La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

31 Marzo 2009

EL "Sí" DE LOS HOMBRES

 

 

 

            Querid@s Tod@s:

 

 

 

            No quiero ser muy quisquillosa, pero resulta que estoy en una reunión importante y el "Gran Jefe" (en realidad es el ‘Segundo de Abordo', sólo que él hace creer que lo es únicamente porque el "Gran, Gran Jefe" está en una reunión en "Melborne" y le ha dicho casi echándole el humo de su pestosa colilla que se hiciera cargo del barco - así mismo se lo ha dicho que yo lo oí- y bueno, el "Gran Jefe" se entusiasmó tanto que en este instante vamos por la segunda hora de "La reunión de Contenidos de Primera Hora" (la que de sobra es sabido que no dura más que media hora con el "Gran, Gran Jefe").

 

 

El "Gran Jefe" es tan sólo un pelota más que está deseando que el "Gran, Gran Jefe" vuelva a despeñarse en moto acuática y se vuelva a romper la pleura- y que siempre va vestido con calcetines del color "humor" (si los lleva negros es que está en tono neutral, a la expectativa; como un buitre al acecho. Si son morados directamente su conversación será ácrata, impersonal, y profundamente cargada de insolencia. Si son rojos está pensando que tal vez hoy tenga suerte y probablemente la chica a la que ha estado taladrando el coco con SMS en plan masivos vaya a contestarle y acceda a quedar por fin con él. Si son naranjas seguro que tiene alguna idea creativa de lo más estrafalario que hará gracia al "Gran, Gran Jefe", y nos mantendrá jodidos durante unos días al resto de empleados para poder llevarla a cabo. Si son verdes como la última vez,  igual está acatarrado y en vez de café, se pide un poleo menta y afortunadamente tendrá un día poco hablador -tradúzcase a que igual no nos dará mucho el ‘coñazo'- y dejará su nariz olfateando tan sólo la mesa de su escritorio... Y así sucesivamente con todos los tonos posibles. El traje siempre es gris marengo que combina con gemelos a juego con el color de sus calcetines).

 

 

            ¡Por Dios!, llevamos dos horas y cuarto, y literalmente ya me ha dado la vejiga de sí. A mi derecha está sentada Carlota de Bernardo, rubia sin igual, con escote sin igual, con zapatos sin igual, con novios sin igual, y con un sin igual tono estridente de voz. Y lo peor de todo, no es que lleve tan sólo cinco meses y dos semanas en la empresa y ya haya pasado de ser una mera secretaria a ser la secretaria del "Gran Jefe", sino que encima va camino de cobrar más que yo... Le meto un codazo con disimulo y le digo que si no se hace pis ni nada, y ella me sonríe y dice en voz alta cuando el "Gran Jefe" enfatizaba sobre la necesidad de ser meticuloso a la hora de comprobar las estadísticas de la competencia: _ "Necesito que hagamos un descanso, se me ha quedado el elástico de los ligueros pegado a la silla de plástico y como siga más tiempo sentada, al levantarme se me van a romper". Y ¡zas!, el "Gran Jefe", que minutos antes me había mirado como si fuera un perro pulgoso a punto de contagiarle la rabia cuando me ha visto moverme incómoda en la silla dos puñeteros segundos, va y dice en tono desenfadado: _"¡Por supuesto!, gran idea, Carlota... ¿ligueros?, jajaja... ¡qué ocurrente! . Si, tomemos un descanso, a ver si así tu compañera (yo no soy su compañera, perdón. No es que sea nada grande dentro de la empresa, pero tampoco soy su compañera, de hecho sólo coincidimos en los baños, en la azotea para fumar, o cuando voy al despacho del señor "Calcetines color humor") se tranquiliza un poco (¡joder!, ¡y yo estoy tranquila!; tan sólo me orino a más no poder... ¡Menudo Gilipollas!).

 

 

            Los tíos está comprobado que dicen "Sí" únicamente cuando traman algo malo, burdo y tendencioso. Dicen ‘Sí' a casarse porque piensan que es la única manera de poder tener amante. Dicen ‘Sí' a los descansos de las reuniones únicamente cuando pretenden ir a hurtadillas y decirle a su secretaria más tarde que esté sentada sin moverse durante horas a ver si después de la jornada se le rompen literalmente los ligueros espatarrada encima de su mesa con un dedo en la boca. Dicen ‘Sí' a los viajes de negocios cuando piensan que probablemente la azafata del vuelo estará disponible para un flirteo con acusación de ‘polvo' sin complicaciones. Y sobretodo; dicen ‘Sí' a las rubias sexys con escotes amplios.

