La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

22 Octubre 2008

HUELVA; EUCALIPTO Y PINOS

Huelva; Eucalipto y Pinos. Septiembre 2008

El eucalipto seco flota a ras de viento llenando los pueblos en blanco encalado. Y en las laderas del ‘Atlántico’ sus briznas se mezclan juguetonas con la embriaguez de los pinos. Y las arenas, de blanco peregrino, se admiran en la tranquilidad ‘ceceante’ de sus pueblos de marismas. Y aquellos pescadores rotos, del mar y la brisa, acuden mañaneros al pintar el día a la rutina remendona de su barcos amarrados en “El Rompido” marinero. Y ‘Alosno’ se despierta, grácil y cautivo, cantando un fandango lento…

Huelva, de calle blancas arrulladas por aquel poema de “Platero”, hace sones a la mañana embriagado del romanticismo huraño de esas Zenobias Camprubí” de pies pequeños. Y canta, canta por “tangos” y “tanguillos”, salvaje y viva, pisando arenas con los cueros trabajados de “Valverde del Camino”.

Y esos “pobres niños tontos”, que se sientan en la puerta de su casa pisando la acera limpia de “Moguer”, “viendo el pasar de los otros”, se enternecen al ladrido del perro callejero, lo acunan aún pulgosos, y les quitan el hambre con cacahuetes salados mientras las ‘Omaítas’ de delantal puesto, les gritan desde la cocina…

Niños ‘incultos’ cultivados en el campo fresero, en la mar de los viejos, o en ese campo ganadero, miran al cielo embobados, pensando en el tiempo rociero… Y vuelven ‘al tajo’, aviejados y risueños, soltando sus eses de cetas, y atusándose las patillas morenas. Y el señor desgarbado, con el palillo en la boca, da los buenos días a la señora, y sale, con el rodillo encalado, a dar temple a su casita vieja… Y el puchero, con garbanzos, tocino y hierbabuena, humea sereno en las posturas de la mesa con “Nuestra Pepa” en la cocina preparando el adobo…

Y los cuadros que pintaron adornan sus casas de verdes ramales, de polvo de carretas, de bahías saladas, de pinos costaneros y de palmeras altas.

Huelva es un pueblo de eucalipto, de sábanas blancas tendidas en sus campos marismeños, que huele a sal y río, a mar y arena, a gambas y vino, a lluvia de sierra y pino, y a capeas próximas a tiempos de “El Rocío”…

Huelva mece palmas en esas monterías de días sueltos, de caballos y ‘jarana’, de ‘Rocío’ y ‘Candelaria’. Y los paseantes descubren boquiabiertos calles tranquilas, de flores y alegría, de plazas limpias y poetas vagabundos… Patios encallados en las aldeas del tiempo repletos de buganvillas resultonas y de macetas con jazmines. Caballos ‘pura sangre’ dotados de hermosura, distinguidos y salvajes, que se dejan lazar a premura de jinetes al galope…

Y el vino se destila, sobre manteles en un blanco desobediente, fresco, con templanza y fino, arropado en fincas cubiertas de olivos. Y las niñas; damas morenas y tempranamente madres, acunan al niño en la teta y lo pasean por sus calles.

Huelva tiene sabor a eucalipto y sierra, a verbena de pueblo viejo, a serranía de Jamón curado, a fincas con senderos descabellados, y a marismas desbordadas cubiertas de ‘flamencos’ dorados a la puesta de sol.

Huelva es un amanecer frente al puerto, rodeada de barcos, con vistas a los ríos que se besan continuamente y mueren juntos en el mar de un océano frío. Y allí, “Colón” protege a su gente, grande su estatua, y pequeños nosotros junto a sus veteranas ‘carabelas’ que salpican tímidas la historia de la “Conquista del Nuevo Mundo”.

Y sentada en La Punta del Sebo” veo llegar tu barco, entre tostadas calientes de aceite, tomate y sal. Sonríes, moviendo al aire tu sombrero, y amarras el barco tranquilo, y mojando náuticos a pie de río, te sientas junto a mí. Y cantando juntos, pagamos al camarero y nos vamos, camino de un paseo de Huelva a “Punta Umbría”, donde me encuentro con tus vistas, Huelva mía, brillantes y nítidas, y con tus coches lentos...

Huelva duerme la siesta con puestos errantes de ‘melones de año’ y sandías negras, de melocotones suaves y rojos, y de gitanos patriarcas… Huelva es arena caliente, con caballos salvajes y toros bravos, con croquetas caseras y jamón bien curado… Huelva es olor a cangrejo y gambas, a vino fino del aperitivo de la mañana, es una moto que resuena lejana, entre el eco débil de sus calles espartanas de macetas rojas, y tejados con enredaderas, de esas calles del “Alto Conquero”, y esa “Ermita de la Cintamía, de “Évora” y de “Juanito Guil”… Y esa “Plaza de Las Monjas” donde quedé contigo, y esa “Palmera” tan próxima a su calle… Y sus vistas, las de “David Cucala” al centro, y el botellón de ciudad sentados en sus portales… La Calle Concepción donde pasear al calor de sus losetas, con sus tiendas y su gente, con sus callecitas estrechas.

