La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

15 Diciembre 2007

Día de Campo y Relax

Querid@s Amig@s, es Jueves:

No recuerdo nada más que el sonido lejano de algún móvil tratando de inmiscuirse en mi paz interior... Esa cama recién cambiada que huele a melocotón y a suavizante de avena, que me está proporcionando que mis ojeras vuelvan a desaparecer... Manotazo al móvil... ¡Que te calles de una vez!.

Hoy me he levantado temprano después de haber conseguido dormir siete horas enteras seguidas y sin interrupciones, y de estar retozando un par de horas más en la cama pensando en las pocas ganas que tengo de comenzar la tarea...

Me ducho, me paso diez largos minutos aplatanada debajo del grifo antes de comenzar a liarme con el jabón, el champú, el exfoliante, el suavizante, la mascarilla y demás productos de higiene corporal que básicamente usamos las chicas. Me visto, y tengo a mi taxi esperándome fuera de la urba con cara molesta por haberme tenido que esperar diez minutos: “¡pero hombre!, ¿no voy a ser yo la que le va a pagar?, pues ¡qué más le dará a usted tener que esperarme!...” Es que de verdad, a los tíos con las prisas no hay quien os soporte, parecéis a todas horas en estas circunstancias, al típico novio pesado que pone cara de simpatía y se pasa los cinco primeros minutos refunfuñando en el coche, dando frenazos y volantazos, mientras suelta con indirectas bien claras, que no le ha importado tener que esperarnos media hora porque nos ve igual de guapas, y venga puyitas y puyitas, hasta que consiguen ponernos frenéticas que es lo que quieren, para poder desahogarse a gusto haciéndonos sentir culpables, y llamarnos histéricas y locas de atar... Probad en esta situación, chicas, a no decirles nada al energúmeno que tengáis al lado, haced de tripas corazón y dejar que se desahogue a gusto, veréis qué pasa: “Así que ahora te quedas callada, ¿no?... Me tienes una hora esperando en tu casa (en realidad fueron 20 minutos) y ahora no me dices nada (¡joder!, ¡como para decirte algo!...) Oye mira, si no quieres venir, por mí, quédate en tu casa, mona (este tío es tonto, porque ya me he arreglado y todo que si no, es para dejarlo aquí mismo y cogerme un taxi y salir pitando). Pero ¿a ti te parece normal?...” Es que si aquí dices algo, que es lo que quiere, pincharte y pincharte hasta que ya no puedes más y le dices lo primero que se te pasa por la cabeza, lo tienes todo perdido; vas al cine y no tienes opciones más que ver la peli esa sin argumentos y llena de efectos especiales, o ponerte cariñosa con este hombre de cromagnon para arreglar la situación. Pero claro, si no puedes aguantar y dices: “Ay!, hijo, no te pongas así por diez minutitos de nada... que ya te he dicho que lo siento...” entonces se envalentona más y empieza con el topicazo: “Si, lo sientes mucho, son 40 minutos esperando (antes, ¡mamón!, dijiste una hora...) ¡tía!, que sois todas iguales... bla, bla, bla, bla...” y aquí es cuando o te bajas de coche, o pierdes toda autoestima ante él y falta de autoridad... ¿Qué se debe hacer?... ¡Ni idea!. Yo según; si hay probabilidades de planazo guay, le subo la música al coche y desconecto, si no, le digo directamente: “Amor, lo siento de verdad, como veo que no estás nada cómodo porque me has tenido que esperar, y ahora veo pasar mi vida por delante en cada frenazo que metes; déjame en casa, y ya quedaremos otro día...” entonces la fiera o se amansa, o como es un tío se arma de valor todo jodido y dice: “vale, pues te dejo en tu casa” mientras por el camino va reculando a ver si eres tú la que te humillas y le suplicas que no regrese. “es que tía, de verdad, no sé por qué tenéis que tardar tanto tiempo siempre... yo me pongo la camisa, los pantalones, el cinturón, cojo el abrigo y ya... es que tía... lo siento pero me cabrea tener que esperar...” entonces maliciosamente lo dejamos ahí con su orgullo herido mientras por narices le hacemos dar toda la vuelta hasta que nos deja en casa y todo dignas les decimos: “nada cielo, sé que lo sientes, yo también, así que nada, ¡qué se le va a hacer!. Ya estamos en casa, y estamos como al principio, ahora si que hemos perdido una hora discutiendo, y ya ni llegamos al cine, ni nada de nada... quedamos otro día, bye” y se acabó... Que una regañina está bien, pero ese ataque de orgullo herido machista no nos gusta nada de nada...