 

 

            Entro en la cafetería, me encuentro al "Gran Jefe" aullando de felicidad, con ese aire impertérrito que tienen los enanos de medio metro cuando se les pone una medallita (en este caso un cargo por unos días) donde les otorgan el Don y el Poder absoluto. ¡Tiene cara de besugo!... Y ahora parece un "Cara Besugo de medio palmo subido a las alzas del poder que le dan una estatura de medio palmo más". Paso por su lado y me dice: _ "Medina, hoy has estado muy callada en la reunión, espero ideas frescas para cuando entremos, ¡ve pensando!..." ( y yo hago lo que me dice, efectivamente, y pienso que es un gilipollas de hombros estrechos).

 

 

Siempre he pensado que hay varios tipos de hombres: los que se casan para tener amantes, los que no se casan para conseguir aplomadamente la idea de ser fieles a sus novias, los que no lo hacen - casarse, digo- porque son los eternos "Peter Pan" que siempre piensan que casarse con la que tienen será a la larga renunciar a la siguiente que ha de ser más y mejor (hasta que llegan a una determinada edad y se dan cuenta de su craso error y pasan a ser de la lista de los "incolocables" y andan despiadadamente dando el ‘coñazo' a chicas veinte años más jóvenes a ver si las pueden engañar con su ‘status' y su dinero), los que son ‘gays' o ‘bisexuales', y los tíos de hombros estrechos... Éste es sin duda de los últimos de este ‘ranking'

 

 

Pasa Carlota, y echo un vistazo de reojo al "Gran Jefe", que le da un codazo al  ‘mandamás' del Departamento Legal; ambos ríen, y entonces ya sé claramente que en la mente de ambos estaba ahora Carlota con los ligueros metidos en el cajón del despacho y enseñando el color de sus bragas a la vez que la alarma del simulacro de incendios se ha disparado por los niveles altos de testosterona precipitados en el ambiente opaco, gris y sin vida del despacho del "Gran Jefe".

 

           

            Ahora "Gran Jefe" lanza miraditas a su secretaria, y ésta confunde las señales y se acerca a ponerse a hablar con el ‘mandamás' del Departamento Legal. "Gran Jefe", siente la presión del ridículo en sus mandíbulas y aprieta la cucharita de plástico del café con sus dientes de pichón baboso. En otro tiempo me habría sentido celosa de Carlota, me gustó el ‘Mandamás' del Departamento Legal nada más entrar a trabajar en la empresa. Es alto, con aspecto desenfadado y a la vez serio, rezuma un aire de hombre importante y a la vez despreocupado; siempre me lo imaginaba saliendo impecable de la oficina con su traje de "Loewe" y su maletín de "Prada",  y al llegar al aparcamiento quitárselo y meterlo hecho un harapo en el maletero ridículo de una "Harley Davidson" y ponerse ahí mismo unos ‘jeans' prietos y desgastados, y largarse del ‘parking' a doscientos kilómetros por hora mientras suelta la moto para empotrarse el casco de un sólo golpe; ¡catapún!, casco integral puesto y perfectamente abrochado, con las gafas de sol oscuras incluidas, aunque fuera sea de noche. Captáis la idea, ¿no?. ¡Pues eso!... Pero en este momento no me preocupa lo más mínimo que esté flirteando con Carlota, con tal de ver la cara de pasmado y de gusano miserable que se le está quedando al "Gran Jefe", que quiere meter baza por algún lado en la conversación y no sabe ni qué decir. Dos palmadas al aire, y la indicación de que volvemos a entrar en la reunión. ¡Mierda!. Me ha lanzado mirada de asco, de ascazo total, éste hoy la paga conmigo, verás que me pregunta qué idea he estado pensando y seguro que mi vejiga vuelve a martirizarme y de los nervios y la ansiedad voy a soltar algo como: _ "Pienso que tiene cara de besugo y es de los de hombros estrechos... Carlota es una diosa libidinosa y no tiene vergüenza, y el ‘Mandamás' de Legal está buenísimo y le aguanta la conversación porque en el fondo le da pena la manera tan absurda  que tiene de tratar de ligar con tías imposibles. También es un idiota, o sea; no idiota como usted, sino simplemente idiota. No debe saber que existo excepto porque hice un ridículo espantoso cuando coincidimos hace dos meses, siete días y tres horas y cuarto en el mismo restaurante a la hora de pagar, y toda resulta dije que me habían dado mal el simple cambio de cinco euros y medio, y ni con los dedos lo supe contar - esto es totalmente cierto, pero mi estado era crítico; venían unos tíos de "Ouzbekistan" y yo me puse tensa y eché la reunión a perder confundiendo horarios de aviones, taxis y hoteles...

