El Sexo Masculino
Querid@s Tod@s:
Ya está bien de hablar de topicazos femeninos que me pongo muy tensa y he descubierto que cuando estoy en este estado, me da por hacerme tostadas y rellenarlas de cosas grasientas. Voy a hablar de los hombres...
¿Qué prototipo de hombre gusta más a la mujer?. ¿Qué prototipo de hombre gusta más a las rubias?, ¿y a las morenas?... No lo sé, nosotras sólo tenemos una lista de candidatos aceptables, otros que ni de coña, y otros que tienen desde un interrogante a varios; según los grandes, pequeños o medianos defectos que se podrían solventar.
Las mujeres hacemos listas de hombres estupendos, y esto es como cuando agregamos nombres a nuestro directorio del correo; lo ponemos pero lo podemos volver a quitar, y lo volvemos a poner, y lo quitamos definitivamente... O sea; según el estado de ánimo si nos apetece uno u otro.
Tengo una amiga que siempre me dice que los que nunca fallan son los guapos simplones o guapos “cortitos” (para la mentalidad “posh” estilo Paris Hilton, tendrás que hacerte a la idea de que hablo de los ‘cachas’ que te gustan; nada más). Porque da igual de lo que los vistas que siempre lucen bien, y siempre están para un apuro: que rompes con el novio, pues como son hombres y tienen hormonas pero no piensan mucho porque son de los “tasados”, pues en nada que le llores agachando la cabeza y mostrándole el escote, les da igual lo que quieras transmitirles; él sólo ve “carne”. Que tienes novio pero quieres un ‘fleeting romance’; ellos están dispuestos siempre y no hace falta que les pidas discreción porque ni se enteran, sólo piensan en que meterse mano en el coche “está guay”.
Luego están los hombres complicados; que o guapos o feos, siempre van de interesantes, o son vanidosos, o petulantes, o demasiado ‘forzados’ en todo, o ‘carcas’, o cutres, o enrevesados; que piensan que todas las tías están más pendientes de su coche que de él, y así no se puede ni ligar, ni cenar, ni estar...¡Qué tensión!. Directamente que se quede con el coche, y a nosotras que nos deje con nuestras amigas, que menos de su coche, vamos a hablar de todo lo demás, es decir; le vamos a despellejar vivo:
-“¡Que sí!, que el tío no paró de hablarme de él y de su nuevo ascenso... De si tiene tal ‘handicap’, que si ha jugado al ‘squash’ con fulanito... Y encima me dijo que por qué tenía que llevar tanto escote, que no paraba de mirarme todo el mundo y él se sentía incómodo; ¿acaso le pregunté yo por qué llevaba padrastros en las uñas con lo mal que queda eso y con el ascazo mortal que me da que me sirva él la ensalada y me las ponga a menos de un metro de mi?... ” Aquí es cuando las amigas nos encendemos, nos repasamos bien los labios con la barra de ‘gloss’, y ya no hay quien nos pare: “Encima, cuando ha venido a traerte, nos ha mirado a todas como si le diéramos pena...”; “¿Has visto cómo llevaba la camisa de arrugada?, ja!, ¡vaya con el cateto éste!; la camisa toda ‘arrugá’ y los vaqueros planchados hasta con raya, ¿os habéis fijado?...” Es igual que no se haya fijado nadie o que no los llevase hechos unos zorros; aquí se trata de rajar y rajar hasta sangrar al tío, nos da lo mismo lo demás... Que se nos ha clavado entre ceja y ceja, e incrustado como si fuera una púa en la pared...
Pues directamente amigos, a este tío tan inseguro, ‘moro’ y tan pereza, es como para presentarle a una de las supervivientes de “Salsa Rosa” para que le desplumen vivo por petulante, narcisista, aburrido y egocéntrico, y que luego lo dejen en la puerta de su empresa de donde no debiera haber salido nunca este ser tan desatinado.