Llego a Videomedia a una entrevista, y me encuentro con que han cambiado las señales de Ciudad de la Imagen desde la última vez que fui, y no me aclaraba con la dirección. El taxista después de darme una vuelta impresionante me dice que le pague que tiene prisa y que ya me vaya ubicando yo como pueda. Le pago y le extiendo la mano hasta que me da los dos céntimos de euro que me sobraban del cambio, porque aparte de ser un tío de lo más grosero, me llevaba puesta la Cadena Ser y decía que Zapatero era un presidente hecho para recordar... Tras poner los ojos en blanco y notar cómo la sangre comenzaba a hervirme y a querer salir por mi garganta hacia fuera con toda clase de insultos; me contuve; miré con rabia mis bailarinas, y me quise morir por no llevar tacones de aguja para aporrearle el cerebro a ver si se lo ponía en su sitio...

Encuentro Videomedia, la secretaria me hace esperar quince minutos hasta que baja Carmen, allí me encuentro con mi amiga Nuria que dice que la explotan malamente, y no saco nada en claro después de la reunión.

Almuerzo en El Pardo, con mi hijo (mi perro Helmut) y mi ex, me doy un paseo larguísimo, y por un segundo que me descuido buscando un palo para tirárselo a Helmut, éste se mete de lleno en el río y el tío, que está gordo como una croqueta no podía salir... Cuando sale con cara de delito para que no le regañe y después de haberse sacudido el agua en mis pantalones, se restriega bien contra la tierra y como si nada, me busca otro palo gigante para que se lo tire de nuevo.

Llegamos al restaurante de Mingorrubio, regaño a Helmut un par de veces por pedir comida y consigue que el camarero le traiga un hueso gigante de cordero. Pero hombre, que esto es una marranada le digo al camarero, que estamos aquí comiendo y tengo al perro liado escupiéndome en los zapatos trozos de hueso... “¡Ya!, pero pobrecito, ¿no ves que tiene hambre?. Además hay poca gente, y es tan mono...” Lo que es, es un mamón, ¡qué leches!; el tío sabe poner ojitos para conseguir lo que quiere, y siempre consigue ablandar al personal para salirse con la suya y negarme cualquier tipo de autoridad que debería ejercer sobre él...

Por la tarde mi hermana me dice que si voy a salir y le digo que “no wey”, y me acerco a su casa a llevarle un par de cajas que se dejó en mi trastero. Cuando regreso a casa me acuerdo que tengo que pasarme por ese gran bazar llamado Ikea a comprar un par de cosas, y me doy de bruces contra uno de los tiestos gigantescos de barro que hay en la entrada y me paso dos minutos con el culo en pompa masajeándome la espinilla...

Regreso a casa y Helmut me recibe sin mucho entusiasmo, me pide salir a hacer pis: ¿pero cuánto puede llegar a orinar un perro?... Le saco, y ya se encarga él mientras cojo la correa de salir con una pelota en la boca para que se la tire fuera, y una vez en el parque, se pone a jugar con los perritos de mis convecinos; así que tengo que recoger su pelota chupeteada porque él no le hace ni puñetero caso, y llevarla en la mano hasta la hora de entrar.