 

 

            Nos sentamos en los mismos asientos, y de nuevo los vasos de café de plástico se ubican en la mesa mezclando el tibio aroma del café caliente con el de los "post it", los folios, la tinta de los ‘pilot', y el estridente olor de los ‘limpiacristales' que usan las señoras de la limpieza para abrillantar el tablero. "Gran Jefe" me mira y yo disperso la mirada haciendo una pregunta que pareciera interesante a mi compañero de la izquierda, aunque en realidad le dije pegándole la boca al oído y gesticulando con las manos sobre uno de los folios que nos había pasado Carlota el día de antes sobre el asunto de la reunión: _"¿Cuándo carajo vamos a terminar con esta tortura? - él se ríe. ¡Mierda, no!, se supone que soy una ejecutiva intelectual y que merezco el sueldo que gano, y hago preguntas y sugerencias interesantes- En serio, como tenga que escuchar un gruñido más de este tío seguro que me pongo a ovular". "Gran Jefe" escucha la risotada de mi compañero y dice que su comentario de preocupación sobre las estadísticas no tenía ninguna gracia. Compañero se disculpa y ahora él también me mira mal. Me pego con el cuerpo a Carlota, que pese a no haber calefacción en esa sala (creo que "Gran Jefe" la quita para que el sudor no le juegue malas pasadas y le haga brillos a esa cara de tortuga ‘pocha' que tiene, y como método infalible de que a esas horas de la mañana ninguno estemos dormitando, sino bien despiertos y tiritando de frío  -sólo las tías, que ya sabemos que los hombres tienen un termostato bien distinto- ) ella está caliente como una estufa de butano en la casa de una abuela. Y ésta me mira de reojo, mostrando su cutis bien hidratado al que no se le corre el rimel, y me dice por lo ‘bajini': _ "¿Qué pasa?; ¿te meas otra vez?"...

 

 

            Reunión acabada, espero que salga "Gran Jefe" antes que yo para no tener que arriesgarme a que me pregunte algo o me dicte algo nuevo que hacer que me mantenga ocupada todo el día y no me pueda centrar, como una buena ejecutiva, en perder el tiempo con los ‘mails', marear con llamadas gratis a amigos donde finjo estar ocupadísima y liada, y visitar las demás páginas y comunidades ‘web' donde la gente en general tiene vidas apasionantes y maravillosas, y unos jefes ideales bañados en sudor de hombre y no en perfumes ‘baratija' comprados a precios de órdago absolutamente impersonales. Jefes de verdad, de esos de película; de esos que tienen gafas oscuras de pasta y entienden que pases de salir a las siete porque has de salir a beber unos "martinis con menta con tus amigas en un nuevo local de moda. Es más, son de esos jefes ‘molones' que hasta se apuntan a ir más tarde y te pagan las copas mientras sonríen todo el tiempo y hacen que tus amigas se mueran de la envidia por el ‘boss' que te ha tocado en suerte.

 

 

            "Gran Jefe" antes de cerrar la puerta repara en el detalle de que tengo la cabeza clavada a la puerta, culo en pompa a punto de despegar de la silla, pero que no termino de arrancar porque algo me frena -¡él!- así que dirige su voz de "Capitán Garfio" y me suelta: _ "¿No sales?, ¿estás preparándote para otra reunión?... Necesito que termines tú el informe para mañana. Así que apura a los demás para que te den los datos y me lo redactas tú. Lo necesito en mi mesa mañana mismo... Ah!, y dile al de Legal que pida un mensajero o lo que sea pero que mande la dichosa carta a Win Yo para que firme el dichoso contrato de una vez; estoy pillado de pies y manos sin ese contrato listo para cuando venga Alfonso - Alfonso es el "Gran, Gran Jefe", él se permite tutearlo porque no sabe que en realidad es un perrito faldero, tan sólo es como una de esas perras con embarazo psicológico- ¿de acuerdo?. ¡No lo olvides". "Gran Jefe" sale de la sala y yo dejo de tener el trasero en pompa; cabreada porque me manda el peor trabajo: apremiar a la gente y atosigarla para jorobarle la tarde haciendo trabajo, y confusa: "¿en serio?... ¿he oído bien?. ¿Voy a ir a hablar con el ‘Mandamás' del Departamento Legal?".  

