Las Chicas Ya No Usan Faldas
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Querid@s Tod@s:
Últimamente se ha puesto muy de moda el que las “Celebrities” nos cuenten sus malditos trucos de belleza, y así, sin más, la periodista y/o personajillo de turno anda preguntándole: “Menganita, la gente quiere saber tus trucos de belleza… ¿qué haces para estar tan estupenda?”. Y ‘
Pero en un acto generoso e idealita por pensar que soy yo la que he confundido el mensaje, me planto en mi cocina dispuesta a prepararme la mencionada “Mascarilla Natural”:
-Un yogur natural
-Cáscara de pepino triturada
-Un huevo entero y una clara de otro (más que nada porque la yema se me rompió y rescaté lo que pude)
-Sal (para que haga “peeling”)
Me pongo ese emplaste como puedo, guardando dos rodajas de pepino que una vez tumbada me pongo sobre las cuencas de los ojos… No puedo moverme, porque ese despropósito de cosas naturales se ha quedado líquido y si me muevo lo mancho todo, pero no importa; después de dejármelo media hora tendré el mismo cutis que la ‘lolita’ de “American Beauty” por lo menos…
Va pasando el tiempo, y como tengo los ojos entumecidos y noto en mi cara cómo el apósito se me ha fijado un poco, prefiero aguantarlo una media hora más y decido que mientras tengo esa cosa extraña en el cutis, en vez de andar, voy a empezar a subir escaleras, que así evito el distraerme mirando escaparates y gastarme dinero tontamente, y además; todo el mundo sabe que subir escaleras es buenísimo: por eso nos hemos hecho a la moda del ascensor (el ser humano es masoca).
Me pongo un gorro que no sé por qué narices está en mi casa ni de quién es, pero me tapa lo suficiente las raíces del pelo como para que nadie piense que soy un bicho mutante que me voy despellejando, ya que ese es el aspecto que tengo con el yogur cortado por el huevo y el pepino… Me pongo las gafas del sol, el abrigo, y abro la puerta de las escaleras para comenzar a subir. Previamente, he tocado al ascensor para saber cuántos pisos había, e ir mentalizándome de lo poco que cuesta subir el sexto, el séptimo, y el octavo, porque después viene el noveno, que es cuando ya te sientes el culo duro y no sientes las piernas, y llamas al ascensor veintisiete veces seguidas a ver si sube de una maldita vez porque no puedes tenerte en pie…
Pues ahí estoy yo, con el sombrero puesto, las malditas zapatillas de deporte horribles, el abrigo para que no me reconozcan y piensen que soy una visitante y no una inquilina, y con el móvil en el mano a ver si me llama mi amiga “Su” de una puñetera vez… Voy subiendo por el tercero y empieza a picarme la cara, me la rasco y ¡error!, con la sal me he hecho un barrido tal que comienza a picarme más aún, vuelvo a rascarme mientras empiezo a martillear el ascensor, y dudo instantes entre si bajar andando o en ese elevador rojo tan feísimo… Obviamente bajé en ascensor que tiene un espejo potente y me puedo ver el ‘Cristo’ que me he debido hacer…
Se abre el ascensor, un chico está dentro hablando por el móvil, toco a mi piso pero antes me deja en su rellano, que es el sexto, y le escucho diciendo:
_” No sé, tío, porque yo verla siempre en falda me da mal rollo, creo que voy a dejar de llamarla… Es que no sé, tío, a mí me van más los vaqueros, con las faldas se disimula todo, pero con los vaqueros se le ve por lo menos cómo tiene el culo… ¿Tú crees?... no sé, yo lo único que te digo es que me mosquea un poco el tema ya… No tío, que no es eso, si a mí gustarme me gusta, si de cara es muy mona, pero siempre la veo con vestidos cortos pre-mamá o con faldas, y aún no tengo una visión clara del culo que tiene la pava…”
Llega a su piso, y cuando se baja le dice al amigo: _ “Tío, te dejo, que en casa no tengo cobertura… Hasta luego, tía (esto me lo decía a mí)…”
Yo: “Hasta luego, y que tengas suerte con lo del tema de la falda…”
El tío del ascensor: “Ya ves, por cierto; suerte tú también con lo de tu cara… ¿algún accidente doméstico? (Ja, ja, ja, y ja!, ¡qué graciosillo!)