Me pongo a escribir, y justo cuando más concentrada estoy me llama la hermana de mi abuelo con un disgusto de miedo, me decía la pobre señora que su cuñado era de lo más impresentable que hay. Al parecer, durante la comida, casi se atraganta con una raspa de pescado, y el animal del hermano de su marido le dice: “Teresa,¡ coño!, ¡haz el favor de comer con la boca cerrada!”, y claro, ella que es una Señora Bien, aquello le sentó como un tiro y no encontraba a nadie que le consolara de ese disgusto. Me dejó bien claro que el dinero no da la educación, y le prometí que no lo olvidaría. Entonces vino el temible interrogatorio acerca de cuándo tenía pensado echarme novio, casarme y tener hijos como hace todo el mundo, y que queda muy mal llegar a los treinta y estar soltera, porque te tachan de solterona para toda la vida, que eso no podía ser; y que a mí para los treinta me quedaba poco ya. Le prometí que lo reconsideraría, y le di las gracias porque en caso de ser nula para tal propósito, ella tenía una lista considerable de Pretendientes de Bien que podría presentarme sin compromiso alguno. ¡Horror!...

_“Tía, ¡tengo que dejarte!, siento mucho el comentario tan desafortunado que ha tenido tu cuñado Tomás, no se lo tengas en cuenta... ya, ya sé que hace bastante que no hablamos... si, yo también estoy encantada de hablar contigo, pero tengo que sacar al perro... si, si... te prometo que para el año que viene me caso seguro, tía, ve preparando el vestido, el ajuar, el chaqué del tío...¡Todo!, ¡Prepáralo todo!... si, claro, ¡claro que tengo novio!, un chico estupendo además (Dios mío lo que hay que mentir a veces...) No, no he dicho nada en casa porque os alteráis mucho, queréis conocerlo, me lo agobiáis en exceso, y yo estas cosas con calma, tía... Si, católico, apostólico y romano; ¡como Dios manda!... Besos tía, y recuerdos al Tío Manuel...” Ufffffffffffffffffff... Me duele la cabeza todavía de la charla que me ha pegado...

Regreso en mi después de este paréntesis de subrrealidad, y tengo delante de mis ojos un bonito reportaje acerca de los fondos de inversión, los asesores patrimoniales, la economía mundial... y en el otro documento de Word: el proceso de la globalización donde se expone el por qué el mundo se “allana”, la revolución de las comunicaciones, y por ende; la revolución que ha causado Internet con sus e-mails, multiconferencias, millones de fibra óptica tirada por todo el planeta... Lo primero más o menos lo tengo listo, gracias a ese gran tipo llamado Chiqui C. que me pasó una chuleta para tontos (que es mi caso dada mi ignorancia en el tema) sobre los organigramas y las funciones de los mismos en cuanto al tema de gestión patrimonial se refiere. Gracias, Chiqui... Pero para lo segundo, sólo tengo a mano un gran libro que se llama La Tierra es Plana” de Thomas Friedman que en su día me recomendó otro gran personaje llamado Gonzalo G-N, que mal que bien, me ilustra en mi cometido... Releo los apuntes y frases subrayadas que he ido dejando en el libro, y cuando voy a darle forma de conclusiones, mi teclado se hace el remolón y me quita las ideas que iba a poner; el mundo global y perfecto se vuelve contra mí...

Horas más tarde me preparo un baño lleno de burbujas, de esas que cuestan un pastón y se disuelven en medio minuto; mi baño relajante y exótico se convierte en un baño mediocre nada parecido al de las películas por más que una se esfuerce en prepararlo con esmero; y hasta me he quemado un dedo encendiendo las velas de canela y las varitas de incienso. Mi perro se pone a mi lado, pero cuando se da cuenta que el agua no es para él, se larga dejándome abierta la puerta del baño de par en par...

Llamo al asiático, que ya hasta reconoce mi voz cuando telefoneo pidiendo comida, y no se larga de la puerta hasta que le suelto la propina que él considera que se merece...

Me pongo la tele y no hay nada decente, veo en la MTV un par de videoclips que me tienen abstraída con tanta oscilación de caderas, movimientos salvajes de piernas, y contoneos varios de unas tías de escándalo vestidas únicamente con faldas tamaño pasamontañas y tops decorativos... Me pongo una película mientras miro el atún que me han traído con pinta de tener anisaquis como para repoblar el planeta, y puesto que tengo hambre y me cabrea el que se haya quedado con cinco euros de propina, le llamo de nuevo al restaurante y le pido explicaciones... A los veinte minutos tengo aquí al Japonés de nuevo, con otra bandeja de atún y con cara de malas pulgas se autoinvita (ya la confianza da asco, ¿a mi es que no me puede tomar nadie en serio por una vez?) pasa a mi cocina y me dice que le explique qué de malo tiene su atún... Cuando lo ve, me sonríe y me dice que para la próxima vez me regala los langostinos rebozados...

