Lunes de Capea
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¡Mon dieu!...
Llega un nuevo Lunes, y estoy invitada a la finca de mi amigo Alfonso Mansilla, gran crítico taurino, apoderado a veces, amante de los amigos y de todo tipo de cosas que tengan que ver con la juerga, pasarlo bien, hacer algo diferente, divertido y sano...
Alfonso conoce a todo tipo de gente: futbolistas de primera, de segunda y tercera, cantantes de éxito, obsoletos o triunfitos, y gente de lo más variopinta: showman, chicas gogó, azafatas de todo tipo, mariquillas horteras y fashion, fashion victims, catetos, gente pijísima...
Lunes, cinco de la tarde: Alfonso abre la puerta de su finca a las afueras de Madrid para vestir de luces su burladero y comenzar la capea de arte con toreros consagrados que miran cómo los novilleros dan muletazos, con amigos aficionados a los toros y con cualquiera de los invitados que quieran asistir...
Siete de la tarde: tengo a mi patrulla urbana esperando en la puerta de casa ansiosos por poner Fado en el coche, cantando Juan “a capela”, y por llegar cuanto antes a ver qué se cuece allí (es la primera vez que ellos van y no saben si conocerán a alguien de la fiesta). Juan arranca el coche, el piloto marca con una luz intensa que su coche lleva días sin comer... ¡No importa!, a Juan esas cosas le dan lo mismo mientras tenga que estar pendiente de
Llegamos a la finca; coches y coches se apelotonaban desde la parte de arriba hasta la entrada; ¡cientos de coches!... ¿Pero había invitado Alfonso a Madrid entero?... No, afortunadamente éramos unas 350 personas, ¡ojú!...
Dentro empezamos a saludar, Ivan Pérez, uno de mis mejores amigos, persona increíble a la que adoro y por la que siento una extraña fascinación cósmica, y genial futbolista que de Lopera y su perro Hugo sabe como para escribir una tesis doctoral, sale a recibirnos y nos indica dónde dejar el coche. Su hermano Alfonso Pérez, gran futbolista también y mejor persona aún, nos presenta a dos amigos suyos de Dubai (después de vacilarnos toda la noche, resulta que uno de ellos era de Barcelona), el de Emiratos Árabes real, no hablaba español, y Alfonso nos rogó que le atendiésemos; ¡hecho!... Alucinaba, decía: “pero es que es Lunes, ¡Lunes!, en Dubai la gente duerme que mañana trabajan. ¿Pero aquí no trabaja nadie mañana?”, cariño, le dije yo atentamente; “esto es España, no quieras entenderlo pero somos así; salimos Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábados y Domingos, y si hubiese otro día que se llamase “Repesca Semanal”, ese día, también saldríamos”.
Y es que es verdad, en España, somos así... que hay que trabajar mañana y estar despejados para una ponencia, no pasa nada: ¡más whiskey!, please!, que tenemos que tratar de no pensar en todo eso que son las dos de la madrugada y no son horas... Que resulta que viene un amigo que no sabe español y el tío es encantador y sonríe a todo el mundo, y le colocas como un tiesto en un rincón y no para de sonreír al personal y ni se mueve, pues ya está; le buscas a alguien que chapurré inglés y lo atiendes como es debido: “ You, DRINK?... Drink??... ¿beber era Drink en inglés no?... ¡Drink is Good! (eso dicho a grito ‘pelao’, claro, porque así el inglés como que se pronuncia mejor y tiene más fuerza; luego uno se entera antes...) Drink all Night! y party!... Party, después Toros... muuuuuuu!!, muuuuuuu!!, y esto: jamón pata negra, ¡Pata Negra the best! (¿cómo se dirá “jamón del weno” en inglés?)... Bueno, si es moro y no puede comer jamón, que coma Olivas, compadre, que coma olivas y trae ese plato pa acá... Whisky? More CUBATA?? Cubata Very GOOD!... El moro este, ¡qué salao es!, ¡el tío...!, lo tienes tó enamorao, ese te espera en Dubai con un regimiento de camellos (a mi hermana, que uno de ellos se quedó loco con ella)... ¡Mírale qué salao!, que se le ha puesto Parada, el de “Cine de Barrio”, al lado, y están teniendo una conversación tántrica (Parada que estaba haciendo acto de presencia con cara de aburrimiento se entera por nuestros gritos que el chico no habla castellano y le dice “Hello!, How are you?”. Él, educadísimo que es, le contesta y le pregunta algo a su vez, y Parada disimula que de inglés ni “papa” y le dice... very good, very good... I love Marraquech!!...) Nada, y de paso, ¿a cómo son las naranjas mandarinas?...
