Ayudante de Mago 17
Querid@s Mí@s:
Ayer estuvimos todos en el chalet de Mónica (“Monique Carrie Bradsaw”) que ha venido de Nueva York para indagar “in situ” sobre los regalos navideños más convenientes para cada cual.
“Mamá Segunda” estaba con la nena chica, a la que han llamado “Lulú” (al parecer en su casa hay una larga tradición de Lucías convertidas a Lulú), y “Papá Médico” estaba en su clínica operando todo el día: implantaciones mamarias, rinoplastias, cirugías correctivas de los dedos de los pies, y una operación a carne viva para sacar un “pearcing” olvidado en cierto sitio y cuidar que luego no quede cicatriz...
Total que allá que nos fuimos en varios coches para darle la bienvenida todos...
Bruno de copiloto en su coche conducido por Bobby García- Izquierdo, ya que él estaba haciendo anotaciones en un mega plano bestial que mostraba unos parcelarios que le había dejado su padre para que él diera el visto bueno a la inversión. Detrás de Bruno voy yo, a mi izquierda Kuki y a su izquierda Vitti.
En el coche de detrás: Sofía, que conduce su propio coche, André Grund de copiloto, Piluca tras la conductora, y a la derecha de Pilu, Ramiro y Marta Robertson.
Detrás de Sofía: “El Richi” en la moto tuneada y de copiloto Flavia
Tras el vallecano y “la macarra del Viso”: Óscar Escolano, Alfonso Moro, Luís de Juan, Babi (la más “entusiasta” de todas), Carla Ruiz, y en el maletero de éstos: todos los peluches, confetis, serpentinas y sombreros de bienvenida que Pilu se empeñó en comprar para la ocasión y que todos nos negamos a pagar y transportar en el coche, y que Óscar de mala gana llevaba porque Babi se empeñó...
Y con esta comitiva tan interesante, nos plantamos en el parking del aeropuerto.
Nada más apearnos, “El Richi” dijo que aquello cuando lo contara en el barrio “lo iban a flipar”, que parecía una película de ciencia ficción y que lo mismo veíamos a “Tom Cruise” grabando alguna “Misión Imposible”, que aquello era más interesante que ir a un parque temático (en realidad lo expresó de otra manera: “¡esto es la ostia!, cuando se lo cuente a “El Navarro”, “El Tomás” y “El Cateto” – a saber qué había hecho este pobre para que en Vallecas el llamasen así- no se lo creen, ¡macho!. ¡Pero que esto es la ostia de grande!. ¿Y cómo cojones sabe un piloto por dónde tiene que ir si en el cielo no hay carreteras?... Oye tú, “El Gominas” (a Bruno, obviamente), que tienes pinta de listo y te pasas la vida estudiando; ¿cómo coño sabes dónde tienes que buscar a la pija ésta?. Porque esto es tan grande que cualquiera la encuentra aquí... ¡La Virgen, macho!, esto es más grande que el porventura ese de columpios que anuncian en la tele...”)
Bruno ignoró el comentario y se fue a por Piluca, que toda resuelta como es ella, empezó a ir colocando sombreros horribles de lunares de colores en nuestras cabezas. Le dijo que ni se atreviera a ponerle nada encima, que como mucho se lo dejaba colgando como a modo de “Cowboy” por la espalda, y Pilu aceptó, y le dio su bolsita de los confetis. Sacamos un carrito para transportar los peluches dedicados que Piluca había comprado, y Kuki cogió el del Koala y lo llevó encima porque era para ella “el más Kuki de todos”.
Vamos toda la comitiva detrás de Flavi y “El Richi”, que iba embobado mirándolo todo, y sorprendido porque haya “negros” que viajaran: “eii, ¡que he visto un negro!, ¡coño!, ¡y otro más!... ¡ostia qué fuerte!. Yo creía que pasaban hambre y que no podían viajar, y resultan que los cabrones hacen turismo... ¿Pero los que hacen turismo no son los chinos?... Yo creía que por eso eran tantos, por si se perdían en los viajes que no se extinguiese la raza esa que hace rollitos de primavera y tal... Molan los rollitos, ¿qué no?... Chochete (a su Flavia), ¿tú quieres tener chinos del Richi?...”
