La Coctelera

rociomedina

"Chic By Accident"

30 Junio 2009

Día de Golf... y Maquillaje

Día de Golf… y Maquillaje

Querid@s Tod@s:


Voy con muchas prisas, prisas y a lo loco… Son oficialmente las ocho en punto de la mañana y ya me ha pitado la alarma del despertador del móvil cuatro veces; no lo puedo alargar más. Hago un esfuerzo porque mis párpados se abran de par en par y no me hagan el feo ahora de quedarse ‘sopa’ pero no me hacen ni caso, y mientras los vuelvo a cerrar me digo: _“¿Habré apagado la alarma del móvil o directamente le he dado a re-llamarme dentro de otros diez minutos?”. Vuelvo a abrir el párpado izquierdo que siempre es menos vago que el otro (no sé por qué, pero a la hora de tener que mirar las cosas con un sólo ojo, el izquierdo es el primero siempre que está dispuesto a hacerlo. Aquí podría hacer un comentario irónico como que será porque ‘los de izquierdas’ son más ‘serviles’, pero me lo voy a ahorrar). Lo había apagado, ¡menos mal que me he dado cuenta!, y ya no tiene sentido seguir alargando, y estirando, y robando, y agotando minutos al tiempo; ya sabía que pese a faltar un par de horas para venir a recogerme iba a llegar irremediablemente tarde.

Había quedado con dos amigos míos y un amigo de ellos a jugar al golf, o sea; estrenar mis palos nuevos que me hacía mucha ilusión e iba con un cargamento de bolas, que es lo suyo en mi caso, por si los ‘búnkers’ me jugaban malas pasadas y me las perdían. Mis amigos son un poquito “regulares” en esto del golf, o sea: ‘handicaps’ uno y dos… y yo voy con mi pedazo de ‘handicap’ al límite de veinticuatro y casi echando humo por el tiempo que llevo sin practicar. Me animan: uno, un famoso futbolista en activo (chupa horas de banquillo injustificadamente) y el otro, se retiró hace dos años; el colega que les acompaña es un as de los negocios inmobiliarios (simpático, callado, pero con ojos pequeños: no me fío mucho de los hombres de ojos pequeños y juntos… parece que al mirarme sólo quieren hacerme rabiar). Yo les advertí de mis circunstancias en el mundo del golf: muchas clases, poco practicar y como sean más de nueve hoyos me pongo tensa.

Nos montamos en el coche de mi amigo “en activo” al que llamaré “P” (más que nada porque así es la inicial por cuyo nombre responde), mi amigo retirado se llama “A” (inicial de su nombre igualmente), y el amigo de ambos se llama “Andrés C-H” (y nada que ver con “Carolina Herrera”, ¿estamos?).

Bien, yo como ya sabía que llegaría tarde me dejo el rimel, el colorete y los labios para atacarlos después; es lo más fácil de pintar, y la base me la echo en casa y me la restriego a la misma vez que contesto el tercer ‘sms’ donde les pongo la tercera excusa para no haber salido ya hacía diez minutos: _” Salgo ya!!, que no encuentro las gafas de sol y se me acaba de meter algo en el ojo y me he tenido que volver a quitar las lentillas”. En realidad reviso el bolso y me aseguro que todo el maquillaje va dentro, las gafas de sol ya las tengo en la cabeza, me miro de nuevo el ‘modelito’ subida a la tapa del ‘water’ para poder tener mejor perspectiva del cuerpo entero, y restregándome la base de maquillaje al mismo tiempo…

Me monto en el coche arrastrando mi bolsa con los palos, las bolas y mi macro bolso tamaño XXL. Dentro del coche “P” sale de inmediato para abrirme el maletero de su 4x4 y me hace un comentario sobre el peso exagerado de mis palos de golf, le sonrío y le digo que son las bolas, que pesan mucho, se ríe y me dice que si me he metido los zapatos en el bolso o si pienso ir con los que llevo puestos (¡mierda!, me olvidé de los zapatos… aquí sonrisa y de nuevo digo que se me han olvidado). Caras de querer matarme, vuelvo a casa y regreso con una ‘coca- cola’ para cada uno, sobretodo para “P”, que es el que me lleva en el coche y sé que es adicto a las ‘light sin cafeína’ y yo de esas siempre tengo.

