La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

24 Marzo 2009

EL COSMOPOLITAN VISTO DESDE UN FACEBOOK

 

Querid@s Tod@s:

 

 

            Tras varias reuniones de chicas donde se quedó bien clara la moción de que los hombres las prefieren rubias, y que entre esas "elegidas" ninguna íbamos a ser nosotras, zanjamos el asunto yéndonos a una peluquería atrayente a beber té helado y frambuesas glaseadas en copita de "Oporto". Una vez allí, las morenas dijimos que nos pusieran rubias (por si un caso) y las rubias que las tiñeran de reflejos en tendencia; ahí que el peluquero dijo que lo más de lo más eran los reflejos "mochilinos" (el violeta oscuro de toda la vida, pero en cuanto gritamos: _"Ay!, ¡DIOS MÍO!, ¡les has teñido el pelo de color morado!, ¡lila como un nazareno!", el peluquero se puso hecho un basilisco y dijo que era color "mochilino".  Y en cuanto oímos: "_ Ay!, ¡DIOS MÍO!; ¡las has teñido de rubio 'chacha'!", ahí supimos que durante un tiempo ya nos podíamos quitar de en medio del panorama ligoteo.

 

 

            Con el color "mochilino" dando el cante, y con el pelo cardado y frito color pollo, las unas y las otras nos largamos a "Richelieu" - un clásico en Madrid donde los haya - que ya nos conocían, a ver si podíamos llorar a gusto, y los camareros y el encargado nos consolaban a base de aceitunas, almendras y copazos de vino. Llegamos a "Richelieu", el encargado no estaba y nos bajamos las cinco al baño, a podernos consolar a gusto, sabiendo todas que mentiríamos como bellacas y que nos haríamos creer que en realidad los 180 euros con descuento gastados a conciencia, no habían sido en vano. Obviamente todas teníamos unas ganas locas de tirarnos de los pelos, quedarnos calvas, y lo que seguro existía en ese momento, eran las imposibles ganas de creer que aunque la una está fea, más horrenda está la otra con el pelo color yema de huevo de corral que le han plantado, y auto consolarnos de ese modo, por haber gastado el dinero de unas bragas nuevas con sujetador a juego en ese ascazo de pelo que ahora lucimos.

 

 

            Sentadas a la vera de la barra, haciendo tiempo mientras viene el encargado, decimos a los camareros (esto sólo se hace si eres tía y poniendo ojitos), que si ven llegar a algún tío competente, que por favor lo echen sin contemplaciones que estamos en estado de crisis aguda y no podríamos soportar para nuestra de por sí frágil autoestima, que un tío que nos guste nos imprima inseguridad tratando de averiguar de qué narices nos hemos venido a disfrazar.

 

 

            El caso, y esto os lo cuento en confianza, es que a las tías nos pasan estas cosas por tener una autoestima limitada, me explico; siempre pensamos que si no estamos a la última de las tendencias habrá otra que sí lo esté y nos "robe" al chico que nos gusta o pueda gustarnos, porque creemos a pies juntillas que la máxima para ligar con un tío está siempre en el simple hecho de gustarle físicamente (cosa más que comprobada que es cierta. Porque para nosotras basta con que sea simpático, y le encontremos un ‘punto' interesante o atractivo; pero ellos, los hombres, si no nos pueden tildar de ‘tías buenas' no hacen ni el amago por conocernos a menos que lo que quieran sea llorar en nuestro pecho -esto nunca falla- para que le demos una opinión o consejo de por qué su novia lo ha dejado más tirado que una colilla y se ha ido con el amigo de su colega, que vale que tenga un "porsche", pero tiene unas entradas descomunales y el poco pelo que le queda lo lleva peinado como si tuviera una rata muerta acostada en la coronilla). Así que hacemos recetas caseras para mantener la celulitis a raya (la última amiga mía que probó un potingue de esos se quedó todo un verano a base de modelos con pantalón y pernera hasta las axilas por culpa de la reacción alérgica que sufrió por culpa de las flores de azafrán mezcladas con pimienta rosa y las infusiones de jengibre en ayunas que se tomó). Compramos revistas de chicas compulsivamente a ver si en alguna nos da la receta "exacta" de cómo ligarse "exactamente" al tío que "exactamente" te gusta (mismo horóscopo, misma estatura, mismo nombre, mismo número de pie, y con el mismo excitante perfume), en el día exacto en el que vas a salir y sabes que le verás (y casualmente la luna está "exactamente" en cuarto menguante, y Capricornio visita a Venus "exactamente" a la hora en que lo ves), y además de eso; te dice qué ropa ponerte, con qué lenguaje hablarle (dando por hecho que estas "científicas" revistas también saben qué va a responder el "pánfilo" en cuestión), y además, te sugieren vía horóscopo, qué ropa interior le excita más y cuál es su juguete sexual preferido (si eres un tío y no te gustan los juguetes da igual, te aguantas que lo dice el "Cosmopolitan" de turno, y además vas y compras tú mismo las pilas).