Me pongo de nuevo frente al PC, y sigo dándole vueltas a lo que me explicó Chiqui del sector financiero y los mercados emergentes que se me olvidó preguntarle... ¿De verdad quien se dedica a este rollo tan difícil lo hace por vocación?, no me imagino a ningún niño pequeño diciendo:_ “Papá, de mayor quiero ser economista e invertir en fondos de energías alternativas...” A partir de ahora os idolatraré seriamente.

Seis de la mañana: mi amiga Pato me llama y me dice que Barcelona es la pera, que ha ido a no sé qué restaurante ideal de la muerte y que ahora mismo está camino del Ampurdá catalán con Piluca y Alfonso Moro, donde van a pasar todo el puente más un día que se han pedido de vacaciones para montar a caballo, y estar con los amigos de Alfonso...

Ocho de la mañana: el señor Cirujano Ortopédico y Traumatólogo que hace colección de corbatas fashion y de gafas psicodélicas para operar, me restriega por sms que está en un ferry camino de Fuerteventura para hacer kite, tomar el sol y relajarse; le contesto de buen grado muerta de la envidia y pensando para mis adentros que ojalá le picara un cangrejo en la planta del pie y no pudiera salir del hotel durante todo el puente, x’ DDDDDDD

Nueve de la mañana: saco a Helmut a hacer pis de nuevo, y repaso lo que he escrito en los tres documentos que tengo abiertos, horrorizada me levanto de golpe y pienso que debería buscarme otro trabajo donde se pague menos, pero que me de más calidad de vida e incluya propinas, como en Nueva York; que ahí son todos muy sabios y los que de allí conozco viven muy bien.

Nueve y media: entro en casa y mi padre me llama al móvil para decirme que donde voy a pasar las Navidades porque él se va, que me lo vaya pensando...

Diez de la mañana: el ordenador emite un pitido espantoso que yo apago con un puntapié en la CPU.

Diez y cuarto de la mañana: busco un documento que tengo en el Disco Duro Dos (D) y el disco no me aparece, el ordenador no reconoce que haya más de un disco duro y ahora estoy maldiciendo mi suerte por habérmelo cargado de una patada.

Diez y veinte: quito los tornillos de la CPU tratando de ser positiva y pensar que sólo se ha desconectado el disco... Veo que no ha sido así, que me lo he cargado de verdad, me echo a temblar del espanto y cierro los ojos apretando los párpados todo lo que puedo y repito para mí: “¡No es verdad!, ¡NO es VERDAD!, ¡Esto no está pasando!...”

Once de la Mañana: os comienzo a escribir tratando de sólo contaros mi día de campo y relax, y acabo pidiendo ayuda a los que tengáis enchufe con los recuperadores de datos de la Torre Windsor...

En fin, queridos míos como decía Henry Louis Mecken: “you can’t do anything about the lenght of your life, but you can do something about is width and depth” así que; hagamos algo por sacar esa profundidad a la vida y tratar que esa dimensión sea la más apropiada para nosotros... No nos atemoricemos por haberla fastidiado sino pensemos que sólo ha sido una anécdota más que contar...

En unas horas, estaré lista de nuevo para enfrentarme a este suplicio de escribir...

Feliz Puente a TODOS.... Besossssss Grandes

Rocío Medina

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

kaimpo

kaimpo dijo

Realmente, no haces demasiado caso de las palabras de Buda.

Tómate un respiro!!!

15 Diciembre 2007 | 02:35 PM

Juan Feijoo

Juan Feijoo dijo

Kaimpo! Es que Buda nunca llego a conocer a nadie como Rocío!!! jejejeje
Es que es una fuerza de la naturaleza!! un besazo Ro, de uno de tus fans! jeje bst.

14 Enero 2008 | 11:34 AM

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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