Luego están los encantadores de serpientes que nos rompen el corazón; los que nos encanta cómo visten, su voz, su pelo, y sobretodo; nos encanta todo lo que nos dicen. No les importa que sean las seis de la mañana y llevemos cara de acelga ‘pocha’ con el rimel corrido, el cinturón cambiado de sitio, llevemos los tacones en la mano, los pies sucios, estemos como cubas y veamos a todo el mundo o guapo, o terriblemente feo (ajustad el tono exacto de esta regleta según el grado y aguante de alcohol que llevéis encima)... Ellos nos miran, nos sonríen, nos muestran su hombría, su capacidad de proteger a una hembra “... preciosa y solita... Ya, pero también tus amigas necesitan protección, que la noche está muy peligrosa, os puede pasar cualquier cosa, cielo. Además, ¡tú eres tan linda...!” (aquí sonrisa de oreja a oreja y mirada fija penetrante que te induce a pensar en si de verdad te está hablando a ti o es a otra que acaba de levantarse para ir al trabajo). Total, que nos lleva a nuestras amigas y a nosotras las últimas, y antes de dejarnos en casa, se nos abalanza encima, soltando toda clase de piropos increíbles y asegurando que le pareces lo más especial del mundo, apunta nuestro teléfono en el móvil y hasta en una tarjeta que encuentra perdida en la guantera al lado de los condones, y venga meternos mano hasta que sucumbimos, les creemos, y cuando al día siguiente despertamos y nos damos cuenta de que no sabemos en dónde narices hemos dejado el sujetador, nos pasamos horas y horas esperando a ver si este “night bodyguards” nos llama, y como no nos llama en horas, pensamos en él durante días, y cuanto más pensamos; más necesitamos que nos llame... Y cuando salimos el fin de semana siguiente, nos lo encontramos revisándole la boca a otra tía, y si encima nos saluda tan pancho; ahí se convierte en una obsesión (la sana: es la obsesión de acabar con él, y la insana: el hacer toda clase de ridículos varios por acercarnos a él “sin que se nos note”; y que se quede con nosotras y no con esa golfa a la que le está metiendo mano en ese preciso instante en el que nos acercamos).
Luego están los tíos adorables, inteligentes y sanos, pero es que no sé por qué, son siempre los más feos... Claro, aquí sólo tienen posibilidades si te pillan drogada o con la autoestima por los suelos. Esos son estupendos para presentárselos a mamá, estupendos para ir a misa de duelo (siempre tienen la palabra exacta, correcta, justa; el gesto más oportuno...) estupendos para contarles tus intimidades y preguntarles su opinión de hombre (que es la que tú siempre quieres oír, porque la suya propia; como viene a ser la de un tío genéticamente “penoso” y sin furia atractiva; directamente de estas cosas no sabe un pimiento). Son los hombres a los que te llevas de compras, cargan con tus bolsas, te los metes en el probador porque no te importa que te vean con ese “suje” horrible, ni con las piernas sin depilar, ni con los michelines o la piel pálida sin un sólo rayo UVA (directamente entendemos que como es del tipo “Hombre Adorable”, no tiene ni lívido, ni tiene nada comprometedor). Así que le cargas con todas tus bolsas, le invitas a un helado pese a que él insiste en pagar, le continúas taladrando la cabeza con tus neuras acerca del que a ti te gusta, y cuando empieza a hablar de que eres una amiga de lo que no hay, lo mandas para su casa que el resto de cosas que tienes que hacer las tienes que hacer tú sola (y es cuando llamas a tus amigos “cuquis”, esos que saben conjuntarse bien la ropa y la saben llevar divinamente, esos que son unos ‘cabronazos’ con pintas ‘bien’, y te vas a casa a ponerte todo los trapos que acabas de comprar pasándote antes por “Lavinia” a comprar unos vinos).
Los hombres son seres maravillosos, pero es que no le cogemos el punto por mucho que haya avanzado la civilización; seguimos sin entendernos como al principio de los tiempos...
Cuando empecé a escribir sobre el Sexo Masculino me di cuenta de que estaba unido al femenino, y así toda la vida... Eva, allá por los evangelios del pre-mundo, ya lo vaticinó, y dijo: “Para quedarme virgen toda la vida y estar aburrida de morir, prefiero darle a este tío una manzana, que total; Dios me la ha puesto aquí, y para que nadie se la coma, que se la coma éste y así se envenene, por no haberme Dios quitado una costilla a mí - que dentro de millones de años me pueda meter en unos pitillo de ‘Gucci’ sin tener que sudar la gota gorda, y que me queden los ‘trikinis’ como a Paula Vázquez - y se la haya quitado a este tío que no tendrá ni que preocuparse con tener michelines o no, porque basta con que le veamos algo interesante...¡Míralo qué simple!, ahí tirado mirándome las ‘bubus’... Toma bonito, anda, ¡cómetela a ver si revientas...!”. Es que somos así, no lo podemos remediar...
