La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

15 Diciembre 2007

Los Recortes Domésticos

Querid@s Amig@s:

El otro día, cuando tuve que ir a Ikea sin más solución, y pasarme una hora esperando en esa infernal gran cola de gente que se apelotonaba con cajas, paquetes, bombillas, edredones nórdicos, plantas, velas y demás... me di cuenta que ya estábamos en Navidad en los centros comerciales. La señora que estaba delante de mi le replicaba sin cesar a su marido porque a éste no le pareció nada bien el malgastar el sueldo de aquella manera.

Tenían que recortar presupuesto, a lo que la señora le dijo; no te preocupes, que ya lo recortaré de algún sitio para entrar en el mes que viene con las arcas domésticas sin estrenar...

Entonces me imaginaba a la señora en casa con ese pelo amarillo pollo quemado, y las uñas descascarilladas pintadas en colores chillones, adornando dedos con anillos gordos, y mirando a su marido con ojos maliciosos... “Pacooo, ¡que me voy a hacer la compra!. Nene, apaga la olla express que cuando vuelva tengamos lista la comida... Y no me pongas los pies en el tapete, ¡coño!, que es de ganchillo y cada vez que lo meto en la lavadora se me estropea más...”

La señora, una vez comenzada su tarea de recortar gastos, alimentaba al marido con botes de lentejas del “Lidlt” y albóndigas (ella las llama “almóndigas”) del “Día”. Cuando su Paco llevaba la cara hecha un Cristo y le amonestaba que a ver si le compraba otra crema de afeitar más buena, ella se sonreía porque la buena la tenía ella, y la de él se le había mezclado con jabón para que le durara más...

Entonces pienso que ser una tía es un horror; y es que esa es la pura verdad... Mientras ellos se van poniendo “interesantes” con esa “barriguita de la felicidad”, nosotras tenemos “celulitis aberrante”... Mientras el hombre va haciendo asiento en el sofá estilo Homero Simpson, nosotras nos ensanchamos tamaño barril de cerveza. El hombre, cuando cumple años se queda calvo, pero ¡y qué más da!, si les hemos mentido y les hemos hecho creer durante no sé cuántas décadas que los calvos son más fogosos en la cama para quitarles de un plumazo esa inseguridad... Y total, ¿para qué?...

Las mujeres en cambio; cuando cumplimos años sólo nos queda el bótox, el lifting facial, la lipoescultura, y el ir por la calle agachando la cabeza cuando un treintañero nos sonríe porque nos entra entonces complejo de esa diosa llamada Anita Obregón, y nuestra machista inseguridad nos oprime el ego y no nos hace merecedoras de tales dosis de autoestima. Si es que nos está bien empleado por rendirles pleitesía a los hombres; ¡no vamos a aprender nunca!...

¿Que son disminuidos genitalmente?; pues les contamos el rollo de que el tamaño no importa, ¿que empezamos a sentir cierto cosquilleo en la cama cuando escuchamos ronquidos severos?, decimos: “¿Ya?. ¡No puede ser!, eso es que se lo cuento a alguien, y no se lo cree... pero ¡que ni me he enterado...!, ¡que estoy a dos velas!...”, y justo en ese momento le tapas la nariz para que al menos no ronque, y abre un ojo, te sonríe, y te suelta: “¡Qué bien cielo!, es fabuloso hacerlo contigo... ¿te gustó?”, ahí es cuando deberíamos decir: “Mira chato, lo que más me gusta de esa pregunta no es que me obligue a soltar lo que pienso de tu patetismo sexual, sino que me das la oportunidad de decirte que te pires a tu casa y que no regreses nunca más”. Pero no, nosotras somos complacientes; las mujeres movemos el mundo desde el corazón, somos así de generosas y patéticas a la vez, y sonreímos a este negado y le decimos: “Cariño, eres lo más de lo más; me has hecho disfrutar tanto en la cama que me siento mal si te obligo a quedarte...” y entonces el tío, más orgulloso que nunca, sonríe con su baba simplona, se echa a dormir de nuevo, y no nos queda más remedio que darnos la vuelta y pegar un tirón al edredón nórdico para que haga barrera entre nosotras y esa parte “fofa” vuestra que se pasa más tiempo dormida que haciendo algo de verdadera utilidad...

