"ENTRE DOS PUERTOS" de Niña Pastori
"ENTRE DOS PUERTOS" NIÑA PASTORI
A mí es que Niña Pastori me encanta, es como esa prima que una tiene o que al menos, desea tener; cercana... La Pastori canta mu bonito, muy suave, muy hondo, muy desde el corazón. Alejandro Sanz compuso esta canción, es de su primer disco, ella era más morena, más chiquita, más pura que ahora quizás, pero no por ello menos artista.
"Entre dos puertos" sí que es Cádiz, o "Caí", es ese quejío triste que compunge al escuchar y ese ritmo alegre de la bulería. Va de más a menos, de una bulería reprochona a una de denuncia...
Me recuerda a las gitanas rumanas que pasean por las calles con su canastillo al hombro y sujetando con la cintura a su bebé.
Es la fotografía de unos pies encallados y doloridos en sucias alpargatas y sonrisas doradas de dientes podridos y pelo enmarañado que denuncian a sangre la pureza de una raza trashumante.
Es el vagabundo que va de puerta en puerta, el pescador de triste cara y olor a pescado crudo incrustado en sus entrañas para siempre, es el negro de un delantal negro pegado a un negro rostro de profundos ojos verdes y vestimenta de riguroso luto.
La canastera, el mendigo, el drogadicto triste que abandona 'su' calle y permite olvidarnos de su amargo quejío para empotrarse en una madera eterna que se pudre al hambre de los gusanos.
Allí, entre la sal del mismo océano y mar que vislumbra África, allí, en el mismo agua que baña Zahara, Tarifa, y un sin fin de redes de color grisáceo se encuentra el cielo; "Entre dos Puertos".
Es la canción de la melancolía, del poder que tiene tu tierra para atraerte, del poder de la pobreza para desheredarte de tu diario en el recuerdo y promesa de tu infancia, es el poder del adiós, es la lucha por el blancor de tus calles. El acerbo relato de tu niñez; es el no tenerla.
Rocío Medina
