"DOS MIL RECUERDOS" de Pedro Guerra
"DOS MIL RECUERDOS" de PEDRO GUERRA.
Pedro guerra es un juego de niñez constante en sus letras, mermadas tan sólo por la estrechez de espacio de un disco, que hace la guerra, nunca mejor dicho, a la superficialidad de las cosas sencillas.
Habla del gusto por lo cotidiano como un sabor delicioso que a veces cuesta probar, pero que está ahí, como lo más natural del mundo. Es un licor suave, de los que te queman y no emborrachan.
Me fascina de Pedro Guerra su sensatez, es canario "libre" y campechano, que se disfraza con coleta, que con boca grande exprime sus canciones con un tono dulzón de exquisito gusto y de refinada presentación.
Hace su música, compone de sus adentros, nos brinda sus "golosinas" y nos da sus "Dos mil recuerdos".
La niñez, la puericia, la no hostilidad de un niño, su liviana fantasía y su tímida inocencia. Son mis recuerdos, los dos mil recuerdos de cada uno de nosotros, nuestro pasado, nuestros orígenes; lo que somos, nosotros mismos, nuestro propio yo.
Son noches de lágrimas y diarios, noches sin cenar a puerta cerrada y de una mirada compungida fijada en la pared. Son las miles de canciones, poemas, relatos... creados bajo la influencia del estropicio de niño.
Es el recuerdo de la cabalgata de Reyes Magos de la mano de un emocionado abuelo, comiendo "palodú", mientras lanzabas miradas cómplices de inquietud a tu primo, que también sujetaba aquellas curtidas manos de vejez con gesto indefinido en la cuerda floja del pavor y del entusiasmo.
Es la ola que se desata en el mar abierto y te hace tragar agua mientras con los manguitos intentas salir medio paso hacia fuera para poder llegar a la orilla y dejar que te consuelen. La infancia, el candor... esa foto vieja en un viejo marco; el olvido.
Rocío Medina