Los hombres siempre piden a mujeres “antinatura”: sin celulitis, sin arrugas, sin un ápice extra de grasa, depiladas (o muy rasuradas), con cabello bonito, pies delicados... y ellos a cambio nos dan la tabarra con que gastamos demasiado en cremas, en vestidos, en peluquería, manicura, pedicura... Pero a ver; ¿creéis que Giselle Bundsen o Demi Moore son así por arte de magia?...

El otro día mientras iba a hacerme las “puntas vivas” del pelo, me dije: “Rocío, a renovar cremas que hay que invertir en uno mismo”...

Lista de mi Inversión Personal (patrimonio invertido o tirado a la basura):

-“Infinitime”, de LENDAN (89 euros)

Es un suero a base de extracto de “malta”, que aseguran que es un reafirmante lo más de lo más, con “phytosan” que es un regenerador, y el activo “polyfift” que la chica me aseguró que tenía efecto lifting.

-“Magistrale Perfection de Peu”, de DIOR (294euros)

Néctar de flor de Kniphofia en una perla de suero que se mezcla con una crema de fórmula antimanchas, o sea; que te quita los restos de esas pequeñas marcas solares en quince días (ni uno más, ni uno menos) e ilumina y tonifica la piel.

-“Exfoliant Douceur”, de ANNAYAKE (42 euros)

Un exfoliante normal y corriente de esos que cuando te lo frotas, notas como si el estropajo “Nana’s” te estuviera acariciando todo el cuerpo.

-“Absolute Body”, de LANCôME (115 euros)

Una crema normal y corriente para hidratar el cuerpo pero que viene en un envase bonito y huele fenomenal.

Y ya puestos; al tiempo que mi crédito se despedía agonizando de mi, y yo me estaba viniendo arriba al pensar en que al llegar a casa y me echase tanto potingue junto, ni Mónica Bellucci tendría que ver conmigo, dije; me voy a comprar también un autobronceador de categoría:

-“Soleil Sans Soleil Corps”, de SISLEY (67euros)

Cuando me lo eché, se me quedó el cuerpo a rodales, y parecía una mezcla entre un Dálmata y un alienígena...

Sigo con mi positivismo de aquella tarde y como de perdidos al río; miro en una libreta donde tenía apuntado a Sienna Miller como un ejemplo de las “it Girls” y digo: ¡a comprar trapos como la Miller que yo no voy a ser menos!

Nota: “It Girls”: son esas chicas adorablemente desastradas, cuyo tirón reside en un “algo” imposible de descifrar. Están condenadas a marcar tendencia, a hacer rabiar a las esforzadas elegantes, a soliviantar a las cursis, y a pasar por las modas como quien pasea por el parque. Normalmente son desgarbadas, temerarias, graciosas... Acordaros de esa “Hada Oscura” que fue el juguete roto de la “Factory Warholiana” llamada Edie Sedgwick (murió de una sobredosis de espejo y polvo acumulado en el marco).

Así que voy en busca de unos zapatos “Vivier” auténticos. Y es que una vez leí que Las Cenicientas del S. XIX cambiaban el cristal por unos zapatos de Roger Vivier. Tras recorrer todo el Barrio de Salamanca, me entero de que sólo se venden en tiendas de Paris y Londres, aunque también se pueden pedir por encargo (Tlf: 00-3353430000).