 

 

            Dicho esto, es normal que cuando encontramos algún consejo en vías de ser llevado a tesis, queramos adelantarnos al suceso mundial en cuestión para que ninguna ‘lagarta' se nos adelante, y claro, a veces las primicias mundiales no son tan favorables en resultados como se espera...

 

 

            Y ahí estamos las cinco, dándole la ‘brasa' a uno de los camareros que ha soltado la bayeta y está con la cabeza afirmando todo lo que mi amiga dice, y con los dedos dejándose las sientes brillantes y pulidas de tanto meneárselas para quitarse el dolor de cabeza. Vemos entrar a un chico, _"¡ReDios!", que dice mi amiga... "¿pero no te hemos dicho que estuvieras atento?... ¡Y encima está buenísimo!, ¡y encima nos está mirando!; ¡es el fin del fin"... (y todas con la autoestima a la altura de los calzos de la mesa, encorvadas y hechas un guiñapo (es que no lo podemos evitar; es como si una grúa nos cogiera de la cabeza y tirara con fuera hacia arriba cuando se sabe de sobra que llevamos unos zapatos hechos con cemento armado y si tiran mucho, nos vamos a desenroscar), nos estiramos cual flor de loto, que siempre brilla a ras de ciénaga, y consigue mantenerse blanca, erguida y perfecta, dentro de ese mar presuntuoso de barro y porquería. Pues igual, nos estiramos aún sabiéndonos sin ningún tipo de posibilidad, no ya de conseguir algo palpable, sino un mínimo flirteo, y poniendo morritos, damos caladas al cigarro, o sorbitos a la copa, o le decimos al camarero (ahora que entra un tío mejor, y éste ya nos parece un cretino importante y un tío penoso) que tenga cuidado con la bayeta que la tiene puesta a ras de nuestro muslo y está apestando a liquidito de aceitunas). Camarero que no entiende nada, se levanta el pobre, cabeza gacha, y diciendo para sí: _"¡Quien las entienda que las compre!... ¡las tías están todas como una regadera!".

 

 

            El ‘tío bueno' que entra, como es un tío, seguramente en lo que menos se fijará será en los dichosos reflejos "mochilinos" o en sí las rubias tienen el pelo teñido a lo dorado, a lo ocre, a lo ceniza o a lo perla, sino que directamente se fija en si tenemos caras de ser golfas (por si puede haber "jaleo"), si tenemos buenas delanteras, o en si  tenemos unas piernas de escándalo acabadas en culo prieto. Total, entra, pregunta que si puede bajar a la sala de abajo, que espera a unos amigos, y nosotras que oímos la palabra "amigos", nos vamos lanzando miraditas llenas de entusiasmo, mientras ya no nos sirven de nada los consejos del camarero (al que hemos hecho un ademán de que ya no queríamos nada más, con ojos de querer ahogarlo como se acercara mucho), y nos ponemos en corrillo a comentar de qué manera hacer la jugada para conseguir, ahora que ya nos había visto "el buenorris", bajar abajo para poder estar lo más cerca posible "del ajo" en cuestión (dícese "ajo" cuando damos por hecho que los amigos de un "buenorris" han de ser igual de ‘tíos buenos' que él, y queremos estar lo más cerca posible del grupito para que de manera "sutil",  no se note que vamos a flirtear a saco con ellos y al final acabaremos sentadas en la misma mesa y consiguiendo que nos paguen todos los "Gintónics").