España es lo que tiene, que claro, a fuerza de no darnos la gana de ser amables y hacer por desempolvar el inglés del Instituto (ese malo que no sirve de nada y como mucho sabes la frase de Do you speak english? Si? Pues nada, tío, yo, NI PAJOLERA IDEA, “I have ni Puta IDEA, but You tranqui, ¡Pisha!, I have a friend that know a lot... english, a lot!!, o sea; que mi amigo sabe mucho, ha estudiado un par de años en clases particulares... pera, le llamo, I am going to call PEPE... Pepeeeeeeeee Illooooooooo! Pepe, ¡vente aquí con el guiri que no sabe hablar españo!l... pero illoooooooooooooooo, le dice el otro, ponle un par de cubatas que entre en calor y se ambiente.... ¿qué quiere carajo?, ¿que me ponga yo ahora a hablar en inglés?. ¡Si hombre!,¡ para que me entienda y me tenga que pasar toda la noche hablándole!... Ponle un cubata, hippy!!”)
Esta es nuestra España, mientras que ellos la ven como un mundo colosal, lleno de alegría, absurdo e irreal, donde un Lunes a las dos de la mañana se abre el burladero y despiertan a una vaquilla preciosa, sin cuernos casi, y unos tíos salen con unos capotes, sudaderas y lo que pillaban por banda empecinados en jugar a despertar a la bestia que suplicaba amorrando el testuz que la dejaran volver a chiqueros a dormir... Y que congregaba todo un maremágnum de gente, desde toreros y señoras de toreros, futbolistas fashion como Aitor Ocio, cantantes o ex cantantes como Caco Senante, señoras de toreros como la de Curro Vázquez, Toreros como Finito de Córdoba y demás, hasta yolis de buena reputación, es decir; desde lo más pijo a lo más chacho del lugar... Mi Alfonso Mansilla no tiene precio; consigue que todo el mundo hasta un extranjero de Dubai cante las canciones del año catapún que nos empeñamos en rumbearlas y tocarlas con cajón y con palmas desafinadas... ¡qué arte!.
¡Niños que hace frío!, ¡vámonos dentro que aquí en el burladero es un desfase total!. Parada casi se me cae encima, y pasa pisándole a mi amigo de Dubai el culo al pasar por la fila de detrás, mientras él le reconoce, y con una sonrisa espera que le mire y le salude... No, amigo no, ¡esto es España!, te pisamos porque somos así de chulos, y no te saludamos aunque nos hayamos presentado porque no hablamos inglés y no nos da la gana de intentarlo tampoco.... Y digo yo: señor Parada, que se me va usted a caer encima: “ya bonita, es que esto está muy constreñido de gente”... Ah! Bueno, digo yo, pues siendo así, tírese usted en plancha, ¡que no importa!...
Dentro otra remesa de jamón, más bebidas, más hielo, más tortillas, más alitas de pollo, más sándwiches, más aceitunas y quesos, y el español de a pie que se sumerge de lleno en la tarea de aprovisionarse de botellas por si hay escasez, y las esconde... aquel que no para de perseguir a una chica muy rubia, muy buenorra, muy escotada, y con unas ‘bubus’ impresionantes, y la tía se deja hacer pero con cara de horror total...
