Ayudante de Mago 23
Querid@s Tod@s:
¿Qué tal las Navidades?. Yo me lo he pasado fenomenal, aunque todo es mejorable siempre, y seguro que si comparamos mis Pascuas con las de algunos de ustedes, se quedan a ras de barro...
Este año Nochebuena en Familia. ¿Nochevieja?; pues en familia también, sólo que parece ser que hay ciertas amistades que pasan de estar con la suya y se unen a la mía:¡a mí me encanta!.
Después de Nochebuena, Flavi me llamó que estaba destrozada. Al parecer, “El Richi”, se empeñó en ir a cenar a su casa a: “quiero conocer a tus viejos” y la lió parda... Estaba cabreada y triste; enfurecida totalmente contra su novio “bacala” y claro; la mayoría estábamos todos fuera de Madrid. Dijo que si podía venir a casa a pasar unos días y obviamente le dije que no faltaba más; que para eso están los amigos.
Flavia vino con Piluca y con Marta Robertson, pero al día siguiente, y por orden expresa de Piluca; vino Bruno con su nueva novia, Ramiro por otro lado con Alfonso Moro, y Vitti llegó por la tarde con Romualdo, un primo suyo.
Una vez todos juntos y con Pilu al mando de la operación, para variar; puso al corriente a todos, los nuevos, se entiende, de quién era “El Richi”, y de la “manera desastrosa en la que conoció a nuestra Flavia... un tremendo horror sin igual, una confusión total. Sin duda alguna, chicos, Flavi ese día no estaba en consonancia con sus chacras, así que la pobre no sabía lo que hacía, y al final lo pagamos los demás; porque ella antes se hacía con chicos estupendos y espectaculares (esto lo dijo con cierto resentimiento y poniendo los ojos en blanco mientras gesticulaba de la manera más expresiva que os podáis imaginar), pero ¡con un macarra de estos...!, si hasta un día nos fuimos al cine y el tío empezó a comerse un bocadillo de chorizo ahí mismo; con esa horrible peste a fritanga... como si estuviera tirado en algún rincón de su barrio... ¡un horror sin igual!.”.
Bien, puestos al día Romualdo y la chica de Bruno, los niños optaron por callarse (ya sabéis como sois, os lo digo a los hombres que leáis esto; no es por ofender, pero normalmente pasáis de implicaros más de lo necesario en estos temas), y las niñas opinaron (yo me mantengo al margen de mi aportación a esta conversación; no daré más detalles) que ciertamente “El Richi”, aunque buena persona, no parecía encajar del todo (por decirlo de una manera educada) con Flavi, y por ende; con ninguno de nosotros.
Por lo visto, el día de Nochebuena, “El Richi” no sólo llegó tarde, para variar, sino que además le echó la culpa de la tardanza a un colega suyo con el que fue a la cena, más cercano a ser un “yonkie” de lo que jamás nosotros habíamos visto. Los padres de Flavi que son muy educados no dijeron nada, la cena fría, pero le esperaron para decir al personal de servicio que ya estaban todos y que podían comenzar a servir los platos. De primero marisco; y “El Richi” dijo: “coño, ¡estos caracoles gigantes no los había visto yo en mi vida!”. Flavi avergonzada le explicó que eran percebes, y cómo debía comerlos él y su amigo, que daba cabezadas, mientras no paraba de echarse él mismo el vino, y si el servicio le rellenaba la copa, éste cogía el decantador y empezaba a darle palmadas mientras decía: “echa sin miedo, ¡joer!,¡ que no muerde!...”. Los padres hacían de tripas corazón, claro, los padres (o la mayoría), ya se sabe; por un hijo lo hacen todo, y trataron en vano de tener algún tipo de conversación y de conocer un poco mejor al amor de su niña, porque ellos, como nosotros, no lo entendían. La madre preguntó qué “hobbies” tenía, y “El Richi” dijo: “ ¡no me jodas vieja!, ese juego es pa críos... ¡yo juego a cosas más jaba! ”, la madre no daba crédito y pensaba que igual ella había bebido demasiado, y denegó a la chica del vino el ofrecimiento a rellenarle la copa de nuevo. Flavia entonces le dijo: “Richi, mamá pregunta por tus aficiones, no que si tienes el juego del ‘Hobbit’ en tu consola”. “El Richi” dijo: “¡ostia, Chochete!, es que sois tan finos aquí que no me pispo, tía... pues si, yo tuneo de muerte, es una de las cosas que más me gustan en esta vida. Mira, si queréis, un día me acercáis al taller del Navarro el buga, y os dejo el Mercedes guapo, guapo...!”. La madre estaba con los ojos abiertos de par en par y el padre, claro, no daba crédito. A todo esto el colega que se llevó dijo: “oye, quitarme esta mierda, que está llena de arena, ¡coño! y traerme un filete con patatas y un huevo frito, esta porquería no tiene chicha... es todo cáscara y no hay Dios que se la coma...”. Claro, Flavi se echó a llorar y su madre pidió retirar el primer plato y traer directamente el segundo.