 

 

            Bien, mis amigas dijeron que lo mejor era la naturalidad; siempre te avisan en estas revistas de manual de chica del siglo XXI que la naturalidad es la clave de la conquista. Así que allá que vamos, las pelo pollo y las pelo nazareno, subidas en nuestros tacones, para hablar directamente con el chico, que sin mucho afán, apoyaba la cabeza en su mano izquierda mientras con la derecha jugueteaba con su "blackberry". Le saludamos alegremente, pero claro, tenemos orgullo, así que nuestra naturalidad (que no tiene por qué ser estrictamente sinceridad al cien por cien) a la hora de la verdad se fue al traste, y entonces la más "lista", sale de su ubicación "Cosmopolitan" y dice: _"¡Hola!, ¿estás solito?... uf!, ahora si quieres me siento un poco contigo, es que vamos al baño que ¡mira qué desastre de pelo le han dejado a mi amiga!" (eso se le dice a la que viene a ser tu rival más directo: a la guapa, a la resultona, a la más "cachonda", a la divertida, a la más estilosa, o directamente al más "putón verbenero"; según la ocasión). La muy rufiana se ha cargado de un plumazo la poca seguridad que tenía la chica, así que ésta muy digna, al cabo de unos minutos, se despide apremiada por la hora, no vaya a ser que vengan de pronto los amigos de éste "chulazo" y ya no tenga remedio ni forma de curar su dignidad ni salvar su autoestima para los restos de los restos. Y la ruin en cuestión, consejos ‘Cosmo' aprendidos como el "Padrenuestro", se ha sentado al lado del chico sin parar de hacerle todo tipo de preguntas...

 

 

            Llegados a este punto tengo que concretar lo siguiente:

 

            Dado el ejemplo manifiesto de lo anteriormente narrado, he de darle la razón a mi amigo "A. Chacel", que las tías tenemos una seguridad absolutamente carente de raíces propias; o sea: enclenque,  aburrida, debilucha y que necesitamos de revistas absurdas de cabecera para reafirmarla, reconvertirla, acrecentarla o estimularla manifiestamente (amén de otras cosas que en su momento comentaré).

 

            Dado el anterior ejemplo está claro que los hombres no se fijan en el pelo, más allá de si la chica es rubia o morena; como mucho alguno podría decir que es pelirroja, pero no llegaría a apurar si es pelirroja en sí, o directamente es un rubio raro.

 

            El anterior ejemplo también está puesto para aquellas desaprensivas que dando coces de órdago, se abren paso para estamparse ellas mismas con tan bajos criterios, de cara a un tío bueno que en principio; "sólo está bueno".

 

            También es un ejemplo de que la superficialidad está en la base de todo, y que ese ‘todo' pasa siempre por el caótico mundo sin respuesta de las cuestiones más "sexistas" y archicomentadas del mundo.  Así que también está claro que por la superficialidad del hombre, las mujeres nos volvemos infelices y buscamos respuestas donde no las hay.

 

            También podríamos afirmar que el hombre en sí, es más "simple" que la mujer, y tal vez por ello, le basta con que "esté buena". Y por ello mismo, nuestra seguridad personal pasa por extenderse a los gustos y tendencias del momento, y nos agarramos como posesas a revistas de cabecera, para poder atraer al hombre por el aspecto más "inconformista" y fútil del mundo.

 

           

            Pero no os voy a dejar así, os cuento cómo acabó la noche; ¡faltaría más!...

 

            El chico siguió ahí dándonos un poco de palique, lo cierto es que no mucho, se le veía aburrido y claramente tenía un plan en mente más interesante, porque cada dos por tres no paraba de mirar su móvil a ver si le llegaba un mensaje, tenía una llamada perdida por culpa de la maldita cobertura, o tal vez deseoso de que sus colegas llegasen cuanto antes.

 

 