Yo: “No, es más bien un tratamiento de belleza…”
¡Mierda!, a este paso seguro que se convertirá en eso… Le sonrío y le cierro la puerta en las narices, vuelvo a presionar el botón de mi piso y cuando abro la puerta de mi casa me voy derecha al lavabo… ¡Menudo desastre!; la cara como un tomate maduro…
Bueno, ahora que ya sé que mi cutis no va a ser el de la ex del hijo no reconocido del Cordobés, decido meterme en Internet a ver si es que al principio el cutis se ha de mantener en este estado…
Pues no, resulta que la muy ‘petarda’ que aseguró echarse esas cosas horribles en una conocida televisión donde pagan lo suyo por conceder entrevistas, se sinceró y empezó a contar sus verdaderos trapos sucios, GRRRRRRRRR
-Crema hidratante comprada en “Asia Class” de María Gallard (se vende en Madrid en
-Tratamientos de belleza en “Marta Boira”
-Jabón facial de “Kanebo”
-Color corporal y cabelludo en “Peque”
-Tratamiento para el cuerpo en “Amaya San Gil” (es el único sitio que realmente conocía y en el que había estado haciendo lo propio) en
-Entrenadores personales en la agencia “BE OK”
Después de leer anonadada esto, entiendo el que no se puede ser una “Celebrity” y que te dejen hablar en un programa de televisión si estás buena; porque confundes al personal… Yo hasta llegué a pensar que el chocolate que compraba a mí me lo daban con otra composición nada más verme porque les caía mal.
Es cierto; ¿cómo se nos ocurre pensar que las famosas ‘buenorras’ no hacen nada para estar así?… En fin, que como me pongo a echar cuentas de lo que costaría mantenerme a raya con ese nivel de tratamientos y comienzo a deprimirme, necesito encontrar una solución rápida para no caer en depresión profunda, a lo que voy en busca de la ayuda pertinente para mantener el pensamiento ocupado abriendo la nevera a ver qué me puedo comer para quitarme el disgusto… Un vez tengo el estómago lleno de nuevo y me vuelven los remordimientos, me cojo el abrigo y el bolso, y me largo a comprarme “Carmex” para labios, “Magic Concealler” de Helena Rubinstein (que da buena cara al instante), y me meto en “Eskeption”, con la maldita suerte de que no había comprobado previamente mi saldo, y tuve que despedirme amargamente de ese ‘top’ del que me había encaprichado mientras la dependienta tiraba de él con más fuerza que “Margarita Seisdedos” de su bolso; así que no me quedó más remedio que curarme la dignidad y aplacar mi rabieta comprando al menos un lápiz negro de ojos de “Nars” de los que venden allí…
Así que he sacado en claro que si eres una deidad famosa y con dinero, te puedes poner las faldas que quieras estilo “J Lo” o “Beyoncé” que no necesitan hacernos creer que no tienen michelines, porque si son ellas; sus ‘muslamen’ y sus traseros marcan tendencia; es igual que sean paticortas y celulíticas, se hacen un par de reportajes diciendo que ellas cotizan alto porque además de divinas tienen un culo de mujer, y ahí las obesas del mundo se las quieren comer vivas a besos y hasta se pasean por sus papeleras para recoger los restos de helados y guardarlos en un “tupper” para hacer combinados caseros. Ellas pueden ir con faldas, enseñar la faja integral, y llevar la frente marcando entrecejo; los hombres piensan que así son más mujeres y que lo de ser cejijunto a lo “Frida Kahlo” las humaniza y las convierte en chicas de lo más natural…
Ahora bien, tú paséate por “Gabana
Así que nada, como nos ven engendros que no pertenecemos a ninguna belleza concreta y definida, nos mandan a casa con una multa por molestar visualmente al personal que trabaja en el mundo nocturno.
