"DOS TOREROS" de Remedios Amaya
"DOS TOREROS" de REMEDIOS AMAYA
"Placita del altozano..." Sevilla, el recuerdo de un sueño permanece anclado en el enlucido de sus calles.
El arte; el toreo y el cante, el artista que pinta a luz de luna la faena con el pincel de la ensoñación.
Me recuerda al mito del torero, a la faena de un matador, al estoque certero cuando acaba la lidia. Es como los cuadros que pinta mi padre de plazas de toros; llega a confundirse el olor a pintura con la sangre del toro.
Puro, salvaje... así es el toro, como el propio torero; tenaz, persistente, embravecido, desbocado y ágil. La plaza; rojo teja y amarillo albero, una célebre Maestranza que se torna en aplausos, gritos, y que agita pañuelos según la faena, y el andar bonachón y sanchopancesco de los picadores al salir al ruedo.
El óleo a punto de secarse dibuja al lienzo un regalo de color a capote de grana y oro, de azabache, de montera lanzada a la arena, de brazo extendido y de reverencia real.
Me recuerda al toque de clarines y a los campanilleros de la Semana Santa, me recuerda al Cristo de los Gitanos y a la Virgen de la Amargura de Sevilla. Es como cuando una espera cansada las tempranas horas de la mañana para ver echar flores a la Trianera. Es olor a incienso, a incienso castigado de atmósfera entrecortada por la respiración de un Cristo tan real como el que camina sobre el palio hacia un lugar cubierto de un borroso mar alto, altísimo y a veces poblado de estrellas.
"Me voy contigo" al paso de la infancia, a ese tiempo de cerezas tempranas y caballito de cartón, a ese monumento de furia de niño y miedo a la soledad de recuerdos inocentes. Fuera, lejos, muy, muy lejos. Es un tiempo de calles frías tan sólo templadas al vaivén del carajillo y de la partida de cartas, de las boinas y pantalones de pana, de las alpargatas y de los calcetines remendados. Es el tiempo del olvido, es el tiempo de irme, memoria, muy lejos, lejos de nuevo, de irme lejos contigo.
Rocío Medina