            Escuchamos como a los veinte minutos las voces alegres y entrecortadas en risas de hombres que bajan las escaleras como dando trotes, y que se acercan a la planta de abajo donde nos ven y trasforman los ojos en dos huevos cocidos salidos de órbitas. Nos levantamos, nos presentamos, y cuando vino el camarero, pedimos más "Gintónics". Hablamos de las mechas en "mochilino", y uno de los amigos se reía de lo lindo y no hacía más que buscar en el "google" vía "blackberry" qué quería decir esa palabra... Después mi amiga se llevó un disgusto considerable al saber que el tío que le gustaba detestaba a las rubias desde que su ex lo dejó por un sueco de dos metros que encima era gangoso y hablaba con acento portugués; dijo al salir: _"Mañana mismo me acerco a un súper y me echo dos botes enteros de tinte negro cetrino" (buscamos en el "google" y la verdad es que negro cetrino igual no era solución, que era mejor no experimentar no vaya a ser que se le quedase el pelo verde oscuro como una aceituna aliñada; mejor negro a secas). La otra, la que se presentó en primer lugar, tuvo un ataque de remordimiento y mandó un "sms" a la amiga que se largó: "¿Qué tal, Cielo?... ¿Has llegado bien a casa?" (¡maldita pécora!, pensaría; después de querer echarme de la carretera en "Despeñaperros" por lo menos, me mandas un mensaje todo falsedad y ‘bienqueda', a lo que en realidad contestó:"Fenomenal, merci... mña. en cuanto salga de la pelu te llamo para quedar, ¿qué tal con los chicos?, ¿están buenos?" (eso lo escribiría pensando: ojalá fueran todos tuertos, gordos, grasientos, con granos, halitosis, y además; se te rompiera un tacón a la salida de "Richelieu" y tuvieras que joderte y no poder ir a la peluquería para que te arreglen el pelo de pollo adobado que te han dejado). La "amiga" de nuevo le contesta: "Son ideales, ¡qué pena que te fueras!... Creo que le he gustado a uno, está a punto de pedirme el cell. Aunque lo mismo no es muy de mi estilo, ya veremos... Y uno me encanta para tí  (el más feo y callado, ¡por supuesto!), tranquila que conseguiré que te llame y te invite a salir. Kisses".

 

 

            Después de una hora hablando de cosas insustanciales (por dónde solíamos salir de marcha, cómo nos gustan los hombres, por qué las mujeres nos hacemos las difíciles, por qué narices la tía esa tuvo que dejar al tío ese por el tío con acento portugués,  por qué los peluqueros de tendencia eran todos maricas...) ellos empezaron a hablar de cosas suyas y ninguna de nosotras podíamos meter baza a menos que habláramos de temas sexuales (entiéndase chicas, rollos, líos, cuernos, ropa interior, tetas de silicona, ingles brasileñas, y tías buenas con ropas apretadas, golfas redomadas, chicas recatadas a las que les faltaba -según ellos- un buen ‘polvo', y demás temas de esa índole); dicho lo cual, dijimos que teníamos que irnos y ninguna hizo el amago de pagar absolutamente nada. Pero claro, ¡tenemos nuestro orgullo!, y estos paletos no nos han pedido ni el número de teléfono, así obviamente no puede quedar la cosa, con lo cual, mi amiga del alma, saca el móvil, hace unas fotos y con la excusa fantástica que te prestan las nuevas tecnologías, dice toda resuelta: _"Oye, dadme vuestros nombres y os busco en el ‘facebook' para etiquetaros", ¡Zas!... el mundo global y ‘personalizado' se pone a nuestro lado y nos echa una mano para ligar en su justa medida salvando nuestra dignidad.

 

 

            Ahí que se quedan ellos, con las copas de balón llenas de hielo derritiéndose con el limón, la cuenta, y sus conversaciones de chicos; y nosotras con el Dios "facebook", que abre las puertas al diario "privado" de todo ‘quisque' hoy en día...

 