Y las casas bajas tienen tejados de lluvia, donde se divisan campos preñados a pie de aldea. Y sus ribazos, repletos de trabajadores del campo que sacan dedo por si puedes llevarlos, se llenan de vida a pie de asfalto. Caminos de tierra chica, ensuciados de arena, pájaros que cantan a “El Espigón”, donde se refugian las caracolas y nácares más bellos del mundo, y donde pasear otoños, mojando pies en arena sin pisar, en esa playa visitada por gaviotas…

“El Parque de Los Monos” hace tiempo que no conoce su nombre, y tu silueta se va, divisando lejana un mar de lágrimas atrás…

Huelva es un campo “Triguereño” de mecedoras de mimbre a la entrada de sus casas bajas, de sus ventanas con rejas y sus balcones de madera. De sus panes suaves como las amapolas, y su gente sencilla y buena… Del señorío fugaz que levita a pie de campo llano, de paseos a caballo con las polainas y el sombrero cordobés incrustado en frentes morenas al trote o al ‘paso’…

Y esas niñas de piel tostada, ojos negros que difuminan su cara, sonrisas frescas y carcajadas espontáneas, que friegan a cubos llenos de agua, las puertas y aceras de sus casas…

Y esos niños pequeños, aplomados sobre un tambor pastorilero, ‘se quitan de la escuela’ tempranamente, y cantan por las calles y las plazas, por los bares y por las playas, a ritmo de candela, con una guitarra afinada a lo gitano y sin una de sus cuerdas…

Huelva es la frescura de un pueblo de La Sierra de Aracena”, de sus zapatillas de esparto y de sus fotos de carretas. De ese “Almonte” seco y verde, de esas dunas calientes, de esos pinos macerados entre tomillos y arenas, de esos carruajes a pie de “Doñana”, y de esa pastora, “Virgen del Rocío”, que recoge velas de promesas, y salta la reja de un tardío Domingo de romería rociera, para pasear por sus calles próximas a la ermita.

Huelva son esos trajes de falda “jinetera”, con su camisa de ‘chorreras’ y sus ‘todoterrenos’ vacilones que atrapan polvo a la vera de sus casas. Son ponchos tostados en ropas verde campo, son flores grandes en el pelo, y botos camperos con faldas flamencas, pantalones de ‘traje corto’ y chaquetilla torera.

Huelva se abriga al son de la candela, de noches arrumbadas o de inviernos contigo, son nueces en otoño, y vino en primavera. Sandías en verano, higos chumbos y palmeras en sus patios…

Y regreso al verde de los campos, los de ‘golf’ y los de antaño, y al paseo de “Cuesta Maneli” y lo bello y tranquilo de “Isla Canela”. Y a ese fragor danzarino de sus pueblos en fiestas, a esa “Salve Rociera” y sus Navidades caseras… Y ese tumulto lejano que despierta los mosquitos en horas de siesta, a las chicharras y los grillos, y a tu voz ‘quebrá’ y somnolienta.

Al abuelo del cuento, y a su nieta que es princesa, a ese plebeyo bello que acaricia tus campos ‘huervanos’ sobre la bicicleta con cesta; y a esa niña, que rompe sentada frente a tu casa su rubia muñeca. A ti, ‘choquero’ de arte de bandera “Blanca y Azul” que pintas de hinojo tu boceto de fantasía, quiero dedicarte un ‘Fandango de la Ríacon saborcillo de naranjos y limones, de “Paco Toronjo” bañado en aroma ‘alosnero’ con un ‘buchito’ de aguardiente, una ‘perrunilla’ de “Antonia, La Pesetera”, un café soluble de “El Tito Juan”, y así; antes de llegar a “Mazagón”, “Matalascañas”, o darme un paseo por “El Cruce” que me lleva a “El Portil”, asomo mi cara cansada y sonriente, a esa brisa de eucalipto seco, y brindo, orgullosa y feliz contigo, guiñándole un ojo al nuevo sol Rociero…


Rocío Medina

Tags: 16, sdc

servido por rociomedina 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Juan Manuel Moreno

Juan Manuel Moreno dijo

Hola Rocio,

De antemano, quiero felicitarte por tu blog. Tropecé con él esta mañana mientras buscaba una canción que yo relaciono con Clara Montes...(Es la hora más difícil, es la hora del silencio...). A pesar de haberla buscado en su discografía, no la he encontrado, pero tu post me dio nuevas pistas. ¿Sabes de que disco se trata o es quizás una de esas "rarezas" y colaboraciones?... En fin, te estaría muy agradecido si pudieras echarme una mano, pues hasta la fecha no he tenido suerte en mi búsqueda.

Y ya puestos, animarte a que sigas escribiéndo, aunque no creo que eso sea necesario... Al leerte, te sumerges entre líneas que exhalan imaginación en un torbellino de ocurrencias. Pareciera que la palabra te viene como un impulso y de ahí que redactes todo de un tirón, como una ocurrencia... Supongo que para las personas así, escribir es una necesidad y una vía de escape a un mundo interior rico y dinámico del que he sido testigo a través de esta ventana... Un saludo, J. Manuel

27 Octubre 2008 | 01:19 PM

Gonzalo Fernández

Gonzalo Fernández dijo

Rocío, encuentro una ternura embriagadora en tu relato, lleno de expresiones nuevas para un cubano que, lamentablemente, sólo ha estada dos o tres semanas por Jabalquinto, Linares, Sevilla...

28 Septiembre 2009 | 04:32 AM

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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