hacia atrás y veo dos lucecitas; respiro hondo. Pienso en un baño lleno de espuma; chorros de espuma perfumada que dejan la piel jabonosa, tersa y suave, en una cama inmensa cubierta de hilos de algodón trenzado que caen en dos alturas de un dosel alto de madera de teka y sábanas blancas de hilo; estar durmiendo a oscuras en una habitación limpia, donde la ropa de cama huele a jabón recién cocido, estar durmiendo sin ruidos, ni luces, sin pensar en nada…

Pero mientras pienso, voy remando atrapada en una quietud envolvente, y la noche se va iluminando más en la ceguera de la nocturnidad, en la oscuridad tenue que se cubre de matices… Ya nada es tan oscuro, ni tan silencioso, y por entre los ribazos y sus sombras, diviso techos lejanos hechos como de paja, diviso una luna grande y un millar de estrellas en las que no me debí fijar; ¡es todo tan bonito! y tan real…

Nada de ordenadores, ni de teléfonos, nada de prisas, ni de grabadoras, nada de flashes y fotos, ni de reuniones, nada de poner buena cara a los impresentables de siempre. Esta locura salvaje llena los pulmones de un aire cargado de olor a ceniza y basura, te somete a la reconciliación forzosa de verte como realmente eres y asumir que tan sólo somos eso; animales acomplejados que luchan por apartar constantemente de sus vidas el instinto de estar vivos, para reducirlo a la muerte pausada del que tristemente se esfuerza en creer que vive luchando por buscar lo que ya tiene. Me doy cuenta de la complejidad de lo que somos, lo pobres que somos, las miserias que cargamos a nuestras espaldas y llevamos guardadas como tesoros; cuando nuestra valía no hace falta ser guardada, sino que se revaloriza cuando la sacamos fuera, cuando la damos; cuando nos damos. Nuestros tesoros verdaderos son imposibles de robar.

Me guardo un pedazo de ese cielo, y una foto de las luciérnagas encendidas, la mirada de Sebastián, el olor extraño, las miradas ocultas entre los matorrales lejanos que sólo dejaban ver enormes sonrisas calladas. Me guardo la ropa empapada y el esfuerzo de no demostrarme nada. Me quedo con todo; lo quiero TODO para mí. Ya tengo otra piedra preciosa para mi cobre del tesoro…

Tags: b, 4

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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