Así que; ahora comprenderéis en el estado de crisis de amor y existencialista en el que se encontraba Flavia.
Por un lado, ella que siempre ha sido muy aplicada, no le gusta dejar las cosas a medias, y dando por hecho que su psicoanalista le aconsejó probar suerte con chicos “diferentes”, para ella sería tirar la toalla si la cosa entre “El Richi” y ella no mejora. Y por otro lado, “El Richi” en su casa estaba condenado a no volver a entrar, es más; su padre ordenó expresa y firmemente que ni se acercase a más de cuatrocientos metros o se la vería seriamente con él.
Piluca dijo que lo dejase por un tiempo, y que tenía que cambiar de psicoanalista porque ésta le iba súper fatal. Bruno dijo que estar un tiempo sola le vendría muy bien, y Piluca dijo que de eso nada, que si él no paraba de estar de tía en tía, por qué Flavia no podía ir de novio en novio con lo que siempre molaban todas sus conquistas. Claro, aquí la novia de Bruno le echó una mirada a Piluca de querer arrancarle el pelo de cuajo, y Piluca que se dio cuenta dijo: “oye, ¡a mí no me mires as!í, que tú tienes un novio súper guay pero que es amigo nuestro y le conocemos muy bien, además; tú no eres nada de nada su tipo, y hasta tienes las puntas abiertas...”. Bruno quería ahogarla, pero se contuvo (porque tampoco esta novia era nada definitivo, era su novia de Navidad, como así lo demostró el tiempo, y ponerse a discutir con Piluca era arriesgarse a tener un terrible dolor de cabeza durante horas), miró a la chica y le hizo un gesto de: “tú, ¡ni caso!, ¿no ves que está muy alterada?...”
Al día siguiente de estar todos juntos a mi primo, el mayor, le invitaron a una cacería: Romualdo, Vitti y Bruno se fueron con él, los otros nos fuimos también pero nos quedamos en la finca con un montón de chicos que también habían sido invitados.
Ese día nos lo pasamos fenomenal; hubo juerga flamenca después, Flavi parecía muy animada y se echó unos bailes con un chico al que Piluca trataba de “endosarle” sin parar. A Babi le echó “los tejos” un chavalito y su recién divorciado padre casi a la vez, y la pobre estaba con un lío tremendo porque le veía, siendo tan entusiasta como es, las ventajas de estar con uno y las de estar con otro... Aquí hay que decir a su favor que el padre se conservaba divinamente; tenía su punto maduro pero aún estaba sin pintar canas, sin michelines, súper bien vestido y no aparentaba más de cuarenta y dos años (aunque por la edad del hijo no podía bajar de los cincuenta). Y el hijo era una versión renovada del padre con una voz más grave y como ocho centímetros más de estatura.