¡En Marcha!. Me siento delante, necesito el espejo para terminar de arreglarme, ja!, y como me lo han ofrecido a regañadientes, pero ofrecido igualmente, no lo pienso y digo: _ “Gracias, así no me mareo” (en la vida me he mareado en un coche, ni en un tren, ni en un avión…) Comienzo a abrir el macro bolso, ups!, no me doy cuenta y llevaba las manos con restos de maquillaje que dejo sin querer en el asiento del coche de “P”, mal asunto, como no lo quite disimuladamente me mata seguro -y llevo pantalones blancos y no puedo restregar el culo-“Rocío, tranquila, con un kleenex lo solucionamos, primero píntate, que aún falta para llegar a Aranjuez como poco hora y media”, esto me lo digo para tranquilizarme mientras voy poniéndome la brocha con el colorete entre bache y bache –“Gallardón” fue un desconsiderado al no pensar que la mayoría de las chicas nos maquillamos mientras conducimos y siempre los baches nos juegan malas pasadas; ¡con esa actitud jamás llegará a presidente del gobierno!, que a mi amiga Felisa se le clavó el “Black Eye Liner” en un ojo azul y parecía un cuervo bizco al llegar a su trabajo- yo me iba poniendo el colorete cada vez más arriba; al final parecía que tenía sarampión).

Por fin llegamos, “A” carga con mi bolsa de los palos de Golf y las bolas, y a mí me entran los nervios y voy repitiendo mentalmente: _ “Un ‘GREEN FEE’ es el cargo por un juego de 18 hoyos en la mañana. Un ‘TWILIGHT FEE’ es el cargo por jugar los hoyos que el cliente – o sea, yo- alcance después de las 14:00 horas y hasta que oscurezca (ojalá oscurezca cuanto antes), garantizando 9 hoyos. En este horario, Rocío, se especifica que no habrá ‘RAIN CHECK’… ¿Qué carajo es un ‘RAIN CHECK’?. Ah!, si, un RAIN CHECK es el cupón que se le da al jugador (bajo las condiciones que cada campo estipule y sujeto a la autorización del ‘mandamás’ o sea; del gerente) cuando se encuentre jugando y llueva… Rocío, Rocío… ¿y el ‘CHECK IN’?, ¿qué es eso?... Piensa, piensa rápido!. Uf!, sí, es el registro que el jugador realiza en recepción para comenzar el juego –¡vaya chorrada!, ¡me apuro por nada!, esto ya lo sabía- mmm a ver, ¿qué más tengo que saber y no olvidarme para no quedar como una paleta y hablar con propiedad?. ¡El ‘CADDIE’!, ¡casi lo olvido!: la persona que carga el equipo y asiste al jugador durante su ronda. Y el ‘MARSHALL’ es el que asiste a los jugadores (¡que sea guapo por DIOS!) asegurándose del buen flujo –no, ¡no lo pienses!, nada que ver con la ‘regla’- de los mismos en el campo y que aplica el reglamento. El ‘STARTER’ es el que se encarga de administrar el tiempo de salida de los jugadores… Somos un ‘FOURSOME’ – ‘single’, ‘twosome’, ‘threesome’- la cantidad de jugadores que pueden integrar un grupo (uno, dos, tres y cuatro), en nuestro caso somos tres y el tal “C-H”; éste que tiene ojos raros y mirada confusa…” El mismo que me interrumpe y me pregunta que si estoy lista… y me doy cuenta que me miran los tres con cara de alucinados. Pero yo sé que me dejo cosas y estoy muy tensa, profesionales de pro de práctica casi diaria y torneos semanales versus Yo; practicante ocasional que le pongo entusiasmo y entonces la `pifio` más… Tenía que seguir repasando: _”mmm ‘FAIRWAY’: el tramo de pasto que hay desde las mesas de la salida a los hoyos, que son los ‘GREENS’, y que cuando llueve, se restringe la entrada con los carritos a estas áreas, o sea; la regla de 90 grados… y…

P”: _ “…Rocío, nos vamos al ‘TEE BOX’, venga ya de una vez, ¡joder!,¿estás en Babia o qué?, ¿qué narices tramas?”. Y sí, pensé yo, me faltó repasar lo del ‘Tee box’ (o mesa, que es el nombre que recibe la zona de salida). Ay!, ¡qué horror!... ¡qué nervios!, ¿y ahora a estas alturas me puedo pedir ser el ‘Extra Rider’ (persona adicional en el carrito que sólo acompaña al jugador)?. Todas las inseguridades juntas y todos los nombres, posturas, palos, los números, distinguir las ‘maderas’, para cuándo se utilizan… ufff!, todo me rebotaba a la vez en la cabeza. Yo miraba a mis palos, éstos a mí, y las bolas se me descojonaban de la risa que yo lo intuía.

Aquí estamos, “P” va el primero, “C-H” el segundo, yo la tercera y “A” el último… Estoy estirando después de que los dos primeros hayan hecho ya su entrada triunfal al campo con un ‘swing’ perfecto, pero yo es que no me atrevo y me atengo a mi derecho de estirar un poco más hasta que noto que se me van a salir los brazos cogidos detrás de la espalda por el palo de golf de salida. El primer lanzamiento siempre se me ha dado mal… Me apuran, me pongo más nerviosa, y lanzo la primera bola directamente hacia el lado contrario. Lanzo de nuevo, ¡un ‘churro’!, pero ¡ahí va!, y luego lanza “A” y lo hace mejor que ninguno…

Así seguimos hasta llegar a mi cruz, un puñetero ‘búnker’ gigante, ¡mira que castigarme así Dios a mí -que bastante castigo era ya el llevar la cara rellenada de brochazos, el rimel en ojo sí, ojo no, y el pelo lleno de nudos porque no me dio tiempo a alisarlo- que me tiene que poner aquí en medio el ‘bunker’ más cojonudamente grande de la historia!... Miro a “A”, que parece tenso, concentrado y callado, con los pies clavados con firmeza al suelo y marcando gemelo profesional a través de sus “Dockers”. Doy a la bola un golpe, y tengo que repetir tres veces (os explico aquí que como estábamos más en plan amigos que en un torneo profesional, obviamente me pasaban por alto cosas que con menos, ya me habrían echado del campo cogida por una oreja y con un cartel en la espalda de “no acercarse a esta tía”). Tuvo que tirar él por mí finalmente, porque aquello era imposible, ¡qué cuestas!, ¡qué subidas y bajadas!... Oye, en serio, que yo no veía la bola, y dicho sea de paso tampoco la veía él, pero me decía claramente que la había mandado a hacer puñetas y él me escogía el palo exacto con el que yo tenía que golpear.

Seguimos, y Zas!, me quedo anquilosada echando bolas a diestro y siniestro en el maldito charco gigante… “A” de nuevo me saca del atolladero porque me estoy quedando sin bolas, y da bola él por mí. Mientras, yo agobiadísima, cometo la pequeña torpeza de apoyarme en el ‘buggie’ (dichoso carrito). Me apoyé sin mala intención, porque os tengo que decir que muchos piensan que jugar al golf es un deporte de viejos y no sabéis lo ‘jaba’ que hay que estar para aguantar tanto tiempo de pie y andando. Y claro, no me di cuenta, y el dichoso carro salió andando solo y fue a estamparse directamente contra un árbol; se cayeron las bolsas con los palos, y las bolas salieron desparramadas cuesta abajo y en tropel. A mi amigo casi le da un ataque al corazón y la sangre se le quedó atrapada en la cara, tenía el rostro rojo tomatoso y los ojos inyectados en furia asesina. Ahora sí que me la he cargado con todo el equipo; o por todo el equipo, ¡nunca mejor dicho!…

A todo esto, los del grupo de detrás nos iban haciendo señas de que estábamos atrasando su juego, mi amigo quería ahogarme y yo me zafé como pude esquivando bolas para llegar de nuevo a base, o sea; a la cafetería, a pedirme once tilas (finalmente fue un ‘fino’ y unas aceitunas). Aburrida de morir después de media hora, veo en la mesa de al lado sentados a unos rubios altos que hablaban raro, pero a esa distancia, y con un poco de viento que se estaba levantando, tampoco entendía nada. Así que me levanto y les señalo una silla en su mesa que estaba vacía y les pido permiso para sentarme, me miran y no me dicen nada, sólo sonríen, y yo me siento tan pancha diciéndole a la camarera que si me puede traer el segundo ‘fino’ y más aceitunas. Sentada me presento y me pongo a hablar, y después de no sé cuánto tiempo hablando de algo que ya ni me acuerdo, uno de ellos despega el pico y es para decir: _”¡Belgium!… no entiendo español, solo poquito… habla muy deprisa, ¡no entiendo!. Do you speak English?”. ¿Será cazurro el tío?... ¡Pues no que me tienen aquí hablando y después del rollo que les he metido me dicen que no entienden ni jota de español!. Pues ahora no estoy yo como para empezar a traducirles al inglés las sandeces que les he contado de mi odisea… a ver cómo les explico en inglés el sacrilegio del partido de golf que he jugado (en mi caso; no he llegado a jugar pero apuntaba maneras a que nos echaran a todos y a ellos les quitasen el carnet de socios). Así que me levanto y me vuelvo a mi mesa, la camarera mosqueada me pregunta que si me acerca de nuevo el vino, le digo que si, y ya me mira desde la distancia recelosa de que le pida algo más en los próximos quince minutos….

Va pasando el tiempo, no tengo buena cobertura, tengo frío y pienso en sentarme dentro, pero las vistas son bonitas y dentro no tanto, así que aguanto un poco más. Los belgas de vez en cuando me miran y el aburrimiento es como el demonio; se entretiene haciendo juego sucio, así que pienso varias veces en decirles que se acerquen y cuando estén aquí mandarlos a la mierda, pero prefiero pasar de ellos porque total, de mal humor mi inglés se llena de tacos y de un ‘slang’ barriobajero que me conviene sacar de mi vocabulario.

Por fin llegan; caras cabreadas, lengua fuera, y “C-H” me clava mirada de hiena en estado puro. Me pongo tan tensa que creo que se me van a saltar las lágrimas, pido disculpas y “A” dice que menos mal que el carro no lo van a tener que pagar, y “P” se acerca, me acaricia un poco el pelo, me da un beso en la frente, y me dice que no me preocupe. ¡Dios mío!, ahora creo que ya sí que estoy con la lágrima fuera de felicidad y alivio. Y ahora que están aquí me doy cuenta también de lo sola que empezaba a sentirme y me entran ganas de achuchar hasta al de ojos de cuervo moribundo. Pero como al que más cerca y cabreado tengo es a “A”, le lanzo un abrazo y le vuelvo a pedir disculpas hasta que me mira y me da un beso devolviéndome el abrazo y se echa a reír recordando el culazo que me di y cómo se estampaba el ‘buggie’ desparramando bolas a diestro y siniestro… Y todos se unen a la risa.

Piden comida, comida de verdad, no aceitunas. “P” que es muy estricto con la comida sana me las tiene prohibidas porque sabe que son adictivas para mí y que me puedo comer un bote de un kilo en menos de una hora y querer más. Así que llenan la mesa de comida y caen en la cuenta de que los belgas me miran. Les cuento el “suceso belga”, y comienzan a reírse sin parar. Yo no le veo tanto la gracia, dos gilipollas altos de piel harinosa están en España de vacaciones y jugando al golf, y no son amables con una chica que se sienta a su lado y se pone a darles un poco de conversación. ¿No creéis que desde el principio podrían haberme dicho que no sabían hablar en ‘Cristiano’?.

Me levanto para ir al baño, y “C-H” me pide que si le puedo traer tabaco al volver alargándome su mano con un billete de veinte. Me levanto para ir al baño y escucho de golpe carcajadas en manada. ¿Qué narices pasa?. “P” sin poder hablar de la risa se tapa la boca con el dorso de la mano izquierda y con la derecha alargándola en dirección a mí, me señala el trasero. ¡Qué infantiles!, pienso yo, y me largo sin darle importancia a las tonterías de estos ‘niñatos’ pueriles. Entro dentro y busco la máquina del tabaco, no sé cual comprarle, así que “Malboro”, si no fuma eso que se aguante y “ojos de rata” se levante a comprarse él mismo su propio vicio. Entro después al baño, guardando el cambio de los veinte euros del tabaco en el bolsillo del pantalón, y justo cuando voy a hacer mis necesidades; el día mejora mucho al caerse todo el cambio al retrete con la tapa abierta. ¡Genial!.

Salgo, doy el “Malboro” al bicho que se disculpa diciendo que en realidad fuma “Malboro Light” pero que no pasa nada, que no se acordó de decírmelo… y comienzan de nuevo las risitas. Cuento lo de su ‘cambio’ y ya son carcajadas. Pasan los belgas por mi lado que aún estaba de pie frente a la mesa y me dicen adiós en español con acento de chocolate rancio. Y cuando se han alejado un par de metros vuelven a mirar a mi lado y empiezan a reírse. _ “¡Joder!, ¿de qué narices os reís tanto?. El tema del puñetero ‘buggie’ y mis problemas con los ‘búnkers’ ya no da más de sí… y los Belgas todo el mundo sabe que si son hombres son estúpidos. Sólo las mujeres belgas son listas –bueno, esto no lo sabe todo el mundo y probablemente no sea cierto, pero da igual, yo lo digo y punto- porque son mujeres… ¿De qué os reís?”.

Y “P” me alarga su larguísimo brazo, me hace girarme, me toca el pantalón por la parte del culo y me dice que mire…

¡La de DIOS!, el dichoso césped al caerme por el dichoso ‘buggie’, por jugar al dichoso golf, me ha dejado el dichoso pantalón blanco con culeras verdes. O sea, me ha estampado en mi culo dos pedazos de globos verdes con manchurrones tierra. ¡Ahí!, ¡marcado con ganas!… Y más –las ganas, digo- de llorar a pierna suelta o a lágrima viva que tenía yo en ese momento… Ellos mientras, parecían doblarse en dos de la risa, ¡llorando casi que estaban!, imaginad mi estado terriblemente penoso que lucían mis pantalones con semejante sello ‘big, big size’ en el mismísimo culo.

Ahora mismo estoy demasiado enfadada como para llorar, demasiado cabreada como para echarme a reír también, y sobretodo; rabiosa de humillación. ¡Qué día de mierda!.

Seguimos comiendo y el aire me hacía tragar el humo del cigarro de “C-H”, yo no quise decirle nada pero “A” le dijo que apagase el cigarro ya o que le cambiara el sitio, le meto un pellizco con disimulo a “A” para que no me haga soportar al cretino de ojos raros de su amigo; pero éste ya ha apagado su colilla y como el cenicero no tenía suficiente agua y salía humillo “P” pide a la camarera que lo retire de la mesa…

Yo bebía más vino, y vino, y vino mientras ellos charlaban animadamente de su partida de golf. Después de comer y con la tripa llena de “filloas con crema y caramelo” y copita de “Oporto”, voy a repasarme el ‘gloss’, y claro, como el espejito era pequeño y yo no tenía ya mucho pulso, mis reflejos dudaron entre soltar el espejo (siete años de mala suerte) o dejar caer la barra de labios al suelo; y ¡alehop!, la barra fue a parar justo en la bragueta de “A” dejando en sus partes nobles un bonito siete en rojo. Le miré aterrada (su mujer lo mata seguro; ¡menuda es!), me miró que casi me ahoga allí mismo, y como no me dio tiempo a guardar la barra, sin querer le hice un par de pintarrajos más en el polo que llevaba, y en el cuello. ¡De esta no salgo!.

Camino de casa tensión máxima, sólo “P” de vez en cuando hablaba algo para relajar tensión, yo voy montada atrás con el de los ojos “rapantes” y fumador compulsivo de nicotina ‘light’ marca “Malboro”. Antes de llegar a mi casa dejamos a “C-H” en la suya (me han castigado a dejarme la última), y después con “A” y “P” ya solos en el coche, va “A” y me dice: _“Ro, déjame un Kleenex anda, que voy a ver si sale un poco más la mierda esta que me has echado en el cuello y en los ‘webos’”. Yo tensa, como es la primera frase que me dirige busco en el bolso rápidamente y le doy la primera cosa blanca y con buena textura que encuentro. Empieza a restregarse y estamos justo en la verja de la entrada de su casa; su mujer sale, nos saluda, y entonces caigo en la cuenta a la vez que él se baja del coche y le da un beso, de que le he dado el pañuelo con el que limpié mi maquillaje de la tapicería del coche y a la postre de mis manos, y con el que me quité un poco del brillo excesivo de labios y el colorete haciendo grumos estilo sarampión. ¡Oh!, ¡mierda!... Mujer de “A” ha bajado la vista directamente a su bragueta y de ahí a sus ojos, un daga hincada sobre el lomo de un conejo; ¡está muerto!. Y dando un repaso por su cuello, nos dice adiós con la mano, le lanza la segunda mirada y entra en casa pegando un portazo tal, que las pocas bolas que quedaban se pusieron a dar brincos dentro de las bolsas. “A” no entiende que el suceso sea tan grave ni entiende la reacción de su señora, y se da la vuelta para despedirse mientras yo ya tenía la cara fuera de la ventanilla, con pucheros y con lágrimas apunto de despegar, para darle un beso y decirle que lo sentía mucho. Y entonces lo vemos de esta guisa: lado derecho lleno de pecas rosáceas por el colorete, cuello manchurreado también de colorete y pintura de base “Brown bronze” oscura incluyendo también cuello de su polo con restos de barra de labios roja.

P” arranca a todo gas cuando vio la ‘estampa’ y dijo: _” Por los pelos te vas a librar de ésta pero como le eche su mujer de casa yo no quiero ser cómplice de nada…Rocío, ¡hay que joderse!. ¿Será posible quedar un día contigo y que no te metas en un jaleo?”. Aquí se echó a reír y yo recibí un sms:

“T Mato, t juro k te mato… sta noche no, kduermo en ksa de mis padres, pero cdo t pille veras”

Un Besazo Fuerte,

Rocío Medina

P.D.: ¿A quién no le ha pasado un incidente parecido?. Nobody is Perfect!!.

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servido por rociomedina 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

x

x dijo

jajajajaja... eres un fantasma y un autentico fraude ejejeje ahora si... tienes una imaginación brillante!

PD: Si.... te conozco...

6 Julio 2009 | 05:23 AM

ton valdes de las heras

ton valdes de las heras dijo

joer Rocío, has leído a woodehouse?
pues te lo recomiendo-

5 Agosto 2009 | 11:48 PM

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Sobre mí

- "The Secret of Health for both mind and body is not to mourn for the past, worry about the future, or anticipate troubles, but to Live in the Present moment wisely and earnestly". Buddha. - "Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien", Tim McGraw

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