 

 

            Salgo pitando a mi mesa -mesa horrible de contrachapado con pico roto por las veces que al pasar me he tropezado con él hincándomelo en el muslo con resultado de cardenal maduro durante unas semanas- y desde ahí marco la extensión de Carlota (la única chica lo suficientemente femenina y lo suficientemente guapísima, como para soltarte verdades crudas a la cara -si eres muy insegura la odiarías, pero ella no lo dice con maldad- sino en plan: _"Efectivamente necesitas un poco de anteojeras, claro que te lo presto, pero eso no es lo peor: tienes los poros abiertos y el corte de pelo te favorece muy poco..." o también: _ "Ei, tía, se te transparenta un poco el sujetador y es un espanto de cosa con tirantes y elástico dado de sí... prueba a comprarte uno con relleno y encaje cuando te plantees volver a ponerte esa camisa", etcétera.

 

           

            Carlota viene a mi mesa,  yo que en este caso quiero discreción absoluta se hace imposible por el ruido de sus tacones y por la manera en que marca las caderas de su culo prieto al andar. Tardo cinco minutos enteros en dispersar las miradas que siguen a Carlota hasta mi mesa sin pico, y después medio segundo en que nadie preste atención a lo que yo pueda decir por centrarse en su culo y en su delantera inclinada sobre mi mesa. Carlota con voz agrietada e hilarante (las rubias perfectas y con talento también tienen derecho a tener defectos), me dice: _ "Dime Cielo, ¿quieres un ‘támpax'?. Re ¡Mierda!, ahora encima de pensar todos que Carlota es una diosa, por imposición y comparativismo, también piensan que la diosa Carlota está hablando con una tía demacrada, meona y con la ‘regla'  (la mayoría son tíos y para un tío, ¡ya se sabe!: no hay nada peor que imaginarse a una tía "enferma" con el ‘periodo'). Otros cuatro minutos y medio para que nadie mirase y le digo: _ "Carlota, tengo una emergencia a nivel mundial, colosal, enorme... sé que estoy hecha una birria, ¡ahórrate los detalles por favor!, hoy no necesito más crueldad, tan sólo necesito que cojas tus pinturas y te vengas al baño a dejarme la cara lo menos necesitada de vida que puedas - esto no lo entendió mucho, pero captó la idea- ¿podrás ayudarme y ser discreta? - esto tampoco lo asoció al hecho de no tener que comentar nada en voz alta ni armar escándalo con sus tacones, su pedazo culo y sus tetas pomposas- ¡por favor!..." Y acto seguido, Carlota:_"Claro que sí, encanto, dejaré esa cara demacrada lo mejor que pueda, pero no puedo hacer milagros... ¿Se puede saber dónde vas a ir un lunes a las doce de la mañana pintada como una mona?. Porque tendrás que conformarte con que te pinte como una mona, no puedo hacer nada más cuando tienes la cara deshidratada y sin ‘bótox'". La mañana empezó siendo un asco, y verás tú como no mejora; ahora mismo autoestima por los suelos, soportando la mirada vomitiva de los demás colegas que me acusan descaradamente de no ser igual de guapa, resultona, y pecho alegre y airado de Carlota, y encima pensando que me consumía el terrible mal de tener la "regla". En este momento me encantaría mandarlos a todos al cuerno y celebrar grandilocuentemente el que dentro de unos años todos estén de la próstata y soportando bolsillas llenas de pis pegadas a su pierna.

 

 

            Carlota me pone la cara como vaticinó, y bueno, no es que yo sea una tía sin criterio, sino simplemente estaba sin autoestima, sin fuerzas para batallar entre ella y la brocha, y con el tiempo de hora y media pegada al ‘secamanos' clavándome el tubo en la espalda; o sea, que estaba sin tiempo y el "Mandamás" del Departamento Legal seguro que para mejorar el día, se iba a largar a almorzar sin que yo hubiera podido robarle al menos cinco minutos entre que digo lo que tengo que decirle del trabajo, y entre que le dejo caer que los miércoles está invitado a tomar ‘cócteles' conmigo y mis amigas (el nombrar ‘conmigo' primero es un claro ejemplo de mi estado de desesperación)... 