María que ya no le viene bien meterse en el baño donde va todo el mundo, se sube a la propia casa de Mansilla a hacer sus cosas allí, que ella con el ruido y la gente esperando se pone tensa... Juan que la sigue, pero encuentran la cocina y se atiborran allí de una tortilla aún sin catar, una chica con cara mustia le da conversación al bueno de Juan. Después de media hora María dice: “bueno, que voy al baño, cuídame a este chico que es de lo mejor que hay”, la chica en broma le dijo a una María más bebida de lo normal: “eso llevo haciendo, le estoy ya aguantando media hora, ¡qué remedio!” y ella que se lo tomó por el lado malo, le echó mirada de asco y le dijo: “Eres una cateta, no te atrevas a decir eso de mi amigo que es lo más de lo más!” y le puso una cara tal, que la chica entró en depresión profunda y se pasó la noche entera persiguiendo a Juan para decirle que él le había caído bien (omitiendo que María le había parecido no una “mala pécora”, sino una “mala puta”; hablando en plata...) Total, que María entra al aseo de servicio de la vivienda de Mansilla y después de media hora, sale por otra puerta, Juan la ve y riéndose, escucha detrás de la puerta que la chica de la cara mustia, está tocando la puerta principal del baño y María que vocifera desde la puerta auxiliar: “¡que te esperes!, ¡saldré cuando esté lista!” . Juan se partía de risa, le dice: “pero María, que la pobre chica se va a orinar encima, le has cerrado por dentro la otra puerta” y María le dice: “pues que se aguante si es tan cateta que no sabe que un baño puede tener dos puertas de acceso”. Y cuando le pregunta Juan, que qué hacía más de media hora allí, María nos contó que es que para fastidiarla, por tratar tan indignamente a nuestro amigo, estaba haciendo tiempo... se lió a llamar por el móvil, y como nadie se lo cogía a las 3:40 de la madrugada de un Lunes, se fumó un cigarro, y luego otro: _“Ro, si no me apetecía fumar, si estaba mareadísima, pero es que tía, yo por hacer tiempo y que esa cateta se fuera o se meara encima, me fume dos de golpe y ahora necesito una copa para entonarme que estoy malísima...”
Bajamos, un chico de Jerez que canta de arte, se arrancó con fandangos y por bulerías, y luego empezaron con la caja flamenca y las guitarritas: sevillanas, rumbas... ¡Increíble lo bien que nos lo pasamos!...
Por fin nos vamos, el arte Español se contagia, y mi amigo Juan que en Portugal era comedido, aquí nos trae una bolsa de sándwiches de nocilla rescatados de la fiesta para que hiciéramos el viaje de vuelta sin pasar hambre... “Juan, ¿te has dado cuenta de que sigues sin gasolina?”... “Shhhhhhhh ¡a comer bocadillos!”... María en el coche le hizo poner la discografía entera de Luis Miguel a ver si dábamos con la única canción que le gustaba y que se sabía... pero mientras cantábamos por Luis Miguel (dejando las canciones a medias) y Juan buscaba en la ipod la siguiente canción a ver si era la que María se sabía, ésta cantaba por Julio Iglesias... “Si, si... ¡creo que es ésta!...” ¡Bien! Ale!... a cantar que nos ponemos todos arremolinados en el coche y con los sándwiches encima (María los cogía de dos en dos, le daba un bocado a uno y otro al otro, y los tiraba por la ventana porque eran de nocilla... volvía a coger, y lo mismo, y después de tres tandas, mostró su tremenda insatisfacción porque no eran de salchichón o de jamón) Cantábamos, y antes de llegar al estribillo... “No, ésta tampoco es... ¡cámbiala!” GRRRRRRRRRRR....
Llegamos a mi casa, María que no entra a desayunar, Juan que es un caballero la deja en su casa y luego regresa a la mía que es donde habíamos quedado para tomar el desayuno. Se pierde por el camino, las veces que ha venido ya y sigue sin saber cómo ubicarse, claro, como es un tío, pues No Pregunta... Entiende que está genéticamente preparado para ubicarse él solo por arte de magia o de intuición masculina (que es la única intuición que tienen los hombres: la de llegar a los sitios sin preguntar a nadie y sin mirar mapas ni cosas de esas... ¡faltaría más!. ¿Para qué quiero tener un GPS si yo me oriento que te mueres...? Lo único es que puse navegador en el coche porque queda más bonito, si no ¡ni lo pongo!)...
Mi hermana le llama a ver si después de tres cuartos de hora viene o ha pensado en no venir... Si viene, pero está encontrando el camino, en media hora más, llega seguro... Salimos a buscarle, Juan andando... “Juan, venga coge el coche que en frente de mi casa hay sitio de sobra... ¿qué no?... ¡¡pero que estamos a más de
Desayunamos en mi casa con Caetano Veloso al fondo y
Regreso a casa a las 13:30 de la mañana, y a las 16:00 tengo una entrevista con un señor para presentarle a una gente para un negocio... La luz me molesta terriblemente; ahora entiendo a los vampiros... Me llaman y me dicen que se tiene que anular la reunión, yo me meto en la cama y necesito ducharme antes porque siento que no soy persona ni digna de meterme en la cama a esas horas...