De vuelta, y ya en mi casa, pasamos unos días muy agradables; dábamos paseos largos mientras dejábamos que Helmut (mi perro ‘labrador’) se bañase en el lago, hicimos barbacoas e invité a mis amigos del pueblo y así se conocieron todos. Salimos bastante de marcha (esa marcha “diferente” y agreste que a veces, estando viviendo en una ciudad, echas tanto de menos por lo atípica que es en tu vida), tomamos el sol, nos fuimos a la playa...
Mónica nos llamó, y tuvimos una videoconferencia con ella, desde el ordenador de un amigo mío, y no paraba de decir lo arrepentida que estaba de haberse quedado en Madrid y haber pasado de venirse al Sur con los demás. En breve regresaría a Nueva York donde tenía una entrevista de trabajo, y Piluca preguntó por el día para mirar si en su horóscopo veía algún indicio del resultado...
Los primeros en irse fueron Vitti y Romualdo, después Bruno y su nueva chica, y por último las demás excepto Flavia, que dijo que se quedaba conmigo hasta que no tuviera más remedio que volver a su casa. La pobre se sentía tan avergonzada y tan hundida que estaba realmente en un estado depresivo total.
Cuando se fue me llamó para decirme que Piluca se había instalado en su casa, con la condición de que en Nochevieja le dejase un pasador antiguo y monísimo que tenía ella de su madre, Flavi aceptó el chantaje con tal de no quedarse sola, y Bruno me llamó para decir que había cortado con su chica porque al parecer lo tenía asfixiado: “Ro, no me deja respirar, yo me asfixio, me siento comprimido, no puedo ser yo... Además, el otro día salgo de la ducha y la encuentro husmeando en mi móvil, y fue el colmo... yo no le dije nada, simplemente me vestí y la llevé a su casa, allí le dije que lo sentía pero que no funcionábamos bien juntos... ¡y tan amigos!...”.
Y bueno... aunque hablaba casi a diario con unos y con otros, hasta la llegada de los Reyes Magos, no nos volvimos a juntar...
P.D.: Las nuevas modalidades de Barbacoas más “trendy” son las que hace Piluca sin lugar a dudas: “Barbacoas de Verdura” (las chuscarra, ¡la pobre!... las iba pinchando en un trinchador gigante que iba unido a varios instrumentos largos para no llenarse el pelo de olor a humo)
P.D.1: Mis amigos del pueblo enloquecieron con ella...
Besitos Dulces
RocíoMedina , Ayudante de Mago Profesional


Apolo Alemán dijo
Un Homenaje a esas píldoras de esperanza.
Quiero brindar un especial homenaje a esas personas que nos llenan de ilusión todos los días. A esas personas, que hacen que cada día sea menos difícil. A esas personas que con su trabajo y esfuerzo diario intentan hacernos sentir y transmiten algo lo que a veces nos guardamos en un triste bolsillo y cerramos con una cremallera. Esos sentimientos que no dejamos aflorar nunca en público.
En nuestra gris soledad, muchas veces sentados delante de una pantalla llena de hipócritas colorines. Colores que son mentira e iconos con caras sonrientes, que no son más que tristes “bits” diseñados por una igual de gris soledad. En esa soledad, a veces nos tomamos un píldora, que nos ha lanzado un corazón lleno de sentimientos y que cogemos al vuelo mientras sale volando de nuestra pantalla del ordenador.
Esas píldoras son esos relatos que leemos. Y esas historias, que nos vuelven a colocar en la vida, y que hacen que el gris de la soledad se vuelva en una explosión de colores y un torrente de sensaciones.
Pero no quiero que olvidemos que para confeccionar esas píldoras tan fáciles de tomar y que tan bien nos sientas, su creador/a ha tenido que sufrir mucho. Ha tenido que sentir y catalizar todos esos sentimientos tanto buenos como malos. No es posible arrancar a una persona de esa soledad, sin previamente haber sentido y sentido 10 veces mas esa soledad y esos sentimientos.
GRACIAS a todos que en este mundo gris nos llena de colores.
Un fuerte Beso
El “Apolo” alemán.
31 Enero 2007 | 04:53 PM