La Primavera
Querid@s Tod@s:
Por alguna razón del universo el invierno tarda en irse de Madrid, parece como si las nubes se agarrasen con fuerza al vapor de la tierra absorbiendo toda la cantidad de lluvia que contiene el planeta y la soltase con fuerza para hacernos rabiar vivos... Estoy bastante cabreada con este suceso, la verdad, porque después de ‘La Candelaria' para mi es oficialmente primavera y tan sólo queda recibir lo mejor del año: la Semana Santa sevillana, la Semana Santa de Málaga, las Cruces de Mayo granadinas, las fiestas de Moros y Cristianos, el día de Los Caballos del Vino, la Feria de Abril, la Feria de Jerez y por supuesto: "EL ROCIO"; ¡toma que toma!...
La Primavera es un arte en sí mismo; ¡un arte español!, donde el buen tiempo nos broncea la piel, el sol nos levanta el ánimo, los gimnasios hacen su negocio como debe ser; con el cuento chino de "ponerse a punto" para bendecirnos ante el espejo por lo bien que nos queda el bañador este año, y nuestra ilusión se concentra en el hecho de hacernos auto-presión por mantenernos a dieta. Además, es la época donde toda la gente comprometida anuncia su boda a bombo y platillo, y donde todos aquellos hartos hasta el gorrete de tanto amor ilícito anuncian su divorcio para emprender la puesta en escena en las fiestas de verano solteros y liberados; ¡tirititrán, tran, tran!...
Mi amiga Sara esta Semana Santa se va de yate, así mismo me lo ha dicho y se ha quedado la tía más a gusto que cuando acabas de coleccionar todas las ventanas, parras, ladrillos y púas en el "FarmVille" y orgullosos plantamos la casa en medio de esa granja llena de ovejas rosas que nos regalaron por San Valentín. Así que mi amiga Sara, como es guapa de morir y no tiene problemas ni con las dietas, ni con la caída de glúteos, anda agobiada porque : " _ ... me voy de yate en Semana Santa y me mareo, me voy a pasar el día en cubierta mirando al horizonte con ojos de Simbad acechando los barcos que van a Siracusa; o sea: ¡mirando al norte!, porque como mire más cerca me voy a tener que tirar al agua para no vomitar, ¡qué horror!, empastillada viva me veo todo el día con la dichosa ‘Biodramina'". Así que la pobre estaba anotando fehacientemente todo tipo de remedios caseros como llenarse el estómago de aceite, tomar patatas a porrillo, no beber alcohol ni leche, y atiborrarse de almendras o cualquier fruto seco en cantidad elevada: ¡olé!...
Verdaderamente los planes de cambio de horario son fabulosos. Cuando estamos en horario invernal las opciones más optimistas siempre son las monterías, la chimenea en el campo y una fiesta estupenda en el casoplón de algún amigo. En cambio en época estival, lo suyo es hacer cualquier cosa que nos apetezca pero sin resentimiento, sin ganas de que la brocha se te incruste en la cara a ver si así coge un poco de brillo natural nuestra tez pálida y sin que nos entre una pereza de morir el simple hecho de salir a la calle.
Con el buen tiempo se activa nuestro abotargado metabolismo, nos entusiasma cualquier plan en general y además, no nos da nada de pereza arreglarnos para salir aunque sea a comprar tabaco.
Sara me dice que poner tabaco queda mal, que ahora ya no se lleva, pero yo le digo que me da lo mismo porque soy una nostálgica del Hollywood de los '50 donde fumar era sutil y elegante; y a eso siempre lo acompaña un coche antiguo descapotable y una rubia con ondas en el pelo. Sara pone cara subversiva y sigue en su portátil buscando en la "Wikipedia" potingues caseros para no vomitar en los yates. En este instante me lee en voz alta, distrayéndome, toda la clase de tonterías que la gente subraya en los ‘post' a modo de Consejo- PadreNuestro. Hay uno que se hace llamar Doctor Cascorrín que asegura que como lo del mareo es cosa de oído lo mejor para no perder el equilibrio del pabellón auditivo medio, que es el que causa la sensación de vértigo, es subir al yate con una ‘Ipod' y no cargarle ninguna canción romanticona para no estar sentado ni ponerte tan melancólico que tengas que entrar al interior a echarte un rato mientras sueltas lágrimas, porque si no las echarás por las tripas que es bastante peor, y que una vez venido el mareo ya no lo para nadie. Total, que dice expresamente que se descargue a "Las Grecas", "El Tsunami" de Karmele Marchante, o la banda sonora de las tres de "KillBill" que pone las pilas y no te dejará ni un segundo estarte quieta. Y yo, según Sara me lee esto me la imagino tal cual baila ella, sin arte ni compás, moviendo brazos como La Thurman y descoordinada como Karmele que estoy hasta por darle una colleja y todo para que se centre.
