"UNICORNIO" de Silvio Rodríguez
"UNICORNIO" de SILVIO RODRÍGUEZ.
"... ayer se fue ese unicornio azul...". Es la propia fantasía, es la historia de algo que no existe y que existió, es ese bolígrafo del arte en papel y después en música... es una fantasía.
Comienza la fantasía con la Sonata K545 de Mozart, y como la propia fantasía, se retuerce la clave, y la armadura musical, y se concentra el acorde en uno triste y vagabundo, en los compases perdidos de un viejo bloc pautado de notas.
Profundo, místico y casual... un unicornio azul vuela por el campo del ayer siendo buscado por el cazarrecompensas de un gastado poema gris.
Dicen los que creen en el pasado que aún sigue vagabundo y náufrago por las tierras del Sur, una tierra húmeda y de grandes extensiones pobladas por tribus indígenas. El unicornio, con una larga barba canosa y violeta, mantiene su singular mitología apartada del abismo del cuento, reposando tranquilo en los anaranjados pastos del atardecer.
Una mañana celoso del sol, enfrentó a la luna contra sus cálidos rayos y, emparentado con el nocturno astro, decidió salir sólo cuando el rey de la madrugada dejase de quemarle su piel plata con sus brillos.
Desde entonces, a la caída del sol, los buscadores de tesoros catapultados en mitológicas fantasías, van al prado verde tras él.
El unicornio azul, desde que se perdió por los lejanos vientos de la melodía, se esconde en su gruta de cristal húmedo para que nadie lo encuentre. Inmortal y noble, camina sólo llevando sus preciadas posesiones; una piel azul-plata y un único cuerno atravesando su frente. Él llora, grandes manchas lapilázuli hacen surcos en su ser... la lágrima sale, la Luna sale y con ella, Él...
Rocío Medina