 

           

            "Mandamás" del Departamento Legal sorprendido al ver a "Heidi" vestida de ejecutiva y nerviosa como un flan. Titubeo un par de veces entre sentarme a su derecha (la luz de la ventana me dará directamente en la cara y difuminará mi exultante e injurioso colorete) o a su izquierda (la luz me da justo en la nuca, es mi lado bueno, pero claramente verá en primer plano mi humillante maquillaje, efectivamente: como el de una mona de circo). Resuelto: me siento a su derecha. Mala elección, el sol me radiaba los ojos y ahora no sólo le hablo titubeando, sino que una vez me he arrancado a hablar, estoy tartamudeando y guiñándole los ojos como si tuviera un ‘tic' nervioso (estoy deseando largarme de ahí o por la ventana o directamente por el retrete suicidándome a base de laxantes por lo menos). "Mandamás" simpático me pone su mano de hombre - ¡pedazo de mano de hombre!: caliente, firme, tostada y abierta- sobre la mía, y me dice que si me estoy híper ventilando (¡Dios mío!, yo sólo quiero morir. No quiero híper ventilar, ni quedarme muda de repente, ni que se disipe el maquillaje por completo corriendo río abajo con el sudor del ridículo para estamparse en el cuello de mi camisa  -¡coño!, también la camisa está llena de manchurrones de colorete por culpa de la jodida brocha de la jodida Carlota- ni quiero tan siquiera que el culo le arda en la silla y se quede el redondel pegado a ésta para compartir humillación. ¡No!, yo sólo quiero morir en este momento. Que Dios se apiade de mí y me alargue un brazo por la ventana y me ahogue ahí mismo y me haga desaparecer). Pues no, no me estaba híper ventilando, tan sólo estaba haciendo el ridículo como hacemos todas o casi todas las tías cuando tenemos a un ‘pavo' como aquel delante de nosotras mirándonos con cara de preocupación, intriga, expectación, y con gesto paciente y sereno: tanta atención absoluta nos descentra, nos descoloca, y nos pone nuestro mundo de dudas patas arriba.

 

           

            Por fin salgo, no sé cómo me he mantenido en pie con los tacones mientras giraba la manilla del pomo de la puerta de su despacho; y él detrás. Me alarga la mano antes de irse y me da un apretón fuerte, tan fuerte, que volví a sentirme mareada y a punto de caerme al suelo. Sonrió con aire desenfadado -aquí volví a imaginármelo en un ‘lapso' mínimo de tiempo sacudiéndose la cabeza con la ‘Harley' a ‘' lo que da, segundos antes de empotrarse el casco y salir pitando a ‘zumbarse' a un par de ‘tías buenas' que le esperan en el rellano de su ático a punto de empezar la juerga sin él. Y me dice: _"Bueno, lo de la copa del miércoles pinta bien... te mandaré un mail" ... ¡Joder!, ¿le había dicho algo de la ‘quedada' de chicas?. Ya no recordaba lo que le había dicho, pero había dicho que ‘sí' ¡seguro que hay gato encerrado!.

 

           

            Estuve el resto del día sin dar palo al agua como suele decirse, al carajo con el informe, tenía la excusa de la ‘regla', y el piojo del "Gran Jefe" en cuanto a tema de mujeres propiamente dicho no sabía un pimiento y siempre que hablábamos del asunto en relación a algo puramente profesional, se ponía tensísimo y entraba en ataque de tos masivo. No paré de llamar a mis amigas, que me tranquilizaban diciendo que aunque no recordase lo que le había dicho, que seguro que no habría dicho nada fuera de tono. Aunque claro, bien pensado, me hacían dudar, si me ha dicho que "sí", seguro que era porque intuía que había de haber algo de ‘fandango' encubierto en la quedada.... Nervios, nervios, nervios... No paro de mirar la bandeja de entrada del correo.

 

 

            Día siguiente, bandeja de ‘mails' llena de porquería, bueno, porquería propiamente dicha no; asuntos de trabajo, estadísticas que he de redactar en informes con cierta coherencia, súplicas de colegas para que les envíe de una vez tal o cual cosa, pero ni rastro del "e-mail" que yo quiero recibir. Le doy veinte veces seguidas a la tecla hasta bloquear el maldito sistema de correo ‘intranet', tengo que bajar al departamento informático y apremiarles severamente para que lo arreglen cuanto antes como si fuera cuestión de estado el tenerlo operativo en diez segundos. Con la misma prisa con la que "Zapatero" enviaría un mensaje de texto contestando al SMS de "Bush" donde lo manda a freír espárragos a perejil, y éste apresuradamente le contesta: "Gracias Señor Bush, tendré en cuenta su recomendación, pero antes, estoy esperando a que Solbes indague sobre el pequeño problema nacional. En breve le mandaré una postal desde allí".