Cierto es el hecho que Sara está preocupada, además, me dice que si bien el verano tiene ventajas y la primavera es fabulosa, no menos cierto es que las alergias son un gran engorro del que no logra zafarse ningún año. Asumo que tiene razón...
A mí me encanta la Semana Santa, sobretodo la de Sevilla. Si cogiésemos un helicóptero y viésemos la ciudad desde esa altura, sería algo así como una ciudad amurallada entre naranjos, gentío con capirotes nazarenos y sin ellos, grandes palios que desfilan a golpe de cansancio, fe e incienso, y un brillo especial que es el que da la belleza de las tallas y la elegancia propia de esa ciudad cortada por un río: ¡ese barrio de Triana!.
Y luego la Primavera, y sus siestas sin calor ni frío, y ese sol radiante que empieza a brillar silencioso mientras los almendros cogen color: con sus morados como los penitentes y sus blancos como los vestidos ibicencos... Y las terracitas llenas de gente agotando sobremesas, y las calles llenas de gente que pasean sandalias nuevas en pies aún blancos. Ah!, y me apunta Sara: _ "... y las uñas pintadas en colores eléctricos y ácidos que son lo más de lo más": ¡arsaaaa!.
Pues yo estoy ya oficialmente de primavera, a la espera del calor y el moreno, sentada entre la ensoñación de Sara con sus imágenes del yate y mis folios aún sin teñir. Y me pongo tensa porque según cuento esto veo cómo mi amiga subraya con alevosía la parte donde ha puesto patatas y entre paréntesis: preguntar si pueden ser fritas porque no quiero morir en cubierta a base de purés.
Y saltar, saltar con las flores y la luz envolviéndonos mezclando los perfumes suaves con el nuevo color teñido de nuestra piel; y guardar los abrigos... Y las mariposas flotando a ras de seda, pequeñas, frágiles y radiantes con alas de arcoiris: ¡aire!, ¡aire!.
Pero también es cierto que la primavera nos da unos disgustos horribles, porque ciertamente cuando se pasa la primavera lloviendo tantísimo es una ascazo sideral, que tenemos las sandalias recién compradas de la nueva temporada y nos da una rabia descomunal no poderlas estrenar. Y también ocurre otra cosa desde mi punto de vista tremenda, que es el hecho malvado que empieza a hacer calor y vemos el verano a la vuelta de la esquina con kilos demás en carnes y de menos en los bolsillos; ¡operación bikini al canto!, pero claro, también la depresión porque o gimnasio y culo prieto, o vacaciones en la playa... ¿Qué debemos hacer?.
Aunque lo que está claro es que si eres un chico te gustará la primavera porque las niñas empiezan a quitarse más capas de ropa y las alegrías se sueltan al mirar los recovecos de los escotes encremados con brillos sueltos. Aquí mi amiga suspira en alto y me dice que es bien cierto, que si ya cuesta bastante hacer que un tío haga como que te escucha mirándote los ojos cuando claramente los párpados se van bajando hacia abajo para intuir cómo son tus curvas delanteras, con escote es misión imposible; da lo mismo que le llames cerril que anormal sin clase, el tío te va a sonreír y como mucho se fumará un pitillo a ver si el filtro absorbe las babas: ¡porompompero peró!.
Total, que llego a la conclusión menos drástica de todas; disfrutar de los días que son más largos, que hay más luz y te puedes broncear gratis en los parques, que aún no tienes que apurarte por no tener dinero este año porque aún falta un poco para el verano y las vacaciones... y las terracitas llenas de bote en bote.
Sara: _"Y los amores furtivos y los ‘rollitos' de primaveraaaa!... AAaaaa... Aaaaachússs!". Pues dicho queda.
Sara: _ "Si, dicho queda pero dime dónde tienes un pañuelooo ¡aaaaaaaaachús!, jodida alergia...!".GRRrrrr
Besazo Grande,
Rocío Medina
P.D.: Si alguien sabe de primera mano cómo paliar los mareos en yate que me avise, que Sara está calculando las calorías de todo esto y está a punto de echarse a llorar.

Ice dijo
El equilibrio tiene mucho que ver con los mareos en los barcos.
Que se compre una pulsera "Power balance"!!!.
Además no engorda...
21 Abril 2010 | 07:56 PM