Bueno, como veía que me quedaba sin zapatos y se había escondido ya la luz del día, decido olvidarme de la ropa y me propongo continuar con mi propósito de remodelar el body... Me meto en una clínica naturista de estética, donde me informa la chica que lo mejor es el “ULTRATÓN”, que te compacta el cuerpo, te lo tonifica, y te deja con la tripa más lisa que una tabla de planchar (no os contaré lo que valen las 10 sesiones porque, ¡vaya telita...!) Yo le aviso de que soy la persona más impaciente del mundo, que me ponga las 10 sesiones seguidas que tengo mucho tiempo hasta la noche y aguanto bien el dolor. Me desnudo, la chica con piel de terciopelo y corte a lo garçon, me sonríe mientras me va poniendo unos parches por casi todo el cuerpo, y cuando me conecta el dichoso “Ultratón” del demonio, del salto que pegué en la cabina, me quedé agarrada al techo y dije que o me desconectaba de la máquina y me devolvía el dinero, o que la dejaba calva en cuanto pudiera bajarme de ahí... Obviamente perdí el dinero porque no tengo intenciones de volver a ir, ahora bien; si alguien quiere usar mi bono, nada recomendable, que me de toque al móvil que con mucho gusto me lo quito de encima...

Cojo taxi y en cuanto llego a casa, me meto en la ducha a ver si al menos las cremas hacen el efecto prometido. Salgo, y previamente había colocado en riguroso orden, como chica aplicada y de colegio de monjas que soy, las milagrosas cremas de olores excitantes... Y todo esto, hecho de espaldas al espejo para que cuando estuviese el proceso acabado, viera a una nueva Rocío frente a mí... Tras cuarenta minutos me doy la vuelta y veo lo mismo de siempre; pongo el despertador para que me avise en dos horas que tarda en hacer efecto el autobronceador, que por dejar un poco de tiempo que no quede... RINGGGGGGGGGGGGGG..... RINGGGGGGGGGGGGGGGG!!!!!!!!!! YA!!!... Pitando al espejo: ¡Malditas Cremas!, ¡Maldita publicidad engañosa!... ¡Maldito Photoshop!... Si después de este dineral, las cremas no funcionan porque no absorben nada de nada; está claro que las tías que los hombres adoran, que muestran culos de escándalo, pieles de terciopelo, y cutis virginales: ¡NO EXISTEN!...

Pero mientras intentamos recrear en nosotras la fantasía de atraer como una Marilyn Monroe al ciudadano medio, sin un ápice de ánimo por vuestra parte, ustedes, chicos; os pasáis el día apoltronados en el sofá, bebiendo cerveza, quejándoos porque gastamos demasiado, y mirando extasiados los escotes siliconados de las Barbies de medio pelo hechas a base de Photoshop...

Esto del progreso de la mujer es un asco, de verdad os lo digo... Yo a veces pienso que es mejor regresar al siglo XIX, donde los hombres eran más cultos, más señores, más elegantes... Y las mujeres, con cuerpo de mujeres, sólo tenían que dejar de respirar para encajarse el corsé y estar divinas de la muerte con esas largas vestimentas almidonadas, engrosadas en cancanes de delicadas telas, que cubrían el culo y mostraban unos escotazos de órdago, absolutamente impúdicos, eso sí, pero que con un par de soplidos de pestañas, te dejaban claro que se mira pero no se toca...

Así que, mirándome las ronchas que me ha dejado el bronceador artificial, y mirando la factura de los dichosos potes, he entrado por fin en razón: Ahora lo que se lleva es la moda “Made in Parla”: con chándales todo el día y cómodos calcetines de algodón blanco, ahora bien, eso sí; marcando taconazo que es muy femenino... Que Jennifer López tiene buena reputación y sacó una línea de “trendy clothes “de esta gama, y hasta la mismísima Madonna, diosa del Pop de los ’90, se apuntó a esta tendencia...