 

            Tiempo después: correo arreglado y sin el "mail".

Día siguiente al día siguiente, "e-mail" del "Mandamás" del Departamento Legal sigue sin llegar. Recurro a mi ingeniosa cabeza destrozada de dudas y le pregunto si sería del todo humillante el arrastrarme hasta su despacho para con la excusa tonta de saber sobre el mensajero y la carta  de Win Yo, poder confirmar si no era producto de mi imaginación y realmente tenía pensado el aparecer mañana a tomar esa copa. Decido que no, que hay que tener orgullo y saber aceptar el haber sido "mareada" por un tío.

 

 

            Miércoles, las niñas están esperando a que después de dar la tercera vuelta con el coche a la manzana, encuentre un minúsculo sitio libre aunque sea en ‘vado' y me arriesgue a tener que recoger mi coche en el depósito. Aparco y entramos disparando miradas a todas partes, ¡no está!. Nos sentamos en nuestra mesa de siempre, al lado de la barra, al fondo del todo; música relajante pero lo suficientemente alta como para que las sienes me tiren con fuerza hacia el centro del cerebro y sienta cómo si una púa se me clavase dentro y los dos últimos golpes fueran a rosca. Pasa el tiempo, me abandono a la idea de que no va a aparecer, así que pienso que es un cretino, y ya estoy lo bastante ebria como para que no me importe decirlo en voz alta perdiendo toda dignidad:

_ "¡Es un Cretino!. Es un cretino presuntuoso con cuello ancho - se me olvidó decir que también estaban los hombres de cuello ancho. O sea; los de hombros estrechos y los de cuello ancho, duro, terso, y con venas gruesas apunto de reventar- y sí, desde luego... sin ninguna duda el ‘tío bueno' del "Mandamás" del Departamento Legal es un auténtico inmaduro y un Gilipollas".

 

 

            _ "¡Hola Rocío!... ¿qué tal chicas?. Perdona que no te avisara que iba a venir, pero tuve que salir de viaje a arreglar el asunto de Win Yo, ¡ya sabes!, y claro, no tenía tu correo personal. Ya sabes que el intranet fuera de la oficina no funciona... ¿todo bien?" (aquí sonrisa amplia y cara irónica -‘Cretino' al corriente de que me gusta, de que le he llamado cretino y gilipollas, de que me he emborrachado esperando a que viniese, que había estado esperando hasta las nueve y media por él, y que mis amigas eran cómplices de que el Dios ‘Harley Davidson' me gustaba hasta para quitarme el hipo; en mi caso para provocármelo de manera ininterrumpida-  y mirada complaciente hacia mí). Ya está, ya me puedo dar por jodida... Ahora o a bajarse las "braguitas" cuando el guapo diga, o directamente a curarse la dignidad e ir de ‘estrecha'; en cualquiera de los casos, estoy en sus garras, o sea: ¡Nada que hacer!...

 

 

            Concluimos la velada con el "Mandamás" borracho y yo completamente sobria de la conmoción.

 

           

            En fin, lo dicho: ser tía es un ascazo mortal. Cuando un hombre te dice que "Sí", siempre malinterpretamos su señales, hacemos una sentencia a nuestro "estilo tía" y retorcemos el asunto hasta el punto de "no retorno".

 

           

            Día siguiente en ofi: nos cruzamos la mirada en la cafetería, se acerca y dice hola con cara de resaca, yo refunfuño un hola parecido y salgo pitando a la otra punta muerta de la vergüenza. Se vuelve a acercar antes de que me vaya pasillo a través en busca de las escaleras que llegan a mi mesa, me coge de la muñeca estirando mi brazo a peso muerto. Me dice al oído que qué tal estoy, que si tengo resaca. Y yo, condenada a ser una tía, y condenada a no entender las señales "simples" de los hombres, antes de que empiece el tema y se abra la puerta, me encargo de echar el pestillo: _"Oye, siento lo que oíste, simplemente bromeábamos, pero que conste que ni me gustas, ni quiero tener nada contigo". Esto lo dije con espesa voz firme y sintiendo la bilis en la garganta a punto de vomitar por lo que conscientemente acababa de decir. Y entonces él va y suelta: _ "Es una pena, me gustas mucho... Me habría encantado poder invitarte algún día a cenar".

 

 

            ¡Catapún!, ¡chimpún!, se acabó: ¡maté al conejo antes de cazarlo!. Ahora que, eso sí, os aseguro, que no hay un día que pase que no siga dándole vueltas al hecho de que había gato encerrado. ¿Modo inconsciente de curar mi dignidad y autorreafirmarme en la idea de que no habría merecido la pena y simplemente intentaba ‘knockearme'  como un ‘jaque mate' de ajedrez?. No sé, tal vez sí. Pero, si alguna tía dijera que "Sí" algún día a un hombre que diga el "Sí" primero, ¿estaríais plenamente convencidos del resultado final?. Ahora es cuando las mujeres dudan y los hombres, todos, decís "Sí".

 

 

                                  

                                                                                               Rocío Medina

           

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servido por rociomedina 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Maria Ansaldo

Maria Ansaldo dijo

Rocio,simplemente GENIAL,que mas decirte ,que a pesar de todo me gusta ser mujer aunque en muchas oportunidades he dicho que si existen nuevas vidas...YO ELIJO PARA LA PROXIMA "HOMBRE"
ahhhhh sin alteraciones hormonales,que aunque no existan siempre esta el amable desubicado que en tono ironico dice...que pasa bombon ,estas en esos DIAS???? grgrgrgrg
Me hiciste reir y sufrir al mismo tiempo...
un abrazo desde Argentina
Mary

31 Marzo 2009 | 03:27 AM

Ruben Campbell

Ruben Campbell dijo

Hola Rocio,
Enhorabuena. Deberías escribir más guiones para series, películas o escribir en mis páginas de Internet, jejeje.

La verdad es que es difícil ser mujer. Entre la competencia feroz que tenéis entre vosotras y las 18 vueltas que le dáis a las cosas en vuestra cabeza, debéis terminar agotadas.

Lo único que echo de menos en tu relato es que no has descrito el estereotipo de hombre ideal con el que soñáis todas en verdad, ese príncipe azul apuesto, caballero y tierno a la vez, ese hombre que habéis tirado a la basura pensando que ya no existe porque el resto de los hombres os han hecho olvidarlo y han reducido vuestro corazón a escoger la opción menos mala en vez de la que os merecéis de verdad.

Ese hombre que es buen hombre, buen padre, buen hijo, buen hermano, buen amigo, ese hombre admirable por su esencia y no por lo que ha acumulado para comprar el aprecio y companía de una mujer desencantada.

Quizas esto te dé una pista también de porqué no tengo novia. No sólo porque las circunstancias actuales requieren mi absoluta dedicación y por mi honestidad no he querido bloquear a una mujer a mi lado guardando mi ausencia.

Quizás el día que las mujeres de verdad recuperen sus principios, sus sueños, su corazon, y dejen de meter a todos los hombres en el mismo saco, los hombres de verdad daran su "SI".

Mientras tanto, seguiremos presenciando mujeres de 25 con hombres de 50, mujeres de 35 divorciadas con hijos abandonándose a sí mismas, mujeres de 20 concentradas en vivir la vida a tope de alcohol y drogas, mujeres de 28 obsesionadas por recuperar su igualdad con los hombres dedicándose sólo a su trabajo e independencia dejando el proyecto familiar para mas tarde, mujeres de 40 dando el paso a las relaciones online, o mujeres de 50 muertas en vida asumiendo el proyecto familiar mientras el marido se la pega con la de 25.

Bienvenidos a la sociedad de la gente perdida e infeliz. Por eso ahora mas que nunca, esta sociedad necesita escuchar mis canciones.

Un beso.
Ruben.

2 Abril 2009 | 12:26 AM

Miso Hino

Miso Hino dijo

hola chica con vagina, leo tu dexposición hormonal entre saturado y supurado de asco,
no se lo tome a mal, es sólo que me revienta esta era de liberación mental en que el pensamiento que sigue movimientos espirales está apropiándose de los huecos del viril pensamiento esquemático y depositando en él pequeñas larvas embragadas que eclosionan al onomatopeyante tampón dejándolo todo perdido de pintalabios y rimel concentrado/céntrico,

cada cual con lo suyo, el pensamiento digital del hombre para ajustar las directrices esquemáticas de las personas jurídicas o empresas,
el pensamiento tridimensional de la mujer para ajusticiar el mapeado de sus varices a su mínima raquítica expresión presentándosenos (las mujeres no sus asquerosas -sin ánimo de ofender- varices) como modelo nunca abstracto de la belleza ideal, la verdaderamente ideal que es la única a la que la sabia naturaleza concede, no el derecho si no la obligación, de presentarse por fuera,

el problema que nos planteas es sumamente profundo, en esta sociedad fálica (algunos dirán piramidal pero yo sé que una pirámide no deja de ser un falo observado en perspectiva cónica oblicua desde la base de los güevos -algunos digo que dirán que el triángulo es el símbolo de la mujer pero esto es falso que las buenas mujeres se depilan a diario-), en esta sociedad fálica, reitero enfálicamente, las mujeres están comenzando a ejercer prácticas de seducción tan agresivas que teóricamente se convierten en violación (no prácticamente que todos sabemos lo que gustan las mujeres de prolegómenos), existen simples estudios zoológicos que lo aseveran. El objetivo de toda mujer es dar salida a la fecundación, el problema es que en esta época de libertades la mujer queda suelta y entonces queda salida todo el día y entonces ya no solo cumple su función de dar a luz si no que ella, capaz de hervir conejos y mantener el fuego al mismo tiempo (no como los hombres monotareas que solo saben cazarlo y comérselo con escopeta encefálica de dos tiempos), ella digo, capaz de ver telenovela de sobremesa y quedarse dormida (o viceversa), ella está asumiendo en el colmo de su capacidad capacitiva funciones de hombres,

la culpa no es suya, es que los hombres nos hemos ablandado, porque en el fondo somos muy tiernos, y ellas, que necesitan algo duro, cosa muy comprensible que no les hecho en cara, dios (con pene) me libre, ellas, están como siempre asumiendo más de lo que les corresponde, no lo hacen con mala intención, o sí, pero no con más mala intención de la que como instrumentos femeninos pueden ejercer, la cual es mucha, pero necesaria, porque sinceramente, los hombres estamos AGILIPOLLADOS,

una mujer alberga la duda sólo para que se la estirpemos con nuestro falo haciendo palanca, no podemos permitir que desperdicien su talento, sus muchos talentos (gastronómicos, aerodinámicos, mmmm.... sus muchos talentos digo, que sguro que hay más pero soy hombre y solo pienso en conejos fibrosos -de los que saltan, no vayamos a pensar demasiado bien tampoco-), no podemos permitir digo, que sus muchos talentos se desperdicien vistiendo el traje mono de un ejecutivo, el mono del ejecutivo es el king kong de nuestra pirámide social, y sólo los hombres saben lucir, porque somos monos, en el triple sentido, y es natural, sólo los hombres sabemos lucir pelo (remítanse al opening de los vigilantes de la playa - a que se están imaginando a Maikel Nike?-),

en la contraportada de una peli de Geroge Romero leí, "el día que los muertos no quepan en el infierno se levantarán de sus tumbas", o alg así, pues esto es lo mismo "el día que las mujeres vistan como hombres los hombres sadremos con la braga en la cabeza", de hecho esto último da más miedo,

no podemos darle a una mujer el poder de un hombre, porque una mujer no tiene capacidad binaria, sí digital, pero aplicada sólo a la matriz de su coño (palabra ésta, sumun del erotismo hispano y bravío), una mujer en una empresa crearía una esquema tridimendional, una persona jurídica con alma, y eso sería una abominación, algo absolutamente antinatural, las empresas son sólo palos paleolíticos digievolucinados, antes presumiamos en la tribu con nuestro tronco gordo y aplasta cráneos enderredor de la hoguera, y ahora, que hemos monoevolucionado, nos gusta lucir todo un árbol sobre el papel. De verdad que a veces no sé si realmente hemos evolucionado como hombres o no, porque vale que la estructura es más compleja pero cabe en una mísera porción de celulosa, creo que nuestra monevolución se plantea desde la óptica de la mujer, por eso que normal que la mujer quiera trabajar en igualdad de condiciones,

este plan debieron urdirlo hace milenos, han dejado que le levantemos el chiringuito, y lo hemos construído siguiendo sus planos, las secretarias son yeguas de troya, hemos de ser conscientes de esto hombres, un conejo es siempre un conejo, y el hombre está ahí para comérselo, no para acariciares el lomo o darles hierbecita, que lo mismo luego se ponen a pensar y se lían al bocado con la olla, literal o con metáfora rimosa,

bueno chica con vagina, que esto empezó como un mensaje para ti y lo he convertido en un panfleto pollítico,

que me parece muy bien tu papel en la oficina, y el de la rubia también, dame su mail que le voy a correr todo el rimel que es lo que necesita, y luego te ríes tú cuando la veas entrar con los grumos, y todo porque sí, generoso hombre que es uno,

saludos membrales,

P.D.: Buen intento general Campbell,

3 Abril 2009 | 10:27 PM

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- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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