Yo doy gracias a mi vecino, que ya me dejó claro de una manera indirecta que las mujeres tenemos que ir con vaqueros apretados a ser posible para que se nos vea antes el material; así que voy como una morcilla de Burgos cuando tengo una cita y si se me notan los michelines no me quito el abrigo aún a riesgo de desmayarme por exceso de calor…
El otro día tuve una cita, el maromo en cuestión era un amigo de un amigo muy apañado él… Me saluda cuando salgo por la puerta de mi “urba” y antes de que me diga nada, le dejo claro: “¡Hola!, ¿qué tal?... perdona que haya tardado en salir, es que le he tenido que dejar preparado a mi perro su cacharro del agua (recordad que las mujeres y la puntualidad son inversamente proporcionales). ¿Te gustan mis vaqueros?, es que son nuevos y me hacía mucha ilusión estrenarlos…” Así le dejo claro “a priori” que tengo interés en que la cita vaya bien, dándole permiso para que me pueda mirar el culo antes de nada y eliminar de una vez por todas la tensión de saber en qué momento se va a disponer a hacerme el ‘fichaje’ corporal, y pasamos a cosas interesantes…
Me sonrió con cara de alelado, a lo que yo pensé que igual no le gustaba mi culo, entonces le dije que me había dejado dentro el monedero, pero él volvió a sonreír y a decir que no importaba, que me iba a invitar él… Entonces mordiéndome los labios espero a estar dentro del coche, donde mientras él arrancaba yo abro la puerta y salgo corriendo gritándole por el camino que la lentilla me estaba dejando ciega… Salgo de nuevo, tardo sólo cinco minutos en cambiarme los vaqueros, y me pongo unos de mi hermana que se dejó para que los lavase yo porque en su lavadora no se acepta ropa que antes haya sido babeada por un perro entusiasta… No le digo nada de los vaqueros, porque total, él sólo se iba a fijar en el culo y estaba clarísimo que en cuanto tuviese que ir al baño iba a ser como “
Una vez en el restaurante no aguantaba más la tensión, así que le pregunto:
_ “¿Por qué ya no se lleva el que las chicas usen falda?” A lo que respondió que él de moda no tenía idea… Vaya, un intento fallido. Me voy al baño, andando lentamente hasta que estoy en la puerta del aseo, entonces, como no tengo a ninguna amiga que entre conmigo o que haga de cómplice, me escondo tras la puerta rápidamente dejando una rendija por donde ver en milésimas de segundos si el tipo me estaba mirando el trasero o no… ¡Pues no!, no estaba mirando, estaba curioseando en su móvil o bien enviando mensajes…
Me retoco el “gloss“ y el colorete, y como empiezo a notar mi autoestima por los suelos, llamo a mi amiga Su, que ella siempre me da buenos consejos, y me dice: “Cielo, si ese idiota no te ha mirado el culo, dile que para el postre has quedado con unas amigas y nos plantamos las tres (Casilda, Milú y ella) a ver de primera mano de qué narices va ese hombre…”
Dicho y hecho, para el postre tengo aquí a mis tres niñas dispuestas a darlo todo en el tema “estudiar al enemigo”. Lo primero que hacen por un lado es preguntarle si conocen a Fulanito y Menganito (para saber con qué clase de gente se codea el susodicho y poder informarse sobre el mismo de manera más precisa), después acerca de sus fondos de inversión (por lo obvio, ya que mis amigas piensan que si el tío es un cutre que no invierte en fondos de energías alternativas, es que es un desconsiderado social que no merece la pena) y por último, le preguntan abiertamente: “Oye, ya que te estás sincerando tanto… nos gusta Rocío para ti, ¿qué opinas?” ¡JODER!, tanta información no era necesario… Pero sí, resultó, porque el tío escueto y práctico toda la noche, con escasez de diálogo y agilidad de palabra, aquí se hizo un lío lingüístico de mucho preocupar, mientras yo me había pegado a la botella de vino para poder soportar la vergüenza… Después de su discurso ya estábamos borrachas y sin ninguna conclusión más que el hecho de saber a ciencia cierta que ese tío nos odiaría para el resto de su vida…
Después me fui con ellas, pese a que mi acompañante insistió en que me llevaba a casa, porque no iba ser capaz de soportar la tensión en dicho carruaje, así que mis niñas y yo le mentimos, asegurando que nos íbamos a casa, y nos largamos directas a “Snobissimo” diciendo al portero que si veían a ese tío (mi amiga Casilda le hizo una foto de su careto anonadado con el móvil), que no le dejasen entrar que se ponía muy posesivo…
Hoy me ha llamado, invitándome a salir y preguntando por mis vaqueros como anécdota graciosa para romper el hielo, y yo no he tenido más remedio que volver a echarle una ‘mentirijilla’, asegurando que mis vaqueros se habían roto y que por eso no iba a poder quedar (lo cierto es que no me entran después de lavarlos y después de las numerosas y copiosas cenas a las que últimamente someto a mi mecanismo vital).
Para la próxima cita que tenga me aseguraré de llevar “leggings”, que es otra cosa novedosa muy de moda que aún no he probado qué resultado da…
Besazo Grande,
Rocío Medina
P.D.: ¿Qué opináis sobre el vestuario de mujer?. ¿También ustedes preferís las chicas sin falda?.
P.D.1: ¿Algun@ sabe de alguna mascarilla natural más recomendable?

almadeguerrero dijo
Seguro que con el aspecto actualmente que tienes, yo te haría un reportaje fotográfico, y sin necesidad de parecerte a una mega modelo. Sólo con tu naturalidad y espontaneidad...
¡¡Que zurzan a esas mentirosas!!
18 Abril 2008 | 03:19 PM