            A la mañana siguiente se abre el "diario" y ya sabemos sus  direcciones de "msn", dirección de correo personal, que están en la oficina, en el paro, que uno trabaja en el banco, que el otro es un empleado de Iberia con poco entusiasmo, que el otro no interesa para nada porque se dedica a algo que tiene que ver con una empresa de materia orgánica (eso no lo entiende nadie y hay muchos peces en el mar como para andar investigando de qué narices va eso). Si van con gente recomendable, poco recomendable o muy recomendable, si tenemos que ‘despacharlos' pronto porque algún que otro amigo está mejor que el susodicho, si las chicas les escriben muchos mensajes en el "wall" (mala señal; tenemos competencia, y buena señal; no es un tío penoso). También sabemos a ciencia cierta cómo viven: su casa, sus amigos, sus fiestas, la ropa que usa (ojo, es un arma de doble filo; controlamos las fotos y eso impone el hecho de no poder repetir modelito porque ya estará súper requete visto). También sabemos las chicas que les molan (si son todas estilo ‘modeluquis', incluida alguna famosa; superficiales, hedonistas, pretenciosos y básicamente son inseguros y merecen poco la pena... "tíos para un ‘polvete'", no buscan más, no encuentran más y si hayan algo distinto, normalmente les dura poco. Si son estilo ‘chicas bien', es un tío "prometedor", y sobretodo si las tienen de diferentes edades; con total seguridad es un tío estupendo que conserva amistades, es buen conversador, y además de eso, sabe escuchar y las mujeres le adoran. Probablemente sea fácil de ligar y difícil de conquistar. Si sólo tiene tías "impresionantes", un par de amigotes que le escriben de vez en cuando en el muro, y pone en la "barra de estado": estoy en el trabajo, viajo a Dubai, me retiro unos días de la circulación, o dadme toque al móvil... sabemos que es un tío poco transparente que además tiene todas las papeletas para ser "gay" -en oculto casi seguro- o ser a lo sumo "bisexual".  Si tiene la misma cantidad de tíos que de tías; clarísimamente es un tío " sin chicha ni limoná"; va a lo suyo, pasa de todo, tiene a sus amigos, y no le saques de su círculo porque se estresa y lo más que podrías llegar a sonsacarle sería que te borrara de su lista de amigos ).

 

 

            Total, que cuando ya tenemos la radiografía hecha del personal: horas a las que suben las fotos, amigos de amigos a los que conectan, comentarios que ponen, fecha de cumpleaños, lugares a los que van, páginas de invitaciones a preguntas y juegos que aceptan; tenemos la "ficha técnica" y el CV más personal de cualquiera... Así que, "facebook"; el gran espía descodificado y legal a nivel global, pasa a formar parte del DNI personal de cada quién. Y una vez controlamos esto, las mujeres, mucho más observadoras que los hombres, hemos alcanzado por fin el "codiciado" status irreverente de tener el poder visto desde otro prisma. Los hombres controlan el mundo a través de las finanzas, tal vez a través de los deportes más demandados, de los motores, de las empresas, de la política... Pero las mujeres, por fin, controlamos el mundo a través de la burbuja que el propio hombre ha creado en torno a la salvación del universo, la globalización de medios y el estado permanente de enfoque visual alternativo, donde interviene nuestra capacidad de observación, persuasión y resolución... El mundo ahora, ya no se mira a través de la televisión de pantalla plana, ni a través de periódicos, ni a través de los mítines de los políticos, ni de los ‘slogan' cañeros de los deportistas en anuncios fabulosos con los mejores recursos del ‘marketing'  más de  tendencia... Ahora el mundo es el "Cosmopolitan" visto desde un "Facebook" cualquiera, donde hay consejos para todos, vidas de todo tipo, y siempre, siempre... hay gente dispuesta a leerte, comentarte, hablarte, escucharte, y como poco; felicitarte por ser un año más vieja. La policía indaga sobre las vidas de los que "acusa", la gente busca inspiración en las vidas de los demás, visitamos las casas de nuestros amigos y los amigos de esos amigos, paseamos por sus músicas, visitamos con admiración  las mansiones que construyen, aliñamos nuestro perfil con fotos de nuestros últimos saraos, y además de eso; podemos encontrarnos con gente que negocia con las "sleepers" puestas y desde la mesa camilla de su casa el negocio multimillonario del país en época de crisis.

 

 

 

                                      Un besazo a todos,

                                                                         Rocío Medina

 

 

            P.D.: "Barra de Estado": Tengo sed, estoy cansada, y necesito un ‘antiojeras'. ¿Alguien sabe la aplicación que puedo usar para desconectarme unos lustros de este caos social?.

 

            P.D.1: "Comentario sobre mi ‘Estado'": Rocío, yo de esas cosas no entiendo un cuerno, pero tu ‘tamagochi' se está trincando al perro de mi vecina. Por cierto; a mi cuñada por fin le han quitado el uñero... ¿Sabes algo ya del ‘pringao' de tu novio? (Y ¡catapún!, con este comentario; todo Dios se ha enterado que soy una tía patética, que tengo un ‘tamagochi' que está más salido que la espada de un miliciano, que mi vida sentimental es un ascazo mortal, y que encima; estoy saliendo con un auténtico "gilipollas").

 

 

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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