Así las cosas, entramos dentro del aeropuerto, y Bruno, Óscar y Moro, van delante, y a éstos, les seguimos los demás. Pero claro, según entramos, “El Richi” se encendió un porro, y como nadie se atrevía a decirle nada, pues nos cogimos a Flavi que no se había dado ni cuenta, y nos pusimos a hablar con ella aligerando el paso. A todo esto, un chico de seguridad vestido de paisano para a “El Richi”, le dice que no se puede fumar y “El Richi” le dice a voz en grito para que lo escuchara todo el aeropuerto:
_ “Pero payaso, ¡pues no que el tío me dice que no puedo fumar!, ¿a ti qué coño más te da?, ¡a ver!, ¡soplapollas!;¿te digo yo a ti acaso que me da asco mirarte a la cara?, ¿te digo yo acaso que te metas tu ropa de pijo de mierda en ese culo marica que tienes?. ¿A que no?. Pues no te lo digo porque sé que te iba a gustar... pues tú no me digas que apague mi canuto porque me gusta que me provoques, porque mira que yo soy un tío pacífico, pero claro; si hay violencia conmigo, ¡yo rompo bocas y me quedo tan a gusto!... ¿Qué tú eres policía?, ¡tú qué vas a ser policía!. A ver, llama al “Comisario Castilla” , que es el que conozco, para que venga (“Comisario Castilla” es el personaje protagonizado por Tito Valverde en la serie de TELE 5: “El Comisario”)... pero venga hombre, si tú no eres madero ni eres na... “
Total, que se llevan a “El Richi”, Flavi se puso a llorar, los demás medio escondidos en plan: “no le conocemos de nada”, y Bruno y André, regañando a la pobre Flavia por tener un novio que siempre se mete en jaleos y no se sabe comportar...
Sale Mónica, y Pilu que es muy tétrica, ya nos había repartido a todos “Kleenex” y se echa encima de ella a llorar a moco tendido. Pilu la abraza, y todos nos acercamos a besarla y a unirnos, en plan “chupipandi”, a nuestra “Monique”. Entonces Pilu dice que repitamos, que lo hemos hecho mal y que eso pasa porque no le ha dado la gana a nadie de quedar para ensayar. Total que por increíble que os parezca, tuvimos que repetir la escena de la bienvenida pero esta vez aplaudiendo tras el “Yujiiiiiiis” de Kuki, y luego echándole confetis, serpentinas y colocándole los peluches delante, menos el Koala que tanto le “súper gustó” a Kuki...
Entonces viene un policía y dice que le acompañemos todos, y claro, Pilu le explica al policía:
_”Mire señor, hace mucho tiempo que no vemos a nuestra amiga, es que vive en New York y fatídicamente, no ha encontrado a un novio que la pueda acompañar en esta Navidad a su casa, y claro; yo he puesto mucho empeño para que esta bienvenida sea total, y bastante tenemos con aguantar a un macarra como novio de Flavi. Así que no venga a fastidiarnos (golpe de melena mientras saca la barra de cacao con brillo color cereza y un chicle)... mis amigos y yo, no nos movemos de aquí. ¿Quiere usted un chicle de canela?, son buenísimos, los compré en New York porque aquí los que hay son una birria; a ver si traen de verdad los auténticos chicles de canela que son éstos... Oiga... no nos vamos...” y guiñándole el ojo al policía que estaba alucinando por momentos, le dice con voz de susurro: “El Richi no es un mal chico, pero claro, es un paleto, así una cosa como usted, porque yo me he fijado que habla un poco estilo “Parla”, y eso no queda nunca bien. A mi amiga Valeria de la playa, es que yo veraneo en Sotogrande, ¿sabes?, tenía ese problema; hasta que a su padre no le tocó la lotería, no pudo irse a estudiar a Suiza, nos lo contó muy apenada justo el verano (y aquí ya le sopla literalmente en la oreja) que yo tuve un desliz con Vitti, pero tú no lo cuentes,¿eh?, que yo ya soy popular y eso me destrozaría horrores... Pero vamos, es buen chico, y si fuma un poquito qué le vamos a hacer, es el chico que va a llevar las maletas de mi amiga a su casa. Déjele libre que si no, no nos podemos ir... Y yo no pienso moverme...”
El policía pidió refuerzos, pero sanitarios, y allí que ya nos veíamos todos en un psiquiátrico y con las camisas de fuerza...
Ramiro habló con el Inspector de Policía y aclaró el asunto (es un abogado muy bueno, que trabaja en un bufete muy importante de Madrid propiedad de su familia; también letrados), y cuando salimos, mientras “El Richi” se liaba otro “cigarrito de la risa” (ignorando el mosqueo que llevábamos todos), Flavi trataba de explicarle que “El Comisario Castilla” era un personaje ficticio y que no podía mandar a unos matones a “dejarlo cojito para toda la vida”, porque igual nos quedaríamos sin el actor Tito Valverde y que a ella le gustaba mucho...
De camino al chalet de Mónica, la cosa se calmó y empezamos a reírnos y a bromear sobre el asunto...
Y una vez dentro, Mónica nos obligó a escribir en un papelito lo que deseábamos como regalo de Navidad... Así lo hicimos, y lo echamos en un mega calcetín de los que se ponen llenos de caramelos, en las chimeneas por las que baja “Papá Noel”. Cada uno, mete la mano y saca un papel (si es el suyo lo devuelve dentro), y compra ese regalo...
Nadie debe saber qué regalo le ha tocado comprar, yo sólo sé que el papel que yo saqué ponía:
“Regalo pal Richi: unas ‘Doctor Martens’ con la punta de acero, y como sé que tendrás pelas, me compras un casco guapo pa la moto”
P.D.: ¿Alguien sabe dónde puedo encontrar esas botas para “El Richi”?
Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional
