EL AMORE...
El amor es algo tan impreciso... creo que nadie lo ha conocido del todo y todos hablan de él como si fuera el vecino de enfrente, como si fueran los ingredientes de su comida preferida.
El amor está flotando en el aire, vive en la vida y permanece en el tiempo como un Dios inmortal y enérgico. El amor vagabundea sin rumbo, salta barreras y murallas inquebrantables y se detiene a descansar como una varita mágica; a su puro antojo.
Siempre comparo el amor con el mar. El amor es como un inmenso océano azul que se une con el cielo y cuyos atardeceres son la fusión de esa unión. Es el amor en sí mismo.
El amor es el calor del verano, son los paseos a luz de luna y al amanecer del día. El amor es el sol picarón antes del chapuzón, el amor son los perfumes de sal y flores cuando llega la noche. El amor es un zapato de tacón altísimo y elegante, minimalista en un pie pequeño. El amor es el propio cielo plagado de estrellas fugaces y de deseos.
El amor es caprichoso, se queda, se va, se muere, revive... el amor es como una tempestad en el desierto, se agradece, y cuando se va, deja ese sabor rico de una lluvia agradecida, y esa tristeza melancólica que queda cuando no sabes hasta cuándo va a estar su ausencia.
El amor, “amore”, es un milagro en la búsqueda de los sentidos que mueven al mundo, es el sentido en sí mismo, es el propio sentimiento que contempla la vida. El amor, es lo que hace sonreír al triste, es lo que hace que la penumbra desaparezca y se hunda en lo más profundo de las sombras. El amor permanece siempre lejos de la gruta.
Amore, cuando tu estás, mi vida es pura energía, mi corazón tiene nombre, mi cuerpo son alas que flotan en el milagro de la existencia, mi mirada busca lo encontrado a cada respiro, y mis pies van sin rumbo, embotados en la tibia sensación de un clima cálido y perenne, pero sin embargo, se dirigen hacia tí.
Tengo cosas que decir y no puedo, entonces mi mirada las lanza buscando palabras que le hagan salir de su seno, pero se quedan ahí, clavadas en la mirada. Y mis manos, como no están hechas a palabras, buscan con fuerza ese lugar donde apretar a su objeto de deseo.
El amor hace temblar al propio viento, el aire, parece que se detiene cuando la tormenta hecha de sentimiento pasa por el mundo emborronando la pena.
El amor es algo impreciso, algo valioso y placentero que parece que estalla cuando pasa por tu lado, se infla, se filtra, se deshace y te inunda...
El amor es la fase terminal de la soledad y el miedo, es la agonía de la penumbra de tardes silenciosas frente al pánico intimista de una vida llena de dudas.
El amor es ese vestigio de vida que se estampa al amanecer el día y recobra fuerza al atardecer... es todo cuanto el alma tiene para poder seguir respirando.