Los chicos cuando una tía se pone escote, los ojos se le van escurriendo hasta abajo, y luego te vuelven a mirar a la cara, y otra vez abajo; como cuando estás dando cabezadas y no lo puedes evitar; ¡pues igual!. Los hombres definitivamente son el polo A de nuestro escote con imán B. Si no llevas escote te miran el culo, y si no pueden y no tienen más remedio que mirarte a la cara, mientras se imaginan lo que les estás diciendo (porque escucharte no te escuchan, eso que lo sepas bien), intentan buscarte entre tus rasgos faciales alguno que le indique que eres una golfa... Si lo encuentran; ¡vete tú a saber por qué y en dónde!, entonces hablan contigo, con frases cortas y enlazadas (que si no se pierden), y te mantienen algo de conversación... Si te pones a hablar más rato del normal para ellos, te dicen que te enrollas mucho y que él es un tipo muy práctico (si es de los “interesantes”, antes se disculpará diciendo que él es hombre de pocas palabras, pero que le encanta escuchar... ¡Mentira!; en general es que no tiene nada que decir pero no quiere que pienses que no tiene “carisma”)
El “Charm” de los hombres, o su encanto, reside en que son angelitos que en el fondo no pueden vivir si nosotras (ni los ‘gays’ pueden), y eso nos da el poder suficiente como para sentirnos necesitadas de ellos en muchas ocasiones; si no, nos aburrimos como ostras.
Es que es un abanico tan variado...
El otro día, sin ir más lejos, caminando por la calle había un obrero asegurando el andamio, y justo pasando por su lado va y me soltó un eructo tan grande, que tal sobredosis de realidad me hizo darme la vuelta y recomponer a mi bolsillo de su cordura, e ir a devolver el brazalete de “CC Skye” que era una monada, los zapatos con cuña de madera ideales de “Christian Louboutin”, y un top estilo ”baby doll” precioso de “Milly”, dándome cuenta de que en la vida hay otras cosas como pagar las facturas... GRRRRRRR
Tengo otra amiga estupenda y divina que se aburre soberanamente cada mañana en su despacho, y necesita que le escriba mucho para entretenerse. La pobre se ha encaprichado locamente de un maromo mayor (como veinte años más que ella), es un dentista estupendo que le ha asegurado que de necesitarlo, le pondría gratis y con los mejores materiales sudamericanos habidos y por haber, las fundas que le hiciesen falta, y ella muy agradecida por tal hecho, le dio su teléfono y aún está esperando a que la llame, pese a que mi amiga asegura que insistió e insistió en quedarse con sus señas, mientras le miraba fijamente con su buen porte educado de hombre de mundo, y le prometió cien veces que la llamaría sin falta la semana que viene para cenar.
Y es que es verdad; los hombres sois rufianes con gracia (aunque otros no tanto), camaleones dispuestos a disfrazarse de lo que haga falta de acuerdo al momento, judíos de “Muerte en Venecia” que no dan su mano a torcer aún a riesgo de que se la corten (si no quieren; no quieren y no hay nada que hacer...), querubines monos con caritas de santos que se pueden convertir en gallos de pelea de un momento a otro como quede en entredicho lo machos que son, bucaneros de barcos piratas que si se lo proponen bien y saben cómo hacerlo; pueden hacer naufragar cualquier embarcación ajena...
Ya lo dije en otro “post”: los hombres son ambiciosos, altaneros... Pero en el fondo de los fondos; ¿Qué haríamos nosotras sin poner uno en nuestra existencia que nos diga lo guapas y divinas que estamos, lo mucho que nos quieren, y que no paren de meterse con nosotras todo el rato para darle un poco de emoción a nuestra vida...?
Besazo,
Rocío Medina
P.D.: _ “Cariño, anda, ¡dime algo bonito!”
_ “Te quiero mucho”
_ “ Pero dímelo con más ánimo, ¡hombre!...”
_ “Siiiiiii, que ¡te quiero...!”
_ “Vaya entusiasmo que pones, hijo... ¿no sabes decirlo con más energía?”
_ “ ¡TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOO!, ¡CoñOooOOoo!”
_ “Mira,¡imbécil!, deja de gritarme y tengamos la fiesta en paz...”
P.D.1: Después de medio siglo de vida de esta pareja, él muere, y más tarde perece ella también. Una vez sube al cielo, ella busca a su marido sin descanso, y cuando lo encuentra por fin, corre hacia él y le grita:
_ “Cariño, ¡qué alegría encontrarte!”,
Y él le responde:
_ “¡No me vengas con tonterías!, el trato fue: ‘HASTA QUE
Rocío Medina

Fernon dijo
Querida Rocio,
No puedo por menos que estar completamente de acuerdo contigo, las mujeres, al igual que los hombres no sabeis lo que quereis / buscais. O lo que buscais no es lo que quereis. Y si por error coincide que encuentras al hombre perfeco, seguro que aparec otra caracteristicainesperada que te hace rechazarlo.
Yo claramente ya sé donde me encuentro, pertenezco a ese grupo de gente sana y desgraciadamente eso me cataloga como feo, así que algo habrá que hacer para cambiar a un grupo que no sea solo sujeta bolsas.
Besos.
28 Enero 2008 | 11:59 PM