Pienso en lo tonta que fui cuando miraba en la cola del Ikea a la señora del pelo chamuscado y raíz oscura, en sus recortes de presupuesto y la cara de ascazo total que le ponía al marido cuando éste, medio espatarrado, se acodaba en la cesta de hierro donde se van dejando las bolsas amarillas... Esta señora si que sabe: se va a la pelu cuando le da la gana, se compra lo que le viene bien, mantiene al marido con las latas de verduras congeladas y el recorte de presupuesto se lo hace a él... “Pues yo sin maceta no me quedo, Paco, ¡ya lo sabes!, deja tú de fumar que cada paquete sale por tres euros, y con lo que te gastas en tabaco a la semana, me hago yo las ingles... Mira Paco, que no seas pesado, que las flores artificiales olorosas las compro para tapar el olor de tus calcetines, ¡joder!, que todo hay que decirlo... Pues mira, ¿sabes lo que te digo?, que me voy a mirar yo sola lo de la lavadora, que aquí te quedas, ahora paga esto y vete yendo para la furgoneta que es que me pones frenética... No, ¡ni Margarita ni leches en vinagre!... esta noche te recalientas el conejo al ajillo, y como quieres recortar presupuesto, vete planchándote tú las camisas que yo esta noche estoy de baja laboral por falta de presupuesto en la economía familiar... Dame quinientos euros, Paco, que me voy a por lo de la lavadora...” Y ahí que se queda el tal Paco, con cara de pócker, viendo como su mujer se va con los brazos en jarras, y pensando en si va a ser capaz de tirar del carrito con todas las bolsas y la planta encima...

En fin, ya sabéis chicas; olvidaros de los hombres de mundo que sólo dan disgustos, y de disfrazaros como diosas evangélicas; que a los hombres, les da lo mismo todo... Sean de la clase social que sean, siempre envidiarán a la otra, codiciarán a la del amigo, ansiarán el pelo que no es el vuestro, y seguirán pareciéndoles carísimos todos los intentos por ser mujer, señora, elegante, estilosa y digna... Trae cuenta gastarnos el dinero en lo que nos haga verdaderamente felices a nosotras, o sea; en lo que nos de la real gana, y regalarles de vez en cuando a ellos algún pasaje a Brasil para que se empapen de culos caribeños... Y si en cambio nuestra suerte es la de poner un “Paco” en nuestra vida; resignarse a que desde la furgoneta, siempre girará el retrovisor para mirar el culo a las cuarentonas bien parecidas, mientras de reojo mira a su señora con el “tupper ware” de comida entre las piernas, con las media de calceta color carne sin estirar del todo con el elástico dado de sí, y agarrada como una posesa al bolso que sostiene sobre el alda de la falda de tergal.

Pero aún con todo, he ahí la esencia del hombre: carne más carne igual a carne; sea solomillo, pollo o lomo de vareta... He ahí la esencia de la mujer: aguantar al marido, se cocine lo que se cocine; con medias liga de seda, o con calcetas de pantorrilla dadas de sí... Somos entregadas a la causa, desfallecidas en la penitencia del hombre que ansiamos cuidar, y molestas porque ni eso nos dejan hacer de buen grado si entienden en el camino que se les resta autoridad...

.

El hombre es fuerte, divino, poderoso, ambicioso, altanero... Puede ser ruin en los negocios pero eso lo engrandece... Las mujeres en cambio somos frágiles, agradecidas ante las migajas que se escapan por la misoginia que os dona la cultura al nacer, retrógradas y machistas... Pero es que en el fondo, ¿qué sería de nosotras sin ese Paco que nos arregla los enchufes, nos descuelga las cortinas, se pone el lápiz en la oreja mientras revisa el aceite del coche, y protesta cuando nuestro secador ha fundido los plomos?.

Nota del autor: Mil perdones a los Pacos del universo, simplemente era un nombre escogido al azar. No me guarden rencor...

El teléfono de los “Vivier” de encargo es absolutamente verídico.

Besos, Rocío Medina

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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