Cuatro y media de la tarde, me levanto: ¡tengo que ser consecuente y escribir que es básicamente lo que me da de comer!... Escribo, y noto como las letras me sacan burla mientras aporreo el teclado pensando por cuantos camellos me cambiarían a mi hermana... ¿Sería negocio abrir un show de paseos a camello por el lateral de
Siete y media: mi hermana se levanta y me dice que si he escrito mucho: releo y no entiendo nada de lo que he puesto, mi hermana me lo lee en voz alta mientras voy por agua... No me gusta, le digo, bórralo desde que pongo: “
Ocho, me llama Miguel: “Rocío, en media hora llego a casa, ¿qué tal te lo pasaste ayer?... ¡qué bien!... bueno pues nada, no me pongas excusas, vístete, cógete un taxi y en media hora aquí que traigo cena y Álex quiere despedirse de ti que casi seguro que se va mañana...¿Vienen tus amigos?... Ah!, ¡que están muertos de la juerga de ayer!... bueno, pues te vienes sola, en media hora en casa, adiós”
Nueve: no sé cómo lo he hecho, que por más que me he jurado no salir, estoy dando cabezadas en un taxi, camino de Chamberí, sin haber echado dinero en el bolso ni nada, con el teléfono casi sin batería, y con unas ganas increíbles de poder desaparecer por la ventana y comenzar a flotar y flotar y flotar... llenarme de aire y sentirme relajada, descansada, sin sueño... ufff
Partido de fútbol en casa de Miguel, R. Madrid- Olympiakos (partido de vuelta, que el otro lo vi en el Bernabeu gracias a unas entradas que me regaló San Íker Casillas) en su televisión que es tamaño pantalla de cine, me cojo un maki y me pego como una posesa a su caja de bombones ultra suaves de Lindt, me voy escurriendo por el sofá hasta quedarme dormida... Media hora después, alguien me dice que si estoy bien, cojo otro bombón de caramelo...
Camino de casa me llama mi amiga Pato: “Rocío, Rocío... ¿te quedan entradas para el concierto de Bruce Springsteen del 24?... ¿NOOOOooo?... pues nada... no, no puedo dejar de llorar, tía... El sábado me lié con un tío, me dejé las entradas en su casa y dice que no me las devuelve ni de coña... Quiero que te lo ligues, que yo te diré quién es y dónde vive... Vas, pero ve ahora mismo... ¡AHORA MISMO, RO!, te lo ligas, que te deje pasar y se las quitas... y me llamas que le parta la cara... encima era un mediocre en la cama... tía, tía, tía...”. Se me queda el móvil Off, el taxista intrigado me pregunta que qué le pasa a mi amiga... yo le digo que está con problemas sentimentales, y El Nota empieza a soltarme un rollo de mil demonios con la consecuente moraleja: “Las tías somos unas desequilibradas y unas paranoicas mentales... ser tía, es lo peor que existe”.
Llego a casa, llamo a Pato: “Niña, tranquilízate que te intento buscar un par de entradas... olvídate de ese cerdo y listo... No, no la pagues con su coche, que no tiene la culpa... ¡No tía, a mi no me metas en medio que yo paso hasta de tíos para mí, como para tratar de ligotearme a uno para mangarle las entradas que te ha robado por la cara!... mmm Pato, no llores cielo, si, venga... vente a casa...” Pato viene a casa, se hace un café, se lo toma, jura que le matará, le cuento mi día de capea, me dice que tengo malísima cara, me llena un vaso entero de café, le echa dos cucharadas demás de azúcar, me lo pone con una pajita y dos hielos y me dice que me lo tome que me mejorará... Se bebe el suyo, me coge un DVD con películas, y se larga...
Ahora estoy en el teclado, con un cansancio de morir pero con insomnio por culpa del café que me he tenido que tomar sin RECHISTAR porque lo había hecho Pato... No puedo más... ¡No puedo Más!... ¿Tenéis entradas para EL BOSS?...
Besos, Rocío Medina

YO dijo
Hola Rocio:
Yo, tambien soy una de las afortunadas para asistir siempre a las capeas de alfonso mansilla, no tengo pro más que decirte que me ha encantado lo que has escrito que todo es cierto,que me pareces una tía super simpatica en la forma de expresate.
Imagino que veras mi e-mail, pero de cualuier forma esperao verte en la próxima.
----besitos
3 Enero 2008 | 11:28 PM